A finales de febrero un comando terrorista fuertemente armado intentó infiltrarse en una lancha rápida procedente de Miami por la zona norte de la provincia de Villa Clara, pero resultó neutralizado de manera rápida y efectiva por la guardia costera cubana, a pesar de ser superados en hombres y poder de fuego del armamento que traían consigo.
La noticia corrió como pólvora al revivir décadas de terrorismo cubano americano tolerado por Washington y la CIA que tantas víctimas ha costado al pueblo cubano.
De inmediato en Miami se dispararon las especulaciones sobre quiénes estarían detrás en la planeación y apoyo logístico de esta nueva acción violenta contra la Mayor de las Antillas.
El primer nombre en trascender fue el de la anticastrista residente en los Estados Unidos Maritza Lugo Fernández y que las autoridades cubanas no tardaron en denunciarla como autora intelectual de la frustrada infiltración.
Aunque ella insiste en negarlo, su extenso historial contrarrevolucionario con su archiconocida actitud belicosa y sus estrechos vínculos con integrantes del comando terrorista, en particular su relación sentimental con el detenido Amijail Sánchez González, la contradicen diametralmente.
Otro nombre que saltó a la palestra y ha ido cobrando fuerza es el de Armando Labrado Coro a quien señalan como principal financiador de la fallida infiltración.
Según fuentes familiarizadas con el tema, él no sólo conocía de su preparación por sus vínculos políticos y personales con el grupo extremista Autodefensas del Pueblo (ADP) que formaron parte del grupo terrorista, sino porque también aportó una sustancial contribución monetaria para la adquisición de armamentos y otros pertrechos militares.
Hasta hace poco tiempo este individuo era un desconocido entre las organizaciones anticastristas y algunas de corte violento asentadas en Miami.
Tampoco podía presumir de un aval contrarrevolucionario en Cuba que no tiene.
Y aunque ahora alega ser un exiliado político en realidad no lo es, pues su salida del país obedeció a motivos familiares. Además, sus numerosos viajes a la Isla como turista, incluso su interés en entablar negocios con las autoridades de salud, ponen al descubierto esa falsedad.
Es a partir del 2018 que comienza a involucrarse – a partir de sus posibilidades económicas- en actividades anticubanas y a ganar cierto protagonismo y visibilidad mediática que lo han llevado ahora a pensar en grande: sueña con ser el próximo presidente en una supuesta Cuba bajo control norteamericano, un viejo anhelo de los anexionistas miameros.
Por supuesto, no es el único con esas aspiraciones. Otra muestra de la fragmentación de la llamada oposición cubana a ambos lados del estrecho de la Florida, especialmente en la llamada Ciudad del Sol donde las organizaciones contrarrevolucionarias compiten por legitimidad y apoyo, y todas inflan las cifras para asegurar tener la mayor base de apoyo al interior de la Isla.
Pero, ¿quién es Armando Labrador Coro?
Este cubano de 56 años oriundo de Pinar del Río, residente en el sur de Florida, y dueño –es ejecutivo, no médico- de la clínica de cirugía estética My Cosmetic Surgery ubicada en un centro comercial al oeste de Miami.
Un negocio que le ha posibilitado tener éxito comercial y amasar una fortuna, a pesar de múltiples problemas y denuncias por mala praxis médica que ha provocado a pacientes deformaciones severas, imputaciones, incluso la muerte. Varios de sus médicos han enfrentado reiteradas demandas legales.
Vinculado a los sectores radicales de la contrarrevolución en Miami se muestra alineado con la política de “máxima presión” de Donald Trump para provocar un cambio de gobierno en la Isla, aunque también apoya la opción de una agresión militar.
Según ha declarado, con el propósito de identificar cómo contribuir de manera más efectiva a la estrategia de Trump contra Cuba, ha conversado con funcionarios de la Administración estadounidense, entre otros, con Mike Hammer, encargado de negocios de la embajada norteamericana en La Habana; y Rob Allison, coordinador del Departamento de Estado para asuntos cubanos.
También, como parte de un grupo de empresarios de la ultraderecha cubano americana, se ha reunido con Marco Rubio, secretario de Estado y principal impulsor de la política asfixia al pueblo cubano.
Lidera el grupo anticastrista denominado Cuba Primero – que él mismo financia- a través del cual intenta proyectarse como un líder político y relevo generacional del llamado exilio histórico al cual considera agotado.
Pero en realidad utiliza a este grupo como fachada política para promover actos terroristas contra instituciones civiles en la nación caribeña. Además de utilizar las redes sociales para fomentar un discurso de odio y violencia dirigido a desestabilizar al país.
No es la primera vez que su nombre aparece involucrado como principal sostén financiero de acciones terroristas. En julio del pasado año las autoridades cubanas presentaron un material audiovisual que mostró evidencias de cómo los delincuentes convictos e integrantes del grupo Cuba Primero Carlos Ernesto Díaz González, alias “Ktivo Disidente” y Miguel Gómez Bartulo, conocido como “Miki Terrori”, reclutaron y financiaron, con dinero aportado por Labrador Coro, a elementos antisociales en la Isla para la ejecución de actos violentos.
Por ello en la última actualización de la Lista Nacional de Personas y Entidades sometidas a investigaciones penales y buscadas por las autoridades cubanas por su implicación en actos de terrorismo, fue incorporado Labrador Coro y también su asalariado Seriocha Humberto Fernández Rojas, acusados de financiar y organizar acciones de sabotaje en las provincias de Villa Clara y La Habana. También se incluyó como organización terrorista a Cuba Primero.
De acuerdo a fuentes conocedora del caso y consultadas de manera independiente comentaron – a condición de conservar su anonimato-, que tanto Lugo Fernández como Labrador Coro aunque intentan de desvincularse de la fracasada infiltración y públicamente muestran un comportamiento aparentemente sereno y despreocupado, los rumores que circulan los conectan con el hecho y aseguran que en privado exteriorizan nerviosismo y ansiedad.
Según esas mismas fuentes, les preocupan las implicaciones legales pudieran acarrearles los resultados de las investigaciones del Buro Federal de Investigaciones (FBI) en Estados Unidos, a partir de las informaciones y evidencias aportadas por las autoridades cubanas, al equipo técnico de esa agencia federal que viajó a Cuba a principios de abril para indagar sobre el caso como parte de un acuerdo de cooperación.
Y no es para menos, pues como reza el refrán “Cuando el río suena, es porque piedras trae”.
https://argentina.indymedia.org/2026/06/02/armando-labrador-coro-otro-rostro-del-terrorismo-contra-cuba/
