viernes, 19 de mayo de 2017

España: La muerte de Julián Grimau, militante del PCE.

Julián Grimau. Militante del Partido Comunista de España. Detenido por la dictadura el 7 de noviembre de 1962 en Madrid.

Torturado con sadismo por agentes de la Brigada Político Social y arrojado esposado por una ventana con la intención de matarlo y justificar el acto como suicidio.

 Condenado a muerte en una farsa de juicio. Fusilado el 20 de abril de 1963.

DATOS

Había nacido en 1911. Licenciado en Derecho. Fue comisario de policía de Barcelona. Después de una estancia en Galicia trabajando en editoriales llegó a Madrid donde se afilió al Partido Republicano Federal. 

Al empezar la Guerra Civil este partido le propone para el ingreso en los servicios de Seguridad del Estado. 

Entonces opositó al Cuerpo General de Policía, quedando adscrito a la Brigada de Investigación Criminal en la que continuaría hasta el final de la contienda. 

En octubre de 1936 ingresa en el PCE, donde permanecerá hasta el fin de sus días, llegando a ser miembro del Comité Central.

Al final de la guerra marchó al exilio, República Dominicana y Cuba en principio.

 Su familia, salvo su padre, se quedó en Madrid.

 Fue donde murieron su esposa y su hijo por las penalidades que sobrevinieron a su familia.

 Él volvió a Europa y en 1957 su actividad le llevó clandestinamente a España, a Barcelona.

 En agosto de 1961 está en Praga y después regresa a París donde años antes contrajo matrimonio con su esposa Angelita

. Tenía dos hijas de ese matrimonio.

MILITANCIA Y DETENCIÓN EN ESPAÑA

En España organiza el Partido, anima a los militantes, imparte consignas, acude a las reuniones del Partido, mantiene contactos con otros representantes de la oposición. Inculca y explica la nueva línea del PCE, la "reconciliación nacional", consiguiendo que la acaten los más remisos.



Grimau y su mujer en la playa, en Francia

Fue detenido el 7 de noviembre de 1962 en Madrid, en la Plaza Manuel Becerra, hoy Plaza de Roma. Había quedado con un militante, Lara, al que encontró muy nervioso; le ofreció un cigarrillo rubio que se lo fumó ansiosamente, pese a que sólo fumaba negro. 

Más tarde este detalle le hizo sospechar que ese militante era el que le había delatado. Montó en un autobús para ir a Cuatro Caminos, en el que iban únicamente dos hombres.

 El autobús no paró hasta Reina Victoria, donde los dos pasajeros, que eran policías de la BPS, le detuvieron, le metieron en un garaje y allí fue a buscarle un coche de policía. 

Fue conducido a la Dirección General de Seguridad (DGS), actual sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Ese día apareció caído desde una ventana en la parte trasera del edificio en el Callejón de San Ricardo, con las manos esposadas delante. Como lo vio la gente, se tuvo que hacer público en los periódicos, concretamente en “PUEBLO” (4 de diciembre de 1962). 

En las notas oficiales se decía que él se había arrojado por una ventana, a escasa altura, de la DGS.

Su abogado civil, Amandino Rodríguez Armada, se ha preocupado de averiguar los datos físicos de la habitación en la que se encontraba detenido. 

Era un despacho de 3,90 m. de largo por 3,60 m de ancho, una ventana de 1,40 x 1,30. 

La ventana tenía dos hojas de 0,65 metros cada una, estaba cerrada con falleba y se encontraba a una altura a 6 metros de la calle. Grimau medía 1,80 m. 

Era bastante alto como se puede apreciar en la foto con su mujer. 

¿Cómo se explica el hecho de que Grimau acertase con el hueco preciso en un espacio reducido?

En el hospital de Yeserías se le encontró roto el frontal (se le tuvieron que extraer varios fragmentos) y fractura de colles (fractura distal del radio) en los dos brazos. 

Tenía rozaduras de las esposas en las muñecas y el forense “...insiste en que no presenta el lesionado esquimosis ni arañazos, salvo la propia del choque con algún objeto duro...”. 

Si es así ¿cómo no tenía arañazos por los cristales de la ventana?



Diario PUEBLO de 4-XII-1962. 


HOSPITALIZACIÓN

Su abogado civil tuvo bastantes problemas para poder entrevistarse con él en el hospital de Yeserías. Creo que al cuarto intento y siendo acompañado de un notario para que levantara acta del hecho, pudo por fin entrevistarse con Grimau.

Abrieron contra él un proceso por tentativa de suicidio. Todas los recursos y quejas de su abogado civil fueron automáticamente rechazados.

Como el hecho de la defenestración se tuvo que hacer público, se empezó a conocer internacionalmente. Empezaron a producirse manifestaciones, sobre todo en Londres, París y Roma. Además se interesaron por el caso personalidades internacionales, lo que incomodó al régimen franquista.

A primeros de diciembre de 1963, la Comisión internacional de Juristas publicó un informe demostrando que España no era un Estado de Derecho. Calificaba al régimen de estado “totalitario” sin excusas ni paliativos.

El informe molestó mucho a la dictadura. España había solicitado en febrero anterior su integración plena en la Comunidad Económica Europea (CEE). 

En vista de ello el Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, el 6 de diciembre intentó explicar las “falsedades” del informe. Habló de conjuras de sectores comunistas y filocomunistas, y algunos otros sectores. Aludió luego a Grimau y Marcos Ana y les llamó asesinos. Dijo textualmente de Grimau:

“dentro de unos días daremos un dossier espeluznante de crímenes y atrocidades cometidas personalmente por este caballerete”

Un periodista anglosajón le dijo a J. A, Novais a la salida:

“Novais, en un Estado de Derecho, un ministro no llama criminal a nadie si antes un juez no ha dictado sentencia”


PRISIÓN EN CARABANCHEL

A mediados de febrero de 1963, Julián Grimau había mejorado de forma ostensible de sus lesiones, por lo que fue trasladado a la prisión provincial de Carabanchel. A estas alturas, la jurisdicción militar tramitaba el correspondiente sumario.

El 20 de enero de 1963 apareció en el diario del régimen “ARRIBA”, dirigido por Sabino Alonso Fueyo, un artículo editorial titulado “GRIMAU Y SUS CRÍMENES”. En el que se le acusaba de toda clase de crímenes durante la Guerra Civil. 

Se solicitó acto de conciliación y fue rechazado una y otra vez, y como el anterior proceso por suicidio se extinguió por el fusilamiento de Grimau.

En los primeros meses de 1963 se redobló la frecuencia de los procesos con consejo de guerra contra los antifranquistas. 

Estaba en proyecto una ley creando el Tribunal de Orden Público (TOP) que sustituiría a los tribunales militares en estos casos, pero Franco dio la orden de congelar su presentación hasta que un consejo de guerra no hubiera juzgado y dictado sentencia en el caso de Julián Grimau.

 Si hubiera existido el TOP, para estos delitos la pena hubiera sido de cárcel.

 De hecho a la semana siguiente de la ejecución de Grimau se llevó la ley a las Cortes franquistas.

Se estuvo negando por Fraga hasta el día 16 de abril que el consejo de guerra fuera inminente. 

Ese día se convocó el consejo de guerra sumarísimo para el día 18 de abril.


Manuel Fraga (fundador del actual PP) era Ministro de Información y Turismo durante la detención, juicio y ejecución de Grimau. 

Fraga no solo justificó en aquellos momentos la ejecución de Grimau (un asesinato en toda regla), sino que durante toda su vida justificó éste y otros crímenes del Franquismo. Izda:: Fraga con el dictador Franco. 

Derecha: Fraga realizando el saludo fascista durante un acto del partido del régimen al cual perteneció hasta su desaparición (FET y de las JONS).

CONSEJO DE GUERRA

El tribunal militar sólo tenía que tener obligatoriamente un licenciado en Derecho, el ponente cuya misión es asesorar legalmente al presidente y al resto del consejo. 

En éste y otros muchos casos fue el comandante Manuel Fernández Martín.

Este hombre no era licenciado en Derecho. En la universidad cursó el primer año y sólo tenía aprobada una asignatura. 

Al estallar la guerra, pasó a la zona franquista. Allí hizo una declaración jurada, afirmando que era licenciado en Derecho y que su título se encontraba en Madrid en zona republicana. 

Por lo tanto se le dio directamente el título. Ingresó en el Cuerpo Jurídico Militar donde llegó a comandante, y actuó en centenares de consejos de guerra. 

Poco después del juicio de Grimau, el ejército descubrió la superchería y fue expulsado y condenado a 18 meses de cárcel, que cumplió en Alcalá de Henares.

Lo curioso es que el hecho se considera un defecto de forma y no invalida las sentencias de los consejos de guerra. La razón es que quien da la firmeza a las sentencias era el capitán general de la zona, en este caso García Valiño, que oía a su auditor jurídico.

 A partir de ese momento la sentencia era legal para el régimen.

En el consejo de guerra el defensor tenía que ser un militar. 

En este caso fue el capitán abogado Alejandro Rebollo. Posteriormente, a este militar, se le hizo la vida imposible en el ejército y hubo de abandonarlo, dedicándose a la abogacía y a la política con Adolfo Suárez.

En principio se le juzgaba por los crímenes que anunció Fraga y por rebelión militar continuada.

El folleto publicado por Fraga, una de las bases más fuertes de la acusación tenía una gran cantidad de testimonios de "he oído", "me han dicho". 

El más contundente de los testimonios era un libro escrito por el abogado Gabriel Avilés, al terminar la guerra, donde contaba sus defensas ante los Tribunales de Barcelona durante la guerra. En ese libro decía en un párrafo:

“Siempre y en todos los juicios de significación política aparecía como acusador el esbirro de la Brigada de Investigación Criminal Julian Grimau García, joven, pequeñito, de mirada inteligente”.

Julián Grimau en aquella época era joven y podía tener la mirada inteligente, pero medía 1,80 metros y era bastante delgado, lo que evidentemente no se podía decir que fuera pequeñito.

Con respecto a la rebelión militar continuada, se basa en que el bando franquista consideraba que los que no se habían sublevado con ellos, habían incurrido en delito de rebelión, y como no se habían rendido esa rebelión era "continuada".

Cuando se produjo el “delito” de rebelión del que se le acusaba, tal delito prescribía a los 20 años, por lo tanto no se podía aplicar retroactivamente las nuevas leyes.

 Además de este argumento, está el hecho de que Julián Grimau no figurara en la “Causa General” y que al terminar la guerra ninguna denuncia ni ningún sumario se hubiera abierto contra él.

El consejo de guerra duró apenas cinco horas, y después de la deliberación condenó a Grimau a la pena de muerte, solamente, por el delito de rebelión militar continuado; no consideró probados los malos tratos y torturas. 

Esa misma tarde el capitán general García Valiño confirmó la sentencia.

Se produjeron manifestaciones muy violentas en París en la plaza de l'Alma frente a la embajada española. También se produjeron manifestaciones de protesta en Londres, Estocolmo y Roma.


Manifestación en Europa contra la ejecución de Grimau

Empezaron a producirse peticiones de clemencia por parte de políticos premios Nobel de la Paz y de personalidades religiosas de numerosos países. 

Incluso el dirigente soviético Nikita Kruschef dirigió un telegrama a Franco pidiendo clemencia (se puede consultar la página de ABC del 28 de abril con los telegramas Jrushchov-Franco en: http://hemeroteca.abc.es/detalle.stm).


Telegramas entre Jrushchov y Franco publicados en el ABC de la época. 


Todo estaba en la decisión del Consejo de Ministros del día 19. 

El lema del régimen era “mantener el principio de la autoridad”.

 Al final como se esperaba se confirmó la sentencia. 

Parece que hubo una cierta resistencia por parte del ministro de AAEE Castiella, porque dijo, y tuvo razón en el futuro, que la ejecución iba a retrasar los contactos españoles con el exterior en seis años. 

Franco pidió votación y se decidió confirmar la pena de muerte por unanimidad.

Hubo entonces numerosas solicitudes de petición del derecho de gracia a Franco. 

La reina de Inglaterra, Harold Wilson, Sartre, los arzobispos de Santiago de Cuba, de Lyon y de París. 

El cardenal Montini, arzobispo de Milán y futuro Pablo VI, también pidió a franco clemencia. Se contactó con el primado español Pla y Deniel, que prometió hacer todo lo posible. Y de madrugada se contactó con el Vaticano, pero Juan XXIII estaba descansando, indicándose que cuando despertara haría gestiones.

No hubo clemencia. 

En la referencia de Fraga después del consejo de ministros declaró:

“Dados los crímenes cometidos por Grimau, no hay que esperar que el derecho de gracia se ejerza en su favor”

FUSILAMIENTO

En la madrugada del 20 de abril Grimau fue trasladado al campo de tiro de Carabanchel donde debía ejecutarse el fusilamiento. 

En principio, correspondía a la Guardia Civil formar el pelotón, pero sus mandos se negaron a hacerlo. 

El capitán general de Madrid rehusó también que el pelotón fuera integrado por militares de carrera, que era la segunda opción.

 Parece ser que fue el propio Franco quien dio la orden de que los ejecutores de Grimau fueran soldados de reemplazo, y así se hizo. 

Jóvenes, asustados y sin experiencia de tiro, según los testigos, dispararon a Grimau 27 balas sin lograr acabar con su vida. 

Fue el teniente que mandaba el pelotón quien hubo de rematar a Grimau de dos tiros en la cabeza. 

Según confesó años más tarde a la familia del fallecido, este acto le persiguió durante toda su vida, hasta el punto de que acabó sus días en un psiquiátrico.

 Julián Grimau fue enterrado en el cementerio civil de Madrid.

RECUERDOS Y CONSECUENCIAS

Impactada por la muerte de Grimau, la artista chilena Violeta Parra le dedicó versos de su canción '¿Que dirá el Santo Padre?', publicada en el trabajo Recordando a Chile (Una Chilena en París) de 1965:

"El que oficia la muerte como un verdugo tranquilo está tomando su desayuno. 

Lindo se dará el trigo por los sembraos regaos con tu sangre Julián Grimau"



Violeta Parra: "¿Que dirá el Santo Padre?", dedicada a Grimau

Rafael Alberti también escribió un poema sobre la ejecución de Grimau: 

Que haya un cadáver más, ¿qué importa al mundo? 
Pero el mundo se agita y se remueve.
En el mil novecientos treinta y nueve
se fusilaba sin más a tanto inmundo
protestar de masones, liberales,
comunistas, social democristianos,
escritores borrachos, italianos,
gentes de mal vivir y radicales.
Pero además, ¿qué pasa? Qué presentas?
Mundo, ¿cómo protestas, importuno?
¿Tanta importancia tiene a fin de cuentas,
que sean un millón o un millón y uno

Por último, años después Chicho Sánchez Ferlosio le dedicó la "Canción de Grimau":




Ese día, 20 de abril, llegó el ministro de Hacienda francés Giscard d'Estaing para conceder un préstamo de 450 millones de pesetas. 

Se negoció, pero fríamente y se cortó la negociación.

 Le invitaron a un fin de semana en Toledo para obligarle a que el lunes fuera a ver a Franco. Le concedieron una "Gran Cruz". 

A la semana siguiente Giscard asistió a una recepción en el Elíseo luciendo la condecoración española. Al verle el general De Gaulle llamó al Jefe de Protocolo y le dijo:

“Haga el favor de avisar al ministro de Hacienda que ese género de condecoraciones no son bien vistos en los salones de la residencia del Presidente de la República Francesa”

Sobre el defensor militar de Grimau (El País, 19-XI-2006): 

Rebollo conserva las ajadas notas de todo el proceso y el borrador de una añeja carta a Madame Campillo [la esposa de Grimau] dándole cuenta de sus últimos momentos. 

"Yo pasé con Julián sus últimas horas en capilla. 

Era muy culto y charlamos de pintura impresionista, de literatura existencialista, de la encíclica Pacem in terris de Juan XXIII... 

Pero, sobre todo, recuerdo que me habló mucho de reconciliación y de cerrar las heridas causadas por la guerra entre los españoles. 

Creo que hoy no estaría muy conforme con lo que está sucediendo y con el hecho de que se esté reabriendo el pasado", añade el abogado, al que el caso Grimau dejó marcado para siempre (abandonó el Ejército cuando después del juicio querían destinarle, con el grado de comandante a la plaza africana de Ifni).

MUNDO OBRERO APÓCRIFO

El 1 de diciembre de 1963 apareció el número 1 de un “”Mundo Obrero” disidente en donde se acusaba a Carrillo de haber enviado a Grimau a España para sacrificarle y hacer de él un mártir. Lo más curioso es que todos los periodistas acreditados en España recibieron prácticamente al tiempo ese “Mundo Obrero”. Conociendo las dificultades que tenía el PCE para difundir su propaganda, la buena impresión del número y el lenguaje empleado, hizo que casi todos los periodistas consideraran ese periódico como apócrifo y posiblemente hubiera salido de las imprentas del ministerio de Información de Fraga Iribarne.

EPÍLOGO

La mujer y las hijas de Julián Grimau pidieron el pasaporte para volver a España, pero mientras vivió Franco les fue negado. Hubo de esperar a después de su muerte para tener pasaporte y regresar al país.

Llegaron el 19 de septiembre de 1976. Yo estuve cuando llegaron; según el ABC habría unas seiscientas personas, pero estuvimos varios miles en la estación de Chamartín. Transcribo aquí el primer párrafo de la noticia de la publicación “Blanco y Negro” y la dirección dónde se puede consultar (hemeroteca.abc.es)

“Unas seiscientas personas de todas las edades y distintas procedencias sociales, todas ellas militantes o simpatizantes del Partido Comunista Español, madrugaron el pasado domingo día 19, para recibir en la estación de Chamartín a Ángela Grimau, viuda de Julián Grimau, que llegó a la capital con el pasaporte en su bolso después de muchos años de exilio”.

REHABILITACIÓN

Tanto IU como la familia de Julián Grimau han intentado repetidamente que se revisara la sentencia del consejo de guerra y se le rehabilitara, pero primero AP y después el PP se opuso rotundamente.

 El PSOE, puede que por temor al ejército, no ha mostrado mucho entusiasmo y los jueces del Consejo de Justicia Militar y los del Tribunal Supremo se han negado a reabrir el caso.

http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/09/la-muerte-de-julian-grimau.html