7/4/13

Al Qaeda: De los orígenes y de su función.

 
 
A finales de los años 70 del siglo pasado gobernaba en Afganistán el Partido Democrático del Pueblo, de orientación marxista, que posibilitó la atención sanitaria a los más pobres, estableció una completa igualdad para las mujeres y promovió una ambiciosa reforma agraria. 
 
En estos tres aspectos chocó con sectores principalmente de la zonas rurales, donde imperaban el caciquismo e ideas poco avanzadas.(1) 
 
El escritor Eduardo Galeano relataba como cuando fue miembro del tribunal internacional de Estocolmo, que se encargó de tratar la situación en Afganistán tras la entrada de la Unión Soviética, un jefe religioso reprochó airado:
 
 <<¡Los comunistas han deshonrado a nuestras hijas!
 
 ¡Les han enseñado a leer y a escribir!>>.(2) 
 
Imagínense la cara que tuvo que poner el gran escritor cuando escuchó esto. 
 
No las habían golpeado, insultado o incluso violado, como hoy ocurre en Libia, no, ¡les habían enseñado a leer y a escribir!

Esta situación de enfrentamiento entre dos formas completamente diferentes de entender el mundo y las luchas internas que hubo dentro del PDP, que acabaron con la vida del poeta y novelista que era presidente, Taraki, dieron la oportunidad a que el poder de Estados Unidos introdujese su influencia con el objetivo de desestabilizar el país y, sobre todo, dañar de algún modo a la Unión Soviética.

Ya el 3 de julio de 1979 el presidente Jimmy Carter firmaba una directiva para que llegase ayuda secreta para formar una guerrilla de extremistas islámicos, bastante antes de la entrada del país soviético, que fue el 28 de diciembre.(3) 
 
El Consejero de seguridad nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, era muy claro con los motivos de la ayuda:

Y ese mismo día escribí una nota al presidente en la cual le explicaba que en mi opinión esa ayuda iba a inducir a la intervención militar soviética…

¿Arrepentido?, ¿de qué? 
 
Esa operación secreta fue una excelente idea. 
 
Tuvo el efecto de meter a los rusos en la trampa afgana… 
 
El día que los soviéticos oficialmente cruzaron la frontera, yo escribí al presidente Carter:
 
 Tenemos ahora la oportunidad de darles a los rusos su Guerra del Vietnam.(4)

Las cantidades de dinero y de armamento que se enviaban a estos mujahideen o "guerreros santos", como eran eufemísticamente apodados, fueron enormes.

Estimaciones de cuanto dinero canalizó el Gobierno de EE.UU. a los rebeldes afganos en la década siguiente varían, pero la mayoría de las fuentes indican la cifra entre tres y seis mil millones de dólares, o más. Cualquiera que sea la cifra exacta, esta fue “el mayor programa de acción encubierto desde la Segunda Guerra Mundial”. (5)

El objetivo estaba claro, no era un mero ensayo, una intentona, para eso no se destinan tantos recursos.

Se reclutaron extremistas de más de 40 países, en una cifra que ronda los 35.000. 
 
Quienes estuvieron en ello fueron la Central de Inteligencia estadounidense en colaboración con el ISI -el servicio de inteligencia pakistaní- y la dictadura saudí, de ahí vendría Bin Laden. 
 
De ahí también surgiría Al Qaeda, la base, la base de datos que tenía la Agencia Central de Inteligencia estadounidense para controlar a todos los yihadistas que se incorporaban a esa guerra "santa".(6)
 
 Los mismos textos islámicos enseñados a los extremistas en las madrassas fueron impresos y publicados en Nebraska -Estados Unidos-.(7)
 
 El reconomiento y halago a estos extremistas fue realizado no solo por los presidentes de EE.UU., como por ejemplo Ronald Reagan, que los califico como: "luchadores por la libertad" o los "equivalentes morales de los Padres Fundadores", (3) sino que incluso fue llevado a cabo por partede Hollywood en el filme La guerra de Charlie Wilson, interpretado por Tom Hanks y Julia Roberts.(7) Hollywood ya tenía una larga experiencia en hacer apología de la violencia y de la guerra, como ya lo hiciese en la Primera Guerra Mundial. (8)

Bien, estos son los comienzos, y ¿qué pasó después? ¿Se les fue de las manos el invento? 
 
Pensar esto sería no solo ingenuo, sino ir contra los hechos que han sucedido después, aunque parezca en cierto modo que fue así, que Al Qaeda se revolvió contra su creador. 
 
Si lo hizo fueron personas individuales por convicciones individuales y en casos concretos, no fue la línea general. 
 
Porque Al Qaeda sin el apoyo de la élite estadounidense, su dinero, sus servicios de inteligencia, su ejército y sus colaboradores, bien británicos o las dictaduras del Golfo Pérsico, no ha sido ni es nada. 
 
Si no desaparecería quedaría muy residual, por falta de medios y enseguida por falta de reclutas.

La historia de los grandes imperios, y el estadounidense lo es, de hecho es el mayor que ha visto la historia, muestra como estos se han valido de otros agentes, agentes no pacíficos, para generar el caos, para enredar las situaciones de modo que se evite el diálogo y se promueva la confrontación militar. 
 
Llevando los asuntos al terreno militar, al terreno de la fuerza, donde ellos sí pueden ganar fácilmente, no así en el otro terreno, en el diplomático, en el del diálogo.

En la historia reciente hemos visto a varios agentes de este tipo, que creaban violencia y desorden con el objetivo de atemorizar y amedrentar a la población. 
 
Uno de ellos y que actuó en Europa fue Gladio, organizado por los servicios de inteligencia británico y estadounidense. Este se dedicó a cometer atentados en Europa, principalmente hacia la década de los 70 del siglo XX, y acusando de ello a los comunistas.
 
 El objetivo era obvio, ¿lo ven? Demonizar a miembros de la izquierda, socialistas, comunistas, y de paso hacer que la gente pidiese algo más mano dura y aceptase al poder imperante y estuviese dispuestar a vivir con menos libertad. 
 
En el propio Estados Unidos se pensó algo similar en los años 60 con la Operación Northwoods, en ella se pretendía realizar ataques terroristas contra los propios civiles estadounidenses y culpar de ello a Cuba.
 
 No obstante, esta operación fue desechada por la admnistración Kennedy, tal vez por demasiado arriesgada.(9) 
 
No debe extrañarnos este proceder aunque sea perverso, solo hace falta volver a mirar otra vez a la misma historia. 
 
En Estados Unidos ya había amplia experiencia en sacrificar a su propia población con el objejtivo de conseguir un fin político y económico. 
 
Ocurrió por ejemplo con el Lusitania en la Primera Guerra Mundial, cuando un barco con civiles fue enviado con armamento hacia una zona controlada por los alemanes donde ya habían derribado otros navíos, murieron más de mil civiles en tal hazaña. 
 
Los pasajeros fueron usados como escudos humanos. 
 
También lo vimos en Pearl Harbour, aquí el poder estadounidense provocó el ataque japonés a su colonia de Pearl Harbour al realizar un estrangulamiento económico a la potencia nipona, siendo además conocedores de cuándo se iba a producir ese ataque.(3), (7)

En Nicaragua o en El Salvador también tenemos buenos ejemplos de agentes mercenarios pagados por el poder central estadounidense, con los contras -contrarevolucionarios- o los escuadrones de la muerte, muy similar en el fondo a la actuación que llevan a cabo ahora en Siria estos nuevos escuadrones de la muerte, apodados como "rebeldes", aunque poca rebeldía tengan.(10)

Al Qaeda después del desastre causado en Afganistán fue utilizada por ejemplo en la propia Europa, en la guerra que provocó la Unión Europea, con Alemania a la cabeza, y Estados Unidos contra Yugoslavia.
 
 La introdujeron en Bosnia, donde apoyaron al fanático Izetbegovic amparado por Estados Unidos. (3), (7) 
 
De hecho no han dejado de utilizarla, por ejemplo, el servicio de inteligencia británico planificó con ellos el asesinato de Muamar Gadafi a mediados de los años 90 del pasado siglo, pero fracasaron entonces, como también lo hicieron en 1984.(6), (14)

Recientemente, en la denominada Primavera Árabe, una actuación claramente promovida por el poder occidental con el fin de desestabilizar el norte de África y Oriente Medio, (11), (12), (13) con el último objetivo de evitar que estos países se desarrollen y se unan, como estaba haciendo Gadafi con África, (14) se ha vuelto a recurrir a los mercenarios militares de Al Qaeda, que mediante sus brutales métodos provocarán el terror y la destrucción de estos países si estos fanáticos no son derrotados. 
 
De nuevo los medios corporativos y las organizaciones "humanitarias", también corporativas, porque las corporaciones las financian, (14a) los han apodado como "luchadores por la libertad" o "rebeldes", a quienes no son más que meros mercenarios sin escrúpulos o fanáticos que no son conscientes ni del resultado de sus efectos, y que en el fondo trabajan para los intereses económicos de quienes los controlan, dirigen, entrenan, financian y arman.

La importancia de Al Qaeda para los constructores de esta política de conquista de la élite económica estadounidense y de sus socios es capital, ya que son su legión, su ejército de choque. 
 
Esto ha sido expresado claramente por sus think-tank, por sus estrategas político-económicos. 
 
Aquí por ejemplo Ed Husain en el Council on Foreign Relations (CFR) en el caso de Siria:

Los rebeldes sirios serían inmensamente más débiles hoy sin Al Qaeda en su filas. En general, los batallones del Ejército Libre Sirio [Free Syrian Army -FSA-] están cansados, divididos, caóticos e inefectivos. 
 
Sintiéndose abandonados por occidente, las fuerzas rebeldes se están desmoralizando cada vez más mientras se enfrentan con el ejército profesional y superior armamento del régimen de Assad.
 
 Los luchadores de Al Qaeda, sin embargo, pueden ayudar a aumentar la moral.
 
 La influencia de los yijadistas trae disciplina, fervor religioso, experiencia en la batalla de Irak, financiación de los simpatizantes suníes en el Golfo, y lo más importante, resultados contundentes. En breve, el FSA necesita a Al Qaeda ahora.(15), (16)


La estrategia en Siria, en Libia, como ahora en Malí o próximamente en Argelia, vuelve a ser la misma.(17) Destrucción de la autonomía del país, de su independencia económica y, seguidamente, su sometimiento a los intereses y deseos de las compañías occidentales. 
 
Una corporatocracia que domina y somete al mundo entero.

Al Qaeda juega un doble papel para esta élite codiciosa: ser el ejército de choque destructor y ser la excusa también para una intervención militar. (17), (18) El 11S es un ejemplo de este último. 
 
Su versión oficial es insostenible, (19) no en cambio que tú dejes a unos locos hacer su propia locura facilitándoles los medios, o también, y esto puede que les guste oirlo menos, el propio poder económico es el que organiza y lleva a cabo estos actos terroristas lanzando los aviones teledirigidos y culpando de ello al enemigo creado que da mucho juego, al terrorismo internacional.
 
 Los resultados que logró la élite económica con tal actuación fueron increíblemente buenos, sus ganancias se dispararon como nunca, desde el enorme incremento en el presupuesto de guerra, a las manos libres para actuar militarmente en cualquier parte del mundo, hasta incluso la recuperación del lucrativo negocio de las drogas en Afganistán, una de las grandes fuentes de ingresos de la banca, o la eliminación de libertades sociales. (20), (7)

La hipocresía y la maldad del poder económico occidental es enorme, ellos crean los incendios y después ellos dicen que se necesita su intervención para apagarlos. 
 
Por supuesto, no hay ninguna intención en apagar el incendio, porque de eso se trata, que el fuego no se apague. 
 
En este atroz incendio no solo se queman árboles, se queman personas, se queman países, se queman vidas, se queman esperanzas, se quema el progreso, se quema el mundo.

¿Por qué hoy tantos jóvenes han contribuido de una u otra forma, seguramente de forma inconsciente, a mantener este terrible fuego, ese terrible incendio, apoyando estas nuevas guerras crueles de agresión coloniales, como las de Yugoslavia, Libia, Siria o ahora Mali? 
 
¿Por qué actuaban como peleles según lo que les decían los medios de comunicación que pertenecen a los que promueven la guerra, a los que se enriquecen con la guerra?
 
¿Por qué han sido tan irresponsables? 
 
Irresponsabilidad que finalmente ya les llega a ellos en modo de penuria económica, falta de futuro y desesperanza.

Mikel Itulain
http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/

Notas:
(1)Michael Parenti. Terrorismo la gran excusa. Afganistán una historia por contar. Kale Gorria. 2002.
(2) Eduardo Galeano. Los hijos de los días. Siglo XXI.

(3) Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países. Libertarias. 2012.
(4) Zbigniew Brzezinski, The CIA´s intervention in Afghanistan. Le Nouvel Observateur, Paris, 15-21 January 1998. Posted at Globalresearch.ca, 15 October 2001.
(5) Phil Gasper. Afghanistan, the CIA, Bin Laden, and the Taliban. International Socialist Review, November-December 2001.
(6) Al Qaeda, el nombre de una base de datos de la inteligencia estadounidense, The Guardian, 12.8.2005.
(6) Michel Chossudovsky. Al Qaeda in the Islamic Maghreb: Who is who? Who is behind the terrorists?. Global Research, 21.1.2013.
(7) Mikel Itulain. Justificando la guerra. 2012.
(8) Mikel Itulain. Hollywood ante la Primera Guerra Mundial, 7.1.2013. Enlace
(9) Julie Lévesque. The foot soldiers of the American Empire. Global Research, 16.8.2012
(10) Mikel Itulain. Lo que ocurre en Siria y sucedio y sucede en Libia lo vimos en Amércia Central. 12.12.2012. Enlace
(11) Javier Belda. La Primavera Árabe: segundo estreno del siglo en el teatro mundial. Humanismeemergent, 11.2011.
(12) Tony Cartalucci. 2011 year of the dupe: one year into the enginereed "Arab spring". Land Destroyer. December, 2011.
(13) Mikel Itulain. La Primavera Árabe: ¿engañados como a niños?, 11.8.2012. Enlace
(14) Mikel Itulain. Muamar Gadafi. Luces y sombras. 20.10.2012. Enlace
(14a) Tony Cartalucci. Amnesty International is US State Department propaganda. Land Destroyer, 22.8.2012.
(15) Ed Husain. Al-Qaeda´s specter in Syria. Council on Foreign Relations, 6.8.2012.
(16) Mikel Itulain. Los intereses económicos detrás de la guerra en Siria.28.10.2012. Enlace
(17) Tony Cartalucci. French Mali invasión spills into Algeria. Land Destroyer, 17.1.2013.
(18) Finian Cunningham. The "specter" of Al Qaeda in Africa. A cover for western reconquest of the continent. Global Research. 5.4.2012.
(19) 9/11 & War on Terrorism. Global Research. Enlace
(20) Mikel Itulain. La OTAN no trae el progreso al mundo, aunque Amnistía Internacional haga campaña por ello. 29.9.2012. Enlace

Revelan "autoatentados" de Pinochet


Temístocles Gajardo es el protagonista de una nueva historia que destapa las sucias operaciones clandestinas acaecidas durante el régimen de Pinochet. 
 
Como escolta del dictador, Gajardo sufrió en carne propia una traición sin precedentes: fue víctima de un “autoatentado” que pretendía persuadir al jefe máximo de la Armada, José Toribio Merino, para que apoyara a Pinochet.

En julio de 1986, adscrito a la CNI como guardaespaldas del dictador, Gajardo sufrió un brutal atentado en la comuna de Estación Central. 
 
Un comando del Ejército liderado por el teniente Pedro Fernández Dittus – el mismo que sería condenado por la muerte del fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri y las quemaduras contra Carmen Gloria Quintana – atacó el departamento de la familia Gajardo con armamento militar, hiriendo gravemente a la esposa del marino.

El ataque, que procuraba ser adjudicado a grupos terroristas de izquierda, tenía el objeto de sensibilizar al jefe máximo de la Armada, a quien Gajardo había prestado escolta en el pasado.
 
 Con ello Pinochet deseaba instalar un clima de terror que le permitiera justificar su permanencia en el poder frente a sectores disidentes de las ramas castrenses.

Tras pedir asilo político a Estados Unidos y radicarse en ese país por más de 20 años, el ex sargento Gajardo ha regresado a Chile con intenciones de reabrir su caso y perseguir a los responsables.

El ex funcionario de la Armada llegó este miércoles hasta la Comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados acompañado por el abogado de la CUT, Rubén Jerez, el ex oficial de inteligencia naval y también jurista, Humberto Palamara, y el delegado de la CUT para la PDI, José McLean. Allí explicó su situación a los parlamentarios.

El abogado Palamara, figura emblemática en la lucha por reformar la Justicia Militar, dio crédito a la denuncia del ex agente de la CNI y confirmó la participación del Ejército en operaciones terroristas.
 
 Por su parte, como antiguo funcionario de la PDI, el ex detective McLean entregó detalles sobre otro atentado de “bandera falsa” ocurrido en Punta Arenas en octubre de 1984, el cual provocó la destrucción de la parroquia Nuestra Señora de Fátima.
 
 El bombazo terminó con su autor, el teniente de ejército Patricio Contreras Martínez, muerto en el sitio del suceso.

Luego de destaparse la participación de Contreras a la opinión pública, una orden fue emanada a todas las unidades de la PDI para que, en caso de existir identificaciones militares en las víctimas de bombazos, éstas fueran retiradas de los cadáveres y entregadas a las autoridades correspondientes.
 
 De tal forma se esperaba encubrir la participación de agentes del Estado en atentados terroristas.

La acción fue perpetrada en Punta Arenas por el Destacamento Especial de Inteligencia Nº5 del Ejército, organización con la que Fernández Dittus tenía cercanía.

Rubén Jerez, abogado que patrocina al ex sargento Gajardo, conectó el atentado sufrido por su representado con el caso de los jóvenes quemados, ocurrido el mismo día de julio y protagonizado igualmente por Fernández Dittus. 
 
La tesis del abogado es que Quintana y Rojas de Negri serían imputados como autores del ataque, producto de lo cual morirían oficialmente en un “falso enfrentamiento” con el Ejército.

Temístocles Gajardo iniciará acciones legales para perseguir a los responsables y no descarta permanecer en Chile hasta que su caso sea esclarecido por la justicia, pese a que tenía pasajes para abandonar el país este domingo.

La lucha contra el revisionismo soviético jruschovista-Brézhnevista

Brézhnev y Jruschov; izquierda a derecha

«Brézhnev volvió de su viaje a los Estados Unidos. Sus conversaciones con Nixon fueron muy cordiales y espectaculares. 
 
El mundo entero comentó: el vaquero soviético se encontró con las «estrellas de Hollywood» y los vaqueros de California, en ello, abrazó a un actor especializado en los papeles de «bandido». 
 
¡Muy significativo!
 
 ¡También es significativo la aparición sobre las pantallas de la televisión americana de Brézhnev que vestía una chaqueta con el águila americano la cual se la había regalado Nixon. 
 
Brézhnev se cambió de camisa, su chaqueta soviética por la chaqueta americana. 
 
Todo esto se explica sólo de una manera: 
 
Se vendió al imperialismo americano.
 
 Los multimillonarios americanos con los que Brézhnev tuvo unas largas y cordiales conversaciones fueron satisfechos y le calificaron de «verdadero estadounidense» que «dirigió la reunión como un yanqui». 
 
Y es mejor que no reproduzcamos sus grotescas bromas que causaron sensación en el mundo entero y que sólo lograron echar más lodo sobre el prestigio de Unión Soviética. 
 
Un segundo payaso sucedió al primero: Jruschov concluyó el «compromiso» entre Unión Soviética y los Estados Unidos, y hubo por allá un tiempo de «gran enamoramiento», luego Brézhnev fue allí en su viaje, fue a Campo David y a California, para concluir el «matrimonio» entre ambos Estados, para consumir este «matrimonio» entre él y Nixon Brézhnev le aportó a Nixon en su nombre las riquezas de Unión Soviética, las tierras, la libertad política, la soberanía y el prestigio de Unión Soviética, y esto contra un puñado de dólares que le aportaba el otro. [...]

Brézhnev, sin consideración al hecho de que era el representante de un gran país, fue a Washington mendigó de manera abyecta y se arrodillo hasta el punto de dar cuenta minuciosamente a los senadores americanos de la cuestión de los judíos soviéticos que son ciudadanos de su Estado: les dijo cuántos había enviado a Israel, cuántos otros estaban a punto de irse, cuantos quedaban allí, y lo que iba a hacer con ellos.
 
 ¿Y por qué consintió en este vil y humillante escándalo?
 
 Para conseguir dólares y, con estos dólares que gotean sangre adquirir de la tecnología avanzada americana y, al mismo tiempo encontrar entre los multimillonarios americanos los mercados para las riquezas del pueblo soviético.
 
 Esto es claro y elocuente. 
 
Los «inteligentes» dirán: «es una táctica de Unión Soviética para alcanzar a los Estados Unidos». 
 
¡Como si el imperialismo americano fuera al mercado para deshacerse de su propio potencial, debilitándose y reforzando a sus adversarios! 
 
O todavía los «políticos inteligentes y discretos» fingirán comprender todo y no dejarán de decir abiertamente y públicamente: «los revisionistas soviéticos son más peligrosos que los imperialistas americanos».
 
 ¿Por qué hay que discutir sobre la cuestión de saber quién es el más peligroso de los dos, mientras que ambos son unos enemigos feroces para los pueblos y para la libertad de estos, para su independencia y su soberanía? 
 
Plantear el problema como lo hacen estos políticos sin principios y fallidos significa colocarse del lado del «más débil», y el más débil para ellos es el imperialismo de EEUU. 
 
Pero éste explotará a la Unión Soviética, le trasegará provechos fabulosos que servirán para él para reforzar su imperio mundial norteamericano. 
 
Por otra parte, la entrada de capitales americanos a Unión Soviética tendrá por resultado de eliminar rápidamente los menores vestigios de las victorias de la gran Revolución socialista de octubre, tendrá por resultado el disgregar la Unión Soviética como unión de las repúblicas.
 
 Es allí el objetivo del imperialismo americano: desmantelar la Unión Soviética como potencia peligrosa capitalista y rival.
 
 Los «inteligentes» dirán: «esto es difícilmente realizable». 
 
Al contrario, esto se realiza fácilmente cuando el otro se aparta de la vía del marxismo-leninismo.
 
 El revisionismo implica también la exaltación de los sentimientos nacionalistas, y los Estados Unidos soplarán con celo sobre este fuego. 
 
Los «inteligentes» dirán: «esto es irrealizable». 
 
¿Pero qué dicen los hechos? ¿Jruschov accedió al poder, pero se apartó de él y qué le ha pasado a la Unión Soviética?
 
 ¿Jruschov cayó, Brézhnev vino, y donde llegamos?
 
 A una Unión Soviética que ha sido vendida en los Estados Unidos. Mañana sus sucesores desmantelarán también a la Unión Soviética como Estado.
 
 Los revisionistas lo quieran o no, es allí donde conduce su vía, y la ayuda de los Estados Unidos y la alianza con ellos tienden a este objetivo: «divide y vencerás», porque es absurdo de pensar que el imperialismo pueda ayudarle para reforzarlos y cavar su propia tumba». (Enver Hoxha, el 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tome II, edición numérica, p. 26-28.)

«El revisionismo soviético ha sido y continúa siendo la corriente más peligrosa del revisionismo moderno. Conserva más que ninguna otra variante revisionista las máscaras socialistas y la fraseología leninista a fin de encubrir la actual realidad capitalista en la Unión Soviética y su política exterior imperialista y agresiva. 
 
Es un revisionismo que ha usurpado el Poder en un Estado que representa una gran potencia y que cuenta con grandes medios y posibilidades de ejercer su influencia en el mundo, de actuar en numerosas direcciones y en grandes proporciones. 
 
Al igual que las demás corrientes revisionistas, el revisionismo jruschovista tiene su propio proceso de nacimiento y desarrollo, hasta llegar a la forma actual de un completo revisionismo, que deforma todas las cuestiones de la teoría marxista y de la práctica socialista. 
 
En tanto que fenómeno social, el revisionismo jruschovista tiene también sus raíces y causas ideológicas, sociales e históricas. 
 
El Partido del Trabajo de Albania ha hecho un profundo análisis marxista de estas causas. 
 
Sobre la base de este análisis ha extraído conclusiones y ha adoptado una serie de medidas para cerrar el paso al surgimiento de tal fenómeno regresivo en nuestro país. 
 
Pero debemos profundizar continuamente en este problema a fin de que el revisionismo no pase jamás en Albania.

Desde el comienzo el grupo de Jruschov se planteó como objetivo principal liquidar la dictadura del proletariado, minar las bases de la sociedad socialista, introducir a la Unión Soviética en el camino capitalista y transformarla en una superpotencia imperialista. 
 
Ahora todos somos testigos de esta profunda transformación contrarrevolucionaria que se ha producido en la Unión Soviética. 
 
Sólo la burguesía y el imperialismo la presentan como un país comunista. 
 
Al presentar a la Unión Soviética capitalista de hoy como un país socialista, pretenden desacreditar al marxismo leninismo y al verdadero socialismo. 
 
El revisionismo jruschovista es la ideología y la política del capitalismo de Estado que domina toda la vida del país. 
 
El retroceso de la Unión Soviética al capitalismo no podía sino tener sus propias peculiaridades y el régimen capitalista no podía sino asumir allí formas específicas.
 
 Estas peculiaridades y formas son determinadas por el hecho de que el capitalismo fue restaurado allí como consecuencia del derrocamiento del socialismo, como un proceso regresivo, diferente al del capitalismo de tipo clásico que llega tras el derrocamiento del régimen feudal, como un proceso progresivo. 
 
La peculiaridad fundamental de esta clase de capitalismo es que se mantienen en él numerosas formas socialistas de propiedad, de organización y dirección, pero su contenido ha cambiado radicalmente. 
 
Los medios de producción en la Unión Soviética son hoy en realidad propiedad capitalista estatal o colectiva, porque son utilizados en interés de la nueva clase burguesa que detenta el Poder, por ser precisamente esta clase la que se apropia del trabajo de los obreros y los campesinos. 
 
Las antiguas leyes, tradiciones y prácticas fueron sustituidas por otras nuevas, que dejan las manos libres a la burocracia del Estado y del partido para expresar e imponer sin trabas su propia voluntad. 
 
Las nuevas competencias que ella adquirió sobre la base de las reformas económicas, fueron aprovechadas para garantizar y ampliar los ingresos y los privilegios de las diversas castas dirigentes, para conservar el  Poder y defenderse del descontento y las revueltas de la clase obrera y del resto de las masas trabajadoras. 
 
Es cierto que se mantuvo la propiedad estatal y las fábricas no fueron distribuidas a propietarios privados; los koljóses continuaron siendo explotaciones colectivas comunes y los bancos no fueron entregados a los accionistas, pero lo que cambió fue la distribución del producto social, su destinación. 
 
A pesar de que se dice que se aplica el principio de la remuneración según el trabajo, los diferentes grupos de la nueva burguesía se apoderan en realidad de la plusvalía creada por los obreros y los campesinos. 
 
Toda esta rapiña es presentada como una especie de estímulo material para alentar la actividad productiva, el trabajo científico y la creatividad artística, etc.

En realidad es una explotación típicamente capitalista. 
 
Para abrir el camino a la restauración del capitalismo, los revisionistas jruschovistas golpearon las tesis fundamentales de la teoría marxista leninista sobre la producción de mercancías y la acción de la ley del valor en el socialismo.
 
 Identificaron en la teoría y en la práctica la producción socialista de mercancías con la producción capitalista. 
 
Sobre esta base reformaron todo el mecanismo económico.
 
 Gradualmente las empresas económicas y también un considerable número de instituciones alcanzaron una mayor independencia respecto a los planes del Estado. 
 
A los dirigentes de las empresas y de las diversas instituciones se les concedieron grandes derechos y poder para dirigir y manipular la producción y la distribución, para contratar y despedir obreros, repartir los beneficios, etc. 
 
Se limitó la financiación estatal centralizada a las empresas existentes y se fue ampliando gradualmente la práctica de la autofinanciación y la utilización de créditos. 
 
Los revisionistas soviéticos pretenden que su economía está dirigida y se desarrolla sobre la base de planes elaborados según el principio del centralismo democrático. 
 
Pero, el plan del Estado, como lo conciben en teoría y lo aplican en la práctica, no es ni puede ser de ningún modo el plan de una economía verdaderamente socialista. 
 
En la Unión Soviética conviven el centralismo burocrático de tipo monopolista y el amplio liberalismo económico en la base. 
 
Se ofrece la imagen de una dirección planificada de la economía, mientras en la práctica tienen campo libre de acción las leyes y las categorías económicas del modo capitalista de producción.
 
 El consumo parasitario ha adquirido proporciones sin precedentes. 
 
La proporción entre la remuneración de los obreros y los administradores burócratas y tecnócratas de la producción, sobre la base del sueldo nominal, es de 1 a 10, pero con los ingresos a título de distribución de los beneficios, las múltiples recompensas, los innumerables privilegios, etc., esta proporción se agranda mucho más. 
 
Resulta difícil distinguir estas diferencias salariales y del modo de vida de las que existen entre los administradores burgueses y los obreros de los países de Occidente. 
 
En unas condiciones en las que el salario por el valor de la fuerza de trabajo está formado en un 35-40 por ciento por la distribución de los beneficios y de manera descentralizada, en que las normas de trabajo no son únicas y se aplican igualmente de manera descentralizada, en que el estímulo material en beneficio de la nueva burguesía tiene prioridad absoluta y en que la inflación, particularmente como resultado de la militarización de la economía, que absorbe un tercio de los ingresos nacionales, crece constantemente, la sociedad en esencia ha perdido el verdadero control sobre la medida del trabajo y del consumo, que constituyen dos llaves fundamentales para una economía socialista. 
 
Todo esto y una serie de medidas de carácter capitalista, que fueron pregonadas como desarrollo creador de la teoría y la práctica económica marxista leninista, tenían por objetivo desmantelar las bases de la economía socialista y lo consiguieron.

Las consecuencias de esta línea se observan en la vida diaria del pueblo soviético. 
 
En el mercado existe carencia de artículos de primera necesidad, han aumentado la inflación, el desempleo, la fluctuación de la fuerza de trabajo, se registran alzas declaradas y no declaradas de los precios de los diversos productos. 
 
Se ha ampliado el sector privado de la economía, se ha abierto las puertas al capital monopolista extranjero, florece el mercado negro, la especulación, los abusos, el soborno y los fraudes. 
 
La realidad soviética de hoy confirma que el progreso no avanza hacia la «desaparición de las diferencias de clase» ni hacia la «creación de una nueva unidad social», como propagan los revisionistas jruschovistas-brezhnevistas, sino hacia una profunda diferenciación social entre la nueva clase burguesa, integrada por la capa de burócratas y tecnócratas, y las amplias masas trabajadoras, que están en la situación de una fuerza simplemente productiva. 
 
El foso que los separa se profundiza continuamente a medida que aumenta el grado de explotación de los trabajadores y crecen los beneficios de la burguesía.

Esta situación ha creado toda una ideología y una política que justifican y defienden este nuevo sistema de explotación capitalista. 
 
El Poder de los soviets ha dejado de ser de los soviets, de los obreros y los campesinos. 
 
Se ha desprendido de ellos y ha llegado a ser como una fuerza independiente y extraña a ellos. Incluso desde el punto de vista formal los revisionistas jruschovistas han proclamado la liquidación de la dictadura del proletariado, 
 
Le han puesto al Estado el nombre de todo el pueblo para ocultar el hecho de que ya no es del pueblo, sino una dictadura de la nueva burguesía soviética. 
 
Su carácter capitalista se percibe claramente en toda la política interior y exterior que practica, al servicio de los intereses de la clase burguesa en el Poder. 
 
El Estado soviético, que tiene en sus manos los principales medios de producción y dirige toda la economía, se ha transformado en representante y defensor de los intereses de la clase dominante.
 
 Los revisionistas soviéticos, a fin de conservar su máscara socialista y «demostrar» que la Unión Soviética es un país socialista, dicen que allí existe un solo partido, que es un partido comunista y que su función dirigente ha sido sancionada en la Constitución. 
 
El hecho de que exista un único partido dirigente y de que sea reconocido por la ley su poder exclusivo, no le hace comunista.
 
 Son muchos los países burgueses en los que existe un solo partido dominante. 
 
El carácter de un partido político no lo determina su posición en el Estado. 
 
El carácter de un partido lo determina ante todo la clase a que pertenece y a quien sirve, la ideología por la que se orienta y la política que practica. 
 
El Partido Comunista de la Unión Soviética es actualmente el representante directo de la clase burguesa en el Poder, ejerce el poder en su nombre, sirve al desarrollo y fortalecimiento del régimen capitalista restaurado. 
 
No tiene de comunista más que el nombre. 
 
El que mantenga el nombre de comunista y utilice unas cuantas frases marxistas y consignas socialistas es algo hipócrita y puramente demagógico. 
 
Esto forma parte de esa propaganda fraudulenta que pretende mantener a las masas en la oscuridad y hacerles creer que viven en el socialismo y no en una sociedad capitalista, opresora y explotadora. 
 
Por tradición, para enmascararse o simplemente por inercia, a muchos partidos les ha quedado el apelativo de «demócrata», «popular», «socialista», etc., mientras que de hecho son típicamente burgueses y reaccionarios. 
 
La política revisionista y capitalista que se aplica en la Unión Soviética ha resucitado los viejos demonios del imperio zarista, como la opresión nacional, el antisemitismo, el racismo eslavo, el misticismo religioso ortodoxo, el culto a las castas militares, el aristocratismo de la intelectualidad, el chovinismo burocrático, etc. 
 
Las teorías de los revisionistas soviéticos sobre la supuesta creación de una «nueva comunidad histórica», del «pueblo soviético único», han sido inventadas precisamente para ocultar esta realidad llena de profundas contradicciones sociales, nacionales y de clase.
 
 Quien domina hoy en la Unión Soviética es la fuerza del ejército soviético.

La militarización forzada de la vida del país, el agobiante peso de los gastos militares, que han alcanzado cifras astronómicas y estremecen cada vez más la economía soviética, deforman su desarrollo y empobrecen al pueblo.
 
 La restauración del capitalismo en el interior del país no podía sino conducir también a un cambio radical en la esfera de las relaciones internacionales y en la política exterior del partido comunista y del Estado soviéticos. 
 
El revisionismo jruschovista se fue transformando gradualmente en la ideología y la política de una nueva superpotencia imperialista que justifica y defiende el expansionismo, la agresión y las guerras para establecer la dominación mundial.
 
 Son engendro de esta ideología y esta política las nefastas teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «integración económica, política y militar» de los países de la llamada comunidad socialista, a los que han atado de pies y manos y transformado en países vasallos. 
 
En el XXVI Congreso del PCUS, Brézhnev calificó estas relaciones de «relaciones entre los pueblos», para borrar así toda identidad nacional y estatal, con el fin de alcanzar sus objetivos expansionistas y neocolonialistas, el social imperialismo soviético ha inventado una teoría, según la cual ningún país puede liberarse y defenderse del imperialismo ni desarrollarse de manera independiente sin la ayuda y la tutela soviética. 
 
Especula con la consigna de la «ayuda internacionalista» para desatar agresiones y saquear las riquezas de los demás países. 
 
Toda la política exterior expansionista, hegemonista y agresiva de la Unión Soviética social imperialista constituye otra prueba, otro testimonio de que el régimen soviético es un régimen capitalista, porque sólo un régimen así puede practicar tal política en la arena internacional. 
 
Como afirmaba Lenin, la política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país. 
 
Las máscaras socialistas y comunistas que aún pretenden conservar los revisionistas soviéticos, se van cayendo ante su realidad capitalista y ante la política social imperialista que aplican. 
 
Cuánto tiempo continuará haciendo efecto el gran engaño del pueblo soviético que cree vivir en el socialismo, hasta cuándo la clase obrera soviética continuará viviendo de ilusiones, eso depende de muchos factores, internos y externos.
 
 Los acontecimientos de Polonia son significativos respecto a las situaciones que esperan a los países dominados por el revisionismo jruschovista. 
 
El hecho es que en ese país ha estallado el conflicto de clase entre los trabajadores y la clase burguesa en el Poder, representada por el partido revisionista. Independientemente de cómo fue manipulada por las fuerzas de derecha, la revuelta de la clase obrera polaca pone de manifiesto en esencia que ésta tomó conciencia de su situación como clase oprimida y explotada, que el Poder existente en Polonia está en manos de una clase antagónica respecto a ella, que el socialismo ha sido traicionado. 
 
¿A quién le llegará el turno después de Polonia?
 
 Los procesos de diferenciación de clase hierven en todos los países revisionistas.
 
 Los conflictos de clase aumentan con rapidez. 
 
Ni siquiera la Unión Soviética es aquí una excepción, a pesar de que en la imagen externa parezca el más estable de ellos. 
 
Las llagas que ha abierto la restauración del capitalismo, sólo podrán curarse con el derrocamiento del revisionismo y la restauración del socialismo».

Comprender las Divergencias Sino-Albanesa
Informe del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania,
presentado en el Octavo Congreso de PTA el 1 de noviembre de 1981,
edición digital, p.82-86



Por Enver Hoxha || Traducción de NG para Foro Comunista |
enviado a Octubre por Pedro José Madrigal Reyes

Las nuevas bases de Estados Unidos repartidas por el globo


Pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con pocos soldados es la actual estrategia del Pentágono para mantener su hegemonía en el mundo. 
 
Desde las costas chilenas a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, Estados Unidos ha instalado más de 50 bases nenúfares y aspira a construir decenas de más. 
 
Una “una red mundial de fuertes fronterizos”, cuyo costo anual es de 250.000 millones de dólares.
 
 En Chile la avanzada la tienen en el Fuerte Aguayo, de la Armada chilena en Concón, donde mantienen un “Centro de Operaciones para Fuerzas de Paz”.

Lo primero que vi el mes pasado cuando entré en el avión de carga C-17 gris oscuro de la Fuerza Aérea fue un vacío, algo faltaba.
 
 Faltaba un brazo izquierdo, para ser exacto, cortado a la altura del hombro, temporalmente parchado y unido. 
 
Carne gruesa, pálida, manchada de un rojo brillante en los bordes. Parecía carne cortada en pedazos. 
 
La cara y lo que quedaba del resto del hombre estaban ocultas por mantas, un edredón con la bandera de Estados Unidos y un revoltijo de tubos y cintas, alambres, bolsas de goteo y monitores médicos.

Ese hombre y otros dos soldados gravemente heridos –uno con dos muñones donde había habido piernas, el otro al que le faltaba una pierna bajo el muslo– estaban entubados, inconscientes y acostados en camillas colgadas de las paredes del avión que acababa de aterrizar en la Base Aérea Ramstein, de Alemania. 
 
Un tatuaje en el brazo restante del soldado decía: “Muerte Mejor Que Deshonra”.

Pregunté a un miembro del equipo médico de la Fuerza Aérea por las víctimas semejantes que ven. Muchas, como en este vuelo, provienen de Afganistán, me dijo. “Muchas del Cuerno de África”, agregó. 
 
“En realidad, los medios hablan muy poco de eso”.

“¿De dónde de África?”, pregunté. 
 
Dijo que no lo sabía exactamente, pero sobre todo del Cuerno, a menudo con heridas graves.
 
 “Muchos de Yibuti”, agregó, refiriéndose a Camp Lemonnier, la principal base militar de Estados Unidos en África, pero también de “otros sitios” de la región.

Desde las muertes retratadas en la película La caída del halcón negro, en Somalia, hace casi 20 años, hemos oído poco, si algo, sobre víctimas militares estadounidenses en África (fuera de una extraña información de la semana pasada sobre tres comandos de operaciones especiales muertos, junto con tres mujeres identificadas por fuentes militares de Estados Unidos como “prostitutas marroquíes”, en un misterioso accidente automovilístico en Mali).
 
 La creciente cantidad de pacientes que llegan a Ramstein desde África descorre una cortina sobre una significativa transformación en la estrategia militar de Estados Unidos para el siglo XXI.

Es probable que esas víctimas sean la vanguardia de cantidades crecientes de soldados heridos provenientes de sitios muy alejados de Afganistán e Irak. Reflejan el creciente uso de bases relativamente pequeñas como Camp Lemonnier, que los planificadores militares ven como un modelo para futuras bases de Estados Unidos “esparcidas”, como explica un académico, “por regiones en las cuales Estados Unidos no ha mantenido anteriormente una presencia militar”.

Están desapareciendo los días en los que Ramstein era la base simbólica de Estados Unidos, un coloso del tamaño de una ciudad repleto de miles o decenas de miles de estadounidenses, supermercados, Pizza Huts y otras comodidades. 
 
Pero no imaginen ni por un segundo que el Pentágono está haciendo las valijas, reduciendo su misión global y volviendo a casa. 
 
En los hechos, sobre la base de los eventos de los últimos años, es posible que sea todo lo contrario. Mientras disminuye la colección de bases gigantes de la era de la Guerra Fría, la infraestructura de bases en ultramar ha estallado en tamaño y alcance.

Sin que lo sepa la mayoría de los estadounidenses, la creación de bases en todo el planeta está aumentando, gracias a una nueva generación de bases que los militares llaman “nenúfares” (como cuando una rana salta a través de un estanque hacia su presa). 
 
Son pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados.

En todo el mundo, de Yibuti a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, el Pentágono ha estado buscando tantos nenúfares como puede, en tantos países como puede, lo más rápido posible. 
 
Aunque cuesta hacer las estadísticas, en vista de la naturaleza frecuentemente secreta de esas bases, es probable que el Pentágono haya construido más de 50 nenúfares y otras pequeñas bases desde el año 2000, mientras explora la construcción de docenas más.

Como explica Mark Gillem, autor de America Town: Building the Outposts of Empire, el nuevo objetivo es “evitar” las poblaciones locales, la publicidad y la posible oposición.
 
 “Para proyectar su poder”, dice, Estados Unidos quiere “puestos avanzados aislados e independientes ubicados estratégicamente” en todo el mundo. 
 
Según algunos de los más fuertes propugnadores de la estrategia en el Instituto de la Empresa Estadounidense, el objetivo debe ser “crear una red mundial de fuertes fronterizos”, con los militares estadounidenses, “la ‘caballería global’ del Siglo XXI”.

Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos haciendo mucho más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar.
 
Es bastante notable, sin embargo, que esta política de ajuste de las bases globales no haya recibido casi ninguna atención pública, ni una supervisión significativa del Congreso. 
 
Mientras tanto, como lo muestra la llegada de las primeras víctimas de África, los militares de Estados Unidos se están involucrando en nuevas áreas del mundo y en nuevos conflictos, con consecuencias potencialmente desastrosas.

TRANSFORMACIÓN DEL IMPERIO DE BASES

Se podría pensar que los militares de Estados Unidos se encuentran en un proceso de reducir, en lugar de expandir, su poco apercibida pero enorme colección de bases en el exterior.
 
 Después de todo, fueron obligados a cerrar toda la colección de 505 bases, de mega a micro, que construyeron en Irak, y ahora están iniciando el proceso de reducir sus fuerzas en Afganistán.
 
 En Europa, el Pentágono sigue cerrando sus masivas bases de Alemania y pronto sacará dos brigadas de combate de ese país. 
 
Se planea que la cantidad de tropas globales se reduzca en unos 100.000 soldados.

Sin embargo, Estados Unidos sigue manteniendo su mayor colección de bases de toda la historia: más de 1.000 instalaciones militares fuera de los 50 Estados y de Washington DC. Incluye, desde bases de décadas de antigüedad en Alemania y Japón a bases totalmente nuevas de drones en Etiopía y las islas Seychelles en el Océano Índico, e incluso balnearios para veraneantes militares en Italia y Corea del Sur.

En Afganistán, la fuerza internacional dirigida por Estados Unidos todavía ocupa más de 450 bases. 
 
En total, los militares de Estados Unidos tienen alguna forma de presencia de sus tropas en aproximadamente 150 países extranjeros, para no mencionar 11 fuerzas de tareas de portaaviones –esencialmente bases flotantes– y una presencia militar significativa, y creciente, en el espacio. Estados Unidos gasta actualmente unos 250.000 millones de dólares al año en mantener bases y tropas en el exterior.

Algunas bases, como la de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, datan de finales del Siglo XIX. La mayoría se construyeron o se ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial o justo después, en todos los continentes, incluida la Antártida. 
 
Aunque los militares de Estados Unidos desocuparon cerca de un 60% de sus bases en el exterior después del colapso de la Unión Soviética, la base de infraestructura de la Guerra Fría permaneció relativamente intacta, con 60.000 soldados estadounidenses que permanecieron sólo en Alemania, a pesar de la ausencia de una superpotencia enemiga.

Sin embargo, en los primeros meses de 2001, incluso antes de los ataques del 11-S, el gobierno de Bush lanzó una importante reestructuración de bases y tropas que continúa ahora con el “pivote Asia” de Obama. 
 
El plan original de Bush era cerrar más de un tercio de las bases de la nación en el exterior y trasladar tropas hacia el este y el sur, más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica. 
 
El Pentágono comenzó a concentrarse en la creación de “bases operativas avanzadas” más pequeñas y flexibles e incluso “sitios de cooperación” aún más pequeños o sea “nenúfares”. 
 
Las grandes concentraciones de tropas se restringirían a una cantidad reducida de “bases operativas principales” (MOBs por sus siglas en inglés), –como Ramstein, Guam, en el Pacífico, y Diego García, en el Océano Índico– que debían expandirse.

A pesar de la retórica de consolidación y cierre que acompañó este plan, en la era posterior al 11-S, en realidad, el Pentágono ha estado expandiendo drásticamente su infraestructura básica, incluidas docenas de importantes bases en cada país del Golfo Pérsico con la excepción de Irán y en varios países centroasiáticos críticos para la guerra en Afganistán.

REINICIAN LA EXPANSIÓN DE LAS BASES

El “pivote hacia Asia” anunciado recientemente por Obama señala que Asia oriental estará en el centro de la explosión de bases nenúfares y eventos relacionados. 
 
En Australia se están estableciendo marines de Estados Unidos en una base compartida en Darwin. 
 
En otros sitios, el Pentágono se dedica a planes para una base de drones y vigilancia en las islas Cocos de Australia y despliegues en Brisbane y Perth.
 
En Tailandia, el Pentágono ha negociado derechos de nuevas visitas de la Armada y un “centro de ayuda para desastres” en U-Tapao.

En las Filipinas, donde el gobierno expulsó a Estados Unidos de la masiva Base Aérea Clark y la Base Naval Subic Bay a principios de los años noventa, hasta 600 soldados de las fuerzas especiales han estado operando silenciosamente en el sur del país desde enero de 2002.
 
 El mes pasado, los dos gobiernos llegaron a un acuerdo sobre el uso futuro por parte de Estados Unidos de Clark y Subic, así como otros centros de reparación y suministro de la era de la Guerra de Vietnam. 
 
Como señal del cambio de los tiempos, los funcionarios estadounidenses, incluso, firmaron en 2011 un acuerdo de defensa con su antiguo enemigo, Vietnam, y han iniciado negociaciones para el creciente uso de puertos vietnamitas por la Armada.

En otros sitios de Asia, el Pentágono ha reconstruido una pista de aterrizaje en la pequeña isla Titian, cerca de Guam, y considera futuras bases en Indonesia, Malasia y Brunei, mientras impulsa vínculos militares más estrechos con India. 
 
Sus fuerzas armadas realizan cada año unos 170 ejercicios militares y 250 visitas a puertos en la región. 
 
En la isla Jeju, de Corea del Sur, los militares coreanos construyen una base que formará parte del sistema de defensa de misiles de Estados Unidos, a la cual tendrán acceso regularmente las fuerzas estadounidenses.

“Simplemente, no podemos estar en un solo sitio para hacer todo lo necesario”, dijo el comandante del Comando Pacífico, el almirante Samuel Locklear III. Para los planificadores militares, “hacer todo lo necesario” se define claramente como el aislamiento y (en la terminología de la Guerra Fría) “contención” de China, la nueva potencia de la región. 
 
Esto significa evidentemente “salpicar” nuevas bases por toda la región, agregándolas a las más de 200 bases estadounidenses que han cercado China durante décadas en Japón, Corea del Sur, Guam y Hawái.

Y Asia es sólo el comienzo. En África, el Pentágono ha creado silenciosamente “cerca de una docena de bases aéreas” para drones y vigilancia desde 2007. 
 
Aparte de Camp Lemonnier, sabemos que los militares han creado o crearán pronto instalaciones en Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana, Etiopía, Kenia, Mauritania, São Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sudán del Sur, y Uganda. 
 
El Pentágono también ha investigado la construcción de bases en Argelia, Gabón, Ghana, Mali y Nigeria, entre otros sitios.

El próximo año, una fuerza del tamaño de una brigada de 3.000 soldados, y “posiblemente más”, llegará para realizar ejercicios y misiones de entrenamiento en todo el continente.
 
 En el cercano Golfo Pérsico, la Armada está desarrollando una “base avanzada flotante”, o “buque-madre”, para que sirva de “nenúfar” flotante a helicópteros y patrulleras, y ha estado involucrada en un masivo aumento de las fuerzas en la región.

En Latinoamérica, después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba y Curaçao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. 
 
En otros sitios, el Pentágono ha financiado la creación de bases militares y policiales capaces de albergar fuerzas estadounidenses en Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, e incluso en Ecuador. 
 
En 2008, la Armada reactivó su Cuarta Flota, inactiva desde 1950, para patrullar la región.
 
 Los militares pueden desear una base en Brasil y trataron infructuosamente de crear bases, supuestamente para ayuda humanitaria y de emergencia en Paraguay y Argentina.

Finalmente, en Europa, después de llegar a los Balcanes durante las intervenciones de los años noventa, las bases estadounidenses se han desplazado hacia el este a algunos de los Estados del bloque oriental del ex imperio soviético. 
 
El Pentágono desarrolla actualmente instalaciones capaces de apoyar despliegues rotativos, del tamaño de brigadas en Rumania y Bulgaria, y una base de defensa de misiles e instalaciones de aviación en Polonia. 
 
Previamente, el gobierno de Bush mantuvo dos instalaciones ocultas (prisiones secretas) de la CIA en Lituania y en Polonia.
 
 Ciudadanos de la República Checa rechazaron una base de radar planificada para el sistema de defensa de misiles del Pentágono, que aún no ha sido probado, y ahora Rumania recibirá misiles basados en tierra.

UN NUEVO MODO DE GUERRA DE ESTADOS UNIDOS

Un nenúfar en una de las islas en el Golfo de Guinea de São Tomé y Príncipe, frente a la costa occidental, rica en petróleo, de África, ayuda a explicar lo que está sucediendo. 
 
Un funcionario estadounidense ha descrito la base como “otra Diego García”, refiriéndose a la base del Océano Índico que ha ayudado a asegurar décadas de dominación de Estados Unidos sobre los suministros de energía de Medio Oriente. 
 
Sin la libertad de crear nuevas grandes bases en África, el Pentágono está utilizando São Tomé y una creciente colección de otros nenúfares en el continente en un intento de controlar otra región crucial rica en petróleo.

Mucho más allá de África Occidental, la competencia del Gran Juego del Siglo XIX por Asia Central ha vuelto de verdad, y esta vez de modo global.
 
 Se extiende a tierras ricas en materias primas de África, Asia y Suramérica, mientras Estados Unidos, China, Rusia y miembros de la Unión Europea se enfrentan en una competencia cada vez más intensa por la supremacía económica y geopolítica.

Mientras Pekín, en particular, ha participado en esta competencia de una manera sobre todo económica, marcando el globo con inversiones estratégicas, Washington se ha concentrado implacablemente en la fuerza militar como su baza global, marcando el planeta con nuevas bases y otras formas de poder militar. 
 
“Olviden las invasiones a gran escala y las amplias ocupaciones en el continente eurasiático”, escribió Nick Turse sobre esta nueva estrategia militar del Siglo XXI.
 
 “En vez de eso piensen en fuerzas de operaciones especiales… ejércitos testaferros… militarización del espionaje y de la inteligencia… aviones drones sin tripulación… ataques cibernéticos y operaciones conjuntas del Pentágono con agencias gubernamentales ‘civiles’ cada vez más militarizadas”.

A esta incomparable potencia aérea y naval de largo alcance hay que agregar ventas de armas que superan a cualquier nación de la Tierra; misiones humanitarias y de ayuda en desastres que sirven claramente a fines de inteligencia militar, patrullas y funciones de “corazones y mentes”; el despliegue rotativo de fuerzas regulares de Estados Unidos en todo el globo; visitas a puertos y un despliegue expansivo de ejercicios militares conjuntos y misiones de entrenamiento que dan a los militares de Estados Unidos una presencia de facto en todo el mundo y que ayudan a convertir a militares extranjeros en fuerzas testaferras.

CADA VEZ MÁS BASES NENÚFARES

Los planificadores militares prevén un futuro de interminables intervenciones a pequeña escala en las cuales una gran colección de bases, geográficamente dispersas, siempre estarán preparadas para un acceso operativo instantáneo. 
 
Con bases en la mayor cantidad de sitios posibles, los planificadores militares quieren estar en condiciones de volverse hacia otro país convenientemente cercano si Estados Unidos no puede utilizar una cierta base, como fue el caso en Turquía antes de la invasión de Irak. 
 
En otras palabras, los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, algo que se acerque a un control militar total del planeta.

Más allá de su utilidad militar, las bases nenúfares y otras formas de proyección del poder son también instrumentos políticos y económicos utilizados para construir y mantener alianzas y asegurar un acceso privilegiado de Estados Unidos a mercados, recursos y oportunidades de inversión en el extranjero.
 
 Washington planifica utilizar bases nenúfares y otros proyectos militares para atar a países en Europa Oriental, África, Asia y Latinoamérica lo más estrechamente posible a los militares de Estados Unidos, y así a la continua hegemonía político-económica de Estados Unidos. 
 
En conclusión, los funcionarios estadounidenses esperan que el poderío militar arraigue su influencia y mantenga la mayor cantidad posible de países dentro de una órbita estadounidense, en una época en la cual, algunos están afirmando su independencia todavía con más fuerza y gravitan hacia China y otras potencias ascendientes.

ESOS PELIGROSOS NENÚFARES

Aunque la dependencia de pequeñas bases pueda sonar más inteligente y más económica que mantener inmensas bases que a menudo han creado enojo en sitios como Okinawa y Corea del Sur, los nenúfares amenazan la seguridad global y de Estados Unidos de varias maneras:

Primero, el lenguaje “nenúfar” puede ser engañoso e intencionalmente o de otra manera esas instalaciones pueden crecer rápidamente hasta convertirse en inmensas bestias.

Segundo, a pesar de la retórica sobre la extensión de la democracia que sigue perdurando en Washington, la construcción de más nenúfares garantiza, en realidad, la colaboración con un número creciente de regímenes despóticos, corruptos y asesinos.

Tercero, existe un modelo bien documentado del daño que las instalaciones militares de diversos tamaños infligen a las comunidades. 
 
Aunque los nenúfares parecen prometer aislamiento de una oposición local, con el tiempo sucede a menudo que incluso las bases pequeñas causan enojo y movimientos de protesta.

Finalmente, una proliferación de nenúfares significa la militarización progresiva de grandes áreas del globo. Como los verdaderos nenúfares –que en realidad son malezas acuáticas–, las bases tienden a crecer y reproducirse incontrolablemente.
 
 Por cierto, las bases tienden a engendrar bases, creando razas de bases con otras naciones, aumentando las tensiones militares y desalentando las soluciones diplomáticas de conflictos. 
 
Después de todo, ¿cómo reaccionaría Estados Unidos si China, Rusia o Irán construyeran aunque sea una sola base nenúfar propia en México o en el Caribe?

Para China y Rusia en particular, más bases estadounidenses cerca de sus fronteras amenazan con provocar nuevas guerras frías. 
 
Más inquietante aún, la creación de nuevas bases para proteger contra una supuesta futura amenaza militar china puede llegar a convertirse en una profecía que se autorrealice: semejantes bases en Asia crearán probablemente la amenaza contra la cual supuestamente se deben proteger, haciendo que una catastrófica guerra contra China sea más probable, no menos.

Es alentador, sin embargo, que las bases en el extranjero hayan comenzado a generar un escrutinio crítico a través del espectro político desde la senadora republicana Kay Bailey Hutchison y el candidato presidencial republicano Ron Paul al senador demócrata Jon Tester y el columnista del New York Times Nicholas Kristof. 
 
Mientras todos buscan medios de reducir el déficit, el cierre de bases en el extranjero posibilita ahorros fáciles.
 
 Por cierto, cada vez más personajes influyentes reconocen que el país simplemente no se puede permitir más de 1.000 bases en el extranjero.

Gran Bretaña, como otros imperios anteriores, tuvo que cerrar la mayor parte de sus bases restantes en el extranjero en medio de una crisis económica en los años sesenta y setenta.
 
 Estados Unidos se moverá indudablemente en esa dirección tarde o temprano. 
 
La única pregunta es si el país renunciará a sus bases y reducirá su misión global voluntariamente o si seguirá el camino de Gran Bretaña como potencia en decadencia obligada a renunciar a sus bases desde una posición de debilidad.

Por cierto, las consecuencias de no elegir otro camino van más allá de los motivos económicos. 
 
Si continúan la proliferación de los nenúfares, de las fuerzas de operaciones especiales y las guerras de drones, es probable que Estados Unidos se enfrente a nuevos conflictos y nuevas guerras, generando formas desconocidas de reacción e indecible muerte y destrucción. 
 
En ese caso, más vale que nos preparemos para la llegada de muchos más vuelos –desde el Cuerno de África hasta Honduras– que no sólo transporten amputados, sino ataúdes.

David Vine

*Profesor en la American University en Washington

Tomdispatch

La nueva chinchillada de Ottón Solís: alfombra roja para Obama


Si en esta Costa Rica patas arriba, debido al desgobierno de Laura Chinchilla, ya nada sorprendía, al criminalizar la protesta social y salir huyendo de un pueblo cada vez más indignado con su sola presencia aquí en el país, en el extranjero o en una revista del chismorreo farandulero, la verdad es que el amigo del alma, la media naranja, el hermano de leche de la mandataria, Ottón Solís Fallas, tenía que sacarla estratosféricamente de la cancha.
 
 Y si a este país patas arriba se le suma la indignación mundial por el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe del imperialismo estadounidense, el escenario burlesco está montado.

Días atrás, Laura Chinchilla Miranda, la misma presidenta fashion (fachosa o facha también aplica) costarricense, dijo que sería una actitud muy desagradable recibir a Su Santidad norteamericana, Barack Obama, con una serie de manifestaciones populares de indignados y emputados que no soportan sus métodos de salvación gloriosa mundial. 
 
Parece que Laura quiere que se olviden las oleadas sanguinarias de las guerras inventadas y la masacre de niños, mujeres y demás personas inocentes donde los Estados Unidos ponen su deificada presencia.

A pesar de todo, se puede entender que Laura diga estas sandeces ya que ella, durante esta administración, ha aborrecido cualquier síntoma popular de rabia, llámese huelga, tortuguismo, paro, bloqueo u otras formas de creatividad que manifiesten la famélica y mentirosa política de la tristemente célebre gobernante. 
 
También se puede entender que ella sienta empatía con la visita de Obama, puesto que aprendió bien como atacar personas inocentes, solo basta recordar los sucesos del 8 de noviembre de 2012 frente al edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social.

Pero lo que llegó a ser el acabose en este cuento de corte costumbrista fueron las palabras del gobernante sin gobierno, Ottón Solís, líder histórico e inamovible del Partido Acción Ciudadana, el cual se ha unido a Laura Chinchilla en lo que podría ser perfectamente una telenovela basura al mejor estilo mexicano, solo falta que sea puesta en escena bajo la producción de Televisa y protagonizada por Verónica Castro y Rogelio Guerra. 
 
Y es que este refrito novelero ha tenido todos los elementos clásicos: primero se odiaban a muerte donde el primero veía a la segunda por encima del hombro, luego, entre ellos, surge un amor incomprendido por los otros personajes (los clásicos villanos), pero logran superar todas las adversidades juntos gracias al meloso amor que los une.

Este cuadro patético provocó que Ottón Solís ahora se preste a todas las ocurrencias del gobierno, solapando su ineptitud y decadencia, defendiéndolo cual caballero de blanca investidura y valeroso corcel. 
 
Así es como, tras las primeras palabras de Laura Chinchilla en defensa del poderoso emperador asesino de los Estados Unidos, sale ahora el señor Solís Fallas con similar ocurrencia, pero con matices más ridículos y descabellados, prácticamente insinuándole al pueblo que se le debe rendir pleitesía a Barack Obama.

¿Será que a Ottón se le pegaron las malas mañas o siempre las tuvo?
 
 Invita pues, el señor Solís, a pintar las casas y limpiar las calles para que los zapatos del presidente estadounidense no se ensucien o sus ojos no miren la miseria de este pueblo. 
 
Estas ideas ottonistas, curiosamente, son una continuidad de las políticas de principios de siglo XX para “blanquear la raza”, claro que con los matices del discurso de Ottón: hay que limpiar por encima, esconder la realidad por un momento, al menos mientras Obama se marcha. 
 
En resumidas cuentas, ser lo que el costarricense no es para aparentar lo que se quiere ser.

Sin embargo, ¿para qué limpiar las calles del país si Obama, a su paso, va a dejar tirados los restos de los cadáveres de las guerras imperiales que se han inventado para satisfacer sus intereses egoístas en nombre de la paz mundial?
 
 O será que Ottón quiere que los costarricenses pinten sus casas con la sangre derramada por niños en Irak, Afganistán, Libia, América Latina, Vietnam, Corea y cuanto lugar se le ha ocurrido a los Estados Unidos como parte de su programa genocida para la instalación de petroleras, McDonald’s, Coca Cola y demás poderosas transnacionales en el planeta y en nombre de la libertad por supuesto.

Una chinchillada más de Ottón Solís y una bocanada de tierra más a su propia sepultura.
 
 ¿Será que no entiende cómo funciona la realidad?
 
 ¿Será que Casa Presidencial lo tiene deslumbrado con quién sabe qué cuentos del poder político?
 
 ¿Será que su estadía en los Estados Unidos le provocó una obnubilación megalómana en la que el todopoderoso imperio debería ser la panacea para el país? 
 
Solo falta que Ottón le tienda una alfombra roja al presidente Obama, le lave los pies y se los bese hasta el cansancio, o que se ponga en posición de asiento para que el presidente descanse sobre su espalda.

Solo queda algo que decir. Ottón Solís, lo que usted dijo es una falta de total respeto. 
 
Costa Rica es un país con dignidad. Aquí y en los países subyugados por el imperio hay hombres, mujeres, niños y ancianos que merecen respeto, que no tienen por qué rebajarse como posiblemente lo hace usted frente a una persona con la calaña del presidente de los Estados Unidos. 
 
Si usted y Laura disfrutan del “lameyuyismo”, no esperen lo mismo del pueblo costarricense que se levanta todos los días para construir este país.
 
 Aquí, en este pequeño lugar del mundo, existen personas que jamás inclinarán sus espaldas en favor de un asesino cuando debería ser, más bien, el presidente Obama, el que doble sus rodillas para pedir perdón por todos los crímenes contra la humanidad cometidos por su país.

Costa Rica merece respeto de usted, de Laura, de Obama y de todos los demás filibusteros que pretenden violentar esta Patria, pero aquí hay un pueblo dispuesto a defenderla a toda costa.

Fuente: http://www.equipocritica.org/reflexion-editorial/editoriales-anteriores/la-nueva-chinchillada-de-otton-solis-alfombra-roja-para-obama/

Una Base Militar de EEUU en Corea del Sur amenaza a China


La isla Jeju, a 60 kilómetros al sureste de las costas de Corea del Sur, ha sido definida como el lugar más idílico del planeta. 
 
por: Noam Chomsky
 
Esta isla volcánica de 1.829 kilómetros cuadrados alberga tres sitios designados Patrimonio Natural del Mundo por la Unesco.

La historia de Jeju, sin embargo, dista de ser idílica.
 
 En 1948, dos años antes del estallido de la guerra coreana, los isleños se unieron en un levantamiento para protestar, entre otras cosas, por la división de la península de Corea en Norte y Sur.
 
 El Gobierno de Corea del Sur, en ese momento bajo la ocupación de fuerzas militares estadounidenses, reprimió a los insurgentes de Jeju.

La Policía y las fuerzas militares de Corea del Sur masacraron a los isleños y destruyeron sus aldeas.
 
 John Merrill, historiador de Corea, calcula que el saldo fatal quizá haya superado las 30.000 muertes, aproximadamente el 15% de la población de la isla.

Décadas más tarde, una comisión gubernamental investigó el levantamiento en Jeju.
 
 En 2005, Roh Moo-Hyun, entonces presidente de Corea del Sur, se disculpó por las atrocidades cometidas y llamó a Jeju la “isla de la Paz Mundial’’.

Hoy en día, la isla de Jeju se ve amenazada nuevamente por la militarización y violencia conjunta de Estados Unidos y Corea del Sur: la construcción de una base naval en lo que muchos consideran la costa más hermosa de la isla.

Durante más de cuatro años, los residentes de Jeju y activistas de la paz han tomado parte en una resistencia decidida a la base, poniendo en peligro su vida y su libertad.

Lo que está en juego es muy importante también para el mundo.
 
 En fechas recientes, el diario Joong-Ang, de Seúl, describió la isla como “la punta de lanza de la línea de defensa del país’’ –una línea imprudentemente localizada a 500 kilómetros de China–.

En estas aguas turbulentas, la base de Jeju albergaría hasta 20 barcos de guerra estadounidenses y surcoreanos, entre ellos submarinos, portaaviones y destructores, varios de los cuales estarían equipados con el sistema de defensa Aegis de misiles balísticos.

Para Estados Unidos, el propósito de la base es proyectar fuerza hacia China y proporcionar una instalación avanzada operacional en el caso de un conflicto militar. 
 
Lo último que necesita el mundo es que China y Estados Unidos lleguen al borde de un enfrentamiento.

La protesta que se lleva a cabo actualmente en Jeju cuenta como una lucha crítica contra una guerra potencialmente destructora en Asia y contra las estructuras institucionales fuertemente arraigadas que están presionando al mundo hacia cada vez más conflictos.

Como es de suponer, China ve la base como una amenaza a su seguridad nacional. 
 
En el mejor de los casos, es probable que la base genere un enfrentamiento y una carrera armamentística entre Corea del Sur y China, con Estados Unidos casi inevitablemente involucrado. 
 
En caso de no impedir este proyecto peligroso y destructivo, las consecuencias podrían extenderse más allá de Asia.

No necesitamos especular sobre cómo reaccionaría Washington si China decidiera establecer una base cerca de las costas estadounidenses.

La nueva base de Jeju está localizada en Gangjeong, una aldea agrícola y pesquera que renuentemente se ha convertido en el escenario de una épica batalla por la paz.

La resistencia es un movimiento popular que va bastante más allá del debate sobre la militarización de la isla. Los derechos humanos, el medio ambiente y la libertad de expresión también están en juego.
 
 Aunque pequeña y remota, Gangjeong es un campo de batalla importante para todos aquellos que creen en la justicia social del mundo entero.

Corea del Sur inició la construcción de la base en enero, pero las protestas hicieron suspender el trabajo en junio.

Un testigo particular informa de que el movimiento de resistencia de los aldeanos ha llevado a detenciones enfocadas contra los que filman, los blogueros, clérigos, activistas en sitios sociales de la red –y, muy especialmente, contra los líderes del movimiento–.

El mes pasado, la Policía antimotines dispersó un mitin no violento y arrestó a más de tres docenas de activistas, entre ellos al alcalde de Gangjeon, el líder de uno de los grupos de paz más eficaces en Corea, y a un cura católico.

Los ideales básicos democráticos también están siendo amenazados. 
 
En la votación de 2007 para autorizar la construcción de la base naval, 87 personas, algunas de las cuales fueron sobornadas, decidieron el destino de una aldea de 1.900 habitantes y una isla de más de medio millón de personas.

Se dijo a los isleños que la base militar serviría también como un centro turístico para cruceros –de hecho, que sería la única forma en la que tales cruceros podrían anclar cerca de la isla, rindiendo los consiguientes beneficios comerciales–. 
 
Esta aseveración es difícilmente creíble, porque al mismo tiempo, en una playa diferente, está en proceso un masivo proyecto de expansión que podría estar concluido para el verano de 2012. 
 
Ya se ha anunciado que este nuevo puerto recibirá a los barcos de los cruceros.

Los aldeanos de Gangjeon saben perfectamente bien lo que el futuro les depara si su llamada por la paz no es escuchada: una gran corriente de surcoreanos y personal militar extranjero, armas avanzadas y un mundo de sufrimiento llevado una isla pequeña que ya ha soportado demasiado. 
 
La ironía es que las semillas para un conflicto entre las superpotencias están siendo sembradas en una reserva ecológica y una isla de paz.

El libro más reciente de Noam Chomsky es”9-11: ¿Hubo alguna vez una alternativa”, Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Massachusetts Institute of Technology en Cambridge, Mass.