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Nicaragua: Manuel Díaz y Sotelo: Periodista y guerrillero

José Manuel Díaz y Sotelo recibió la caricia de la vida en el poblado de Santa Teresa, El Tabacal, en el departamento de Boaco, el 4 de diciembre de 1932.

Fue asesinado por la genocida Guardia Nacional el 6 de agosto de 1959, con apenas 27 años de edad.

Sus padres fueron los señores Manuel Díaz Urbina y Narcisa Sotelo de Díaz, quienes procrearon siete hijos: José Manuel, Alodia, Adolfo, Olivia, Rodolfo, Adán y Teresita.

Los primeros años de su educación primaria los cursó en una escuela privada de la ciudad de Boaco, siendo sus profesoras Mercedes García Largaespada y Aurora Rodríguez.

Continuó sus estudios en el colegio Nieborowski y concluyó la primaria en el colegio Evaristo Carazo, en la ciudad de Matagalpa, donde se destacó por su disciplina y dedicación, obteniendo excelentes calificaciones.

Posteriormente se trasladó a Managua e ingresó al colegio Francisco Hueso, donde cursó la secundaria y obtuvo el título de Bachiller en Ciencias y Letras.

Desde joven mostró gran talento literario.

En 1952 fundó y dirigió, junto al escritor chileno Hugo Navarrete Carcache, el semanario El Amanecer, órgano al servicio del estudiantado nacional.

Además, colaboró con varios diarios capitalinos, entre ellos El Gran Diario y, especialmente, Flecha, junto a Adán Selva.

En este último comenzó a escribir sin recibir salario, encontrando su recompensa en la publicación de sus artículos.

Su situación económica era precaria, al punto de no tener un lugar fijo donde dormir, por lo que muchas veces pasaba la noche donde lo sorprendía la madrugada.

Por manifestar su repudio al régimen somocista a través de sus escritos, fue encarcelado en varias ocasiones por la Guardia Nacional.
En 1953 publicó su obra literaria Lumen.

A mediados de 1957 volvió al trabajo periodístico. Denunció la violencia de la cual había sido víctima y siguió con sus comentarios en contra de la dictadura, tanto en Flecha como en la emisora La Voz de América. Ahí mismo fue capturado una tarde por la Guardia Nacional, y luego fue torturado brutalmente, le rompieron a puñetazos el rostro, le arrancaron las uñas de manos y pies, entre otros vejámenes a los cuales lo sometieron.

Fue desterrado junto a Ernesto Chamorro y se exilió en Costa Rica, donde trabajó en Radio Cristal.

Posteriormente fue expulsado a Costa Rica. Ahí, Díaz y Sotelo ingresó al Movimiento 26 de Julio, que en Cuba era liderado y dirigido por el Comandante Fidel Castro, quien combatía a la dictadura de Fulgencio Batista.

Con el Triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Manuel Díaz y Sotelo fue invitado por el gobierno revolucionario a trasladarse a la isla. 

Allí organizó un grupo de combatientes que luego ingresaron Nicaragua. Ya estaba convencido, como Carlos Fonseca, del cual era amigo, que la lucha armada era la única opción para liberar a Nicaragua de la dictadura somocista.

Por lo cual, Manuel Díaz y Sotelo organizó un movimiento armado contra Anastasio Somoza García en 1959, la columna “General Augusto C. Sandino”, formado con 22 hombres entrenados en Honduras, compuesta por Jorge Praslin, Juan Bonnerman, Tino Reyes, Fadel Abdalah, Fabio Andara, Solero Montalván, Antonio Carias, Tobías Gadea y Cristóbal Villegas, entre otros.

El grupo rebelde ingresó al territorio nacional por El Espino el día 24 de julio, sin ser detectados por la Guardia Nacional, pero días después conocieron de su presencia por la deserción de Norvin Meneses Cantarero, quien les dio aviso.

La Guardia reforzó los cuarteles de Estelí, Ocotal y León y decidió darles persecución.

 La columna se dirigió a San Juan de Limay, departamento de Estelí, dividiéndose en dos grupos, uno dirigido por el guerrillero cubano Luis Escalona que fue detectado por la Guardia a 15 kilómetros de Telpaneca, por lo que el jefe Escalona decidió cubrir la retirada de sus compañeros enfrentándolos en un desigual combate, sin embargo, el resto del grupo fue cercado.

En cambio, el grupo de Manuel Díaz y Sotelo avanzó hacia Pueblo Nuevo, herido buscó auxilio en la finca “Casa Blanca”, propiedad del terrateniente Arístides Midence, quien le prometió ayuda médica  sin embargo, en lugar de enviar a un médico, mandó a un empleado servil a avisar a la Guardia Nacional. fue capturado por una patrulla de la GN  lo amarraron a un árbol durante más de 30 horas. 

Sin darle agua, ni alimento alguno, le exigían que hablara. Díaz y Sotelo siempre se negó a hablar. 

Capturado y obligado a cavar su propia tumba.

Se cree que fue decapitado, ya que sus restos no fueron exhumados debido a la negativa de la Guardia Nacional.

Solo sus botas y su boina permanecieron en el lugar durante casi dos años, custodiados permanentemente por un guardia.

El delator y asesino de José Manuel Díaz y Sotelo era, en ese tiempo, miembro de la reserva de la Guardia Nacional y juez de mesta.

Por haber participado en el asesinato de este hijo de la patria, fue ascendido a teniente.

Tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, se fundó una cooperativa con el nombre de José Manuel Díaz y Sotelo, como tributo a su memoria.

Dicha cooperativa fue asediada en los años 90's por el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.

El sitio donde cayó José Manuel es hoy la comunidad Casa Blanca, en el municipio de Pueblo Nuevo, Estelí, tierra abonada con la sangre de un héroe.

Honor y gloria a nuestros héroes y mártires.

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