Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Rubio, ¿el candidato manchuriano de Miami y Tel Aviv?

Aquello de "América Primero" para referirse a la actual administración de la Casa Blanca a estas alturas suena como un chiste, porque más bien su divisa pareciera ser la de "Israel y Miami Primero" - algo que incluso está siendo motivo de duras críticas y divisiones entre los que la llevaron al poder.

Es cierto que Donald Trump tiene muchos favores políticos que pagar, entre otros a Tel Aviv y a Miami, pero ¿y si a él le hubieran puesto un "alacrán en la camisa" para garantizar que se mantenga firme en ese rumbo prosionista y anticubano?

El candidato manchuriano

Hay un dicho en inglés que reza "un niño querido tiene muchos nombres", dando a entender que personas o cosas muy admiradas o denostadas pueden calificarse o nombrarse de maneras muy distintas, según la perspectiva de quien las nombra o califica.

Al Secretario de Estado y Asesor de Defensa de Trump, Marco Rubio, se le ha llamado de muchas maneras: antiamericano, anticubano, oportunista, persona de pasado cuestionable que ha limpiado su imagen... Uno de los motes aplicables a Rubio, uno que probablemente engloba a todos los anteriores, podría ser el de "candidato manchuriano".

Dos películas se han rodado basadas en la novela El candidato manchuriano, de Richard Condon, sobre el hijo de una prominente familia política estadounidense capturado por "los comunistas" a quien chinos y rusos someten a un "lavado de cerebro" para que cometa actos contrarios a los Estados Unidos una vez de regreso a su país. 

La primera película se rodó en en 1962, en plena guerra fría con su fobia antisoviética y antichina, y la otra en 2004, con una trama reformada en medio de los cuestionamientos a las fracasadas guerras de George W. Bush y el despuntar de la crisis del modelo neoliberal occidental.

Lo cierto es que lo esencial de la historia se ha convertido en una figura del pensamiento de la cultura popular moderna: Alguien indoctrinado en ideas "ajenas" a lo que debería ser el sistema político de la "democracia" estadounidense se "incrusta" en las esferas del poder y amenaza a toda la sociedad y sus valores.

Meteórica carrera

La figura de Rubio ha sido cuidadosamente limpiada y protegida por el stablishment mediático de los Estados Unidos. Según esta imagen Marco Antonio Rubio habría nacido en 1971 en Miami de padres cubanos, los que de alguna manera se intuye que huyeron de la Revolución en la isla.

En Miami, Rubio, un muchacho "común y corriente", católico y heterosexual pero con cierta propensión a las fiestas y la diversión, habría logrado estudiar derecho en la universidad y gracias al apoyo de su familia habría ido escalando peldaños en el partido republicano hasta llegar en 2010 a ocupar un lugar en el Senado por el entonces popular movimiento de derecha Tea Party.

En 2015 Rubio se lanzó a la carrera por la candidatura republicana compitiendo entre otros con el mismísimo Donald Trump, retirándose de la contienda al quedar claro que el magnate de Mar-a-Lago se convertiría en el político con más apoyos dentro del partido.

Desde su puesto en el Senado, Rubio fue desarrollando un proceso de acercamiento a las posiciones de Trump que en enero de 2025 lo llevó a ser nombrado formalmente Secretario de Estado en uno de los primeros actos del millonario tras su investidura y unos meses más tarde, en mayo, a ser nombrado Director del Consejo de Seguridad Nacional y consejero especial del presidente para esos temas.

Para el primer trimestre de este año, Rubio había estado al menos directamente involucrado en tres guerras (las dos contra Irán y la invasión a Venezuela), el diseño de políticas genocidas contra Cuba, así como incontables otras crisis internacionales en las que están envueltos los Estados Unidos. 

Baste decir que Trump, que antes de las elecciones se mercadeaba como el presidente que no había empezado un solo conflicto bélico, a estas alturas es más conocido como el presidente de la guerra. Al año de ejercer Marco Rubio, ya su nombre empezaba a circular entre los candidatos más fuertes para suceder al pronto octogenario Trump.

Protección a prueba de balas

La carrera de Rubio a las cumbres del poder es sin duda meteórica. En su vida política no han faltado los escándalos propios de cualquier colega del oficio a ese nivel, desde el uso de tarjetas de crédito partidarias para gastos personales hasta "pecadillos" juveniles con el alcohol y rumores sobre su predilección por novios del mismo sexo.

Ninguno de esos "pequeños escándalos" parecía ser algo que no pudiese arreglarse con un libro de memorias escrito por una buena pluma de alquiler, apariciones de Rubio en programas de entrevistas en los horarios y canales de mayor audiencia y verdaderas hordas de "verificadores de hechos", o fact-checkers en la Internet que nos asegurasen en tono serio y sin que se les pudiese notar el menor signo de duda, que las aseveraciones sobre este personaje eran, ya sea sacadas de contexto, erróneas o directamente falsas. 

Después de todo, por lo general las informaciones comprometedoras por lo general venían de fuentes con bajo estatus social, como gays, prostitutas y vendedores de droga de Miami o pequeños medios alternativos locales de nula credibilidad.

Lo cierto es que nunca hubo político tan despreciado en Estados Unidos que hubiera contado con tantas plumas defensoras en la prensa corporativa, tanto conservadora como "liberal". Pareciera que a Rubio los medios del stablishment lo trataran con algodones. Ya sea desde el lado conservador como desde el lado demócrata, siempre había alguien dispuesto a "desdramatizar", relativizar, y cuando no ridiculizar, todas las historias que se contaban de él, como su asistencia a fiestas con abundante consumo de drogas y sus amistades en la industria del porno gay.

Si bien grandes esfuerzos se han hecho para salvar la cara o el pasado de otros personajes poderosos o con muchos contactos en Estados Unidos, desde George W. Bush con su orgías juveniles hasta las no tan juveniles orgías y negociados de Hunter Biden, hijo de Joe, ninguno de ellos era tan ampliamente despreciado y ninguno gozó de la misma consideración bipartidista como Marco Rubio.

Porque Rubio es claramente despreciado por las bases de todos los movimientos de los que se ha valido para escalar posiciones. 

Los "neocons" republicanos al estilo de políticos de alcurnia como los Bush, etcétera, lo desprecian por ser un cubano advenedizo que no pertenece a las esferas del poder y no ha sido formado en alguna de las verdaderamente "antiguas ocho" universidades de la Ivy League. 

Los derechistas del Tea Party también lo desprecian por los cambios en sus posiciones políticas dependiendo de lo que más le conviniese por el momento, y los activistas MAGA de hoy en día lo desprecian por ser cubano, tener un tufillo homosexual y por poner ante todo las consignas del sionismo y de los grupos anticubanos del sur de la Florida: es decir, por no guiarse por el lema de "América Primero".

Odio y amor, dos prioridades claras

Lo único firme en la política de Marco Rubio son dos cosas: Su odio hacia la Revolución Cubana y todo lo que se pueda asociar con ella y su amor por el Estado de Israel con su concomitante desprecio hacia los palestinos, árabes e iraníes. 

Como se vio en la reciente gira de Trump y su séquito a Beijing, Rubio podrá llegar a admirar muchas cosas de China, país al que por lo demás desprecia con fruición, pero jamás se le verá estrechar la mano de un revolucionario latinoamericano o de un palestino, a menos que éstos hayan sido debidamente sometidos por la fuerza y/o reclutados al precio de la traición.

Para entender el anticubanismo, el prosionismo y el oportunismo inveterados de Marco Rubio es necesario tener en cuenta su historia personal, aunque el panorama de esta historia que pintan los medios corporativos omiten o bagatelizan muchos detalles esenciales.

El anticubanismo de Rubio

El primero de ellos es que los padres de Rubio no se fueron de Cuba huyendo de Fidel Castro, sino años antes del triunfo de la Revolución, en 1956, para trabajar en los casinos que el mafioso Meyer Lanskey tenía en Las Vegas. Lanskey, judío de Nueva York, era junto con Charles "Lucky" Luciano un actor clave en la estructura criminal interétnica conocida como el Sindicato Nacional del Crimen. Uno de los centros de operaciones más importantes de Lanskey eran los casinos de La Habana. 

El personaje del mafioso Hyman Roth en la segunda parte de la película El Padrino está basado en el mafioso que reclutó a los padres de Rubio para trabajar en Las Vegas.

Al descubrirse que las afirmaciones de Rubio sobre su pedigrí entre la gusanera de Miami no eran ciertas, y que sus padres no habían salido "huyendo del comunismo" como escribió en su libro, Rubio se limitó a decir que en realidad solo estaba regurgitando historias que se contaban en su familia. 

El problema es que para los círculos involucrados en la contrarrevolución anticubana, el hecho de haber dejado Cuba después de 1959 es un antecedente no menor, algo así como lo sería el descender directamente o no de las familias originales del Mayflower entre la aristocracia política estadounidense.

En fin, algo habrán visto en Marco Antonio los dioses del olimpo mercenario del sur de la Florida, porque no cualquiera con sus antecedentes llega tan lejos como él lo ha hecho partiendo de Miami. Para eso se necesitan padrinos fuertes, porque para ser alguien en la política de la Florida, lo más recomendable es mirar a la derecha y hacia la gusanera, y eso es lo que desde un inicio hizo Marco.

En los años 90, mientras estudiaba derecho en la Universidad de Miami, un veinteañero Rubio ya había conseguido empleo trabajando para la republicana e hija de un agente de la CIA Ileana Ros-Lehtinen, la primera congresista latina en el Congreso estadounidense, luego conocida con el apodo de "La Loba Feroz" por su odio hacia la revolución cubana y sus conexiones con lo más granado de la denominada "oposición anticastrista", entre quienes se encuentran terroristas tan ilustres como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

Desde inicios de los años 80 Jorge Más Canosa, artífice de la Fundación Nacional Cubano-Americana (CANF), financió toda la carrera política de la Loba mentora de Rubio que luego se convertiría en su heredero político al frente de un grupo de congresistas (María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez, etcétera) que esta describió el año pasado como "la nueva generación de líderes latinos que está energizando a los Estados Unidos".

Un dato curioso: en abril del año pasado, en la concurrida autopista Palmetto de Miami se podía leer una gran valla en la que se acusaba de traidores a estos "líderes latinos" tan laudados por Ros-Lehtinen por no hacer nada por la situación de los migrantes de Miami antes las políticas de Trump. 

Y no son solo las redadas del ICE y las deportaciones, sino también el empleo, la vivienda, el costo de los alimentos, el crimen, etcétera. Estos congresistas no tiene otra agenda que la política anticubana.

Según el propio Mas Canosa, la CANF era una estructura inspirada directamente en el Comité de Acción Israelí-Estadoundense (AIPAC, por sus siglas en inglés) con el fin de influir todavía más en el sesgo anticubano de la política estadounidense, es decir, la CANF fue la versión cubana de lo que se conoce como el lobby sionista.

El "exilio" anticubano de Miami, compuesto por acólitos del dictador Fulgencio Batista y clientes de delincuentes como Meyer Lanskey y Lucky Luciano, lo que hizo fue trasladar su entramado mafioso desde La Habana a los Estados Unidos, donde contaban con el patrocinio de la CIA y otras agencias gubernamentales con el fin de destruir a la revolución cubana.

Los que en los años 60 y 70 empezaron sus carreras en suelo estadounidense diseñando y ejecutando acciones terroristas contra Cuba y desarrollando prácticas y actividades delictivas que habían aprendido en el sistema corrupto de Batista, como el tráfico de drogas, fueron paulatinamente acumulando poder e influencia y se fueron integrando a la esfera "respetable" de las finanzas y la política, primero a nivel local, en la Florida, y luego a nivel federal, en la Cámara de Representantes y en el Senado. 

Esos sectores son hoy en día todo un poder, no solo económico sino político y hasta cultural e ideológico con la capacidad de influir en la agenda de cualquier presidente.

En realidad, la historia de Miami es un detalle particular del proceso general de lavado del crimen organizado en los Estados Unidos, que pasó de la ilegalidad de los primeros tiempos de la mafia en ciudades como Chicago o Nueva York a la construcción de los primeros casinos en Las Vegas a mediados del siglo pasado y su posterior desarrollo hacia una "legítima" "industria" de los casinos en los años 70 y 80 hasta nuestros días. 

En La Habana como en Miami y Las Vegas, los protagonistas son los mismos (Lansky, Luciano, Benjamín "Bugsy" Siegel...) y su resultado es la acumulación de un poder financiero y político fabuloso, un ejemplo de lo cual son el difunto Sheldon Adelson y su heredera, los mayores financiadores de la campaña de Donald Trump y de su política de apoyo a Israel. Rubio sería la expresión local del mismo fenómeno.

"Narco" Rubio

Un detalle enorme como una casa que los medios "respetables" de los Estados Unidos prefieren ignorar sobre Marco Rubio, es el de su peculiar relación con su cuñado Orlando Cicilia, el traficante de droga que hizo una fortuna en Miami y, al casarse con la hermana mayor de Marco, se convirtió en benefactor de la familia.

Desde inicios de los años 70 Cicilia fue miembro de una liga internacional de tráfico de drogas que operaba en Miami usando como mampara un negocio de mascotas exóticas. Se dice que en el momento de su detención, la policía encontró varios kilos de cocaína escondidos en su casa, y se estimaba que su "emprendimiento" movía unos 15 millones de dólares en drogas que distribuía empacada en cajetillas de cigarrillos desde la tienda de mascotas.

Cuenta Rubio en sus memorias que a mediados de los años 80, siendo un adolescente, iba todas las semanas a la casa de su cuñado para encargarse de bañar a sus perros, por lo que recibía algunos dólares. 

Incluso cuenta que su familia, que se había mudado de Las Vegas, vivió en la casa de Cicilia algunas semanas. Según Rubio, jamás él ni su familia se dieron cuenta de los negocios turbios de su cuñado, algo que no es visto como creíble ni por quienes sirvieron en la policía de Miami en aquellos años ni por los cómplices de Cicilia que testificaron contra este en el juicio.

Cicilia y su jefe Mario Tabraue estuvieron implicados en serios crímenes como la muerte del informante del FBI Larry Nash

Tabraue fue condenado a 100 años de prisión pero solo cumplió 12. Cicilia, que fue condenado a 35 años, fue liberado apenas 11 años más tarde, a inicios de 2000.

No se sabe si Rubio a través de sus conexiones le ayudó a su cuñado con semejante reducción de condena, pero lo que sí se sabe es que le ayudó de otras maneras: Rubio, que por ese entonces ya era jefe de la bancada republicana en la Casa de Representantes de la Florida, le dio a Cicilia una carta recomendando a la División de Bienes Raíces del estado que aprobase su solicitud sin mencionar que eran parientes ni tampoco el delito que había cometido, lo que en Estados Unidos era razón suficiente para que se le denegase esa licencia.

Se sabe que Bárbara, la hermana de Rubio casada con Cicilia, tuvo su período de máxima prosperidad económica justo en los años 80 cuando florecía el negocio narco de su esposo. 

Por eso se sospecha que ese bienestar y sobre todo los contactos de Cicilia cuando eran un pujante criminal pueden haber influido en la posterior carrera del joven Marquito, lo cual a su vez explicaría la carta de recomendación a la División de Bienes raíces como una manera de pagar por favores pasados. Según el Washington Post, las familias Cicilia y Rubio permanecieron "profundamente entrelazadas personal, financiera, política y emocionalmente" durante los años de la detención del narcotraficante.

En todo caso, Marco Rubio siempre se ha negado tajantemente a abordar esa parte de su vida con los medios. Hace tiempo, en una entrevista con Donald Trump Jr., Rubio dijo que “hay partes de México donde los cárteles son más poderosos que el gobierno. Ellos son el gobierno”. Evidentemente, los estándares de Rubio no son los mismos cuando se refiere a México que cuando se refiere a su país natal y a sí mismo.

El sionismo de Rubio

En América Latina, ser de derecha, apoyar a los Estados Unidos y apoyar al Estado de Israel son tres partes de un mismo paquete. El Estado sionista desde su fundación ha sido cómplice de todas las dictaduras y genocidios cometidos por los Estados Unidos en nuestras tierras.

Solo por nombrar algunos casos en la región centroamericana, tenemos su apoyo a los regímenes genocidas de Ríos Montt y Somoza en Guatemala y Nicaragua respectivamente, así como a los regímenes de derecha en El Salvador y Honduras, sin olvidar su apoyo a la Contra nicaragüense. 

En ese sentido, y como buenos derechistas, los políticos anticastristas del sur de la Florida son también prosionistas y Marco Rubio no es ninguna excepción sino más bien un alumno aventajado.

El historial de votaciones de Rubio en el Congreso avala este alineamiento. Por ejemplo, Marco Antonio se opuso al acuerdo sobre armas nucleares con Irán; apoyó mover la embajada de Estados Unidos a Israel; apoyó la negativa de ayuda estadounidense a cualquier organización palestina que de fondos a "terroristas" y sus familias (es decir, a cualquiera que Israel señale de terrorista) y criticó la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU declarando ilegales los asentamientos judíos. 

Cualquier medida que de alguna manera apoyase a los palestinos o criticase a Israel era motivo de condena para Rubio que además apadrinó una ley para incluir una definición prosionista del antisemitismo en la implementación de leyes federales contra la discriminación de los negros en los programas y actividades educativos.

Como mencionamos anteriormente, Jorge Mas Canosa, el hombre que financió la carrera de la madrina política de Rubio, Ileana Ros-Lehtinen, organizó la Fundación Nacional Cubano-Americana (CANF) con la idea de influir en la política exterior de los Estados Unidos en función de una agenda anticastrista basándose en el modelo de AIPAC, la organización más importante del lobby sionista. 

Desde ese momento, según el investigador Lawrence Davidson, el sionismo se incorporó a la ideología oficial del lobby anticubano más poderoso de Miami y luego, vía Ros-Lehtinen, al bagaje ideológico de Marco Rubio.

El madrinazgo político de Ros-Lehtinen y la CANF le granjearon a Rubio el apoyo de importantes empresarios judíos. Por ejemplo, cuando Rubio compitió en las primarias republicanas, su campaña fue financiada por el billonario vendedor de autos y ex presidente de la Federación Judía del Gran Miami Norman Braman. El magnate además le ayudó a financiar su agenda legislativa, le dio empleo como abogado y a su mujer (una cheerleader del equipo de los Miami Dolphins) como consejera filantrópica y hasta le ayudó a él con sus finanzas personales. En 2010, tras la elección de Rubio al Senado, lo acompañó en una visita a Israel. ¿Cómo no iba Rubio a estar "agradecido" con la causa sionista?

Pero eso no es todo. En una liga superior están el difunto magnate de los casinos y los medios de Las Vegas Sheldon Adelson, y su viuda Miriam que durante muchos años han financiado a todos los políticos prosionistas y conservadores que juzgan prometedores. Los Adelson no solo son dueños de Donald Trump, de quien hoy en día son sus principales donantes, sino por sobre todas las cosas han sido los dueños de Rubio, cuya candidatura por el partido republicano apoyaron ya en el año 2016.

Para esa campaña, el periódico Las Vegas Review Journal de Adelson declaró que la familia nada tenía que ver con la decisión del medio de apoyar al senador de la Florida, pero otros medios de Adelson no anduvieron con tantos remilgos. Por ejemplo, el periódico israelí de los Adelson, Israel Hayom, le dio a Rubio una cobertura que algunos comentaristas calificaron de "aduladora". La situación adquirió tintes de farsa cuando en plena recta final de la interna republicana, Trump acusó a su entonces rival Marco Rubio de ser "la marioneta perfecta de Adelson".

Poco se imaginaban las bases MAGA en aquellos momentos que con el correr del tiempo su líder se convertiría en una marioneta del sionismo. Sin embargo, los Adelson, que movilizan a su vez enormes sumas a través de las donaciones más modestas de otros numerosos empresarios judíos, saben que aunque necesitan tener controlado a un Trump que (por improbable que esto sea) en un momento determinado podría sacar a relucir su vena nacionalista y rebelarse contra sus "amos" sionistas, en el fondo sienten mucha más confianza en políticos como Rubio, que nunca han sido ricos y que están acostumbrados a obedecer.

Se cierra el nudo

Hay una pequeño detalle en esta historia que es preciso contar. No es casualidad que los titiriteros detrás de Trump y Rubio sean dueños de casinos de Las Vegas, porque Sheldon Adelson en realidad terminó siendo el gran operador de la máquina del lavado que en su momento iniciaron Meyer Lanskey y Lucky Luciano y de la que poco a poco fueron limpiando las manchas de sangre hasta convertir a esa ciudad en una "industria del entretenimiento".

Adelson seguramente jamás cometió ningún crimen con sus propias manos, pero sus casinos fueron construidos con sangre humana y han vivido de embaucar y someter a millones de consumidores, y de recibir clientes VIP con millones de dólares para gastar en una noche procedentes del narco, de la trata y en general del crimen organizado. En síntesis, esta es la historia del fin del imperio estadounidense, manipulado por camarillas con agendas inconfesables y lejanas a todo control democrático capaces de desatar guerras mundiales con consecuencias atroces.

Al momento de escribir estas líneas, 2 de junio de 2026, llegan cables con información de una llamada telefónica en la que Donald Trump recrimina a Benjamín Netanyahu por la ofensiva de Israel en Beirut que prácticamente descarrila unas negociaciones de paz con Teherán que el inquilino de la Casa Blanca necesita desesperadamente. "Si no fuese por mí estarías en la cárcel", dicen que Trump le recordó a "Bibi", en referencia a los escándalos de corrupción que acosan al primer ministro israelí.

Definitivamente, el sionismo ha llevado a los Estados Unidos a un callejón sin salida y "alguien" puede decidir que llegó la hora de dejar de seguir apoyando a Tel Aviv a costa de la propia sobrevivencia. El problema es que Trump es demasiado débil para tomar esa decisión, y lo es mucho más si a su lado tiene un personaje como Marco Rubio que sueña, y a quien hacen soñar, con la presidencia. El peligro es aún mayor a medida que la popularidad de Trump decae y ante una debacle electoral republicana aumentan las probabilidades del candidato manchuriano de Rubio.

Los pueblos del mundo deben actuar para que genocidas como Trump, Netanyahu y Rubio sean juzgados. El papel de Rubio no es menor en toda esta historia, ya que él es el arquitecto de las políticas sádicas con las que se quiere asfixiar al pueblo cubano en una manera en muchos sentidos similar a la utilizada para martirizar a la población de Gaza.

Son demasiados los crímenes en los que Rubio ha manchado sus manos, ya sea en Gaza, en Cuba, en Venezuela, en Irán o en otros países, y ojalá que no se dé un ataque militar de EEUU contra Cuba, porque el tamaño del crimen sería incalculable. Es tarea de los pueblos del mundo, y en especial del pueblo estadounidense, tomar conciencia de esta información para evitar más sufrimientos de inocentes.

https://telegra.ph/Rubio-el-candidato-manchuriano-de-Miami-y-Tel-Aviv-06-03

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