A 100 años de su nacimiento, Fidel Castro vuelve a anclar el debate de la soberanía ante el avance del imperialismo, la ultraderecha y una América Latina que aún intenta construir su camino. En entrevista con Diario Red, Paco Ignacio Taibo II y Lautaro Rivara analizan la vigencia del pensamiento del líder cubano.
Hace 100 años, el 13 de agosto de 1926, en Birán, antigua provincia de Oriente, hoy provincia de Holguín, en Cuba, nació Fidel Castro Ruz, el líder revolucionario e internacionalista cuya influencia y pensamiento han trascendido las fronteras de la isla y del tiempo.
Desde el triunfo de la Revolución en 1959, Castro se convirtió en una de las figuras centrales de la política latinoamericana del siglo XX.
Su liderazgo al frente de Cuba, su desavenencia con Estados Unidos y su apuesta por el internacionalismo convirtieron a la isla en un faro y ejemplo de movimientos políticos y sociales en distintas parte del mundo.
El comandante socialista basó su ideario en la defensa de la soberanía como eje central de su discurso político y de la Revolución Cubana, en un contexto marcado por la injerencia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe. Para Fidel la autodeterminación de los pueblos estaba estrechamente ligada a la resistencia frente al imperialismo.
A un siglo de su nacimiento, esa batalla parece más vigente que nunca. El imperialismo yankee ha modificado sus mecanismos de presión e intervención, manteniendo su presencia en la región a través de nuevas estrategias políticas, económicas y militares.
Para Fidel la autodeterminación de los pueblos estaba estrechamente ligada a la resistencia frente al imperialismo.
El bloqueo genocida contra Cuba, que durante más de 60 años ha condicionado la economía y supervivencia de la isla, enfrenta su ofensiva más cruel - con un sitio energético, financiero y comercial- mientras el resto de América Latina mira con estupor el avance de la ultraderecha y una nueva ofensiva conservadora alineada con Washington.
Actualizar el pensamiento de Fidel
¿Qué vigencia tienen hoy los apuntes de castro sobre el imperialismo y la necesidad de construir regiones capaces de decidir sobre su propio camino?
Para Paco Ignacio Taibo II, historiador, escritor y director del Fondo de Cultura Económica, hablar de Fidel Castro y de la Revolución Cubana obliga a mirar también el escenario actual. A su juicio, el imperialismo no desapareció: cambió de formas y hoy enfrenta a la región con una ofensiva más agresiva.
“El imperialismo del bloqueo que le tocó a Fidel, de los intentos de asesinato, no es nada comparado con el imperialismo fascista de Donald Trump”, sostiene Taibo II, en entrevista con Diario Red.
En el caso cubano, la situación ha llegado a un punto especialmente crítico. “El bloqueo ha estado ahí durante muchos años, pero la última fase del bloqueo, aquella que corta el petróleo solidario venezolano-mexicano que estaba llegando a la isla, creó una situación insoportable”, afirma.
“El imperialismo del bloqueo que le tocó a Fidel, de los intentos de asesinato, etc., no es nada comparado con el imperialismo fascista de Donald Trump”
La falta de combustible, tiene efectos que van mucho más allá de la generación de energía. “Tenemos que pensar que hay ciudades en Cuba que tienen media hora de luz al día, cuando mucho. Pensar que hay hospitales sin luz, también que hay mantenimiento de medicinas sin refrigeración, que no hay transporte”.
Las consecuencias también alcanzan la distribución de alimentos y la movilidad de los trabajadores. Por ello, Taibo II sostiene que el objetivo del bloqueo no puede entenderse únicamente como una medida económica: “Este bloqueo va para destruir la vida de los cubanos”.
Una derecha ruidosa y la pérdida de la memoria
Pero la discusión sobre Cuba, advierte, ocurre en medio de una disputa informativa más amplia. “La ultraderecha, la derecha, avanzan o hacen ruido, pero no hay que confundir sus verdaderos avances con los debates mediáticos”, sostiene.
Desde su perspectiva, el control de los medios privados ha contribuido a amplificar determinadas narrativas. “Te asomas a la información por la vía de la red, por la vía de los periódicos, por la vía de la televisión, y el 70% de lo que oyes es chatarra basura, mentiras descaradas”.
Desde su perspectiva, el avance del trumpismo se ha encontrado con límites en México pese a la presión económica y política ejercida desde Estados Unidos. “Yo creo que está frenada”, señala Taibo II.
La disputa también se expresa en México a través de la memoria. Taibo II recuerda el robo de las estatuas de Fidel y Ernesto “Che” Guevara de la colonia Tabacalera, por parte de la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega y cuestiona que una representación de un episodio histórico haya sido retirada sin que, a su juicio, existiera una respuesta institucional suficiente.
“Esas estatuas estaban conmemorando un hecho histórico”, afirma. Para el escritor, el episodio también muestra la necesidad de disputar el espacio público frente al avance de posiciones de ultraderecha.
Autoridades de la alcaldía Cuauhtémoc retiraron el pasado miércoles 16 de julio las esculturas de de bronce de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara que se encontraban en una banca del parque de la colonia Tabacalera. Foto: Cortesía Alcaldía Cuauhtémoc / Cuartoscuro
Autoridades de la alcaldía Cuauhtémoc retiraron el pasado miércoles 16 de julio las esculturas de de bronce de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara que se encontraban en una banca del parque de la colonia Tabacalera. Foto: Cortesía Alcaldía Cuauhtémoc / CuartoscuroEn ese punto, Taibo II plantea otro desafío: recuperar la historia para una generación que creció lejos del contexto en el que triunfó la Revolución Cubana.
“Estamos hablando, además, de una generación que perdió contexto histórico”, sostiene. Se refiere particularmente a quienes tienen entre 15 y 35 años y para quienes “la palabra Cuba les suena a quién sabe qué”.
Por eso, considera necesario volver a contar aquella historia. “Es importante contarle historias a esta generación”, afirma. No se trata, dice, de repetir consignas, sino de explicar “de dónde se genera la revolución cubana contra Batista, qué significó, qué fueron los primeros años”.
La disputa también se expresa en México a través de la memoria. Taibo II recuerda el retiro de las estatuas de Fidel y Ernesto “Che” Guevara de la colonia Tabacalera y cuestiona que una representación de un episodio histórico haya sido retirada sin que, a su juicio, existiera una respuesta institucional suficiente.
A un siglo del nacimiento de Fidel Castro, Taibo II retoma la imperiosa necesidad de recuperar el pensamiento del líder revolucionario. Hoy, dice, sus ideas sobre soberanía, imperialismo y resistencia adquieren nuevos significados frente a unas formas del imperialismo que son distintas a las que enfrentó la Revolución Cubana.
“Yo creo que habría que actualizar el pensamiento de Fidel”, dice el escritor.
El retorno de lo que nunca se fue
La vigencia del pensamiento de Fidel Castro alcanza también a la geopolítica. Lautaro Rivara, historiados y analista especializado historia de América Latina y el Caribe, considera que para entender el presente de la región es necesario recuperar una categoría que durante años quedó relegada del debate público: el imperialismo.
“Podríamos decir, valga la contradicción, que estamos viviendo el retorno de algo que nunca se fue: el imperialismo y el neocolonialismo”, plantea.
Para Rivara, el abandono del concepto de imperialismo después de la caída de la Unión Soviética no significó que el fenómeno desapareciera. “El que importantes sectores de la academia, los medios de comunicación de masas y la política hayan abandonado la categoría ‘imperialismo’ [...] no significa que el fenómeno haya desaparecido”, sostiene.
A su juicio, aunque sus mecanismos hayan cambiado, el poder estadounidense continúa operando en América Latina mediante distintas formas de intervención, dependencia y presión. Aunque también matiza: el escenario tampoco es idéntico al de la Guerra Fría.
El derrumbe de la Unión Soviética, el posterior ascenso de gobiernos progresistas y la aparición de un mundo tendencialmente multipolar modificaron las condiciones geopolíticas. Las viejas dictaduras militares y la Doctrina de Seguridad Nacional dieron paso a nuevas formas de intervención y disputa.
El que importantes sectores de la academia, los medios de comunicación de masas y la política hayan abandonado la categoría ‘imperialismo’ [...] no significa que el fenómeno haya desaparecido
En ese contexto, Rivara ubica el llamado Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump, como una expresión de esta nueva etapa.
Lo describe como una alianza de gobiernos ultraconservadores alineados con la Casa Blanca que recupera amenazas como la migración, el narcotráfico, la corrupción o las llamadas “amenazas inusuales y extraordinarias” para justificar nuevas modalidades de intervención estadounidense.
La referencia remite a una lógica conocida durante la Guerra Fría. La Doctrina de Seguridad Nacional convirtió al anticomunismo en una justificación para la intervención política y militar de Estados Unidos en América Latina.
Dentro de ese entramado funcionó también la Escuela de las Américas, institución de formación militar estadounidense que entrenó durante décadas a integrantes de las fuerzas armadas latinoamericanas. Su historia quedó vinculada a los procesos de militarización y a las dictaduras de la región.
Para Rivara, las prácticas actuales son diferentes, pero conservan una lógica de fondo. De ahí que algunos expresidentes e intelectuales hayan hablado en años recientes de un “nuevo Plan Cóndor” o “Plan Cóndor 2.0”.
La ultraderecha y las élites locales
La otra dimensión de esta disputa aparece en el crecimiento de las extremas derechas latinoamericanas. Rivara advierte que no puede explicarse únicamente por las dinámicas internas de cada país.
“América Latina y el Caribe resulta incognoscible desde una reducción nacional-estatal”, afirma. Para el analista, las transformaciones políticas de cada nación están atravesadas por dinámicas regionales y globales de acumulación, intercambio y poder.
El resurgimiento de corrientes fujimoristas y pinochetistas, sostiene, forma parte de una radicalización de las clases dominantes frente a una crisis de hegemonía del llamado Occidente colectivo.
“Creo que a lo que asistimos es a una radicalización de las clases dominantes que afrontan con una visión exasperada y paranoide la crisis de hegemonía del Occidente colectivo”, explica.
Para el analista, las transformaciones políticas de cada nación están atravesadas por dinámicas regionales y globales de acumulación, intercambio y poder.
La emergencia de las extremas derechas tiene también causas internas, como el desgaste de las agendas reformistas de los progresismos y la permanencia de actores políticos vinculados con antiguas dictaduras. Pero Rivara agrega factores internacionales: el estímulo estadounidense, los efectos sociales de la pandemia, la exclusión neoliberal y las transformaciones provocadas por el tecnocapitalismo.
A esta disputa se suma un elemento que podría modificar el mapa regional: el crecimiento económico y comercial de China y la consolidación de los BRICS.
Una región sin liderazgo común
Frente a esta ofensiva, el problema para las izquierdas y los gobiernos progresistas es la falta de una estrategia regional capaz de responder de manera coordinada.
Rivara reconoce que América Latina tiene una conciencia latinoamericanista y caribeñista más desarrollada, además de mecanismos de integración que hace algunas décadas parecían impensables. Pero también advierte sobre sus límites.
“La vacancia de liderazgos regionales es hoy patente”, sostiene, al señalar las dificultades que atraviesan distintos gobiernos y proyectos de integración.
El resultado es un momento de “letargo” en la integración estatal y un retroceso de los actores políticos y sociales que históricamente han defendido la unidad continental.
Por eso, recuperar una idea central del pensamiento de Fidel implica asumir que ningún país latinoamericano puede enfrentar por sí solo las presiones de las grandes potencias.
Fidel Castro en Vietnam - Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba“La única forma de escapar a la fatalidad periférica es mediante la construcción de mayores magnitudes”, afirma. El mundo multipolar, añade, puede representar una oportunidad, pero “jamás como garantía”.
En esa perspectiva, la vigencia de Fidel no estaría solamente en las consignas de la Revolución Cubana, sino en una pregunta que continúa abierta: cómo construir soberanía regional en un continente donde las presiones económicas, políticas, militares y mediáticas de las grandes potencias siguen condicionando el rumbo de sus pueblos.
Una marcha indetenible
Para comprender la agenda inconclusa de José Martí, también es necesario volver sobre las figuras, ideas y procesos que marcaron la historia de Cuba y de América Latina.
A cien años del nacimiento de Fidel Castro, distintas partes del mundo han convertido la fecha en un motivo para recuperar su trayectoria mediante conferencias, presentaciones de libros, exposiciones, encuentros y proyecciones de documentales dedicados a su vida y al impacto de la Revolución Cubana.
En México, como parte de las acciones de solidaridad con Cuba, también se ha recuperado su figura a través del cine. Uno de los trabajos es “Fidel de Cerca”, documental realizado por los cineastas Eduardo Flores Torres, Gabriel Beristáin y el cubano Roberto Chile.
La cinta se aleja del recuento cronológico para acercarse al hombre detrás del personaje, a través de materiales de archivo y testimonios de familiares, amigos, colaboradores y distintas figuras de la vida política y cultural cubana.
La vigencia de Fidel está en una pregunta que continúa abierta: cómo construir soberanía regional en un continente donde las presiones económicas, políticas, militares y mediáticas de las grandes potencias siguen condicionando el rumbo de sus pueblos
El documental busca así mirar a Fidel más allá del uniforme y del discurso político: reconstruir al estratega, al dirigente y también al hombre.
Su presentación en México se sumó a una serie de actividades que han mantenido abierta la discusión sobre la Revolución Cubana, su historia y su permanencia como referente político en América Latina.
Activistas se manifestaron hace unos meses para exigir la reinstalación de las estatuas de Fidel Castro y Ernesto Guevara en una plaza céntrica de la Ciudad de México.Por ello, cien años después de su nacimiento, la discusión sobre Fidel no termina en su biografía. Regresa a las preguntas que atravesaron su vida política: soberanía, imperialismo, solidaridad e integración latinoamericana.
En su último discurso público, pronunciado en el Palacio de Convenciones el 19 de abril de 2016, Fidel, consciente de que su tiempo se agotaba, dejó una última reflexión:
“A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos”.
Y cerró: “Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”.
https://www.diario-red.com/articulo/america-latina/siglo-fidel-revolucion-imperio-batalla-que-termina/20260809040034074158.html