Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

-Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

Colombia: La mentira de los "Motilones": El mito colonial que borró la historia de dos pueblos ancestrales

¿Cuántas veces has escuchado hablar de "los motilones"? 

Durante generaciones, los libros de historia y los medios nos han vendido una versión simplista, injusta y profundamente colonial. 

Nos los retrataron como un solo pueblo "salvaje", aislado y enemigo jurado de la civilización. 

Era el relato perfecto para justificar el despojo: el "salvaje indomable" que debía ser sometido.

Pero tengo un spoiler que cambiará tu visión de la historia andina: Los "motilones", como un único pueblo, nunca existieron. 

Hoy vamos a desmantelar este prejuicio y a recuperar la voz de quienes realmente habitaron la región del Catatumbo y la Serranía del Perijá, entre Colombia y Venezuela.

"Motilón" no es el nombre de ninguna comunidad. 

Es, en realidad, una etiqueta impuesta desde fuera. Fue el sello con el que conquistadores españoles, misioneros y colonos decidieron agrupar a dos pueblos totalmente distintos, ignorando sus lenguas, sus cosmovisiones y sus diferencias: los Yukpa y los Barí.

El término, que alude a "cabezas rapadas" o "cabello corto", fue una herramienta de clasificación cruel. 

El lenguaje colonial incluso llegó a dividirlos según su capacidad de resistencia: a los Yukpa los llamaban "motilones mansos" y a los Barí, "motilones bravos"

Reducirlos a un apodo colonial fue la estrategia perfecta para borrar su historia y su humanidad.

Hablemos de los Barí. Su nombre real no significa "salvaje" ni es una descripción física; en su lengua, de la familia Chibcha, significa literalmente "seres humanos" o "gente".

Lejos de ser nómadas sin rumbo, eran (y son) una sociedad con una organización económica y agrícola avanzada. 

Eran cazadores, pescadores y horticultores expertos que transformaron la selva en un jardín de yuca, maíz, banano, piña y cacao. 

Su vida giraba en torno al bohío: una colosal casa comunal que funcionaba no solo como refugio, sino como un templo sagrado de memoria, conocimiento y conexión con sus ancestros. 

Para los Barí, el mundo no es una mercancía que se compra o se vende. El mundo tiene un orden espiritual sagrado establecido por su deidad, Sabaseba. 

Y su tierra, Ishtana, es considerada la madre y el origen de toda la existencia. Sin tierra, no hay Barí.

Fue precisamente esa profunda conexión con su territorio lo que los obligó a resistir durante siglos. 

Primero contra las espadas españolas, luego contra el avance de las misiones religiosas y, en el siglo XX, contra un enemigo mucho más voraz: las empresas petroleras, las madereras, las epidemias traídas por colonos y el fuego cruzado del conflicto armado.

El siglo pasado casi borra a los Barí del mapa debido al despojo masivo de sus selvas y los desplazamientos forzados. 

Por eso, cuando volvemos a preguntar "¿quiénes eran realmente los 'motilones'?", la respuesta es contundente: No eran bárbaros sedientos de sangre; eran pueblos defendiendo su hogar.

La verdadera historia no se entiende repitiendo los prejuicios del pasado. 

La grandeza de los Barí y los Yukpa no reside en haber encajado en los mitos coloniales, sino en haber sobrevivido a siglos de intentos de desaparición sin perder su identidad, su memoria ni su dignidad.

Es hora de dejar atrás el término "motilón". Es hora de llamarlos por su nombre. 

Es hora de reconocer la historia de resistencia más larga y heroica de América Latina.

https://www.facebook.com/share/p/1JhTBhXbMM/

Related Posts

Subscribe Our Newsletter