Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Cuba: Carlos Coello, «Tuma»

A donde vaya el Che, yo voy. Donde muera el Che, muero yo.​

Carlos Coello, «Tuma» nace el 2 de diciembre de 1940 cerca de Manzanillo, Cuba; y muere el 26 de junio de 1967 en Bolivia, fue un guerrillero y militar cubano que luchó a las órdenes del Che Guevara en la Revolución Cubana, el Congo y Bolivia donde murió en combate. Alcanzó el grado de sargento del ejército cubano.

Se entrenó en México y en diciembre de 1956 fue uno de los 82 hombres que se embarcaron en el yate Granma y luego fue uno de los 22 soldados que sobrevivieron a la emboscada de Alegría de Pío y lograron instalar el núcleo guerrillero en la Sierra Maestra.

Cuando se creó la Segunda Columna al mando de Ernesto Che Guevara, éste pidió a «Tuma» para que la integre y desde ese momento combatió bajo sus órdenes, constituyéndose en uno de los hombres de su escolta, de máxima confianza, junto con Juan Alberto Castellanos, Hermes Peña, Carlos Coello («Tuma»), Leonardo Tamayo («Urbano») y Harry Villegas («Pombo»).

En su condición de escolta, permaneció toda la campaña militar junto a Guevara. Participó en la Batalla de Santa Clara y otros combates y luego se estableció en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, La Habana, a partir de enero de 1959.

Al triunfo de la Revolución, Coello pasó a formar parte de la escolta del Comandante Guevara.

 De orígenes muy humiles, no ascendió a oficial debido a su negativa a capacitarse. "Que estudien el Ché y Fidel que son los dirigentes, yo sólo se trabajar y combatir", era su forma de pensar al respecto. Guevara entonces, le dijo que no sería ascendido si al menos no aprendía a leer y escribir, cosa que sí hizo, por lo que fue ascendido a sargento.

A partir de abril de 1965 Guevara se instaló al mando de 120 cubano para apoyar la lucha del Consejo de Liberación del Congo. 

Entre ellos estaban Carlos Coello («Tuma») y Harry Villegas («Pombo»).

 La experiencia fue un fracaso y en noviembre debieron retirarse cuando la derrota y captura era inminente.

Fue allí donde Carlos Coello adquirió el sobrenombre de «Tuma», proveniente de la palabra suajili «tumaini», que significa «esperanza», con la que empezaron a llamarlo los guerrilleros congoleños.

Luego de la fallida experiencia del Congo, el Che Guevara organizó un foco guerrillero en Bolivia, donde instaló a partir del 3 de noviembre de 1966, en una zona montañosa cercana a la ciudad de Santa Cruz, en un área que atraviesa el río estacional Ñancahuazú, afluente del importante río Grande.

A mediados del año 1966 el Che había enviado Bolivia a dos de sus hombres de confianza, Harry Villegas («Pombo») y Carlos Coello («Tuma»), donde ya se encontraba José María Martínez Tamayo («Papi»), organizando los contactos y analizando la situación.

 Luego se sumarían al grupo de combatientes, junto con otros hombres clave del Che Guevara, Eliseo Reyes, Juan Vitalio Acuña («Vilo»), Jesús Suárez Gayol («el Rubio»), Israel Reyes Zayas («Braulio»), René Martínez Tamayo, Orlando Pantoja Tamayo («Olo»), Alberto Fernández Montes de Oca («Pacho»), Aniceto Reinaga Cordillo («Aniceto»), Octavio de la Concepción de la Pedraja («Moro»), Dariel Alarcón («Benigno») y Tamara Bunke («Tania»).

El grupo guerrillero tomó el nombre de Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia con secciones de apoyo en Argentina, Chile y Perú. 

Los enfrentamientos armados comenzaron el 23 de marzo de 1967.

Solo cinco hombres sobrevivieron. Carlos Coello murió en combate el 26 de junio de 1967, en un combate en el río Piray. 

Fue enterrado clandestinamente cerca del lugar de su muerte en un lugar llamado Lepería. Pocas semanas después, el 9 de octubre, el Che Guevara moriría fusilado ilegalmente en La Higuera.

Su cuerpo fue hallado el 21 de junio de 1996. y han sido colocados en el Monumento de Ernesto Che Guevara en Santa Clara.​

Estaba casado con Esmérida Ferrer y tuvo un hijo que no llegó a conocer y al que su esposa le puso de nombre Tuma. Antes de partir le había dicho a su esposa:

A donde vaya el Che, yo voy. Donde muera el Che, muero yo.​

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El Che, en su Diario de Campaña, el 26 de junio de 1967 anotó: “Día negro para mí. (...) llegó la noticia de dos heridos: Pombo y Tuma en el vientre. (...) La herida de Pombo es superficial y sólo traerá dolores de cabeza su falta de movilidad, la de Tuma le había destrozado el hígado y producido perforaciones intestinales; murió en la operación. Con él se me fue un compañero inseparable de todos los últimos años, de una fidelidad a toda prueba y cuya ausencia siento desde ahora casi como la de un hijo”.

Dos veces. Solo dos veces en los once meses de campaña guerrillera en Bolivia, el Che escribió que había sido un día negro para él y su destacamento. 

Una, cuando el 25 de abril perdió a San Luis, a Rolando, el mejor hombre de la guerrilla. La segunda, un día como hoy, hace 50 años, cuando murió Carlos Coello Coello, el combatiente que bajo sus órdenes peleó en la Sierra y la Invasión, le siguió en el Congo y le fue inseparable en Bolivia, hasta ese aciago día negro del 26 de junio de 1967.

La caída del guerrillero sucedió en un lugar conocido como Piraí (pececillo, en guaraní), donde el destacamento revolucionario había situado una emboscada al ejército boliviano. Era el lecho de un río seco, en un arenal grande. Junto a Tuma, o Tumaini, escolta del Che desde 1959, estaba también el cubano Harry Villegas Tamayo, Pombo, y otros cuatro hombres.

Pombo, herido en la acción, narró así el desarrollo del combate: “Estábamos reforzando el flanco cuando comienza nuevamente el tiroteo. Vemos que el ejército se está desplegando, está tratando de cercarnos y empezamos a reforzar también nuestras posiciones; hasta que hay un momento en que el Che llega a la conclusión de que no vale la pena este tipo de enfrentamiento en las condiciones en que estamos nosotros (...).

”Da la orden de retirada, pero en el momento que da la orden, suenan los disparos del enemigo. 

Ahí me hieren a mí. El Tuma está ocupando su posición y le está gritando al Médico, al Moro (Octavio de la Concepción y de la Pedraja, jefe de Servicios Médicos, cubano), ¡cuídate Médico que la cosa está que jode...! En ese momento le dan un tiro que le perfora el vientre y le destroza el hígado... Inmediatamente dos compañeros se tiran a auxiliarlo y lo sacan... comienza la retirada ordenadamente, vamos estableciendo escalones para irnos y llevarnos el cuerpo de Tuma hasta donde está la Comandancia (...)

”Allí comienzan a intervenirlo quirúrgicamente. El Che personalmente, con el médico, se dedicó a tratar de salvarle la vida, pero todo fue inútil”.

Carlos Coello Coello había nacido el 2 de diciembre de 1940 en la finca La Caridad, cerca de Manzanillo, actual provincia de Granma. Al morir tenía solo 26 años y la alegría incompleta del nacimiento de un hijo, a quien su esposa nombró Carlos Tumaine, al que no pudo conocer.

Por eso, al sentirse herido de muerte pidió que se le entregase su reloj al Che, y como no lo hicieron para atenderlo, se lo quitó y se lo dio a Arturo, tal y como refiere el Comandante Guevara en su Diario, para a continuación significar: “Ese gesto revela la voluntad de que fuera entregado al hijo que no conoció, como había hecho yo con los relojes de los compañeros muertos anteriormente. Lo llevaré toda la guerra”.

Con 16 años se suma a la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, y como integrante de la columna 8 Ciro Redondo, al mando del Che, hace la Invasión en calidad de ayudante de una ametralladora 30.

A partir de marzo de 1959 se convierte en escolta del jefe argentino-cubano, al que seguiría en la epopeya internacionalista del Congo. Para esa misión africana, el teniente Carlos Coello recibió la orden expresa del Comandante en Jefe de proteger la vida del Che.

En el Congo recibe el sobrenombre de Tuma, de la palabra swuhili “tumaini” que significa “esperanza”.

Junto a Harry Villegas (Pombo), y José María Martínez Tamayo (Ricardo) llega a Bolivia, el 25 de julio de 1966, para crear las bases del futuro destacamento guerrillero. Ya el 7 de noviembre están los tres, junto al Che, en Ñacahuasú.

Allí tendría Tuma la misma misión que en Cuba y el Congo: velar por la vida del Guerrillero Heroico, responsabilidad ahora compartida con Leonardo Tamayo, Urbano.

Quienes le conocieron coinciden en afirmar que era de una nobleza extraordinaria, carácter alegre y jovial, dicharachero, valiente, disciplinado, trabajador, solidario, honrado, y de una fidelidad a toda prueba.

Al saber del nacimiento de su hijo Carlos Tumaine brincaba de alegría. Igual lo hizo cuando en sus discursos Fidel, Raúl y Almeida saludaban a la guerrilla boliviana. Era considerado el más alegre de los guerrilleros.

El día de su muerte el Che estuvo toda la noche silencioso al lado de su cadáver, como quien vela a un hijo. En su Diario escribiría el 27 de junio: “Cumplida la penosa tarea de enterrar malamente a Tuma seguimos viaje (…)”.

Los restos de Carlos Coello Coello, Tuma, reposan desde el 17 de octubre de 1997 junto a los de su querido jefe. Es uno más de los miembros del Destacamento de Refuerzo, como lo calificara Fidel.

Cuando el 8 de octubre de 1967 el Che fue apresado en la Quebrada del Yuro, llevaba puesto dos relojes; uno de ellos, era el de su hijo guerrillero. Era el de Tuma.

https://www.cubahora.cu/historia/tuma-el-hijo-guerrillero-del-che

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