Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Nicaragua: Rubén Darío en la memoria de Sandino

El “Manifiesto a los hombres de nuestro pueblo leonés”, acreditado al General Augusto C. Sandino, fechado el 15 de septiembre de 1931 en Las Segovias de Nicaragua, fue publicado por primera vez por su asesino el General Anastasio Somoza García en el libro que publicó con su nombre como autor, titulado “El Verdadero Sandino o el Calvario de las Segovias”. 

Aparece en la primera edición, septiembre de 1936; y en la segunda edición, abril 1976. Páginas 263 y 264. Posteriormente fue publicado en una colección titulada “Augusto C. Sandino, Pensamiento Vivo” (Tomo II, páginas 198-199, segunda edición revisada y ampliada, 1984). 

Una transcripción manuscrita original se encuentra en el Archivo Nacional de Estados Unidos de Norteamérica bajo el registro RG 127/38/30 (RG127/38/30 refers to the US National Archives, Record Group 127, Entry 206, Box 12).

En el índice del Sitio Web (https://www.sandinorebellion.com/index.htm), se incluye este documento. “Este sitio web se concibe como un archivo digital integral, interpretativo y de acceso abierto sobre la rebelión nacionalista contra la intervención militar estadounidense en Nicaragua, liderada por Augusto C. Sandino en las décadas de 1920 y 1930” (Michael J. Schroeder Ph.D.). 

En este momento, este sitio web alberga e integra más de 4 mil 855 documentos de archivo sobre la rebelión, que comprenden alrededor de 12 mil páginas de texto e imágenes en papel, con una buena parte del texto transcrito.

El compañero Walter Castillo Sandino, nieto del General, apoya la autenticidad del documento. Con estas referencias de su origen, podemos aceptar la autenticidad del documento, a pesar que la transcripción manuscrita que se encuentra en el Archivo Nacional de EEUU, no presenta firma ni sello oficiales del EDSNN. 

Somoza García en el libro citado dice que “varios estudiantes universitarios leoneses, cuyos nombres callamos se hicieron cargo de distribuir el siguiente Manifiesto de Sandino tendientes a buscar prosélitos en este importante departamento de la República” (A.Somoza, 1936). 

Recordemos que el asesino de Sandino había secuestrado y tenía bajo su dominio el archivo del EDSNN capturado después del 21 de febrero de 1934, por lo tanto tuvo a su vista el original con sello y firma.

El maestro historiador Aldo Díaz Lacayo (+2022), en su artículo titulado “Sandino y Darío” (16 de febrero de 2009, León), considera que Rubén y Sandino nunca se conocieron, lo cual es acertado desde la perspectiva física personal. “Augusto C. Sandino no conoció a Rubén Darío, aunque sí Augusto Nicolás Calderón tuvo noticias de su existencia”. 

En su disertación Aldo reconoce que ambos personajes tuvieron coincidencias vitales en su pensamiento que los ubica en un mismo plano de lucha ideológica por la identidad y la soberanía nacional.

“Sandino y Darío no son ajenos. En su propio ámbito, ambos expresan a cabalidad el inconsciente colectivo nacional. 

Cada uno reivindica la sangre y la cultura originaria como el fundamento de la identidad propia, y ambos reconocen la transculturación española como factor irrenunciable de esa identidad, pero no como fundamental. Son igualmente abiertos al mundo, empeñados en la defensa de la libertad, en actitud filosófico-religiosa frente a la vida. 

Los dos, en consecuencia, son paradigmas nacionales, máximos representantes de la defensa de la identidad nicaragüense” (Aldo Díaz Lacayo, 2009).

“A Roosevelt” evocado por Sandino

El manuscrito está fechado el 15 de septiembre de 1931. Se habían cumplido cuatro años de la fundación del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), creado por el General Sandino el 2 de septiembre de 1927, para combatir a los marines norteamericanos y a la Guardia Nacional de Nicaragua (inventada por EEUU).

 Es el final del tercer año de gobierno liberal del General José María Moncada, incondicional de las políticas de EEUU para Nicaragua.

El “Manifiesto” está dirigido específicamente “A los hombres de nuestro departamento Leonés” (León, Nicaragua) y comienza así:

“Sabéis pueblo, lo que simboliza tu nombre de León?

 El símbolo de España es el león, espíritu jefe de todo este globo terrestre, razón porque ninguna otra nación de este globo, antes ni después, podrá imitar la hazaña de España al descubrir el continente en que vivimos que es la tierra de promisión para todos los hombres libres de la tierra. Nuestro Rubén Darío, habló de nuestros veintiún cachorros de nuestra América hispana hijos del viejo león español” (Sandino, 1931)

La referencia directa de Sandino a Rubén Darío es impresionante. Nuestro Rubén Darío, dice Sandino. Se apropia del poeta universal como legítimo nicaragüense y digno representante de la nacionalidad no solo nicaragüense, sino “de nuestra América Hispana”. Una América hispana integrada por “nuestros veintiún cachorros” (veintiún estados hispanoamericanos).

Sandino está haciendo una clarísima referencia al poema “A Roosevelt”, publicado por Rubén Darío en 1904-1905 en España y Argentina, después que Estados Unidos promovió y reconoció la separación de Panamá respecto a Colombia (3 noviembre de 1903), con el objetivo de controlar su gobierno para suscribir el Tratado Canalero que permitió a EEUU el monopolio constructivo y dominio administrativo del Canal de Panamá (Tratado Hay-Bunau Varilla, suscrito también en noviembre de 1903), que finalmente fue inaugurado el 15 de agosto de 1914.

El poema “A Roosevelt”, inicia con una profecía dariana:

¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

El poema se extiende por varios versos, hasta que en uno de estos Rubén sentencia la existencia de los cachorros del León Español, advirtiendo a Theodoro Roosevelt, presidente norteamericano a quien está dedicado el poema, que se cuide de estos cachorros.

“Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del león español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el riflero terrible y el fuerte cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras”.

Sandino demuestra conocimiento del poema, pues su referencia es exacta. “Hay mil cachorros sueltos del León Español”, dice Rubén, y Sandino lo retoma diciendo: “Nuestro Rubén Darío, habló de nuestros veintiún cachorros de nuestra América hispana hijos del viejo León español”.

Rubén exclama su grito de advertencia diciéndole a Roosevelt que para poder dominar a la América Española, se necesitaría de su parte ser Dios mismo, además de ser un riflero terrible y fuerte cazador (se conoce la afición de Roosevelt a la caza). Rubén profetizó a Sandino, quien indiscutiblemente se identifica en su “Manifiesto” con uno de esos cachorros del “viejo” León Español y evoca a Rubén para darle fuerza espiritual a su discurso dirigido a los hombres de León.

Universitarios leoneses con Sandino

¿Por qué Sandino emitió este “Manifiesto” a los hombres de León? Todo parece indicar que había recibido informes del “contagio” de la corrupción yankee, en algunos hombres del pueblo Leonés, pues les reclama que “los asesinos banqueros de Norteamérica, representativos del Dios becerro de oro del Sinaí, han formado en Nicaragua la asquerosa escuela de serviles y traidores capitaneados por Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro y José María Moncada. También el pueblo leonés, símbolo del espíritu del pueblo nicaragüense, se está contagiando de serviles y traidores a la Patria” (Ibid, Sandino 1931).

Sandino advierte de este “contagio” y apela a que “con ese motivo más que justificado, se ha retirado de vuestro departamento el espíritu del pueblo nicaragüense a las selvas vírgenes segovianas en donde le encontramos. Todos vosotros, los hombres del departamento de León, para que juntos todos buenos hijos de Nicaragua siempre enhiestos continuemos manteniendo impoluto de cumbre en cumbre nuestro pabellón nacional símbolo del león nicaragüense del que vosotros leoneses sois los verdaderos guardianes ante nuestro viejo león español que es símbolo espiritual de todo este globo terrestre ante el Padre creador del universo” (Ibid, Sandino 1931)

Para Sandino los cachorros del león español, son los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), que han enarbolado las banderas de la Patria, azul-blanco-azul y la rojinegra del Ejército Defensor.

Somoza dice que la publicidad de Sandino entre los leoneses no dio resultado, según su versión, pero admite que “unos pocos los que se afiliaron a su causa”, lo que significa que efectivamente sí hubo respuesta al llamado de Sandino. Somoza se contradijo al querer desvirtuar el resultado de la campaña que lideraron jóvenes universitarios leones, al terminar aceptando que “unos pocos” (obviamente minimizando la auténtica solidaridad leonesa con la causa sandinista). No en vano León es constitucionalmente la “Capital de la Revolución Nicaragüense” (Art. 19 Cn. Reformas 2025).

No es casualidad, sino evidencia irrefutable de la integración de estudiantes leoneses al EDSNN, la caída en combate el 21 de abril de 1932 en Kisalaya, de un estudiante universitario publicada por el General Sandino en un parte de guerra del 18 de mayo de 1932 (ocho meses después del Manifiesto). Dice Sandino: “De nuestra parte lamentamos la muerte de nuestros hermanos sargento mayor Francisco Montenegro, capitán Celedonio Gutiérrez, teniente Marcelino Rugama y la del joven estudiante de la Universidad de León, Nicaragua, Octavio Oviedo” (Augusto C. Sandino, Pensamiento Vivo, pgs. 221, TII, 1984).

La UNAN de León y toda la comunidad universitaria leonesa tienen una deuda moral con Octavio Oviedo y todos los demás militantes del EDSNN que originarios de León se incorporaron al ejército de la Patria.

Mujeres en la vanguardia sandinista

Cuatro años antes de este “Manifiesto” de 1931, el General Sandino había dirigido una carta a Berta Munguía el 26 de diciembre de 1927, cuando apenas iniciaba la lucha contra la intervención militar estadounidense. 

En esa carta Sandino expresa a Munguía –quien parece representar a los artesanos de León– que su mayor aspiración es “ver arriado el pabellón imperialista de las barras y las estrellas del Campo de Marte: en fin, deseo ardientemente ver ondear con entera libertad el pabellón bicolor de azul y blanco que ampara a todos los nicaragüenses. 

Y no olvidéis dos frases oficiales: Patria y Libertad. Estas palabras encarnan mi ideal y espiritualidad, y no habrá oro en el mundo que me haga quebrantarlas” (Sandino, Pensamiento Vivo, 1984).

Y a ella, siendo mujer, le hace un llamado también igual que en 1931 lo hará a todos los hombres de León, para que se integren y sigan firmes en la lucha contra el imperialismo. “Sed vosotras las heroínas de mi vanguardia”, le dice (refiriéndose a ella y a Lola Matamoros, espía sandinista que operaba desde Telpaneca). En los siguientes años, entre 1928 y 1931, las mujeres constituirán un importante segmento del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, tanto en las operaciones de retaguardia y resistencia cívica en las ciudades, como en las del más alto y peligroso nivel como es el espionaje y la recuperación de municiones en las ciudades para abastecer a la guerrilla en las montañas.

De tal manera que tanto el llamado a los hombres de León para que no se dejen “contagiar” por la corrupción yankee, como a las mujeres leonesas para que sean “las heroínas” de la vanguardia del EDSNN, constituyen dos verdaderas proclamas del General Sandino evocando desde su más hondo espíritu nacionalista y antimperialista, la influencia “rubendariana” en su discurso, expresado claramente en el “Manifiesto” del 15 de septiembre de 1931. Un llamado para todos los nicaragüenses en la actualidad.

Rubén Darío en la memoria de Sandino

No era la primera vez que Sandino evoca a Rubén Darío. Ya lo había hecho en la Guerra Constitucionalista cuando le correspondió liberar a Jinotega de las tropas conservadoras (marzo de 1927). En aquella ocasión, además de reconocer el valor de Blanca Arauz como estratega militar (“Blanca y yo discutimos en privado el plan de combinación que debía permitirnos el envío de fuerzas al General Moncada y la toma de Jinotega”, página 86, Pensamiento Vivo, Tomo 1), invocó la memoria de Rubén Darío para expresar que si Darío estuviese en ese momento histórico en esas montañas, no dudaría en hacer un bello poema a Jinotega:

“La ciudad estaba lóbrega. Con los primeros rayos del día se miraba pálida la luz eléctrica que la iluminaba. El panteón se distinguía de la ciudad por su mausoleo blanco. El momento era propicio para que un Rubén Darío quedara en éxtasis. Era la primera vez que yo veía aquella ciudad. Me enamoré de ella como una novia y jamás podré olvidarla” (Sandino, “La Guerra Constitucionalista 1926-1927, Pensamiento Vivo, Página 87,1984).

En el Manifiesto de 1931, Sandino evoca a Rubén Darío y al hispanoamericanismo contra el imperialismo norteamericano. Lo lógico es que España debe respaldar a sus cachorros contra el imperialismo yankee, así como Rubén respaldó a España y Sandino lo retomó.

Quiero concluir este breve artículo citando al Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista, Barcelona, España, quienes publicaron en Radio La Primerísima el 19 de febrero de 2026, el siguiente texto que hago mío también:

“La memoria de Sandino no es un ejercicio académico para nostálgicos, sino una herramienta para comprender cómo el imperialismo ha mutado, adaptado sus métodos, pero no su esencia. 

Desde una perspectiva de izquierda e internacionalista, la lucha por la soberanía viene de lejos, y no se detiene en un solo país. 

La gesta de Sandino nos exhorta a solidarizarnos con las luchas contemporáneas, con las revoluciones actuales de Nicaragua, Venezuela, Cuba y todos los pueblos que defienden su autodeterminación frente a los intereses del capital global y las intervenciones externas”.

¡Sandino Vive!

Por Clemente Guido Martínez

Vicepresidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

https://radiolaprimerisima.com/2026/02/20/ruben-dario-en-la-memoria-de-sandino/
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