El día de ayer tuve la oportunidad de leer con detenimiento más que un simple artículo; leí la denuncia pública de nuestra poetisa nicaragüense, Silvia Elena Maya Vega, titulada "Subculturas Digitales, Juventud y Soberanía Cultural: Una Alerta Necesaria".
Es un texto cuya profundidad lo hace digno de comentar y reflexionar seriamente, pues pone el dedo sobre una llaga que afecta directamente el núcleo de nuestra construcción social.
Es precisamente la sutileza de estas subculturas lo que las hace peligrosas; se disfrazan de una supuesta libertad de expresión o exploración personal para encubrir lo que, en el fondo, es una demolición controlada de la identidad nacional.
I. Identidad en Crisis y Seguridad Pública.
Desde un enfoque técnico-pedagógico, este fenómeno representa una preocupante regresión simbólica.
Debemos contrastar esta moda vacía con la sabiduría de los grandes maestros de la antigüedad, como Esopo, quien comprendió magistralmente que abordar el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la inocente vivacidad de los animales no era para que el humano se diluyera en ellos, sino para que el hombre comprendiera sus propias virtudes y defectos.
Este uso pedagógico se complementa con el sentido sagrado de las grandes civilizaciones.
Los Guerreros Sagrados Aztecas, con sus órdenes de Águila y Jaguar, no usaban pieles por un capricho estético; encarnaban la fuerza del animal para servir a su pueblo.
Del mismo modo, en el Antiguo Egipto, la representación zoomorfa buscaba elevar al hombre hacia arquetipos divinos de orden y justicia.
A esto se suman los guerreros de las tribus africanas, quienes vestían pieles de león y leopardo para invocar el valor y la ferocidad en defensa de su territorio.
En todos estos casos, la conexión con lo animal era un rito de poder y responsabilidad comunitaria.
Al desplazar hoy la identidad hacia lo instintivo mediante narrativas subjetivas, se debilita la formación de una personalidad sólida. Esto trasciende lo individual y se convierte en un asunto de seguridad pública, pues una juventud sin anclaje en la realidad es más vulnerable a procesos de desestabilización social inducida.
II. La Colonización mediante el Algoritmo.
Sociopolíticamente, debemos entender que las plataformas digitales actúan como vectores de dominación cultural blanda. Los algoritmos no son herramientas neutrales; son engranajes de ingeniería social diseñados en centros de poder extranjero para priorizar la fragmentación sobre la cohesión nacional.
Esta mediación sustituye nuestros valores históricos por tendencias virales descontextualizadas, diluyendo el compromiso del joven con su propio entorno y su soberanía.
III. Un "Juego Inocente" como Estrategia de Desmovilización.
La dispersión temática es una estrategia de desmovilización política hacia nuestra juventud que se plantea como un "juego inocente", pero su fondo es más profundo. Los estrategas del neocolonialismo han lanzado esta tendencia con fines a mediano y largo plazo de anular la voluntad política.
Al fomentar que un joven se identifique como un ser no humano, logran la ruptura del contrato social: UN INDIVIDUO QUE NO SE RECONOCE COMO CIUDADANO, se desentiende de sus deberes patrióticos. Es más fácil dominar a una generación fragmentada en mil identidades subjetivas que a una juventud unida bajo un solo propósito de nación.
IV. Antecedentes de Alerta: De la Estética a la Tragedia.
No podemos ser ingenuos. Ya hemos visto cómo modas aparentemente inofensivas se transforman en crisis humanitarias.
Recordemos el fenómeno de aquellos que, vestidos totalmente de negro y con las uñas pintadas y símbolos que solo ellos entendían inundaron el rock musical y deambulaban cercano a los cementerios para darse un toque de oscurantismo, comenzaron como una subcultura estética de melancolía (los Emos).
Lo que inició como una moda terminó en una trágica ola de suicidios y autolesiones a nivel global, demostrando que la manipulación emocional puede llevar al abismo.
El vacío de propósito es el caldo de cultivo para la autodestrucción.
ADVERTENCIA HISTÓRICA: El Espejo de la Transculturalidad en Centroamérica.
Es imperativo realizar una advertencia final: La región centroamericana ya ha sufrido las consecuencias de subestimar fenómenos de injerencia transcultural.
Países hermanos fueron invadidos por el fenómeno psicosocial de las pandillas, modelos de identidad marginales importados de metrópolis extranjeras que encontraron terreno fértil allí donde el estado y la familia no abordaron la crisis a tiempo.
Nicaragua, gracias a su modelo de seguridad soberano, ha logrado mantenerse libre de ese flagelo, pero el riesgo de nuevas invasiones mediáticas encubiertas sigue latente si permitimos que estas subculturas digitales causen un daño de magnitud insospechada en la mente de nuestros jóvenes.
LLAMADO A LA ACCIÓN Y UNIDAD NACIONAL.
Hacemos un llamado firme a la acción coordinada de todas nuestras estructuras para salvaguardar la mente de nuestra juventud:
AL GOBIERNO CENTRAL: Para que, a través de sus ministerios (MINED, MINSA, MIFAM), establezca políticas de soberanía cognitiva que fortalezcan la identidad nacional y la formación crítica frente a los contenidos digitales extranjeros.
AL GOBIERNO Regional: Para que adapte estas defensas culturales a las particularidades de nuestros pueblos, rescatando las tradiciones ancestrales como antídoto contra las modas alienantes.
AL GOBIERNO MUNICIPAL: Como el nivel más cercano al pueblo, para que promueva espacios de recreación, deporte y cultura que anclen al joven en su realidad comunitaria y su pertenencia local.
A LA POLICÍA NACIONAL, MAESTROS, TRABAJADORES PÚBLICOS Y PRIVADOS DE LA SALUD Y PADRES DE FAMILIA: Para ser el primer anillo de defensa frente a esta invasión mediática encubierta.
La defensa de la nación no se libra únicamente en fronteras físicas, se libra en la mente de las nuevas generaciones.
!Que Dios Proteja a nuestra Nicaragua Bendita y Siempre Libre!.
!Paz y Bien!.
Por Ramón URIZA
19 de febrero de 2026.
