27/4/13

El legado de la Sra. Thatcher. Dossier


Este Dossier sobre el legado de Margaret Thatcher viene a completar la perspectiva abierta la semana pasada con el artículo de Michael Hudson y Jeffrey Sommers (“El legado económico de la Sra. Thatcher”: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5877), y consta de los siguientes textos:

1) Ann Pettifor y Douglas Coe: El legado económico de Thatcher

2) Will Hutton: Si de veras nos había salvado la revolución de Thatcher, ¿por qué está hoy Gran Bretaña hecha un desastre?

3) Gary Younge: La Dama de Hierro ha muerto, pero el thatcherismo sigue vivo

4) Ken Livingstone: Acabemos con los mitos sobre Margaret Thatcher

1) Ann Pettifor y Douglas Coe: El legado económico de Thatcher

Resulta irónico que el funeral de Margaret Thatcher vaya a tener lugar en la catedral de St. Paul’s, ubicada en plena City de Londres.

El mundo que rodea al gran monumento de [Sir Christopher] Wren está empezando a desenmarañarse como resultado de las fuerzas de liberalización que ella ayudó a desencadenar.

Los bancos están en bancarrota, se han perdido miles de empleos y la reputación de honra y juego limpio arduamente ganada por la City yace hecha jirones.

La acción más fundamental de la era de Thatcher en la economía consistió en intensificar la liberalización del sector financiero. Esto lo dicto la City y lo respaldaron los primeros economistas monetaristas.

La inflación de la década de 1970 la provocó originariamente esta liberalización y expansión del crédito, a escala nacional e internacional: demasiado dinero a la caza de pocos bienes y servicios.

El auge del periodo [Nigel[ Lawson [ministro de Economía de Thatcher] a finales de los 80, siguiendo los pasos de los recortes gubernamentales, se produjo mientras la masa monetaria volvía a desquiciarse.

 Desde el inicio de la liberalización de las finanzas a fines de los años 60, la economía mundial ha ido como por una montaña rusa, impulsada por repetidos ciclos de excesos financieros, inflaciones, fracaso y recorte económicos. El auge casi unánimemente celebrado de 1992-2007 fue una ilusión sólo posible gracias a una inflación de la deuda de un tipo más grave que la de los años 30.

Mientras se recrudece el debate sobre su herencia, los economistas se muestran ruidosos en su afirmación de que Thatcher “arregló” la economía. Los economistas como el profesor van Reenan, de la London School of Economics, hacen vagas afirmaciones sobre las mejoras de la economía de oferta o la competitividad.

Estas se remontan a argumentos desplegados por los primitivos monetaristas: Samuel Brittan, del Financial Times; Brian Griffiths, hoy en Goldman Sachs y asesor del Arzobispo de Canterbury; y Peter Jay, ex-editor de Economía de la BBC. Eran argumentos utilizados para justificar la liberalización, y estas medidas políticas provocaron que se deteriorase la economía de cualquier modo imaginable.

En el informe de PRIME de 2010, The Economic Consequences of Mr Osborne [firmado por Victoria Chick y Ann Pettifor], se incluía un examen de las experiencias económicas de postguerra.

1976 es una fecha clave: el momento en el que el gobierno laborista presuntamente “rindió el keynesianismo” a las “reformas” del FMI que precedieron y anticiparon las medidas políticas de Thatcher.

Los titulares económicos más evidentes de antes y después de 1976 son:

· El desempleo llegaba a una media del 2.3 % antes de la reforma y después de 1976 llegó a una media del 7.7 % anual;

· El crecimiento del PIB era de un 2.7 % anual antes de la reforma y un 2.2 % anual más tarde; y

· La distribución de la renta iba estrechándose casi todos los años antes de la reforma.

Y entonces se produjo la verdadera transformación.

“El volumen del aumento de la desigualdad a lo largo de los años 80 no tenía paralelo en la historia ni comparado con la mayoría de los demás países desarrollados”, de acuerdo con el Institute for Fiscal Studies en un informe de 2011 [“Poverty and Inequality in the UK: 2011”]

También es un mito que la Edad Dorada que precedió a la liberalización se viera agobiada por una sobredependencia del Estado o el sector público.

Antes de que Thatcher llegara al poder, el Reino Unido poseía un pujante sector manufacturero. En 1970, el 33 % de la economía se describía como manufacturera.

Actualmente, esta proporción asciende al 10%. Antes de Thatcher, los dueños de las empresas tenían confianza para invertir: en términos reales, la inversión de capital crecía en un 4.6 % al año antes de sus reformas, y sólo el 2,6% después.

La actividad económica se extendía más allá de las manufacturas tradicionales y del Estado; había una edad de oro del teatro, del diseño y, por supuesto, de la música popular.

Gran Bretaña podía permitirse asistencia sanitaria y educación para todos; era gratuita la educación secundaria y superior; una red de seguridad protegía a los pocos que no disponían de trabajo, y de los ancianos cuidaba un sistema de pensiones que funcionaba.

Contrariamente al consenso de la profesión económica, desde la reforma, el volumen del gasto del Estado ha crecido como parte de la economía:

· La estimación más amplia del volumen del Estado, el gasto general del Estado en tanto que parte del PIB, creció del 37 al 41 %, después de Thatcher.

· En términos de finanzas públicas, la deuda publicada estimada como parte del PIB cayó una media de 5 puntos porcentuales al año en el periodo anterior al thatcherismo.

Se elevó en 1,3% puntos porcentuales anuales en el periodo posterior.

Este crecimiento no es, por supuesto, resultado positivo de un mayor gasto público en bienes y servicios o de la inversión pública. Antes bien, representa los costes del fracaso de la reforma. A medida que se deterioraba la economía, se disparaba el coste del Bienestar y del pago de intereses.

En todo este debate, olvidan los economistas para qué está la economía. No está para servir a los ricos, ni tiene solo que ver con el “crecimiento” o la “competitividad”.

 Proporciona una salida a la creatividad humana y satisface el hondo deseo de trabajar del género humano.

Crea un armazón que nutre y protege a los jóvenes, los más vulnerables y los ancianos; que alivia ante las adversidades y acrecienta los placeres de la vida a todos los que viven en su seno.

De acuerdo con estos términos, las reformas promovidas por la profesión económica y llevadas a la práctica por Thatcher le fallaron de forma catastrófica a las gentes de Gran Bretaña.

Ann Pettifor es directora de PRIME: Policy Research in Macroeconomics (www.primeeconomics.org), un organismo de investigación sobre la naturaleza del crédito y su papel en los resultados macroeconómicos. En el año 2006 publicó The Coming First World Debt Crisis, donde ya preveía la actual coyuntura económica. En los años 90 dirigió la campaña Jubilee 2000, que logró la condonación de 100.000 millones de dólares de la deuda de 42 países. Es coautora de The Green New Deal y, junto a Victoria Chick, del estudio The Economic Consequences of Mr Osborne. Douglas Coe es economista de PRIME.

Fuente: PRIME, Policy Research on Macroeconomics, 15 de abril de 2013


2) Will Hutton: Si de veras nos había salvado la revolución de Thatcher, ¿por qué está hoy Gran Bretaña hecha un desastre?

La emperatriz está desnuda, o por los menos no lleva las prendas con las que tantos quieren adornarla.

 Pese a todas las alabanzas, Thatcher no detuvo el declive económico británico, no impulsó una transformación económica ni salvó a Gran Bretaña.

Sí consiguió, es verdad, reasentar la capacidad de gobierno del Estado británico.

Pero luego, si bien quiso provocar una segunda revolución industrial y una oleada de nuevos productores británicos, utilizó la autoridad del Estado recién recobrada para empeorar las mismas debilidades que nos habían acosado durante decenios.

El debate nacional de los últimos seis días ha sido un engaño. Si la revolución de Thatcher hubiera sido una transformación de ese calibre, nuestra situación actual no sería tan aguda.

En los veinte años anteriores a 1979, la tasa de crecimiento de Gran Bretaña fue de una media de 2,75%, aunque se había ido debilitando conforme iban apareciendo los males de mediados de los años 70.

En los años anteriores a la crisis bancaria, se produjo un controvertido debate sobre si las reformas de Thatcher, que en lo esencial ni Blair ni Brown pusieron en tela de juicio, habían tenido éxito en devolver el crecimiento a largo plazo a los niveles previos.

Desde luego, la brecha en la renta per cápita entre Gran Bretaña, Francia y Alemania se había estrechado, como, aparentemente, había sucedido con la brecha de productividad.

La cuestión es si algo de esto resultaba sostenible. Hoy se reconoce cada vez más y con consternación que en los últimos 30 años ha habido demasiado crecimiento basado en una burbuja insostenible de crédito, banca y propiedad, y que la verdadera tasa de crecimiento a largo plazo de Gran Bretaña ha caído aproximadamente a un 2%.

La brecha de productividad se está ensanchando. Toda ese incremento de la desigualdad, la increíble remuneración de los ejecutivos, la privatización al por mayor, el romper "las cadenas de las empresas" y la flexibilidad del mercado laboral no ha conseguido nada perdurable.

Darse amargamente cuenta de esto es algo que se ha ido agudizando durante varios meses en círculos no conservadores.

La libra ha caído un 20% en términos reales desde 2008, y sin embargo la respuesta de nuestro sector de exportación a la ventaja competitiva más sostenida desde que salimos del patrón oro ha sido desastrosamente endeble.

 El déficit comercial en bienes de Gran Bretaña saltó a un 6.9% del PIB en 2012 – el mayor desde 1948 – y las cifras de febrero fueron tan malas como un cataclismo.

 Sencillamente, Gran Bretaña no dispone de suficientes empresas que creen bienes e incluso servicios que el resto del mundo quiera comprar, pese a la devaluación.

La legión de apologetas de Thatcher sostiene que apenas se le puede culpar de lo que está sucediendo 23 años después de que abandonara su cargo.

 Pero las transformaciones económicas deberían ser duraderas, ¿no es cierto? El thatcherismo no lo consiguió porque al capitalismo dinámico se llega a través de una interacción mucho más sutil.

Nunca entendió que se necesita un ecosistema complejo de instituciones públicas y privadas para apoyar que se corran riesgos, la creación de redes abiertas de innovación, una inversión sostenida a largo plazo y un capital humano sofisticado.

 Al creer en la magia de los mercados y la inevitable destructividad del Estado, nunca encaró estas cuestiones centrales.

En cambio, se elevó de manera regular la demanda de altos rendimientos financieros durante su mandato de gobierno, junto a las remuneraciones de los ejecutivos, aun cuando se hundían la inversión y la innovación.

Y estas tendencias continuaron porque ninguno de sus sucesores se atrevió a poner en tela de juicio lo que ella había empezado.

Por el contrario, sus objetivos fueron los sindicatos y la empresa de propiedad estatal dentro del proyecto ideológico de una brutalidad que afirmaba la primacía de los mercados y el sector privado, y de ese modo una hegemonía conservadora, en nombre de un feroz patriotismo.

Esto resultaba bastante real: quería de verdad volver poner a Gran Bretaña en el mapa económica y políticamente, y la fuerza especial que zarpó hacia las Malvinas encarnaba la intensidad de ese impulso.

Pero no consiguió sacarlo adelante, como hasta ella misma reconoció en sus momentos más honestos una vez fuera del poder.

A los sindicatos les hacía falta desde luego el tratamiento dispensado por Thatcher en lo que se refiere a acatar tanto el imperio de la ley como la necesidad de responsabilidades junto a sus derechos. Pero empresas, accionistas, bancos y finanzas más en general necesitaban también este tratamiento.

 Sólo que, tratándose de "su gente" y parte de la alianza hegemónica que se proponía crear, nunca probarían esa misma medicina. Por el contrario, su Big Bang de 1986, que permitió a bancos de todo el mundo combinar en Londres la banca comercial y de inversión fue un gigantesco trato de favor para complacer a su propia base electoral. Gran Bretaña se convirtió en el centro de un “boom” financiero global, pero eso vino a significar en el país una intensificación de la disfuncionalidad del sistema financiero, ayudada por la escasa regulación y un auge del crédito contraproducente, empeorando el cortoplacismo antiinversión que hacía falta reformar.

Esto les resulta hoy evidente a todos.

 Pero durante casi 30 años, el aparente éxito del thatcherismo ocultó esa necesidad.

Sin embargo, en un sentido riguroso, los sindicatos constituían un blanco adecuado. Hacia finales de los años 70, un puñado de dirigentes sindicales codirigían en efecto el país, beneficiarios del fracaso de sucesivos gobiernos a la hora de encuadrar la libre negociación colectiva dentro de un marco legal.

 Y ello pese al hecho de que no conseguían que sus miembros se avinieran a las medidas políticas acordadas, y se había derrumbado el tercer año de una política de rentas.

En esta cuestión, el Partido Laborista se encontraba intelectualmente agotado y políticamente en bancarrota; el gobierno conservador de Heath también había sido derrotado. Se había convertido en una crisis de primer orden de gobernabilidad, hasta de democracia.

Esta era su oportunidad y no la desperdició. Las primeras leyes de empleo y la victoria sobre el NUM (National Union of Miners, el sindicato minero) de Arthur Scargill reafirmaron que la fuente del poder político del país es el Parlamento, en aquel entonces una intervención crucial.

Pero se pasó de rosca sin control. Los sindicatos en un marco adecuado son un medio vital de dar voz a los empleados y proteger los intereses de los trabajadores.

La flexibilidad del mercado de trabajo – contraseña para la desindicalización y eliminación de derechos de los trabajadores– se ha convertido en otro mantra thatcherista que oculta de nuevo la complejidad de lo que se precisa en el mundo del trabajo: dar voz al empleado y compromiso, habilidades y adaptabilidad.

Cuando abandonó su cargo, el 64% de los trabajadores del Reino unido carecía de cualificaciones profesionales.

Lo mejor que puede decirse del thatcherismo es que puede haber sido una escala necesaria, aunque errada, en el camino de nuestra reinvención económica. Resolvió la crisis de gobernación, pero demostró luego que el simple antiestatismo y las soluciones en favor del mercado no funcionan. Necesitamos hacer cosas más sofisticadas que controlar la inflación, reducir la deuda pública, hacer retroceder al Estado y afirmar las "fuerzas del mercado".

El gobierno de coalición está desarrollando estrategias industriales de nueva planta, reformando el sistema bancario y reintroduciendo el Estado como – como socio vital – en terrenos como la energía.

Por todas partes aparece un nuevo pensamiento. Por ejemplo, en el noroeste de Inglaterra, una comisión presidida por Lord Adonis, de la que yo era miembro, recomendó recientemente la introducción de facto de la autoridad metropolitana en Newcastle, abolida por Thatcher.

Coordinaría el incremento de la inversión en habilidades y transporte en el conjunto del noroeste, junto a la consecución de mayor financiación.

Y quiere que la forma de asociación económica local trabaje en el mismo edificio que la nueva autoridad combinada propuesta, impulsando una revolución en la innovación y la inversión.

 Esta compleja interacción de lo privado y lo público que está tratando de desarrollar la comisión está a años luz de Thatcher…y es ampliamente aceptada.

La verdad es que la emperatriz está desnuda. El funeral del miércoles es un tributo al mito y la hegemonía conservadora que creó.

Si a la familia real le preocupa, según se ha informado, que todo esto acabe resultando desmesurado, no le falta razón.

Thatcher aprovechó un momento de ingobernabilidad que, dicho sea en su favor, logró solucionar, y le vendió luego a su partido y su país una propuesta simplista y falsa.

El aplastante triunfo conseguido por Blair en 1997 vino a desafiarlo, pero Blair no entendió entonces y sigue sin entender hoy lo que daba a entender ese mandato.

La fuerza de los acontecimientos nos obliga por fin a seguir en movimiento. Pero Gran Bretaña se ha visto debilitada, más que fortalecida, por la revolución que ella desencadenó.

Will Hutton es un analista económico que escribe regularmente en el semanario británico The Observer.

Fuente: The Observer, 14 de abril de 2013


3) Gary Younge: La Dama de Hierro ha muerto, pero el thatcherismo sigue vivo

En 1966, poco más de un año después de que Martin Luther King fuera galardonado con el Premio Nobel de la Paz, sólo un 33% de norteamericanos tenía una opinión favorable sobre él, por oposición a un 63% que lo veía con malos ojos.

No es difícil entender por qué razón. Se trataba de un dirigente de los derechos civiles en un país en el que el 85% de los blancos pensaba que los negros "iban demasiado rápido en pos de la igualdad racial". Se había convertido además en un vociferante opositor a la guerra de Vietnam.

Sólo seis días después de la muerte de King, en abril de 1968, William Tuck, congresista por Virginia, culpó a King de su propio asesinato, declarando ante la Cámara de Representantes que King "fomentó la discordia y el conflicto entre las razas…Quien siembra la semilla del pecado recogerá y cosechará una tempestad de maldad".

Pero en los 45 años que han transcurrido, se ha limpiado el fango que le arrojaron y su legado se ha lustrado hasta asemejarse a un tesoro nacional. En 1986, su cumpleaños se convirtió en festividad federal nacional anual.

 Para 1999, una encuesta de Gallup revelaba que King había empatado con John F. Kennedy y Albert Einstein como una de las figuras públicas más admiradas del siglo XX en los EE. UU. Más popular que Franklin Delano Roosevelt, el Papa Juan Pablo II y Winston Churchill. Sólo la Madre Teresa era más estimada.

En 2011, se abrió el memorial de King en el National Mall de Washington, D.C., con una estatua de 9 metros situada en un terreno histórico de primer orden de cuatro acres de extensión.

"Podemos mirar al pasado y lograr nuestra comprensión del pasado a través sólo de los ojos del presente", sostenía el historiador E.H. Carr en su ensayo señero ¿Qué es la Historia?

"El historiador lo es de su propia época y se ve atado a ella por las condiciones de la existencia humana".

Norteamérica llegó a valorar a King sólo después de llegar a un consenso respecto a que la segregación legal era mala, que la guerra de Vietnam había sido un error y que las demás cosas que había dicho sobre la redistribución de la riqueza, el militarismo norteamericano y la acción afirmativa hayan sido convenientemente olvidadas.

En ese momento su herencia podía entenderla suficiente gente, no como fuente de división – como se vieron sus aportaciones en la época – sino de resolución.

La respuesta polarizada, polémica y a veces problemática a la muerte de Margaret Thatcher ha puesto de relieve que, en su caso, no se ha producido ninguna resolución y, por lo tanto, no puede haber consenso.

Acontecida en un momento de desempleo en aumento y desigualdad económica, movilidad social en declive, pobreza arraigada y recortes del Bienestar, con un gobierno dirigido por los conservadores que prosigue con severas medidas de austeridad, su muerte sirve para propiciar el debate no sólo sobre las divisiones del pasado sino las del presente.

El titular de portada del Financial Times el jueves [11 de abril] rezaba:

 "La brecha de prosperidad se ensancha conforme los recortes en Bienestar golpean duramente al Norte [británico]". Se podría haber escrito casi en cualquier momento de los años 80.

La suya es una herencia viva de mercantilización y privatización, estratificación económica y dislocación social. Sus víctimas y beneficiarios no sólo siguen todavía vivos; están naciendo todavía.

Las antiguas heridas sin curar de los pueblos mineros y los huelguistas de hambre quedan a la vista mientras se infligen otras nuevas con [el recorte de] las prestaciones por discapacidad y el impuesto por dormitorio. Una encuesta muestra que las medidas políticas de Thatcher – tales como el recorte del impuesto sobre la renta y el aumento del IVA, la privatización y el recorte de las tasas impositivas más altas para los ricos – se encuentran hoy entre las menos populares, pero son las mismas que el gobierno de coalición está llevando a la práctica.

La valoración de su figura sigue bastante fielmente las lealtades de partido: un 90% de los conservadores afirmo que fue buena o grande, por oposición a un 23% sólo de votantes laboristas.

Esa es la razón por la que los intentos de hagiografía y canonización se ven continuamente interrumpidos por estallidos de furia, incredulidad y, ocasionalmente, hasta de júbilo.

De las quejas recibidas por la BBC a propósito de la cobertura de su muerte, un 35% cree que ha sido demasiado favorable, un 29% que ha sido demasiado crítica, y un 36% que ha sido excesiva.

 El Daily Telegraph [diario conservador] hubo de cerrar los comentarios a los artículos de su página digital debido al torrente de insultos.

 "Ding Dong, the witch is dead" [“Ding Dong, la bruja ha muerto”], la canción de The Wizard of Oz [El mago de Oz]se encuentra entre las diez favoritas de la lista de éxitos de mediados de esta semana que pueden convertirse en número 1 la semana que viene.

Cuando se le erigió una prominente estatua en 2002, la decapitó un hombre con un poste de metal. Los llamamientos a la unidad nacional para llorar la muerte de una veterana estadista – que suelen por lo general seguirse – no se han observado de modo tan amplio, porque, mientras que Thatcher ha muerto, el thatcherismo, no.

También constituye la razón por la cual muchos de estos estallidos suenan a rabia impotente. El thatcherismo fue un regalo que Thatcher legó a la clase política británica. Tony Blair afianzó su agenda, declarando que sentía que su "labor consistía construir sobre algunas de las cosas que ella había hecho más que en darles la vuelta".

 David Cameron la ha ampliado y profundizado. Clegg ha cedido voluntariamente ante ella.

Ideológicamente, la izquierda ha contrarrestado adecuadamente las razones del thatcherismo.

 Pero, desde un punto de vista organizativo y estratégicamente, no ha logrado asentar los recursos para responder adecuadamente a ello y, electoralmente, no ha conseguido convencer a suficiente gente de sus alternativas.

El problema no es sólo que alguna gente no haya podido sobreponerse a su agenda; es que muchos todavía la están sufriendo y tienen todavía que encontrar un modo de esquivarla.

Gary Young es un analista político que escribe regularmente en el diario británico de izquierda The Guardian.

Fuente: The Guardian, 11 de abril de 2013


4) Ken Livingstone: Acabemos con los mitos sobre Margaret Thatcher

Es un lugar común que la historia la escriben los vencedores.

 Puesto que las políticas económicas de Margaret Thatcher continuaron después de que ella abandonase el poder, lo que culminó en una catástrofe económica en 2008, es necesario acabar con los mitos que de ella se venden.

El primero es que era popular. El segundo es que tuvo éxito económico.

A diferencia de gobiernos anteriores, el de Thatcher nunca se hizo acreedor a nada semejante a una mayoría en unas elecciones generales.

La mayor porción de voto conseguida por los conservadores con ella fue de menos del 44% en 1979, después de lo cual fue disminuyendo.

 Las falaces afirmaciones sobre su popularidad se utilizan para insistir en que el laborismo sólo puede tener éxito llevando a cabo políticas conservadoras.

 Pero esto es falso.

La razón de ese cataclismo parlamentario en 1983 no fue la popularidad de Thatcher – su parte del voto cayó al 42% - sino a la pérdida de votos en favor de los desertores del SDP y su alianza con los liberales. Los votantes laboristas no desertaron a los tories, cuyo declive a largo plazo continuó con Thatcher.

Tampoco logró Thatcher el éxito económico, y mucho menos "salvó a nuestro país", por seguir la necia y pretenciosa frase de David Cameron.

En 1945, en circunstancias mucho más difíciles, el gobierno laborista, pese a las deudas de guerra, se impuso la tarea de una regeneración económica, introdujo la seguridad social y las pensiones, construyó centenares de miles de casas y creó el Servicio Nacional de Salud (NHS).

En los 31 años anteriores a la llegada de Thatcher al poder, la economía creció cerca del 150%; en los 31 años transcurridos desde entonces, ha crecido poco más del 100%.

Thatcher creía que la creación de tres millones de parados era un precio que valía la pena pagar por un mercado libre en todo salvo en lo laboral.

Un gran amigo de Thatcher, Augusto Pinochet, empleó ametralladoras para controlar al mundo del trabajo, en tanto que Thatcher utilizó medios menos drásticos como leyes antisindicales.

Pero su meta era la misma, reducir la parte de los ingresos de la clase trabajadora en la economía. Los resultados económicos fueron la razón de la desfalleciente popularidad de Thatcher.

 Como apuntan los autores de The Spirit Level [1], la desigualdad creada llevó a enormes males sociales, al aumento de la delincuencia, adicciones de toda clase y epidemias sanitarias, entre ellas de salud mental.

La destrucción de la industria a manos de Thatcher, combinada con la desregulación financiera y el “big bang” [la reforma de la Bolsa y la City de Londres aplicada desde el 27 de octubre de 1986] iniciaron el declive del ahorro y la acumulación de deuda de los sectores privado y público que llevó directamente a la crisis bancaria de 2008.

La idea de que los banqueros asignarían racionalmente recursos para beneficio de todos nosotros fue siempre una mentira de las gordas.

Una abrumadora mayoría paga hoy el precio de este experimento fallido con el rescate de los accionistas bancarios.

Thatcher se vio sustentada por un extraordinario golpe de suerte. Casi desde el momento en que atravesó el umbral de Downing Street, la economía se zambulló en la bonanza petrolífera.

 Durante su periodo en el poder, lo recibido por el gobierno gracias al petróleo llegó a un 16% del PIB.

Pero en lugar de utilizar esta ganancia inesperada para impulsar la inversión con vistas a una prosperidad a más largo plazo, se destinó a recortes de impuestos. La inversión pública recibió un buen tajo.

 Para cuando terminó su mandato, el presupuesto militar excedía de modo ingente a la inversión pública neta.

Este desplome de la inversión, y la destrucción aneja de industria y empleos, constituyen el desastroso legado económico y social del thatcherismo.

La producción fue reemplazada por la banca. La construcción de viviendas dio paso a las agencias inmobiliarias. La asistencia social substituyó al empleo decente. Hasta que no se efectúe una ruptura con ese legado no podrá producirse una reconstrucción seria de la economía de Gran Bretaña.

La actual crisis económica ha durado ya un año más que la Thatcher creó a principios de los 80. En efecto, las medidas políticas son hoy las mismas, pero no hay petróleo nuevo que venga a rescatarnos.

El laborismo ganará las próximas elecciones debido al declive del apoyo a los tories, que es más reducido incluso con Cameron que con Thatcher. Pero el laborismo debe llegar al poder con una política económica capaz de reconstruir la economía británica, lo que significa una ruptura clara con las políticas económicas de Thatcher. 
El laborismo puede construir una alianza con la abrumadora mayoría que lucha bajo la austeridad: una coalición política que reoriente los recursos hacia la inversión y la prosperidad sostenible utilizando todas las palancas a disposición del gobierno.

Podemos tener éxito rechazando el thatcherismo, política y economía del declive y el fracaso.

Nota: [1] The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better, (Allen Lane, Londres, 2009), de Richard Wilkinson y Emily Pickett, razona profusamente por qué las sociedades con mayor igualdad son más justas y benéficas.

Ken Livingstone (1945), uno de los más feroces adversarios políticos del thatcherismo, dirigió el Consejo del Gran Londres (Greater London Council), organismo municipal abolido por Thatcher en 1986. Posteriormente se convertiría en alcalde de Londres entre 2000 y 2008, desafiando con éxito el veto de Tony Blair.

The Guardian, 11 de abril de 2013



Selección y traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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El derrumbe que desnuda a la industria de la ropa

Que decirles, este artículo de la BBC se ha de considerar como un simple punto de partida para hacer un profundo análisis de lo que aconteces en el capitalismo periférico -‘tercer mundo’ o países empobrecidos- a efectos del neoliberalismo, una realidad que ya no es tan periférica y que a la sombra de la crisis financiera ya infecta las relaciones sociales en las metrópolis… 
 
Apuntar que en el artículo de este medio burgués se elude hacer referencia a la coyuntura que origina tal barbarie; evidentemente es un medio de propaganda al servicio del sistema y emplea tácticas diversionistas.

Ha de entenderse que el máximo beneficio que procura el neoliberalismo se pretende mediante muchos factores –consumismo, materias primas baratas (de allí la ocupación de países soberanos bajo el pretexto de la ‘libertad’), mano de obra barata (siempre buscada en los países empobrecidos), reducción de derechos laborales, sociales, políticos, etc.)- cuyo objetivo final es mantener precios de los productos más o menos estables y asequibles –el capitalismo vive del consumo que hacen las grandes masas-. 
 
En ese sentido, en cada tramo de la cadena de producción, se produce una acción deliberada conocida como EXTERNACIÓN de COSTOS, en el que juegan un papel determinante y fundamental los puntos antes mencionados.

En el caso concreto de la cuota que paga el proletariado en esa externación de costos, se expresa en una contribución en forma de bajos salarios, pobre o nula protección social, etc.
 
 De este modo, el sistema burgués no solo puede mantener los bajos precios de las mercancías producidas para estimular el consumo, sino que además evita que sus trabajadores sean participes del plus valor (beneficios) de la que se apropia la burguesía…, con ello se condena a la miseria perpetua a las grande masas de trabajadores; sin olvidar que la precariedad es efectiva creando miedo en las masas, masas que temen caer en la indigencia absoluta sino conservan sus precarios puestos de trabajo.

En definitiva, otra de las características de la dictadura de la burguesía, tanto si se trata de una democracia burguesa como de fascismo…

El artículo:

Un derrumbe en un edificio de Bangladesh puede parecerle una historia lejana. Pero está mucho más cerca de lo que parece. No sería raro que algunas de las prendas que usted viste hayan sido fabricadas allí.

El miércoles miles de trabajadores que confeccionaban prendas para tiendas y marcas occidentales estaban en el edificio Rana Plaza, en Savar, a 24 kilómetros de la capital Dhaka, cuando este se desplomó sepultando a cientos de ellos.

La tragedia deja hasta ahora más de 300 muertos y reactivó un debate sobre el papel de las compañías de moda occidentales, los derechos de trabajadores en países pobres y el afán consumista de las sociedades más ricas.

Las imágenes de la tragedia han generado indignación mundial por las fallas de seguridad y de condiciones laborales elementales que parecen estar en el centro del problema en Bangladesh.

Y dejan en claro que muchas personas desconocen las condiciones precarias en que se fabrican muchas de las prendas de vestir que usan cotidianamente.

"Prefiero no saber"

La BBC pudo comprobar en un recorrido por las calles de Londres, lo despreocupadas que pueden estar las personas sobre la proveniencia de sus vestimentas.

"No, prefiero no saberlo… creo que probablemente en China", dijo uno de los transeúntes al ser consultado.

En pleno centro de Londres una mujer explicó: "Intento comprar cosas que no provengan de una fábrica que está a punto de arder".

Otro entrevistado explicó: "Probablemente mis ropas se hicieron en el sudeste asiático, Bangladesh, por ejemplo. Mucha gente ni se molesta en pensar en el trabajo infantil o el trabajo barato".

Las firmas de ropa, caras o baratas, suelen establecerse en países del sudeste asiático o centroamericanos, atraídas por los bajos costos de producción, que les permiten ofrecer precios más atractivos al consumidor final.

Grandes marcas

Tras la tragedia, varias compañías expresaron sus condolencias y algunas reconocieron que habían usado como proveedores a algunas de las fábricas del Rana Plaza.

Según el diario estadounidense The New York Times, en el sitio del derrumbe se han descubierto etiquetas y documentos de grandes marcas europeas y estadounidenses como Children’s Place, Benetton, Cato Fashions, Mango y otras.

Las grietas ignoradas

Primark, una cadena británica de ropa de bajo costo, confirmó que en el segundo piso del edificio funcionaba un taller que confeccionaba sus productos.
La empresa expresó que estaba "conmocionada y profundamente entristecida por este terrible incidente".

Primark aseguró que por varios años ha estado trabajando con organizaciones no gubernamentales para revisar los estándares de la industria de ropa de Bangladesh.

La canadiense Loblaw, que distribuye la marca Joe Fresh, anunció que una de las fábricas del edificio producía "un pequeño número" de sus productos e informó que trabajaría con su proveedor para ayudarlos en este momento.

Antecedentes

"En mi opinión, el 50% de las fábricas están funcionando con parámetros que no son seguros", le dijo a la BBC Mainuddin Khondker, un funcionario del gobierno de Bangladesh que encabezó un grupo especial de inspección de fábricas de ropa.

Khondker admite que todavía no se ha sancionado a ninguna fábrica por violar reglas de seguridad o las normas de los edificios.

Eso a pesar de que la tragedia del edificio Rana Plaza no es la primera de ese tipo en el país, cuya industria textil es una de las más importantes del mundo.

En 2005 en la misma ciudad se desplomó otro edificio dejando 64 muertos.

Desde entonces ha habido incendios, estampidas y otros incidentes en fábricas de ropa que han producido cientos de muertes.

Unos meses antes más de 100 trabajadores fallecieron en un incendio en Ashulia, un suburbio de Dhaka, donde operan cientos de fábricas.

En la mayoría de los incidentes las muertes eran evitables. Una de las causas más comunes en las tragedias es que al momento de los sucesos las puertas han estado cerradas o bloqueadas.

Comercio justo y necesario

Tras el derrumbe, surgieron voces en distintos países que piden a los consumidores comprar ropa en tiendas cuya cadena de producción respete a los trabajadores y sus condiciones de trabajo.

Un recorrido realizado en Dhaka por Andrew North, corresponsal de la BBC en el sur de Asia, permitió comprobar las malas condiciones en las que laboran los trabajadores.

North pudo observar cómo algunas de las fábricas operan con pocas medidas de seguridad. Además, presenció cómo en muchas de las instalaciones había niños trabajando.

Por su parte Susanna Rustin, sugirió en su columna del diario británico The Guardian, que al igual que las frutas y las verduras, la ropa debería llevar etiquetas para saber si son producto de ese "comercio justo", algo que las grandes tiendas de ropa no suelen hacer.

Algunos de los entrevistados en el sondeo realizado por la BBC en las calles de Londres manifestaron que estarían dispuestos a pagar más por ropa que fuera producida en un ambiente de buenas condiciones para los trabajadores.

"Creo que uno no lo piensa tanto: ves algo barato y lo compras", reconoció una joven consultada.

Pobreza versus peligro

Dueños de tiendas y funcionarios de la Asociación de Exportadores y Fabricantes de Ropa de Bangladesh (Bgmea, por sus siglas en inglés) niegan las acusaciones que los señalan como responsables de muertes.

"Este es un sector grande, tenemos más de 5.000 fábricas", le dijo a la BBC Siddiqur Rahman, exvicepresidente de Bgmea.

"Los accidentes pueden suceder, muchos incendios ocurren por cortos circuitos. 
 
Pero no deberían haber muertes que podrían evitarse con un entrenamiento adecuado".

La industria textil es considerada una pieza angular de la economía de Bangladesh.

De modesta condición a comienzos de los ochenta, pasó a convertirse en una industria de cerca de US$ 20.000 millones, lo que representa cerca del 80% de las exportaciones nacionales.

En un país donde la mayoría de la población es pobre, conservadora y musulmana, el sector genera cuatro millones de puestos de trabajo, de los cuales el 20% son ocupados por mujeres de familias pobres.

Sin embargo, confeccionar ropa a bajo costo le puede estar costando al país un alto precio humano.


BBC

Miles de británicos acuden a bancos de alimentos por los recortes sociales del Gobierno

El número de personas que recibe ayuda alimentaria de la fundación británica Trussell Trust se quintuplicó desde 2010, según señala este miércoles un informe de la organización caritativa.

Según el texto, 346.992 personas recibieron alimentos de emergencia en el período de 12 meses que finalizó el 31 de marzo, en comparación con los 61.468 beneficiados por esa ayuda en igual etapa del año anterior.
 
 
El texto de Trussell Trust, una de las mayores organizaciones británicas de caridad que ofrecen ese servicio, difundió que entre quienes recibieron ayuda el año pasado, 126.889 eran niños.

“La mera cifra de personas que están llegando a los bancos de alimentos porque no pueden comprar comida es un llamado de alerta para el Reino Unido, no podemos ignorar el hambre en nuestro propio territorio”, dijo Chris Mould, director de la fundación.

De acuerdo con la organización, los recortes al sistema de beneficios sociales aplicados este mes por el Ejecutivo de David Cameron ya están llevando a un incremento en la cantidad de necesitados.

Estamos viendo todo tipo de personas que piden alimentos: gente trabajadora, madres que dejan de comer para alimentar a sus hijos y personas desempleadas que no logran encontrar trabajo, causa consternación que la gente pase hambre en el Reino Unido en el siglo XXI, apuntó Mould.

La organización ayudó a cerca de 100.000 personas más de lo que había anticipado para los últimos 12 meses, y espera ver a muchos más en esas condiciones, como resultado de las medidas neoliberales del Gobierno británico.
En declaraciones a la versión británica del periódico Huffington Post, el director de Trussell Trust afirmó que con la disposición de cambiar los beneficios, el Ejecutivo tomó la decisión deliberada de restringir el poder adquisitivo de las personas vulnerables.

Muchos millones de personas se ven obligadas a sobrevivir con los ingresos que ya son precarios, sin la garantía que puedan seguir proporcionándose alimentos, manifestó.

Para Mould, cuando los alquileres y los precios de la energía suben y la gente debe escoger entre mantener un techo sobre sus cabezas o pasar hambre, prefieren reducir el gasto en alimentos.

El director de la organización contra la hambruna, Oxfam, en el Reino Unido, Chris Johnes, consideró que esas cifras alarmantes muestran el saldo de los crecientes costos de vida, la falta de puestos de trabajo decentes y seguros, y los recortes en los beneficios sociales.

Johnes sostuvo el criterio de que el Gobierno no puede ignorar esta situación por más tiempo, y en lugar de recibir dinero de personas que no pueden alimentarse por sí mismos, debe centrarse en las empresas y los individuos ricos que esquivan los impuestos.

Fuente: http://aporrea.org/internacionales/n227654.html

Cuando los yanquis bombardeaban refinerias


En la noche del 25 de abril de 1963, un avión bimotor procedente de Estados Unidos voló a baja altura sobre la refinería Ñico López, entonces la más grande de Cuba, situada en el municipio habanero de Regla, y lanzó una bomba de cien libras y varias latas de material inflamable tipo napalm que afortunadamente no hicieron explosión, y de inmediato la nave aérea tomó rumbo Norte.

Posteriormente las agencias cablegráficas norteamericanas difundieron la información de que un ciudadano nombrado Alexander Rorke había declarado ante periodistas en la ciudad de Washington, horas después de ocurrido el hecho, que él, junto a otro ciudadano norteamericano no identificado, se encontraba en el avión que había bombardeado la refinería y que el propósito era hacer estallar el combustible almacenado.

La nota oficial publicada en el periódico cubano Revolución el 27 de abril denunciaba: “la circunstancia de que los hechos criminales ocurridos se hubieran realizado por un avión que partió de Estados Unidos y regresara al mismo con absoluta impunidad y con posterior anuncio publicado en la propia capital norteamericana de uno de los tripulantes de dicho avión, sin que hasta el momento se haya producido actuación alguna de las autoridades norteamericanas, demuestra que el Gobierno de los Estados Unidos no puede evadir su corresponsabilidad en estos hechos que, de haber tenido éxito, habrían ocasionado víctimas civiles”.

Muchos hechos similares a este se repitieron en Cuba después con igual corresponsabilidad por parte del gobierno de Estados Unidos. Jamás actuaron ni condenaron tales actos terroristas.

GRANMA

Agentes de la CIA/USAID asesoraron la privatización


RIA Novosti – El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo hoy que entre los asesores de Anatoli Chubáis, arquitecto de la campaña rusa de privatizaciones a principios de los 1990 y actualmente jefe de la corporación nacional de nanotecnologías, había agentes de la CIA.

“Hoy sabemos que en su entorno trabajaban como asesores agentes de la CIA estadounidense. 
 
Y lo más chistoso es que, a la vuelta a EEUU, fueron sometidos a un juicio pues, en contra de las leyes de su país, se enriquecieron en el transcurso de las privatizaciones en Rusia y no tenían derecho de hacerlo como oficiales activos de Inteligencia”, afirmó Putin durante una sesión televisada de respuestas a las preguntas de sus conciudadanos.

Agregó que “es necesario rendir tributo al sistema judicial de EEUU que actuó sin miramientos, hasta desveló la presencia de agentes de la CIA en el entorno de Chubáis”.

El presidente rehusó ofrecer nombres concretos pero un exmiembro del equipo de Chubáis dijo a RIA Novosti que “a lo mejor se trata de Andrei Shleifer y Jonathan Hay”.

El profesor de Economía de la Universidad de Harvard, Andrei Shleifer, y su auxiliar, el jurista Jonathan Hay, trabajaron en Moscú en la década de 1990 en el marco de un programa de la USAID, la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional. 
 
Asesoraron al Gobierno ruso en materia de privatizaciones, tema que Chubáis supervisaba en aquella época.

Durante su estancia en Rusia, compraron bonos del tesoro público y acciones de empresas rusas, lo que se contradecía con el contrato entre la USAID y la Universidad de Harvard.
 
 Estas infracciones dieron origen a un proceso judicial que se desarrolló en Boston a mediados de la década pasada y raíz del cual tuvieron que pagar multas millonarias.

Un 80% de los rusos, según diversas encuestas, califican de ilegítimas las privatizaciones de los 1990 y abogan por una revisión parcial o completa de sus resultados.
Anatoli Chubáis para el ruso medio es el símbolo de estas privatizaciones.

Consciente de ello, Vladímir Putin creyó necesario resaltar hoy el mérito de los jóvenes reformistas que lideraron los primeros años de la transición económica durante la presidencia de Boris Yeltsin.

“Pienso que él (Chubáis) y varios colaboradores suyos de aquella época han cometido muchos errores (…) pero alguien debía hacer lo que han hecho. 
 
Han cambiado toda la estructura de la economía y, de hecho, el ritmo de su desarrollo. 
 
Se requiere coraje para dar tales pasos”, reconoció.

Experimentos crueles: la sífilis en Tuskegee y Guatemala


Muchos de los grandes avances en el ámbito de la salud, la medicina y la biología de nuestros días, de un modo u otro, estuvieron relacionados con algún experimento que implicó cierto grado de crueldad. 
 
Más allá de que algunos científicos estuvieron trabajando muy, pero muy lejos del camino de la ética, hoy, muchos de esos avances salvan millones de vidas cada año.

Claro que también están los otros, aquellos experimentos que sencillamente no sirvieron más que para alimentar la sed de sangre de las mentes más sádicas y enfermas, en el nombre de la ciencia. 
 
Te invito a conocer dos de los experimentos más crueles de la historia: el Experimento de Tuskegee y el Experimento sobre sífilis en Guatemala, experimentos realizados con seres humanos sobre la sífilis.

El "Experimento Tuskegee” 
 


Considerado como uno de los experimento más crueles de la historia, especialmente por su duración, el caso del estudio Tuskegee sobre sífilis no tratada en varones negros (mejor conocido como el Experimento Tuskegee) es un cliché en todo curso de ética médica estadounidense. 
 
Se trata de un estudio que se desarrolló en Tuskegee, Alabama, en el año 1932, que estuvo cargo a un grupo de científicos del Servicio de Salud Pública de los EEUU, en el cual se investigaron cuáles eran los efectos de la sífilis en personas no tratadas.

Casi 400 hombres de tez negra, analfabetos aparceros de origen afrodescendiente contagiados de sífilis, fueron partícipes de este cruel y controversial experimento de forma involuntaria y sin consentimiento alguno. 
 
Los médicos le diagnosticaron una falsa enfermedad que llamaban “mala sangre” y jamás fueron tratados, sino simplemente observados para entender cómo evolucionaba naturalmente la enfermedad cuando no se la trataba y si era de riesgo mortal.

Cuando en 1947 se supo que la penicilina podía terminar con este mal, tampoco se utilizó y no fue hasta el año 1972, exáctamente 40 años después, cuando un periódico hizo pública la investigación, que las autoridades decidieron terminar con el experimento. 
 
Toda esta situación tuvo su lado positivo en los años posteriores a su culminación, en tanto provocó grandes cambios en la protección legal de los pacientes y en los participantes de estudios clínicos.
 
 Los pocos sobrevivientes de estos experimentos inhumanos recibieron las disculpas del ex-presidente Bill Clinton...(tu opinión en los comentarios).

El “Experimento sobre sífilis en Guatemala” 
 

Además del de Tuskegee, los insatisfechos científicos estadounidenses, liderados por la misma mente enferma: John Charles Cutler, realizaron el experimento sobre sífilis en Guatemala, entre 1946 y 1948, el cual constaba de una serie de estudios e intervenciones a cargo del gobierno de Estados Unidos en tierras guatemaltecas. 
 
En éste, de forma deliberada, los médicos infectaron un enorme número de ciudadanos guatemaltecos, desde enfermos psiquiátricos a presos, prostitutas, soldados, ancianos e incluso hasta a niños de orfanato.

Obviamente, las más de 1.500 víctimas no tenían la menor idea de qué era lo que los médicos les habían colocado mediante inoculación directa, siendo infectados con sífilis, una de las peores ETS.
 
 Una vez contagiadas, a éstas se les suministraba una serie de drogas y químicos para ver si así era posible evitar la propagación de la enfermedad. 
 
Existe evidencia de que entre otros métodos aplicados para el contagio, los médicos pagaban a las víctimas para que mantuvieran relaciones sexuales con prostitutas infectadas, mientras que en otros casos, se provocaba una herida en el pene de la víctima y luego se rociaba con intensos cultivos de bacterias de sífilis (Treponema pallidum).

La enorme crueldad de este experimento, que así como el de Tuskegee, tiene todo un profundo trasfondo racista implicado, provocó un daño tan grande en la sociedad guatemalteca que en el año 2010, EEUU realizó una disculpa pública volviendo a analizar la cuestión. 
 
Ésto ocurrió el 1° de octubre, cuando la secretaria de estado de los Estados Unidos de América, Hillary Clinton, junto con el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, emitieron una declaración conjunta pidiendo disculpas al pueblo guatemalteco y al mundo entero por los experimentos.
 
 Sin duda alguna, una de las manchas más oscuras en el historial de la ciencias.

Capriles, histérica, sigue atacando las instituciones

AVN.- El candidato derrotado, Henrique Capriles Radonski, acentúo la noche de este miércoles su ataque a las instituciones democráticas, particularmente al Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Ejecutivo Nacional, durante una rueda de prensa caracterizada, como en otras oportunidades, por la presencia de medios de comunicación privados que responden a una política informativa y línea editorial que avala los argumentos de la derecha.

“Se robaron el proceso electoral”, expresó Capriles alimentando así la matriz del “fraude” que se intensificó en el discurso del candidato antichavista después del anuncio de los resultados del 14 de abril, en el que Nicolás Maduro ganó la Presidencia de la República con 50,78% de los votos.

En este punto, hizo referencia al proceso ampliación de la auditoría de verificación ciudadana en su fase dos, que anunció el pasado jueves 18 de abril la presidenta del CNE, Tibisay Lucena.

“Nosotros emplazamos al Consejo Nacional Electoral (CNE), no vamos a esperar más, hasta mañana esperamos”, amenazó Capriles, aún cuando en la cadena de radio y televisión de la semana pasada la presidente del Poder Electoral fue explícita al precisar que el inicio de este proceso -no el proceso per sé- se anunciará esta semana.

Luego de su ultimátum , el candidato de la derecha añadió que de no satisfacerse sus condiciones de revisión de los instrumentos de votación “vendrán otros anuncios y otras acciones dentro de la Constitución”, entre ellas “acciones legales e internacionales”, tal como lo dijo la madrugada del 15 de abril después del anuncio de los resultados electorales y que hasta la fecha han cobrado la vida de nueve personas, además de asedios a residencias de venezolanos identificados con las ideas de Chávez, Centros Médicos de Diagnóstico Integral (CDI), sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y redes de alimentación como abastos Bicentenario, Mercal, entre otras agresiones.

En relación a estos ataques violentos, Capriles negó que haya habido CDI agredidos y alegó que las nueve personas fallecidas fueron supuestas “víctimas” de crímenes políticos.

Dijo haber recibido información de que se “autoincendiaron la sede de su propio partido” en un estado del país y que repartieron franelas alusivas a su campaña para generar disturbios.

Además, invisibilizó el resto de las agresiones y evadió su responsabilidad en estos hechos con el alegato de que su lucha es “pacífica”, en medio de un discurso de desconocimiento de los resultados y de quienes no votaron por él.

En su intervención continuó utilizando descalificativos como “corruptos, enfuchados, mitómanos, mañosos”, para referirse a las autoridades legítimamente constituidas y al pueblo que las respalda y los elige; y añadió a su lista de insultos “bolsa” y “ridículo”, para hablar sobre el Jefe de Estado.

Los militares españoles 'se movilizan' contra Rajoy


La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) ha convocado para este sábado la primera manifestación de protesta contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

El motivo es el arresto y encarcelamiento del presidente y portavoz de la AUME, Jorge Bravo Álvarez, por sus declaraciones públicas contra la reducción salarial y la congelación y la quita de la paga de Navidad. 
 
La cita es cerca del Ministerio de Defensa.

El arresto fue dictado por el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Jaime Domínguez Buj, y acordado por el ministro de Defensa, Pedro Morenés Eulate.

Los recortes salariales golpean con mayor fuerza a las familias de los suboficiales, especialistas y soldados profesionales, categorías más bajas de la Administración del Estado pero imprescindibles para un funcionamiento normal de la maquinaria militar.

En vísperas del arresto el suboficial especialista Jorge Bravo dijo en una entrevista de radio que "los recortes en las Fuerzas Armadas deben comenzar en gastos superfluos como festejos, celebración de aniversarios, actos públicos, juras de bandera con población civil, uso irracional de vehículos oficiales, vinos, entrega de premios…".

El arresto de Bravo no ha pasado desapercibido para otras asociaciones de militares europeas que forman parte de EUROMIL, cuyo presidium se reunió los días 12 y 13 de abril en Nicosia, capital de Chipre.

También el Foro Mediterráneo de Asociaciones Militares emitió una declaración instando a que el Gobierno español ponga en libertad al presidente de la asociación española.

El doctor en economía, Alfredo Serrano Mancilla, opina que la protesta de los militares es una señal de que el proyecto del Partido Popular no es sostenible.

  http://actualidad.rt.com/actualidad/view/92886-militares-espa%C3%B1a-protesta

¿Por qué no reconocen la victoria del Presidente Maduro?

Para comprender mejor la posición asumida por la Casa Blanca al desconocer los resultados oficiales emitidos por el Consejo Nacional Electoral venezolano que proclamó como presidente a Nicolás Maduro, es imprescindible analizar el origen y evolución de la Gran Estrategia imperial sobre la patria del Libertador.

Su origen hacia Latinoamérica y en particular hacia el territorio que hoy ocupa la República Bolivariana de Venezuela, se remonta prácticamente a la proclamación de la independencia por los representantes de las Trece Colonias Unidas de Norteamérica en 1776, cuando promovido por sus Padres Fundadores comenzaron a experimentar un proceso de expansión territorial y económica.

A partir de 1823, los Estados Unidos desplegaron una ofensiva “diplomática” con las naciones vecinas para sentar las bases de la futura dominación económica.
 
 Por eso diseñaron la llamada doctrina Monroe que les permitió justificar sus intervenciones en la región formulada bajo la frase “América para los americanos”, que no significaba otra cosa que “América para los estadounidenses”.

En este periodo se produjo el golpe definitivo a la dominación española en Suramérica. 
 
El 9 de diciembre de 1824, en la batalla de Ayacucho, en el Perú, los españoles fueron derrotados por los patriotas de la América hispana encabezados por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. 
 
Como respuesta Estados Unidos incrementó sus actividades conspirativas para neutralizar las contiendas libertarias.
 
 En 1829, su ministro en Bogotá, general William Henry Harrison, fue descubierto y expulsado por el gobierno de la Gran Colombia por organizar un complot dirigido a derrocar a las autoridades de ese país. Bolívar no tenía ninguna duda de los verdaderos intereses norteamericanos: “[¼ ] los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

TÁCTICAS PARA DOMINAR A VENEZUELA

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos desplazó a Gran Bretaña en el plano político como potencia hegemónica en América Latina, lo que haría con posterioridad también en el plano económico. 
 
El lugar preeminente de Washington en las políticas exteriores latinoamericanas se reveló con nitidez en 1895, cuando envió una nota enérgica a Gran Bretaña, que tenía una disputa de límites con Venezuela por su colonia de Guayana, advirtiéndole que “Hoy día, los Estados Unidos son prácticamente soberanos en este continente, y su mandato es ley para los sujetos a quienes limita su interposición”.

A finales de 1902, las costas de Venezuela fueron bombardeadas por unidades navales de Gran Bretaña, Alemania e Italia, que exigían el cobro de las deudas del gobierno venezolano pendientes con particulares europeos. 
 
Aunque dicha intervención supuso un desafío a los contenidos de la Doctrina Monroe, el gobierno estadounidense la justificó con lo que más tarde se conocería como el llamado “Corolario Roosevelt”, que limitaba la aplicación de la doctrina a los casos de adquisición de territorio en América por parte de una potencia no americana, y respaldaba la intervención de potencias extra regionales.

El presidente venezolano Cipriano Castro entabló demanda contra las empresas financistas de la invasión y el bloqueo, y expropió la estadounidense Orinoco Steamship Company. 
 
El Departamento de Estado amenazó con una intervención. Mientras que el mandatario venezolano fue a operarse a Europa, el secretario del Departamento de Estado, Philander Knox, tramó la conjura, que el 19 de diciembre de 1908 culminó con el golpe de su vicepresidente Juan Vicente Gómez. Los acorazados North Carolina, Maine y Des Moines anclaron en La Guaira. 
 
El alto comisionado de la Casa Blanca, William Buchanan, desembarcó para apoyar al nuevo régimen a cambio de políticas favorables para los inversionistas extranjeros.
 
 Comenzó así una dictadura de 27 años.

LA BATALLA POR EL CONTROL DEL PETRÓLEO


Desde la segunda mitad del siglo XIX las compañías transnacionales crearon las “concesiones petroleras” como instrumento de dominación para lograr que los estados le permitieran explotar la riqueza de los yacimientos descubiertos en sus territorios. 
 
Ya para los primeros años del siglo XX la explotación del recurso petrolero en territorio venezolano quedó fundamentalmente bajo el dominio de dos compañías extranjeras: la angloholandesa Royal Dutch Shell y la estadounidense Standard Oil.

Los intereses sobre Venezuela se incrementaron a partir de 1914, cuando fue descubierto el primer campo petrolífero venezolano de importancia mundial en la costa oriental del Lago de Maracaibo. 
 
Pero no fue hasta 1922 cuando el potencial petrolero del país resultó plenamente confirmado y ya en 1928 se ubicó como el segundo productor mundial de petróleo y el primer exportador, indicador este último que mantuvo hasta el año 1970.

La batalla por el petróleo venezolano se convirtió en el principal interés geoestratégico de los grupos de poder estadounidenses. 
 
De ahí que tuvieron un activo papel en la organización y complicidad de importantes hechos que marcaron la vida política y social de Venezuela durante todo el siglo XX e inicios del XXI, como el derrocamiento del presidente Cipriano Castro (1899-1908), la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), el golpe contra el mandatario Isaías Medina Angarita (1941-1945), la llegada de los gobiernos puntofijistas (1958-1999) y el acoso a la revolución bolivariana.

El 23 de enero de 1958 las fuerzas populares derrocaron al dictador Pérez Jiménez, pero fueron traicionadas pocos meses después, el 31 de octubre de 1958, cuando los partidos políticos venezolanos Acción Democrática (AD), Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y Unión Republicana Democrática (URD), firmaron el pacto de Punto Fijo para conseguir la sostenibilidad de la recién instaurada “democracia”, mediante la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo del partido triunfador.

Durante estas cuatro décadas Estados Unidos brindó apoyo a las presidencias de los dos partidos políticos que se alternaron en el poder: el socialdemócrata Acción Democrática y el socialcristiano COPEI. 
 
Ambas organizaciones políticas se enmascararon en la supuesta defensa de la democracia, pero en la práctica se caracterizaron por la corrupción, la entrega de recursos minero-petroleros del país y una brutal represión a los movimientos populares.

Casi la mitad de la población venezolana (49 %) vivía en la pobreza. Los 12 hombres que pasaron por la Presidencia en este periodo, casi todos asumieron posiciones sumisas a las petroleras transnacionales y a los grupos de poder estadounidenses.

PÉRDIDA DE LA HEGEMONÍA

Cuando supuestamente el periodo de Guerra Fría había concluido con el derrumbe del campo socialista, el neoliberalismo estaba en pleno apogeo y la bandera del socialismo, en América Latina, solo era defendida por la Revolución Cubana, llegó a la presidencia el Comandante Hugo Chávez Frías, con la victoria electoral el 6 de diciembre de 1998, al frente de un movimiento revolucionario de inspiración bolivariana. 
 
Con un sorprendente respaldo de masas, comenzó un proceso de profundas transformaciones sociales y políticas.

Este acontecimiento marcó una nueva etapa de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe, al existir una ruptura en la política de dominación en la región, similar al impacto que generó la Revolución Cubana, pero esta vez empleando el proceso electoral como mecanismo de lucha.
 
 En su agenda de gobierno, el Presidente Chávez hizo valer la soberanía política y económica de la nación, retomó el control sobre la empresa petrolera nacional PDVSA, abrió el espacio al pueblo en la decisión de los asuntos públicos, ofreció respuestas alternativas a la hegemonía estadounidense y contribuyó decisivamente a los procesos de integración de la Patria Grande.

Ante esta realidad, Estados Unidos desató una intensa guerra económica, diplomática y mediática dirigida a destruir la Revolución Bolivariana. 
 
En abril del 2002 apoyó y dirigió el golpe de Estado, e inmediatamente reconoció como legítimo al gobierno golpista, pero el pueblo venezolano reaccionó valientemente y retornó a su Comandante Presidente. Ante tanta impotencia organizaron en diciembre del 2002 el golpe petrolero, que también fracasó.

Existen evidencias concretas del apoyo y dirección de los grupos de poder norteamericanos en estos hechos. 
 
El diario The New York Times reveló que altos funcionarios de la CIA, del Pentágono, y del Departamento de Estado reconocieron que, en los últimos meses, se habían reunido varias veces con los organizadores del golpe de Estado. En tales reuniones —según la misma fuente— “los representantes de la administración de George W. Bush coincidieron con ellos en que el gobierno venezolano debía ser despojado del poder”.

Lo que no quieren aceptar son los logros sociales alcanzados durante la Revolución Bolivariana, que ha sacado de la pobreza extrema a cerca de dos millones y medio de personas, y disminuido las desigualdades entre la población, alcanzando el índice más bajo de América Latina. 
 
También ha dado muestra de una verdadera democracia participativa: 18 procesos electorales en 14 años.

El presidente Chávez, ganador de todas las batallas que libró contra la Gran Estrategia imperial, no pudo superar el único obstáculo en su joven y fecunda vida. 
 
El 5 de marzo del 2013 entró en la Historia como Prócer de la Patria Grande. Como líder y comandante supremo que reencarnó a Bolívar, dejó su legado para las presentes y futuras generaciones. 
 
De ahí que Nicolás Maduro, primer Presidente obrero y chavista en la historia venezolana, recibió el 14 de abril del 2013 el respaldo mayoritario de su pueblo que optó nuevamente por mantener el rumbo del socialismo.

Ese mismo día el candidato de la oligarquía Henrique Capriles, cuando al parecer intuía su derrota y aún no se habían ofrecido oficialmente los resultados, le propuso a Maduro hacer un pacto, inspirado en el realizado 44 años atrás en Punto Fijo. 
 
Pero esta vez el pueblo no fue traicionado y su candidato mantuvo el honor como verdadero hijo del gigante Chávez.

Es precisamente esta realidad la que Estados Unidos no quiere reconocer, luego de haber gastado en los últimos diez años más de cien millones de dólares en el financiamiento de los grupos de oposición y haber contribuido a la confusión del pueblo venezolano para que sabotearan en las urnas el proyecto bolivariano.

Esta vez la táctica jeffersoniana de “espera paciente” colmó la copa de las élites norteamericanas y estimularon a la oligarquía nacional a repetir la misma fórmula golpista empleada en el 2002: violencia y más violencia.

La propia reacción del presidente estadounidense Barack Obama ante el fallecimiento del presidente Chávez es muestra de la continuidad de la Gran Estrategia y su posición omnipotente. A través de un comunicado de prensa Obama señaló el 5 de marzo del 2013: “Mientras Venezuela comienza un nuevo capítulo en su historia, Estados Unidos sigue comprometido con políticas que promuevan los principios democráticos, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos”.

Para nada resulta difícil descifrar estas frías palabras que demuestran la hipocresía y soberbia de los grupos de poder estadounidenses ante líderes que desafían su hegemonía global y regional. 
 
¿Habrá leído el premio Nobel Obama Las venas abiertas de América Latina que le obsequió el Comandante Chávez en Puerto España en el 2009?
 
 ¡Gloria al Bravo Pueblo!

Tomado de Cubadebate

Fuente Granma

*Cubano. Abogado y Máster en Relaciones Internacionales. Investigador de las Relaciones Interamericanas y Seguridad Nacional.

Juan Manuel Santos no hay pataleo que valga: ganó Nicolás Maduro

Juan Manuel Santos (Bogotá, 1951) lleva 33 meses en la presidencia de Colombia. 
 
Ha pasado el ecuador de su mandato, se acerca el momento en el que debería anunciar si se presenta a la reelección o no, y mantiene una negociación con las FARC, el grupo beligerante más antiguo y potente de América Latina que puede hacerle pasar a la historia de Colombia como el hombre que logró la paz o suponer el fin de su carrera política. 
 
El texto que sigue es fruto de una conversación de media hora con el presidente en su residencia oficial, más dos charlas en su automóvil durante los viajes de ida y vuelta a un evento en el que su gobierno presentó los resultados de sus programas contra la pobreza, la otra gran bandera política de la presidencia de Santos.

La región y la estabilidad de Venezuela

La retirada de la política del expresidente brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva y la reciente muerte del mandatario venezolano Hugo Chávez, distinta como era la apreciación que de ambos tenía la comunidad internacional, han convertido a Juan Manuel Santos, lo quiera él o no, lo reconozca o no, en un líder sin cuyo concurso no cabe imaginar arreglo alguno en la región, le digo para empezar la entrevista.

—Yo no me considero un líder de la región. 
 
Ni mucho menos.
 
 Sería muy pretencioso.

—¿Pero sí es consciente de la responsabilidad añadida?

—Entiendo que debo jugar un papel proactivo. Tengo muy buenas relaciones con todos los países; no importa su tendencia ideológica, inclusive con Venezuela, con Chávez y ahora con Maduro, tenemos grandes diferencias en materia de ideología, de forma de ver la vida, la vida económica, el modelo de desarrollo; pero respetando esas diferencias, tenemos una magníficas relaciones y creo que en la medida en que uno pueda contribuir como estamos haciendo en este momento a solucionar problemas y también a estimular políticas que a todos nos convengan, ahí estaremos. 
 
Todos esperamos que la situación en Venezuela se distensione y se normalice.
 
 Una Venezuela distensionada y normalizada le conviene a los venezolanos y a todos los países de la región y estamos haciendo todos los esfuerzos para que eso sea posible.

Más de 2.000 kilómetros de frontera y un historial de tensiones, bordeando la guerra en ocasiones, explican los desvelos con Venezuela del presidente, quien confesó hace un año su preocupación por que si algo le hubiera de suceder a Chávez, la estabilidad del vecino podría venirse al traste y la consiguiente anarquía devendría en desastre para el conjunto de la región.
 
 “Quién me hubiera dicho”, le confesó Santos al venezolano la última vez que le vio en Cuba, “que yo habría de rezar por su salud”.
 
 La situación ahora en Venezuela no hace más que deteriorarse, ayer mismo el candidato de la burguesía, Henrique Capriles Radonski, acusó a Nicolás Maduro Moros, de haber robado la elección, todo indica que en cualquier momento se puede producir un estallido que ningún mandatario de la región desea.

La entrevista se realizó el jueves por la tarde de la semana pasada en la Casa de Nariño, la residencia oficial del presidente de la República. Santos estaba a punto de partir a una cumbre en Lima de UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) esa misma tarde en la que las tensiones postelectorales de Venezuela protagonizaron el encuentro. 
 
El presidente ha hecho gestiones, ha hablado con líderes de la región, se ha movilizado para asegurar un entendimiento que evite el estallido. 
 
¿Es esa la razón del temprano reconocimiento por parte de Colombia del triunfo de Maduro, le pregunto, antes incluso de que el régimen aceptase una auditoría de los comicios por la sospecha generalizada de flagrantes violaciones en el proceso electoral?

—No. El reconocimiento fue producto de la manifestación oficial del Consejo Nacional Electoral, que dijo expresamente que por ley ellos anuncian el ganador cuando la tendencia es irreversible y han contabilizado un número suficiente de votos. 
 
Nosotros tomamos eso como base porque no podía ser de otra manera. Una democracia tiene unas reglas de juego que en la elección pasada fueron exactamente las mismas reglas y se acataron, se respetaron.
 
 ¿Por qué no va a ser lo mismo ahora a pesar de que la diferencia es menor?
 
 Las diferencias pequeñas se han visto en muchos países: México con Calderón, inclusive Bush con Al Gore. Cuando una autoridad respetada por las dos partes da un veredicto, la obligación de todo el mundo es aceptarlo.

—Estados Unidos ha anunciado que si no hay recuento no reconocerá a Maduro.

—No me parece que sea lo más constructivo. 
 
Nosotros esperamos que haya recuento y Maduro, en este momento, ha dicho que sí, que está dispuesto al recuento; hemos tratado de estimular que el recuento se pueda efectuar porque eso distensiona y normaliza la situación.

Aunque ambos hablamos de recuento, las autoridades venezolanas han dejado meridianamente claro que se trata más bien de una auditoría del proceso en sí, cuyo objetivo no consiste en la revisión de los resultados ni tampoco en recontar voto alguno. 
 
Pero en la reunión de UNASUR, efectivamente, se fraguó un consenso que permitió al Gobierno Bolivariano aceptar esa auditoría del proceso electoral tras las sólidas denuncias presentadas por la oposición de Henrique Capriles.
 
No son pocos ni faltos de criterio o peso político los observadores que creen que perder por la mínima es el mejor resultado que ha podido tener éste. 
 
De haber ganado, sin duda la democracia se hubiese anotado un gran tanto, pero instalarle en el poder, y mantenerle en él, con todas las estructuras del chavismo intactas tras 14 años de democracia sí hubiese podido llevar el caos y la inestabilidad a Venezuela y de rebote a toda la región.

—Es una apreciación respetable de quienes dicen eso. 
 
Sí, sin duda alguna a Capriles le fue mejor ahora de lo que le fue hace unos meses: el haber aumentado su votación en términos relativos en forma tan importante, pues es un resultado muy positivo para él.
 
 Sin duda alguna.
 
 Ya en lo otro, son especulaciones donde a mí me queda muy difícil de entrar a juzgar.

—¿Le queda muy difícil por ser presidente de Colombia?

—Pues ni más ni menos. 
 
Y porque no quiero aparecer interfiriendo en los asuntos internos de Venezuela. 
 
Yo lo que sí hago y quiero es que Venezuela esté distensionada, normalizada y que ojala le vaya bien en todo, porque estamos nosotros atados al futuro de Venezuela. 
 
Si allá algo sucede nos afecta inmediatamente a nosotros más que a ningún otro país.

ONU investigarán historial de DDHH de Canadá

 
Relatores especiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en Canadá tienen previsto investigar el historial de derechos humanos del país norteamericano, en medio de la creciente preocupación por el maltrato a los aborígenes por parte del Gobierno de Ottawa.

En este sentido, tres relatores especiales de la ONU viajarán en breve a Canadá para investigar las presuntas violaciones de derechos en contra de los pueblos indígenas y las mujeres indígenas en este país.

En esta misma línea, Joseph Lavoie, un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá, indicó el viernes que "Canadá aceptará estas visitas, que tendrán lugar a finales de este año en curso”.

Sin embargo, cabe mencionar que Canadá había rechazado, a mediados de marzo, los repetidos llamamientos del relator especial del ente internacional sobre los derechos de los Pueblos Indígenas, James Anaya, para hacer una visita oficial al país norteamericano.

Anaya declaró que el Gobierno federal llevaba un año rechazando su solicitud de visitar Canadá para investigar la "situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas", según una carta fechada el 20 de febrero del presente año, enviada a la Unión de Jefes Indios de la provincia occidental de Columbia Británica (UBCIC, por sus siglas en inglés).

Asimismo, la carta agrega que Anaya hizo la solicitud inicialmente en febrero de 2012 y, todavía, está esperando una respuesta de Ottawa. El relator especial ha escrito, en tres ocasiones, al Gobierno federal para que se le otorgue el permiso de visitar Canadá.

El Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, se encuentra bajo bastante presión por quebrantar los derechos de los pueblos indígenas en Canadá. Según varios analistas, los abusos a los derechos humanos en Canadá se han incrementado drásticamente durante el Ejecutivo de Harper.

Muchos de los nativos de Canadá viven en condiciones de pobreza, que se ven agravadas por la insalubridad del agua potable, la vivienda inadecuada, la adicción a ciertas sustancias y las altas tasas de suicidios.

Amnistía Internacional (AI) urgió a Canadá, mediante un informe divulgado el 19 de diciembre de 2012, hacer frente a los abusos de los derechos humanos en el país, en particular con respecto a los derechos de los pueblos indígenas.

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Armas químicas: polémica sobre Siria, realidad en Irak


La polémica sobre la posesión de armas químicas en Siria tiene antecedentes, como su uso durante la intervención en Irak. 
 
Tras una década, el país aún sufre por la violencia y la población denuncia las consecuencias de las sustancias tóxicas.

"Ahora mismo contrasta cómo hablan EE.UU. y Gran Bretaña sobre el uso de armas químicas [en Siria] y cómo se ha silenciado la situación en Irak de muchas familias para las que sigue el conflicto", comenta nuestro corresponsal Francisco Guaita, que ha estado recientemente en el territorio iraquí.

La pesadilla continúa pese a que la guerra ha terminado y a que la mayoría de las tropas estadounidenses ha salido del país, ya que muchas familias se enfrentan a las malformaciones genéticas de sus recién nacidos y a un drástico aumento de pacientes con cáncer.

"Cuando estás allí y te cuentan que una madre ha tenido cinco hijos y tres de ellos han sufrido malformaciones, problemas del sistema nervioso... 
 
Cuando en una misma calle de unas veinte familias te encuentras con que catorce tienen cáncer y cuatro tienen a niños con malformaciones, uno se da cuenta de que algo no está bien", agrega Guaita.

Los ciudadanos relatan que fue a partir de 2003, año en que se inició la invasión estadounidense cuando empezaron a presentarse estos casos, y lo que más les preocupa es que "se sienten invisibles" porque "ni el gobierno iraquí les hace caso, los médicos no tienen las herramientas para ayudarles y los científicos no tienen la manera de realizar estudios que tengan credibilidad", comenta el corresponsal.
 

La situación de violencia que vive el país queda ilustrada con la muerte de unas 150 personas en los últimos tres días, la mayoría de ellas en enfrentamientos entre las autoridades y manifestantes sunitas, que vienen exigiendo mayor participación y mayores garantías por parte del Gobierno, controlado por los chiitas.

  http://actualidad.rt.com/actualidad/view/92891-armas-quimicas-siria-realidad-irak