20/1/13

Aviones de la CIA matan a 40 personas en Pakistán en menos de dos semanas

La CIA continúa intensificando el uso de aviones no tripulados (drones) en Pakistán. 
 
Durante los primeros 10 días de 2013 ha lanzado siete ataques mortales con drones que acabaron con la vida de al menos 40 personas, 11 de ellas civiles.

En 2012, EEUU lanzó en total 43 ataques con drones en Pakistán, los que, en promedio, fueron llevados a cabo cada 7 u 8 días. 
 
Sin embargo, si se mantiene el ritmo actual, EEUU podría incrementar tal cifra, acabando con la vida de un número considerablemente superior de personas durante el presente año.

Entre las víctimas se encontrarían muchos civiles. 
 
De hecho, según el sitio web de informaciones ‘The Long War Journal’, los drones estadounidenses han matado al menos a 11 civiles desde el 1 de enero, superando la cifra de víctimas no uniformadas que, de acuerdo con funcionarios estadounidenses, fueron asesinadas en todo 2012.

El aumento de ataques ha llevado a muchos a especular que el gobierno de Barack Obama está acelerando su ofensiva a raíz del anuncio de la retirada de sus tropas de Afganistán en 2014, cuando se espera que cerca de 66.000 soldados estadounidenses abandonden ese país.
 
 No obstante, y pese a la muerte de civiles, funcionarios de inteligencia estadounidenses insisten en que se trata de una estrategia efectiva para reducir el número de oponentes del gobierno afgano. 
 
Además, aseguran que numerosos grupos insurgentes se encuentran radicados en las regiones tribales de Pakistán.

Mientras que el gobierno paquistaní ha mantenido silencio sobre el aumento de la actividad de estos drones, algunos medios afirman que se encuentra desconcertado por la oleada de ataques de la CIA. 
 
En Waziristán del Sur, miles de miembros de las tribus paquistaníes salieron a las calles el sábado para protestar por los constantes bombardeos y muertes de civiles.

La CIA ha puesto en marcha más de 340 ataques con aviones no tripulados en Pakistán. 
 
Aunque no se sabe con exactitud cuántos civiles han sido asesinados a causa de dichos ataques, según la ‘Oficina de Periodismo de Investigación’ con sede en Londres, entre junio de 2004 y mediados de septiembre de 2012, los ataques con drones terminaron con la vida de un total de personas que comprende entre 2.562 y 3.325 paquistaníes, muchos de ellos niños.

RT

Porque los perros viven menos que las personas


Aquí la respuesta (por un niño de 6 años)

Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un perro Irlandés de 13 años de edad llamado Belker.

La familia del perro, Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.

Examine a Belker y descubrí que estaba muriendo. 
 
Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. 
 
Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. 
 
En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.

El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad. 
 
Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de los perros sea mas corta que la de los humanos.

Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ''yo sé porqué.''

Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que ésta. 
 
Este momento cambio mi forma de ver la vida.

El dijo,''la gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, verdad?''

''Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.''

La moraleja es :

Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:

Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.

Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.

Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.

Toma siestas.

Estírate antes de levantarte.

Corre, brinca y juega a diario.

Mejora tu atención y deja que la gente te toque.

Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.

En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.

Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.

Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.

Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.

Sé leal.

Nunca pretendas ser algo que no eres.

Si lo que quieres está enterrado...escarba hasta que lo encuentres.

Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí...

Nueva York: hispanos sin seguro batallan para combatir la influenza

De acuerdo al Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York, en las salas de emergencia en los hospitales se están viendo más casos de gripe que en años anteriores. 
 
Sin embargo antes de llegar a este extremo, muchas personas o trabajadores sin seguro médico recurren a remedios caseros o medicinas que venden en farmacias sin recetas médicas.

Arturo, un jornalero residente en Astoria quien no quiso revelar su apellido, comentó que él combate la influenza tomando sopa de pollo y un “hervido con ron, café y limón” porque no tiene seguro y no cuenta con los recursos económicos para pagar una cita médica.

“El pobre no se puede enfermar. 
 
No puedo darme el lujo de ir al hospital ya que lo que gano no alcanza ni para pagar el alquiler. 
 
Cuando tengo gripe hago una ‘toma’ (brebaje) o voy a la farmacia por un jarabe y me quedo en casa”, dijo Arturo.

Otro jornalero que se identificó como Carlos, reveló que los remedios naturales muchas veces lo han ayudado a recuperarse de un catarro. 
 
También procura abrigarse bien para no enfermarse, ya que pasa horas en la calle esperando que alguien lo contrate para hacer un trabajo de construcción.

“El agua panela con limón es lo mejor para un resfriado. También es bueno el aguardiente con limón, pero si es fuerte, no hay más remedio que ir al hospital”, aseguró Carlos.

Otros acuden a las botánicas en busca de un remedio natural para aliviar los síntomas del malestar.

“Llegan clientes a preguntarme qué es bueno para la gripe y también para otras enfermedades, pero siempre les digo que vayan al médico o a la farmacia. Aquí ayudamos en la parte espiritual”, explicó Danny González empleado de la botánica Enmale.

Muchos latinos consideran que la vacuna contra la influenza no es necesaria y no se vacunan, a pesar que los expertos la recomiendan para todas las personas a partir de los seis meses de vida en adelante, especialmente los ancianos y con sistemas inmunológicos comprometidos.

“En toda mi vida no me había dado una gripe así. 
 
Duré un mes con el flu y tengo seguro médico pero me da miedo ponerme la vacuna porque a mi mamá el año pasado después que se colocó la vacuna se puso bien mal”, precisó Haydee Salinas, de 56 años, mientras compraba un remedio para la tos.

La farmacia Athemas, en Astoria, en los últimos meses ha tenido clientes hispanos que llegan en busca de medicinas para la gripe elaboradas en su país de origen como el “Jarabe de Rábano” y el “Rompe Pecho”, que son los más solicitados en este tiempo, según indicó su dueño Mikhail Borukhov.

La temporada de gripe normalmente se extiende de octubre a mayo. Al momento se han reportado 19,000 casos.

ELDIARIONY.COM

George Clooney no piensa desmentir que es gay

La sociedad en el mundo accidental ya no es la misma que hace 20 años. 
 
Ahora la homosexualidad es aceptada cada vez con más naturalidad y cada vez más países dan el paso adelante en la igualdad de derechos de sus ciudadanos permitiendo los matrimonios y adopciones para las parejas del mismo sexo.

Pero a pesar de ello a muchos famosos homosexuales les cuesta pronunciarse abiertamente sobre su orientación sexual. 
 
Muchos incluso tratan de ocultarlo haciendo lo posible e imposible, desmintiendo los rumores, buscando parejas de tapadera… 
 
Por eso tanto me ha llamado la atención esta entrevista de George Clooney a la revista italiana “Max” en la que el actor ha declarado que jamás desmentirá los rumores sobre su homosexualidad.

Sí, es cierto que los rumores de que Clooney es gay circulan en los medios desde que él se convirtió en personaje casi de culto y en uno de los hombres más deseados del planeta. 
 
Su inestable vida personal solo echa más leña al fuego. 
 
Además el actor nunca se ha pronunciado directamente sobre el tema. 
 
Pero ahora con esta declaración todo se pone a su sitio:

“Todos piensan que soy gay. ¡
 
Y qué me importa!
 
 Nunca desmentiré ningún rumor porque no quiero que la gente pueda creer que ser homosexual es una cosa negativa”

Y es cierto, creo que el siguiente paso hacia una sociedad abierta y democrática es que la cuestión de la orientación sexual quede en una simple anécdota como la cuestión de la zurdera o destreza.
 
 ¡Olé por George! 
 
Además de increíblemente atractivo, comprometido con los derechos humanos.
 
 Qué envidia me dan aquellas a las que sí desmientes tu homosexualidad pero no con palabras sino con buenas acciones.

Las colas dejaron en 2012 a más de 200.000 electores de Florida con las ganas de votar

 En vísperas de la segunda investidura oficial de Barack Obama, que tendrá lugar el lunes, los expertos siguen analizando la jornada electoral del pasado 6 de noviembre. 

Calculan que debido a una mala organización del proceso en Florida no votaron unas 201.000 personas.

Especialistas de la Universidad de Ohio calcularon la cifra basándose en los datos recopilados por el diario 'Orlando Sentinel', según los cuales, 201.000 los votantes frustrados se dieron por vencidos y abandonaron las colas en los colegios electorales.

Según datos oficiales, los colegios en la mayoría de los distritos electorales del Estado permanecieron abiertos de media unos 90 minutos una vez superada la hora programada para su cierre.

Algunos colegios cerraron con un retraso de entre tres y cinco horas para poder atender a todos los votantes que llegaron para depositar su voto. 

Cabe recordar que las autoridades lectorales de Florida han sido las últimos en el país en presentar los resultados de votación en su Estado.


 http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84243-colas-dejaron-electores-florida-ganas-votar

Aaron Swartz: ¿perseguido en EE.UU. por ser informante de WikiLeaks?

El portal de filtraciones WikiLeaks ha confirmado su relación con Aaron Swartz, el 'hacker' y el activista pro derechos de Internet que se suicidó la semana pasada, al que definió como aliado y posible informador del portal.

A través de una serie de 'tuits', WikiLeaks ha anunciado que Aaron Swartz ayudó al portal y estuvo en contacto con su fundador, Julian Assange durante el periodo 2010-2011, y que pudo haber sido una fuente de la organización.

"Tenemos serias razones para creer, aunque no podemos comprobarlo, que Aaron Swartz fue una fuente de WikiLeaks", dice uno de los 'tuits' de una cuenta de WikiLeaks.

Kristinn Hrafnsson, periodista islandés de investigación y uno de los portavoces de WikiLeaks, confirmó al portal de noticas de tecnología CNET que los 'tuits' eran auténticos, pero se negó a proporcionar más detalles.

La manera opaca en la que fue escrito el 'tuit' mencionado ["razones fuertes para creer, pero no podemos comprobarlo"] podría estar relacionada con las medidas de WikiLeaks que el portal exige para garantizar el anonimato de sus fuentes.
 
 No en vano, la web afirma en su portal que "nunca ha revelado ningún nombre de sus informadores".

El hecho de que WikiLeaks decidiera revelar su conexión con Swartz podría significar -como sugiere 'The Verge'- que la investigación y la persecución de Swartz por el Servicio Secreto y el Departamento de Justicia estaba vinculada con la persecución por EE.UU. del portal de Assange a raíz de la sonada publicación de cables diplomáticos en 2010.

El suicidio de Aaron Swartz la semana pasada en Nueva York a los 26 años conmocionó a toda la comunidad de Internet. 
 
Acusado de fraude electrónico e informático y de otros cargos relacionados con el presunto robo de 4 millones de artículos académicos y revistas de un archivo digital en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Swartz se enfrentaba a una posible pena de 35 años en prisión y al pago de un millón de dólares en concepto de multas. 
 

"Los próximos cuatro años Obama no hará el mundo más seguro"

Este 20 de enero el reelecto presidente estadounidense Barack Obama juró oficialmente en una breve ceremonia celebrada en la Casa Blanca el cargo para su segundo mandato, que durará hasta 2017. 
 
En opinión de varios expertos, durante los próximos cuatro años su política no cambiará mucho y seguirá su curso, sobre todo en política exterior.

A ese respecto el representante del Partido Libertario de EE.UU., James Lark, dijo a RT que el presidente Obama prometió muchos programas y reformas durante su mandato anterior, aunque no logró cumplir plenamente con estas ambiciones. 
 
Y ahora, durante el nuevo período "la Administración de Obama hará más esfuerzos para reanimar la economía", y prestará más atención a los programas planteados por su equipo. 
 
"Existen ciertas esperanzas de que veremos progreso en ciertas áreas", sugirió el experto.

Podemos ver cómo el mandatario de EE.UU. impone la visión estadounidense al resto del mundo"

Sin embargo, Lark cree que la Administración de Obama "parece que seguirá con su política de uso de 'drones' matando a gente por todo el mundo, incluso a sus propios ciudadanos".

Además, el experto se muestra escéptico ante la perspectiva de que "EE.UU. sea un país que respete la paz nacional y que trate de respetar la libertad, incluso de sus ciudadanos (…) Podemos ver cómo el mandatario impone la visión estadounidense al resto del mundo", subrayó. 
 
Y en este sentido lamenta que "en EE.UU. hay pocos políticos que se preocupan por el hecho de que muchas personas inocentes por todo el mundo mueren en nombre de la guerra contra el terrorismo
 
"Desafortunadamente no creo que los próximos cuatro años el presidente Obama hará el mundo más seguro", advirtió Lark.

¿Habrá 'reinicio' de las relaciones entre Rusia y EE.UU.?

El presidente Obama inicia este segundo mandato con figuras nuevas en su equipo. Así, se prevé que John Kerry reemplazará a Hillary Clinton en el Departamento de Estado, mientras el ex senador Chuck Hagel será el nuevo secretario de Defensa de EE.UU. 
 
Estos cambios probablemente no impulsarán el ˈreinicio' de las relaciones entre Rusia y EE.UU., cree el jefe del Comité de la Duma Estatal rusa, Alexéi Pushkov.

"En EE.UU. vienen cambios positivos: el nombramiento de Kerry como secretario de Estado y de Hagel como secretario de Defensa, pero la posibilidad de 'reiniciar' es baja", escribió el político ruso en su cuenta de Twitter.
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84288-proximos-cuatro-anos-obama-hara-mundo-seguro

Al menos 81 muertos en la crisis de rehenes en Argelia

El número de muertos por el asedio terrorista en una planta de gas natural en el Sáhara aumentó este domingo hasta, al menos, las 81 personas. 
 
Cuando las fuerzas argelinas buscaban explosivos en la refinería hallaron decenas de cadáveres, muchos tan desfigurados que no estaba claro si eran rehenes o militantes, según un funcionario de seguridad.

Las fuerzas especiales argelinas irrumpieron en la planta el sábado pasado para poner fin al asedio de cuatro días y frustrar lo que los funcionarios del Gobierno dijeron que era un complot de los extremistas islámicos para detonar la planta, ocasionando así la muerte a todos los rehenes con las minas sembradas en todo el sitio. 
 
El Gobierno de Argelia confirmó entonces la muerte de unos 32 extremistas y 23 rehenes tras el asalto.

Este domingo algunos escuadrones argelinos enviados para desactivar los explosivos encontraron, al menos, 25 nuevos cadáveres, según reveló un funcionario de seguridad que habló bajo anonimato debido a lo delicado de la situación.

"Estos cuerpos son difíciles de identificar. Podrían pertenecer a los rehenes extranjeros o argelinos, o a los terroristas'', dijo el funcionario.
Además, ha muerto un rumano que estaba entre los heridos, elevando la cifra total de víctimas hasta 81.

Los secuestradores islamistas, que al parecer provenían de Mali, exigían que las fuerzas francesas cesaran sus operaciones militares en el país africano y retiraran sus tropas.

  http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84292-muertos-crisis-rehenes-argelia

Rusia le prohíbe la entrada al país al ex jefe de Guantánamo


RT Actualidad – La Cancillería rusa confirmó que le han negado el visado al almirante Jeffrey Harbeson, quien desde 2010 hasta 2011 fue comandante de la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba.

Este viernes el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Andréi Denisov, contestando a la pregunta de la agencia Interfax sobre la “lista negra” de los estadounidenses quienes afrontarán sanciones por “violar los derechos humanos”. 
 
En ese sentido dijo que Rusia “ya había prohibido la entrada a un general, quien fue comandante de Guantánamo”.

La información de la denegación de entrada al ex jefe de Guantánamo apareció el 19 de diciembre de año pasado, pero en aquel momento la Cancillería rusa evitó realizar comentarios sobre el hecho.

Los medios rusos informaron que se le había negado el visado al almirante a finales de 2011 “por violación de los derechos humanos”, cuando los legisladores estadounidenses estaban elaborando el Acta Magnitski. Rusia declaró entonces sobre sus intenciones de restringir la entrada de los estadounidenses involucrados en el funcionamiento de Guantánamo.

En su megaconferencia de prensa Vladímir Putin se mostró rotundo cuando habló sobre la ratificación por parte de EE.UU. del Acta Magnitski “La gente sigue detenida en Guantánamo con grilletes y durante los años no les presentan acusaciones.
 
 ¿Se imaginan si esto pasara en nuestro país? 
 
Nos habrían comido vivos”.

Francia combate en Malí para reconquistar riquezas

La actual intervención militar de Francia en África, apoyada por Estados Unidos y Occidente, revela que, más allá de alegadas preocupaciones por la democracia y por combatir el terrorismo, obedece al viejo afán por reconquistar las enormes riquezas de ese continente.

En este caso le tocó a Malí, donde 750 soldados franceses, con medios y equipos de guerra y el soporte logístico de sus aliados, desembarcaron. Este país, sumido en una crisis interna desde principios de 2012, experimentó un paroxismo el 22 de marzo cuando vivió un golpe de Estado militar.

Tal desenlace condujo a lo que hoy se da como argumento fundamental para la intervención extranjera: la llamada amenaza terrorista, luego de la ocupación por grupos radicales islámicos del norte del país con la pretensión de imponer por la fuerza la Sharía (ley islámica).

El avance hacia el sur maliense de las organizaciones Ansar Dine, Al Qaeda en el Maghreb Islámico y el Movimiento de Unidad para la Jihad en África Occidental, fue usado por las tropas francesas como argumento para iniciar su despliegue en el norte del país y lanzar bombardeos aéreos de gran intensidad desde hace una semana.

Sin embargo, la actual beligerancia -a diferencia de otros conflictos en África- está marcada por el mutismo deliberado de los medios occidentales, los cuales apenas reportaron la muerte de un militar francés, alcanzado por un disparo el primer día de la agresión, y de poco más de una decena de malienses.

Diversas fuentes coinciden en que la intervención de Francia en Malí es el pretexto de las antiguas metrópolis para reiniciar la reconquista de África y, de paso, descompresionar a una Europa agobiada por una severa crisis económica.

Además, otra de las justificaciones esgrimidas por París para su reciente incursión militar se sustenta en la manoseada doctrina de Estados Unidos de lucha contra el terrorismo en el mundo, con su secuela de ocupación, muerte y saqueo de recursos naturales por las grandes transnacionales.

Estudiosos citados por Global Research estiman que Malí es víctima de un intento de los poderes occidentales de “intensificar su dominio de los recursos y economías” en África, lleno de codiciadas riquezas naturales: oro, petróleo, diamantes y el estratégico coltán.

Una mirada a los enormes recursos minerales y energéticos existentes en ese país norafricano bastaría para desenmascarar los verdaderos móviles de Francia y sus aliados en la intervención armada.

El Estado africano es el tercer mayor productor de oro del continente con ocho minas en explotación y famoso por ese recurso mineral desde la época del gran imperio, apuntan los investigadores de Global Research.

Además, dispone de uranio, indispensable para el funcionamiento de las centrales nucleares, y recientemente fueron descubiertos nuevos yacimientos de ese recurso en varias provincias, en particular las norteñas Gao y Kidal, ocupadas por los islamistas desde mayo.

Malí también puede convertirse en suministrador de petróleo y gas hacia Europa, y cuenta con probadas fuentes de diamantes, mineral de hierro, bauxita y manganeso (estos últimos aún sin explotar), cobre, yeso, mármol y otros minerales, según la referida fuente.

PL

Un residente de vladivostok encuentra en carbon un mecanismo de un ovni

 Un residente de Vladivostok ha descubierto un objeto, que se determina posteriormente por los científicos, como parte del mecanismo de un estrellado "platillo volante".

Dmitry Vladivostokovets, echando carbón en la estufa, notó un trozo de metal moldeado, como un trozo de un microscopio. 
 
El hombre llamó al famoso biólogo Valery Brier, investigador de fenómenos anómalos de Primorsky.

En Primorye el carbón fue transportado desde Jakasia, la edad de estos carbónes - unos 300 millones de años.Por lo tanto significa y firmemente que la pieza es de la misma edad!

Bajo la espuma despues de la verificación mostró un pulido metal de plata. 
 
Es suave, luminoso y no magnético pero con la limpieza quedaron al descubierto los dientes de los engranajes. 
 
El análisis mostró que el hallazgo era de aluminio puro con microcontaminates de magnesio, el aluminio puro se utiliza muy raramente. 
 
Se utiliza principalmente en aleaciones. Brier dijo que el aluminio puro puede indicar alta tecnología de su producción. La presentación también contiene 28 a 75 por ciento del carbono, que también es extraño.

Este hallazgo en las brasas se hace por primera vez en Rusia, dice Valerie Brier. - Mientras que una cosa está clara: es una técnica con detalle artificial de avanzada edad. 
 
Se excluye completamente que esta sea una pieza moderna que supuestamente se podría conseguir en explosiones o maquinaria.

Por lo tanto, es evidente que el residente de Vladivostok ha encontrado una pieza que es de origen extraterrestre. 
 

“Hay cerca de dos millones de exiliados cubanos en Estados Unidos”

DESMITIFICANDO:....

REALIDAD: Exiliado es el que se ve obligado a abandonar su patria por razones políticas.
 
La cantidad de personas que nacieron en Cuba y llegaron a Estados Unidos antes de 1990 es, según el Censo de 2010, de 539,000 (48 %). 
 
Los que, nacidos en Cuba arribaron a Estados Unidos después de 1990 suman 583,000 (52 %) y, salvo excepciones, se consideran a sí mismos, al igual que muchos del primer grupo, como inmigrantes, no como exiliados.

La abrumadora mayoría de los inmigrantes de ambos grupos salió de Cuba por razones muy diversas, económicas principalmente, pero no eran perseguidos políticos. 
 
La prueba irrebatible de esta aseveración es que en el año 2011 viajaron a Cuba para visitar a sus familiares más de 400,000 cubanos, y cifras similares en años anteriores.

Exiliados -estirando mucho el concepto- podrían considerarse los que integraron la oleada de batistianos que llegó a Estados Unidos en los primeros años después del triunfo de la Revolución, pero muchos dentro de este grupo habían cometido crímenes en Cuba y salieron del país huyendo de la justicia revolucionaria, por lo que califican como delincuentes y no como exiliados. 
 
Además, una parte considerable de este grupo ha fallecido ya.

Lo que existe realmente es una inmigración cubana que desea mantener vínculos normales con su Patria y defiende su derecho a viajar libremente y a visitar y ayudar a sus familias en Cuba, como quedó demostrado con los resultados de las últimas elecciones en el Condado Miami Dade.

Willie Colon: excelente como artista; hijo de bush como ciudadano


Lo quisimos y admiramos porque fue intérprete de extraordinarias obras de la salsa sinfónica como Gitana, Usted abusó, Qué será, Me da pena preguntarte, entre otras más; pero ha sido autor de un repulsivo mensaje en Twitter “Dios bendiga a Venezuela que tiene ahora dos Presidentes… uno maduro y el otro podrido”.

Desgraciadamente este hijo de puertorriqueños ha cometido un acto de ofensa grave contra el pueblo venezolano que soberanamente se ha dado un presidente en elecciones libres y democráticas con más de ocho millones de votos y ochenta por ciento de participación el pasado 7 de octubre.

El proceso político venezolano y la dignidad humana de su máximo representante merecen absoluto respeto del mundo entero del mismo modo como nosotros respetamos a otros pueblos.

Se puede disentir públicamente del gobierno de cualquier país del mundo, pero hacer ironías sobre la situación de enfermedad de un ser humano, incluyendo un presidente democráticamente electo, expresa un sentimiento de miseria ética espiritual que contradicen la más elemental vocación humana.

Este neoyorquino de nacimiento, gozaba en los años 70 y 80 del siglo pasado, de una reputación de artista rebelde contra la discriminación que el Estado Gringo aplica a los latinoamericanos que viven legal e ilegalmente en ese país.

Él y Rubén Blades simbolizaban la vida exitosa de hispanoamericanos que superaron su origen pobre, que a pesar de la segregación racial y las pocas oportunidades, obtuvieron la consagración artística a través del esfuerzo, la perseverancia y el trabajo duro.

Tristemente a medida que ha decaído su venta de discos, Colón también ha sufrido el derrumbe de aquella imagen, hoy en una fase decadente de su producción musical es colaborador de los sectores más atrasados de la política de Puerto Rico, esos que quieren que siga siendo una Isla esclavizada por EEUU, sin independencia ni democracia propia, siempre a las órdenes de sus colonos yanquis quien tienen en Willie Colón a una de sus más graciosas mascotas.

El sufrido Estado Libre Asociado de Puerto Rico (colonia gringa del siglo XXI) resiste con una mayoría popular anticolonialista a los ultrajes de Washington, a sus criminales experimentos nucleares en la Isla de Vieques que afectan a niños, mujeres, y hombres boricuas con su mortal radioactividad.

No está a la altura el señor Colón, de los dignos hijos de esa isla que se opone a la dominación. Lastimosamente Colón ignora la realidad política de su país, obviamente también la situación venezolana. Opina barbaridades para entretener a la industria gringa que le paga. 
 
Cayó muy bajo el tío Willie.

Obama recompensa al ex presidente Mexicano Calderón, como ya hizo con el criminal Alvaro Uribe


Cada día más mexicanos y estadunidenses se suman a la petición binacional, para que la escuela Kennedy de la Universidad de Harvard piense dos veces en contratar al expresidente de México Felipe Calderón, que para muchos dejó sumido al país en la violencia y pobreza. 
Nuestro corresponsal en Monterrey, México, José Ángel Aguirre tiene más información.

Niños drogados, violados por Sacerdote Neil Doherty en la Florida, irá a juicio

La Florida, EE.UU. La justicia tarda, pero no olvida, dice el adagio.
 
 De mutuo propio o por decreto judicial el culpable llega al banquillo de los acusados.

El sacerdote Neil Doherty de 69 años, actualmente retirado de la Arquidiócesis de Miami, se espera acepte declararse culpable de las acusaciones en su contra en la Corte de Circuito de Broward ante el juez Kenneth Gillespie, de acuerdo a las indicaciones de su abogado, David Bogenhultz.

La extensa lista de víctimas, cuyas acusaciones datan de 1970 pero que recién salen a la luz, afirman que usó su posición para drogarlos y violarlos cuando eran niños.
 
 En una entrevista a quien fuera su secretario por varios años, este sostuvo que la arquidiócesis sabía de las relaciones que Doherty tenía con niños, pero no hizo absolutamente nada, excepto ocultar los hechos y cubrir al culpable. 
 
Se cita que a pesar de las muchas demandas civiles en su contra, esta será la primera vez que el pedófilo sacerdote comparezca ante la justicia.

Los primeros cargos que afrontará el religioso serán de molestia lasciva, actos de lujuria en presencia de un niño y ataque sexual a una víctima de menos de 12 años, según indican los registros de la corte.
 
 Cabe citar que varios casos civiles en los que se hallaba involucrado fueron resueltos fuera de la Corte, en uno de ellos el jurado dictaminó una indemnización de $100 millones para la víctima.

Jeffrey Herman, abogado de muchas de las víctimas, manifestó que ellas esperan que el castigo sea estricto. 
 
“Les complace que Doherty sea encontrado culpable de un crimen como éste, y no creen que debería pasar ningún tiempo fuera de la cárcel”.
 
 “Es peligroso”,añadió.
 
 Se informa que Doherty permanece, antes del juicio, en la Cárcel Principal de Broward, sin derecho a fianza.

Años burlando a la justicia, deberían ser los mismos que pasara entre rejas. ¿Será sentenciado? ¿Por qué no lo fue hasta ahora? ¿Cumplirá su condena en la cárcel o en algún lugar de retiro? 
 
Preguntas todas cuyas respuestas vienen de Roma. 
 
Pero pronto viene una respuesta salida de la verdad, del espíritu de su boca, la sentencia final e ineludible de… ¡Jesucristo Hombre!

Fuente:http://www.elnuevoherald.com/2013/01/14/1383693/sacerdote-acusado-de-abusos-sexuales.html

Editorial Para Protegeatushijos.org

lima-peru @ protegeatushijos.org

Jefe de las telecomunicaciones belga elimina el Wi-Fi y dice que las señales de telefonía móvil son "peligrosas"


Una gran cantidad de la población continua usando WiFi y otros dispositivos inalámbricos sin pensarlo dos veces, sin embargo un número creciente de personas esta cada vez más preocupado por los problemas en la salud asociados al uso de estas tecnologías. 
 
Didier Bellens resulto ser una de estas personas.
 
 Lo que hace al Sr. Bellens diferente es que también dirige Belgacom, la mayor compañía de telecomunicaciones en Bélgica. 
 
Su preocupación es tal que no sólo ha elegido retirar el WiFi en el piso 27 de Belgacom donde se encuentra su oficina, también decidió prescindir del teléfono celular; sólo toma llamadas en el teléfono fijo de su oficina.

Si el WiFi y la radiación del teléfono celular son seguros, ¿por qué el jefe de Telecomm de Bélgica lo ha prohibido en sus oficinas?

¿El Sr. Bellem sabe algo que nosotros no?

Se podría pensar que Belles, el presidente de Belgacom, podría haber elegido ser un poco menos expresivo sobre sus preocupaciones en torno al uso de los teléfonos celulares y los Wi-Fi.
 
 Sin embargo, él no tiene ningún reparo en educar a otros sobre estos temas, especialmente los de la generación más joven. 
 
Cuando los jóvenes del Centro de la Facultad de Woluwe-Saint-Pierre le hicieron preguntas acerca de los peligros de los móviles el les dijo sin rodeos que es malo y peligroso para la salud. 
 
Como explica Bellens, 'durante el día, es mejor utilizar un auricular porque el celular se calienta'. 
 
Y sigue diciendo. 'Las ondas son peligrosas. Por la noche, es mejor apagarlas. Si usted usa su teléfono como despertador, también debe apagarla.'

Para poner esto en perspectiva, esto es el equivalente a que se prohibiera el OMG (organismo genéticamente modificado) de Monsanto en su propia cafetería (que por cierto lo han hecho) y luego recomendar que la gente coma tan poco OMG como sea posible (ojalá).

No se ven noticias como esta todos los días, al parecer, hay un jefe de un empresa de telecomunicaiones con un poco de sentido común y una conciencia.

¿Son reales estos peligros de radiación? Si!!!

Las afirmaciones de Bellens puede no ser tan descabellada como puede parecer al escucharlas por primera vez.
 
 A principios de 2011, la Organización Mundial de la salud (OMS) clasificó la radiación emitidas por los dispositivos como los teléfonos celulares y los dispositivos WiFi como 'posible cancerígeno humano' (clase 2B).

En 2007, el grupo de trabajo BioInitiative emitio su opinión sobre 30 años de estudios científicos que documentan los bio-efectos y los efectos adversos para la salud a estas exposiciones a campos electromagnéticos (EMF). 
 
Llegó a la conclusión de que "los límites de seguridad pública existentes son insuficientes".
 
 El recientemente publicado informe Bioinitiative 2012 escrito por 29 científicos independientes de todo el mundo dice que la situación es mucho peor que lo que se pensaba en 2007.

Apagando el teléfono celular

Hay muchas preocupaciones que rodean el uso de los teléfonos celulares. 
 
Uno de los más preocupantes es la relación con los tumores cerebrales. Además de un sinfín de otras complicaciones en la salud, el profesor Joel Moskowitz de la Universidad de California, Berkeley encontró, a través de compilar la investigación de conclusiones de cada estudio realizado sobre el vínculo entre los tumores cerebrales y el uso del teléfono celular que, "La evidencia consistente de que el uso intensivo del teléfono celular durante una década o más aumenta el riesgo de tumores cerebrales por lo menos en un 30%."

¿Y cuán peligrosa es la radiación de las microondas emitida por WiFi?

Los niveles de radiación emitidos por WiFi son ciertamente bajos.
 
 Pero el problema es la naturaleza de estos campos electromagnéticos
 
Estos pulsos y frecuencias moduladas son en particular biológicamente perjudicial y la acumulación de todas estas fuentes y opciones son una preocupación real.

Las preocupaciones por el uso de WiFi se centran alrededor de los descubrimientos del Dr. Magda Havas, pH.d., profesor asociado del medio ambiente y recursos de estudios en la Universidad de Trento, ha hecho en los últimos años a través de su investigación y las visitas en sitios en donde el uso de WiFi es alta, por ejemplo, en las escuelas.

El Dr. Havas encontro que aquellos expuestos al WiFi experimentan:

• Dolores de cabeza
• Mareos
• Sentirse fuera de lugar
• Pulso rápido
• Arritmia de corazón
• Aglutinadas glóbulos, que entre otras cosas, puede provocar náuseas, cansancio y entumecimiento

La investigación muestra que la exposición al WiFi puede:

• Perpetuar el crecimiento del cáncer
• Causar daño permanente de ADN
• Comprometer el sistema inmune
• Afecta el esperma de los machos

Incluso hay evidencia limitada de autismo.

Si los jefes de las empresas de telecomunicaciones siguieran el camino de Bellens y dijeran la verdad sobre estas radiaciones que emiten estos bienes de consumo menos personas podrían estar utilizando estas tecnologías ya que tendrían pleno conocimiento del potencial riesgo para su salud. 
 
Pero lamentablemente no es así, primero esta el dinero antes que la salud publica.

[Natural News]

¿Fin del capitalismo? Nuevas formas de explotación, nuevas ideas para la lucha

Próximamente aparecerá el libro que lleva por título “¿Fin del capitalismo? Nuevas formas de explotación, nuevas ideas para la lucha. Sembrando utopía”.
 
 Se trata de un conjunto de 14 ensayos de 10 autores diversos, de distintos países (Cuba, Venezuela, Argentina, España, Costa Rica, México, Estados Unidos), los cuales tienen un hilo conductor: son preguntas sobre la situación actual del capitalismo (¿está en crisis, agoniza, o está más fuerte que nunca?) y reflexiones sobre las nuevas ideas que se plantean para la lucha revolucionaria, haciendo un análisis crítico de lo que ha sido el socialismo hasta la fecha.

A modo de adelanto, presentamos aquí su Introducción y sus Conclusiones.

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Introducción

Algunos años atrás, no muchos, parecía -o, al menos, muchos queríamos creerlo así- que el triunfo de la revolución socialista era inexorable. 
 
El mundo vivía un clima de ebullición social, política y cultural que permitía pensar en grandes transformaciones.

Entre las décadas del 60 y del 70 del siglo pasado, más allá de diferencias en sus proyectos a largo plazo, en sus aspiraciones e incluso en sus metodologías de acción, un amplio arco de protestas ante lo conocido y de ideas innovadoras y contestatarias barría en buena medida la sociedad global: radicalización de las luchas sindicales, profundización de las luchas anticoloniales y del movimiento tercermundista, estudiantes radicalizados por distintos lugares con el Mayo Francés de 1968 como bandera, aparición y radicalización de propuestas revolucionarias de vía armada, movimiento hippie anticonsumismo y antibélico, incluso dentro de la iglesia católica una Teología de la Liberación consustanciada con las causas de los oprimidos. 
 
Es decir, reivindicaciones de distinta índole y calibre (por los derechos de las mujeres, por la liberación sexual, por las minorías históricamente postergadas, por la defensa del medioambiente, etc.) que permitían entrever un panorama de profundas transformaciones a la vista.

Para los años 80 del siglo pasado, al menos un 25% de la población mundial vivía en sistemas que, salvando las diferencias históricas y culturales existentes entre sí, podían ser catalogados como socialistas.
 
 La esperanza en un nuevo mundo, en un despertar de mayor justicia, no era quimérico: se estaba comenzando a realizar.

Hoy, tres o cuatro décadas después, el mundo presenta un panorama radicalmente distinto: la utopía de una sociedad más justa es denigrada por los poderes dominantes y presentada como rémora de un pasado que ya no podrá volver jamás.
 
 “El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen”, es la expresión triunfante de ese capitalismo que, en estos momentos, pareciera sentirse intocable. 
 
Lo que se pensaba como un triunfo inminente algunos años atrás, parece que deberá seguir esperando por ahora. El sistema capitalista no está moribundo.
 
 Para decirlo con una frase más que pertinente en este contexto: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, anónimo equivocadamente atribuido a José Zorrilla.

Las represiones brutales que siguieron a aquellos años de crecimiento de las propuestas contestatarias, los miles y miles de muertos, desaparecidos y torturados que se sucedieron en cataratas durante las últimas décadas del siglo XX en los países del Sur con la declaración de la emblemática Margaret Tatcher “no hay alternativas” como telón de fondo cuando se imponían los planes de capitalismo salvaje eufemísticamente conocido como neoliberalismo, el miedo que todo ello dejó impregnado, son los elementos que configuran nuestro actual estado de cosas, que sin ninguna duda es de desmovilización, de parálisis, de desorganización en términos de lucha de clases. 
 
Lo cual no quiere decir que la historia está terminada. La historia continúa, y la reacción ante el estado de injusticia de base (que por cierto no ha cambiado) sigue presente.

Ahí están nuevas protestas y movilizaciones sociales recorriendo el mundo, quizá no con idénticos referentes a los que se levantaban décadas atrás, pero siempre en pie de lucha reaccionando a las mismas injusticias históricas, con la aparición incluso de nuevos frentes y nuevos sujetos: las reivindicaciones étnicas, de género, de identidad sexual, las luchas por territorios ancestrales de los pueblos originarios, el movimiento ecologista, los empobrecidos del sistema de toda laya (el “pobretariado”, como lo llamara Frei Betto).
 
 Hoy día, según estimaciones fidedignas, aproximadamente el 60% de la población económicamente activa del mundo labora en condiciones de informalidad, en la calle, por su cuenta (que no es lo mismo que “microempresario”, para utilizar ese engañoso eufemismo actualmente a la moda), sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, sin aporte jubilatorio, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral.

“El amo tiembla aterrorizado delante del esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados”, podría decirse con una frase de cuño hegeliano.
 
 Eso es cierto, al menos en términos teóricos: el sistema sabe que conlleva en sus entrañas el germen de su propia destrucción. 
 
La lucha de clases está ahí, y la posibilidad que las masas oprimidas alguna vez despierten, abran los ojos y revolucionen todo (¡como ya lo han hecho varias veces en la historia!), está presente día a día, minuto a minuto.
 
Por eso y no por otra cosa los mecanismos de control del sistema están perpetuamente activados, mejorándose de continuo. 
 
Pero hay que reconocer que hoy, en este momento, este combate (combate que es sólo un momento de una larga guerra) no lo viene ganando el campo popular. 
 
Hoy, caído el muro de Berlín y tras él el sueño de un mundo más justo, el gran capital sale fortalecido. 
 
El capitalismo como sistema, aunque le tenga terror a la posibilidad de estas “explosiones” de los desposeídos, sabe cada vez más cómo controlar.
 
 ¡Y sin lugar a dudas, controla muy bien! La esencia misma del capitalismo actual (al menos el por así decir “tradicional”: el estadounidense, el europeo, el japonés, el capitalismo pobre del Tercer Mundo; algo distinto quizá es el caso chino) se inclina cada vez más a controlar lo logrado, a prever y evitar posibles desestabilizaciones.
 
 En otros términos: es cada vez más sumamente conservador. 
 
De ahí que buena parte de su energía la dedica al mantenimiento del orden establecido, al control social.
 
El neoliberalismo, que es una estrategia económica sin dudas, puede entenderse en ese sentido como una gran jugada política, que retrotrae las cosas a décadas atrás y sienta bases para varias generaciones: hoy día aterroriza tanto la posibilidad de ser desaparecido y torturado como la de perder el trabajo. 
 
La cultura light dominante es la expresión de esa re-ideologización: “no piense y sea feliz”.

No otra cosa que control social es todo el inmenso aparataje superestructural que cada vez más viene perfilándose en el sistema: un sistema-mundo basado en forma creciente en la industria militar, en las tecnologías de avanzada ligadas a las comunicaciones -sutil forma de control; de hecho hoy día transitamos lo que los estrategas de la primera potencia mundial llaman “guerra de cuarta generación” (Lind, 1989)-; control basado en el manejo planetario de las masas, en las industrias de la muerte (los principales rubros del quehacer humano actual están ligados a las mafias del ámbito financiero-especulativo (¿por qué no llamarlo usura?), a la producción y venta de armas así como de los narcóticos, al control social en su más amplio sentido.

El capitalismo actual, si bien en su raíz continúa siendo el mismo que estudiaron los clásicos de la economía política en la Inglaterra del siglo XVIII o XIX (Adam Smith, David Ricardo, Thomas Maltus, John Stuart Mill), así como también Marx, es decir: un sistema basado exclusivamente en la obtención de lucro, ha ido sufriendo importantes mutaciones en su dinámica. 
 
El actual modelo tampoco es el que pudo estudiar Lenin a principios del siglo XX, cuando ya se perfilaba la importancia creciente del capital financiero, pero aún con potencias imperiales enfrentadas mortalmente entre sí.
 
 El capitalismo actual se basa crecientemente en la especulación (mundo de las finanzas como nunca antes en la historia), en el primado absoluto de capitales de orden global que ya han dejado atrás el Estado-nación moderno, en la destrucción como negocio (industria de la guerra, consumismo voraz que lleva a la incontenible catástrofe medioambiental, sistema que excluye cada vez más población en vez de integrarla), en la concentración de riquezas en forma inversamente proporcional al volumen de lo producido y del crecimiento poblacional. 
 
Si hoy alguien dijera que los grandes capitales pueden tener hipótesis de mediano plazo en donde se elimina buena parte de las grandes masas planetarias, donde el trabajo va siendo casi totalmente automatizado, y donde el planeta Tierra puede comenzar a ser prescindible (con vida en islas interplanetarias para grupos “escogidos”), ello no parecería de vuelo especulativo, pura ciencia-ficción. 
 
Por el contrario, los escenarios que se van dibujando en el sistema-mundo, más que pensar en un acercamiento de los beneficios del desarrollo científico-técnico para el grueso de la población mundial dejan ver un retroceso ético fenomenal: vale más la propiedad privada que la vida humana, vale más el lucro que cualquier valor “espiritual”.
 
 ¿Cómo, si no, entre los negocios más dinámicos de la actualidad podrían encontrarse las guerras y las drogas ilegales?

El capitalismo chino, segunda economía a escala planetaria y siempre en ascenso, aún en plena crisis financiera de los grandes centros capitalistas históricos, de momento no muestra abiertamente estas características mafiosas. 
 
No abiertamente, valga aclarar, pero sí las tiene también.
 
 Hay diversos grupos mafiosos que desde las reformas de Deng Xiaoping, con el oxígeno capitalista gozan de buena salud, como: las triadas chinas (de gran importancia en los talleres de textil de las Zonas Económicas Especiales, donde hacen tratos con los capitalistas no chinos y tienden a meter su negocio mediante ellos en Europa, por ejemplo). 
 
Seríamos quizá algo ilusos si pensamos que ello se debe a una ética socialista que aún perduraría en el dominante Partido Comunista que sigue manejando los hilos políticos del país. 
 
En todo caso responde a momentos históricos: la revolución industrial inglesa de los siglos XVIII y XIX, China recién ahora la está pasando, al modo chino por supuesto, con sus peculiaridades tan propias (la sabiduría y la prudencia ante todo).
 
 Queda entonces el interrogante de hacia dónde se dirigirá ese proyecto. 
 
Pero lo que es descarnadamente evidente es que el capitalismo ya envejecido se mueve cada vez más como un capo mafioso, como un “viejo mañoso”, pleno de ardides y tretas sucias.
 
 Las guerras y las drogas ilegales son hoy una savia vital, y los dineros que todo eso genera alimentan las respetables bolsas de comercio que marcan el rumbo de la economía mundial al tiempo que se esconden en mafiosos paraísos fiscales intocables.
 
 En ese sentido, la enfermedad estructural define al capitalismo actual y no hay diferencias con el de siempre.

Si el negocio de la muerte se ha entronizado de esa manera, si lo que duplica fortunas inconmensurables a velocidad de nanotecnología es la constante en los circuitos financieros internacionales, si en una simple operación bursátil se fabrican cantidades astronómicas de dinero que no tienen luego un sustento material real, si el capitalismo en su fase de hiper-desarrollo del siglo XXI se representa con paraísos fiscales donde lo único que cuenta son números en una cuenta de banco sin correspondencia con una producción tangible, si destruir países para posteriormente reconstruirlos está pasando a ser uno de los grandes negocios, si lo que más se encuentra a la vuelta de cada esquina son drogas ilegales como un nuevo producto de consumo masivo mercadeado con los mismos criterios y tecnologías con que se ofrece cualquier otra mercadería legal, todo esto demuestra que como sistema el capitalismo no tiene salida.

Pero el capitalismo no está en crisis terminal. Convive estructuralmente con crisis de superproducción, desde siempre, y hasta ahora ha podido sortearlas todas; así surgió el keynesianismo (hoy, quizá, con un keynesianismo latinoamericano, como los diversos proyectos de “capitalismo con rostro humano” de la región); o incluso ahí están las guerras como válvulas de escape, siempre listas para servir a la estabilidad del sistema. 
 
Estos nuevos negocios de la muerte son una buena salida para darle más aire fresco. 
 
Lo trágico, lo terriblemente patético es que el sistema cada vez más se independiza de la gente y cobra vida propia, terminando por premiar el que las cuentas cierren, sin importar para ello la vida de millones y millones de “prescindibles”, de “población sobrante”, población “no viable”.
 
 Ello es lo que autoriza, una vez más, a ver en el capitalismo el principal problema para la humanidad. 
 
Esto es definitorio: si un sistema puede llegar a eliminar gente porque “no son negocio”, porque consumen demasiados recursos naturales (comida y agua dulce, por ejemplo) y no así bienes industriales (es lo que sucede con toda la población del Sur), si es concebible que se haya inventado el virus de inmunodeficiencia humana VIH -tal como se ha denunciado insistentemente- como un modo de “limpiar” el continente africano para dejar el campo expedito a las grandes compañías que necesitan los recursos naturales allí existentes (minerales estratégicos, petróleo, biodiversidad, agua dulce), si un sistema puede necesitar siempre una cantidad de guerras y de consumidores cautivos de tóxicos innecesarios, ello no hace sino reforzar la lucha contra ese sistema mismo, por injusto, por atroz y sanguinario. 
 
Porque, lisa y llanamente, ese sistema es el gran problema de la humanidad, pues no permite solucionar cuestiones básicas que hoy día sí son posibles de solucionar con la tecnología que disponemos, tales como el hambre, la salud, la educación básica.

Quizá podría pensarse que el sistema actual se volvió “loco”…, pero es ése el sistema con el que tenemos que vérnosla. Y en realidad, sopesadamente vistas las cosas, no hay ninguna “locura” en juego. Hay, eso sí, límites infranqueables. 
 
El sistema se retroalimenta a sí mismo de su mismo combustible: lo que lo pone en marcha y alienta es el afán de lucro, y eso puede terminar siendo su tumba; pero no puede cambiar. 
 
Si se modifica, deja de ser capitalista. 
Un capitalismo de rostro humano, atemperado en su voracidad y en su frenética busca de ganancia a toda costa, es posible limitadamente, sólo en algunas islas perdidas, suponiendo siempre la explotación inmisericorde de los más. 
 
El sistema, en tanto sistema-mundo de alcance planetario y absolutamente interconectado, no admite cambios reales sino sólo parches cosméticos (la socialdemocracia, por ejemplo).
 
 Por eso, en tanto sistema -estando más allá de voluntades subjetivas- no puede detenerse, y como máquina desbocada sigue tragando seres humanos y destrozando la naturaleza para optimizar su tasa de ganancia, aunque eso elimine en forma creciente seres humanos y se enfrente en forma autodestructiva a la casa común de todos, el mismo planeta.

Por eso mismo, también, se hace imprescindible conocerlo en su más mínimo detalle, analizarlo, desmenuzarlo. Eso es lo que pretenden los materiales que conforman el presente texto: un análisis profundo de las actuales características del sistema como un todo.

Los textos aquí presentados no son -ni lo pretenden, en modo alguno- análisis económicos en sentido estricto; por supuesto, presuponen una lectura del fenómeno económico como trasfondo (léase: lucha de clases como motor de la historia, ley del valor, plusvalía), pero pretenden ser, ante todo, análisis políticos. 
 
En otros términos: ¿cómo se mueve el sistema capitalista actual? ¿Cuáles son sus notas distintivas? ¿Se alteró algo de lo denunciado en El Capital decimonónico?
 
 ¿Cómo y en qué sentido cambió? ¿Por qué el actual capitalismo se apoya en el parasitismo de los monumentales capitales financieros globales que se desplazan por toda la faz de la Tierra con velocidad vertiginosa? ¿Por qué la producción y tráfico de drogas ilegales, por ejemplo, ocupa un lugar de tanta preeminencia actualmente?
 
 El “imperio”, como categoría aislada (Hardt, Negri, 2001), no termina de explicar, y mucho menos de otorgar herramientas válidas, para plantear vías reales de acción en pos de la transformación.
 
 ¿Hay imperios o hay capitales globales? ¿Es posible hoy una nueva guerra de proporciones mundiales, quizá con armamento nuclear? 
 
¿Está el mundo globalizado por los capitales supranacionales, o sigue habiendo rivalidades inter-imperialistas? ¿Cómo pararse ante los escenarios de nuevas guerras planetarias desde el campo popular?

Todo esto, retomando las primeras experiencias socialistas del siglo XX, e incluso el llamado “socialismo del Siglo XXI” -concepto muy discutible, por cierto- nos debe llevar a plantear críticamente la posibilidad (o imposibilidad) de socialismo en un solo país.

En definitiva, preguntas todas que nos apuntan a la cuestión de fondo: ante estas nuevas caras de la explotación, ¿cómo proponer alternativas? 
 
Ante el dominio fenomenal de los capitales globales, las bombas inteligentes, los mecanismos de detección satelital y las neurociencias al servicio de los poderes, ¿cómo es posible seguir pensando en la utopía de un mundo de mayor justicia?
 
 En ese caso, entonces: -pregunta fundamental de lo que pretende ser nuestro aporte- ¿qué hacer?

Hace ya más de un siglo, en 1902, Vladimir Lenin se preguntaba cómo enfocar la lucha revolucionaria; de esa manera, parafraseando el título de la novela del ruso Nikolai Chernishevski, de 1862, igualmente se interrogaba ¿qué hacer? 
 
La pregunta quedó como título de la que sería una de las más connotadas obras del conductor de la revolución bolchevique. 
 
Hoy, 110 años después, la misma pregunta sigue vigente: ¿qué hacer? Es decir: qué hacer para cambiar el actual estado de cosas.

Si vemos el mundo desde el 20% de los que comen todos los días, tienen seguridad social y una cierta perspectiva de futuro, las cosas no van tan mal. Si lo miramos desde el otro lado, no el de los “ganadores”, la situación es patética.
 
 Un mundo en el que se produce aproximadamente un 40% de comida más de la necesaria para alimentar a toda la humanidad sigue teniendo al hambre como una de sus principales causas de muerte; mundo en el que el negocio más redituable es la fabricación y venta de armamentos y donde un perrito hogareño de cualquier casa de ese 20% de la humanidad que mencionábamos come más carne roja al año que un habitante de los países del Sur. 
 
Mundo en el que es más importante seguir acumulando ese fetiche llamado dinero, aunque el planeta se torne inhabitable por la contaminación ambiental que esa misma acumulación conlleva. Mundo, entonces, que sin ningún lugar a dudas debe ser cambiado, transformado, porque así, no va más.

Entonces, una vez más surge la pregunta: ¿qué se hace para cambiarlo? ¿Por dónde comenzar? Las propuestas que empezaron a tomar forma desde mediados del siglo XIX con las primeras reacciones al sistema capitalista dieron como resultado, ya en el siglo XX, algunas interesantes experiencias socialistas. Si las miramos históricamente, fueron experiencias balbuceantes, primeros pasos. 
 
No podemos decir que fracasaron; fueron primeros pasos, no más que eso. 
 
Nadie dijo que la historia del socialismo quedó sepultada, más allá del aire triunfalista con que la derecha actual, post Guerra Fría, presenta las cosas. 
 
Quizá habría que considerarlas como la Liga Hanseática, allá por los siglos XII y XIII en el norte de Europa, en relación al capitalismo: primeras semillas que germinarían siglos después. Los procesos históricos son insufriblemente lentos. 
 
Alguna vez, en plena revolución china, se le preguntó al líder Lin Piao sobre el significado de la Revolución Francesa, y el dirigente revolucionario contestó que… aún era muy prematuro para opinar. 
 
Fuera de la posible humorada, que seguramente sólo un chino con 5.000 años de historia a sus espaldas puede hacer, hay ahí una verdad incontrastable: los procesos sociales van lento, exasperantemente lentos. 
 
De la Liga Hanseática al capitalismo globalizado del presente pasaron varias, muchas centurias; hoy, terminada la Guerra Fría, se puede decir que el capitalismo ha ganado en todo el mundo, dando la sensación de no tener rival. Para eso fue necesaria una acumulación de fuerzas fabulosas.
 
 Las primeras experiencias socialistas -la rusa, la china, la cubana- son apenas pequeños movimientos en la historia. No ha pasado aún un siglo de la Revolución Bolchevique, pero la semilla plantada no ha muerto. 
 
Y si hoy nos podemos seguir planteando ¿qué hacer? ante el capitalismo, ello significa que la historia continúa aún.

El mundo, como decíamos, para la amplia mayoría no sólo no va bien sino que resulta agobiante. Pero el sistema global tiene demasiado poder, demasiada experiencia, demasiada riqueza acumulada, y hacerle mella es muy difícil.
 
 La prueba está con lo que acaba de suceder estas últimas décadas: caída la experiencia de socialismo soviético y revertida la revolución china con su tránsito al capitalismo (o “socialismo de mercado” al menos), los referentes para una transformación de las sociedades faltan, se han esfumado. 
 
Movimientos armados que levantaban banderas de lucha y cambios drásticos algunos años atrás ahora se han amansado, y la participación en comicios “democráticos” pareciera todo a cuanto se puede aspirar. 
 
Lo “políticamente correcto” vino a invadir el espacio cultural y la idea de lucha de clases fue reemplazándose por nuevos idearios “no violentos”: de Marx (el fundador del socialismo científico) pasamos a Marc’s (métodos alternativos de resolución de conflictos).

La idea de transformación radical, de revolución político-social, no pareciera estar entre los conceptos actuales. Pero las condiciones reales de vida no mejoran para las grandes mayorías. 
 
Aunque cada vez hay más ingenios tecnológicos pululando por el mundo que supuestamente deberían hacer la vida más agradable, las relaciones sociales se tornan más dificultosas, más agresivas. 
 
Las guerras, contrariamente a lo que podía parecer cuando terminó la Guerra Fría -quizá una esperanza ingenua-, siguen siendo el pan nuestro de cada día desde la lógica de los grandes poderes que manejan el mundo. La miseria, en vez de disminuir, crece.

Una vez más entonces: ¿qué hacer? Hoy, después de la brutal paliza recibida por el campo popular con la caída del muro de Berlín, símbolo de una caída mucho más grande, y el retroceso sufrido en las condiciones laborales (pérdidas de conquistas históricas, desaparición de los sindicatos como arma reivindicativa, condiciones cada vez más leoninas, sobre-explotación disfrazada de cuentapropismo) las grandes mayorías, en vez de reaccionar, siguen anestesiadas. 
 
Una vez más también: el sistema capitalista es sabio, muy poderoso, dispone de infinitos recursos.
 
 Varios siglos de acumulación no se revierten tan fácilmente. Las ideas de transformación que surgen a partir del pensamiento labrado por Marx, puntal infaltable en el pensamiento revolucionario, hoy día parecieran “fuera de moda”.
 
 Por supuesto que no lo son, pero la ideología dominante así lo presenta.

Hoy, producto de ese sofisticado trabajo superestructural del sistema, es más fácil movilizar a grandes masas por un telepredicador o por un partido de fútbol que por reivindicaciones sociales. ¡Pero no todo está perdido! Los mil y un elementos que el sistema tiene para mantener el statu quo no son infalibles. Continuamente surgen reacciones, protestas, movimientos contestatarios.
 
 Lo que sí pareciera faltar es una línea conductora, un referente que pueda aglutinar toda esa disconformidad y concentrarla en una fuerza que efectivamente impacte certeramente en el sistema.
 
 ¿Por dónde golpear a ese gran monstruo que es el capitalismo? ¿Cómo lograr desbalancearlo, ponerlo en jaque, ya no digamos colapsarlo? Los caminos de la transformación se ven cerrados.
 
 Quizá el presente es un período de búsqueda, de revisiones, de acumulación de fuerzas. 
 
Hoy por hoy no se ve nada que ponga realmente en peligro la globalidad del sistema-mundo capitalista. Las luchas siguen, sin dudas, y el planeta está atravesado de cabo a rabo por diversas expresiones de protesta social.
 
 Lo que no se percibe es la posibilidad real de un colapso del capitalismo a partir de fuerzas que lo adversen, que lo acorralen. 
 
El proletariado industrial urbano, que se creyó el germen transformador por excelencia -de acuerdo a la apreciación absolutamente lógica de mediados del siglo XIX- hoy está en retirada.
 
 Los nuevos sujetos contestatarios -movimientos sociales varios, campesinos, luchas étnicas, reivindicaciones puntuales por aquí y por allá- no terminan de hacer mella en el sistema. 
 
Y las guerrillas de corte socialista parecen destinadas hoy a ser piezas de museo, salvo excepciones puntuales, como el movimiento naxalita en la India. ¿Quién levantaría la lucha armada en la actualidad como vía para el cambio social cuando la tendencia es buscar salidas negociadas y deponer las armas?

Sin embargo, en el medio de esa nebulosa siguen surgiendo protestas, voces críticas. Es decir: sigue habiendo esperanzas. La historia no ha terminado, definitivamente. 
 
Si eso quiso anunciar el grito victorioso apenas caído el muro de Berlín con aquellas famosas frases pomposas de “fin de la historia” y “fin de las ideologías”, el estado actual del mundo nos recuerda que no es así.
 
 Ahora bien: ¿qué hacer para que colapse este sistema y pueda surgir algo alternativo, más justo, menos pernicioso para nuestra especie?

El solo hecho de seguir planteándonos todo esto muestra que la utopía no está muerta.
 
 Puede estar golpeada, maltrecha, aturdida. Pero no muerta. 
 
Los materiales que aquí ofrecemos intentan ser un llamado a mantener viva esa esperanza. 
 
Si “sembramos utopía”, tal como quisimos ponerle de sub-título al presente libro, es porque esperamos que la misma madure, florezca, fructifique y dé como resultado algo menos injusto que el actual sistema que, aunque quisiera -y por supuesto no quiere- no puede superar su asimetría estructural.

Es por eso que, aún pasando este mal momento, el socialismo sigue siendo una esperanza abierta. La utopía nos sigue esperando.

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A modo de conclusión

Dicho todo lo anterior (trece exposiciones con lujo de detalles) resultaría ocioso repetir que el sistema capitalista no ofrece solución a los grandes problemas históricos de la humanidad. 
 
Esto ya es más que sabido. La cuestión básica estriba en cómo nos planteamos su transformación.

Ya ha habido varios intentos para llevar adelante esa monumental empresa en el transcurso del siglo XX. No se puede decir que los mismos fracasaron estrepitosamente; no, de ningún modo. 
 
Con dificultades, con muchos más problemas de los que hubiera sido deseable, se consiguieron resultados encomiables.
 
 Si se miden con el rasero capitalista basado en la acumulación del fetiche mercancía y la teoría del valor, por supuesto que esas sociedades no se “desarrollaron”; pero está claro que los socialismos realmente existentes se encaminaron a otra cosa y no a repetir el modelo del capitalismo.
 
 Si de medirlas se trata, definitivamente hay que apelar a otras categorías. Lo que se buscó en esas experiencias tiene que ver básicamente con la dignificación del ser humano, con desarrollar sus potencialidades, con la promoción de valores más ricos que la acumulación de objetos apuntando, por el contrario, hacia la solidaridad, al espíritu colectivo, al darle vuelo a la creatividad y la inventiva.

Quizá esas primeras experiencias, de las que sin dudas podemos y debemos formular una sana crítica constructiva, son un primer paso: con las dificultades del caso quedó demostrado que sí se puede ir más allá de una sociedad basada en la exclusiva búsqueda de lucro personal/empresarial. 
 
Los logros en ese sentido están a la vista: en esas sociedades, más allá de la artera publicidad capitalista, no se pasa hambre, la población se educa, no existe la violencia demencial de los modelos de libre mercado, existe una nueva idea de la dignidad. Si hoy muchas de esas experiencias se revirtieron o se pervirtieron, eso debe llamar a una serena reflexión sobre qué significa hacer una revolución. 
 
Pero no hay nada más demostrativo de los logros obtenidos como el hecho que, por inmensa mayoría, en los países donde existieron modelos socialistas, al día de hoy, con la llegada del capitalismo salvaje y luego de pasado el furor de la novedad de las “cuentas de colores” de los fascinantes shopping centers, las poblaciones añoran los tiempos idos.
 
 Ahora, al igual que en cualquier país capitalista, allí comer, educarse, tener salud y seguridad social es un lujo; el socialismo, aún con sus errores, enseñó que la dignidad no tiene precio.

La titánica tarea de revolucionar el sistema conocido implica un cambio fenomenal: es la construcción de un parteaguas en la historia, es el inicio de una sociedad que, alcanzado un nivel de productividad mucho más alto que otros estados históricos de desarrollo anteriores, puede empezar a pensar realmente en el bien común, en el colectivo, en la especie humana como un todo. 
 
Eso es el socialismo. Obviamente, un proyecto fenomenal. Haciendo nuestras las palabras de Marx que poníamos en el epígrafe del libro: “No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.”

Establecer una nueva sociedad: ahí está la clave. No es reformar, maquillar, disimular algo viejo dando la sensación de un superficial cambio cosmético. Estamos hablando de una transformación profunda, enorme. Por supuesto, eso es algo monumentalmente difícil.
 
 Es refundar la humanidad. Y eso, la experiencia lo mostró, no es algo que se logra por decreto, en poco tiempo, sólo con buena voluntad a partir de ideas renovadoras, con una vanguardia que intenta dinamizar un proceso y empuja. Cambiar el curso de la historia implica transformar de raíz el sujeto que somos. 
 
Para el caso: transformar a millones y millones de seres humanos. Eso no es imposible, pero sí sumamente complejo.
 
 Unas pocas generaciones, tal como efectivamente sucedió en esas primeras experiencias, sólo pueden servir para comenzar a dimensionar la magnitud de la empresa con la que nos enfrentamos. ¡Es un reto fenomenal!

Ahora bien: estas reflexiones nos llevan hacia consideraciones que van más allá de la intención original de esta obra; nos obligan a repensar el sentido último de lo que significa la revolución socialista. ¿Por qué no funcionaron como se esperaba las primeras revoluciones socialistas del silgo XX? ¿Por qué, después de varias décadas, cayeron, o se revirtieron? 
 
¿Acaso no es posible entonces tomarse en serio lo de transformar la historia, crear un “hombre nuevo”, dejar atrás la prehistoria apegada a las luchas en torno a la propiedad privada? Reflexiones, por cierto, que son imprescindibles para acometer la construcción del cambio en ciernes. 
 
La idea de base es que sí es posible; si no, ni siquiera nos lo estaríamos planteando. 
 
La pasión que nos alienta es que la utopía es posible. 
 
De lo que se trata ahora es cómo darle forma, cómo sembrarla para que germine.

Pero lo que pretendemos con esta colección de ensayos que aquí presentamos no apunta a reflexionar sobre esto precisamente: busca, en todo caso, plantear cómo está el capitalismo actual, y qué podemos hacer para lograr su transformación. Es decir: cómo colapsar el actual sistema, cómo impactar, cómo vencerle.

Dicho así, pareciera que aquí se dan recetas, guías de acción, un “manual” para hacer la revolución. ¡Ojalá se pudiera disponer de eso! Sin embargo, ello es absolutamente imposible; es más: está reñido con la ética socialista misma, con la idea de una verdadera transformación.
 
 Más allá de poder pensar dificultades comunes e intentar sacar conclusiones de los errores cometidos y de las luchas libradas, si algo define la experiencia humana es su complejidad, su alto grado de imprevisibilidad (pese a que exista una ciencia social -de derecha- que intenta anticiparse y controlarla), su dosis de irracionalidad incluso. 
 
Vista en sentido histórico, más allá de saber que las guerras son disputas a muerte por el poder: ¿es racional la guerra en términos de especie humana, o justamente atenta contra ella? 
 
Todos sabemos que fumar puede producir cáncer, pero seguimos fumando. 
 
¿Cómo entender la racionalidad entonces? Se abre ahí una imperiosa necesidad de reformularnos cuestiones básicas, desde el materialismo histórico y desde las ciencias sociales que fueron apareciendo en el transcurso del siglo XX, luego que Marx formulara las líneas fundamentales de este andamiaje conceptual.

Por ejemplo, la cuestión del poder como eje que dinamiza buena parte de las relaciones interhumanas (las conocidas al menos, las que se basan y presuponen la propiedad privada), es un tema que desde la izquierda tradicionalmente no se ha considerado en toda su complejidad, lo cual no deja de ser una agenda pendiente de gran importancia. 
 
¿Por qué vemos que se repiten muchas veces similares errores en la construcción de alternativas anticapitalistas? ¿Estamos en la izquierda inmunizados ante los juegos del poder, o ello debería replantearse con mayor altura crítica?
 
 ¿Por qué un camarada dirigente de ayer puede transformarse tan fácilmente en un magnate?

Así sea sólo un ejemplo este tema del poder -no pequeño, por cierto- son muchas las tareas de revisión crítica que nos esperan para potenciar las estrategias revolucionarias, hoy por hoy bastante alicaídas. Los materiales aquí ofrecidos no son “manuales”; son preguntas críticas. No más. Pero tampoco: nada menos. ¿Cómo nos planteamos el tema del poder?
 
 ¿Qué hay de las actuales mezquindades y flaquezas que nos constituyen? (Dicho en otros términos: ¿por qué es posible revertir revoluciones socialistas victoriosas?) ¿Cómo se construye el “hombre nuevo” del socialismo? Sólo decir esto y ya vemos la necesidad de la autocrítica: ¿“hombre” como sinónimo de humanidad?
 
¿No se nos filtra ahí un arrogante prejuicio machista? Dicho sea de paso: en el presente libro sólo varones publican; ¿arrogante prejuicio machista de quien seleccionó los textos? De eso se trata entonces: “no de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.” La autocrítica permanente debe ser una clave vital. 
 
Pero en lo humano no se puede establecer aquello de “borrón y cuenta nueva”: construimos el socialismo con la materia prima que somos. 
 
Ahí estriba una dificultad enorme, y por tanto, el reto es mayúsculo. De todos modos “dificultad”, nunca, en ningún momento histórico y en ninguna lengua significa “imposibilidad”.

Sin dudas es mucho más fácil preguntar críticamente y desarmar lo establecido que proponer cosas nuevas. Esa es una dialéctica humana: es más fácil destruir que construir. 
 
En ese sentido, resulta más simple constituirnos en críticos implacables del capitalismo (pues obviamente hay muchísimo por demoler ahí) que proponerle alternativas válidas, posibles, efectivas, que realmente sirvan para edificar algo nuevo. Si fuera tan fácil aportar soluciones, el mundo sería distinto.
 
 Pero siendo auténticamente socráticos en nuestro proceder, podríamos decir que en el hecho de preguntar/criticar lo conocido anida ya el germen de la respuesta, o sea, la solución al problema planteado. Por tanto, vale (¡y mucho!) preguntarnos acerca de los límites del capitalismo, del actual y de sus raíces históricas, porque a partir de ese interrogante se podrán ir construyendo las respuestas, los caminos alternativos.

Está claro que el libro en su conjunto, que es eminentemente una colección de reflexiones políticas, es un ejercicio académico-intelectual y no una propuesta de acción concreta. En verdad, nunca pretendimos esto último; y por supuesto no creemos haber contribuido mucho en ese sentido. 
 
Pero sí podemos dejar algunas preguntas en el nivel de lo que los autores aquí reunidos pueden aportar: consideraciones críticas sobre aspectos teóricos que ojalá permitan iluminar un poco más la práctica concreta. Sin tenerle miedo a la teoría, podemos repetir con Einstein que “no hay nada más práctico que una buena teoría en el momento oportuno”.

¿Cómo hacer la revolución socialista entonces? La publicación, en todo caso, dice más lo que no se debe hacer que los pasos concretos a seguir. Quizá es poco, pero no deja de ser importante considerarlo: hablar de los límites y los errores nos da ya un primer marco. Presentémoslo en forma de preguntas:

• ¿Es posible construir el socialismo en un solo país hoy día? Quizá podría ser factible tomar el poder a nivel nacional, desplazar al gobierno de turno en forma revolucionaria y establecerse como nuevo grupo gobernante con un planteo de izquierda, pero eso no significa necesariamente una transformación en términos de relaciones de fuerza como clase de los trabajadores y oprimidos. 
 
Además, dado el grado de complejidad en el proceso de globalización y la interdependencia de todo el planeta, es imposible construir una isla de socialismo con posibilidades reales de sostenimiento a largo plazo. 
 
En ese sentido los planteos revolucionarios deben apuntar a pensar en bloques, espacios regionales. La idea de Estado-nación entró en crisis y hay que revisarla críticamente desde las propuestas de izquierda. El ejemplo de los distintos socialismos que se intentaron construir en el transcurso del siglo XX, o el socialismo bolivariano actual, nos da alguna pista al respecto: se pueden comenzar procesos muy interesantes, fecundos, imprescindibles incluso; pero eso es un preámbulo del socialismo.
 
 De todos modos, todo ello no debe inmovilizarnos y hacernos pensar en que hay que abandonar las luchas nacionales. De momento nuestra unidad de acción son espacios nacionales, y ahí debemos trabajar, planteándonos todos estos problemas como los nuevos retos.

• ¿Cómo dar luchas globales desde lo micro? No hay más alternativa que esa: las luchas son siempre en el espacio local, pequeño: en la comunidad, en el sindicato, en las reivindicaciones sectoriales. 
 
Pero toda lucha debe tener como perspectiva final un nivel más amplio, entendiendo que lo local es articula, en definitiva, con lo planetario. Hoy día hay que buscar sumar descontentos, acumular fuerzas de los numerosísimos golpeados/explotados/excluidos del sistema. 
 
Ese trabajo de hormiga de juntar descontentos se hace en el nivel micro; aprovechando la globalización que impera, el desafío es sumar esos descontentos puntuales y locales en esfuerzos globales, macros.
 
 El Foro Social Mundial fue (es) un intento en ese sentido. quizá no prosperó como herramienta real de lucha, pero a partir de ello hay que estudiar el fenómeno y ver cómo impulsar alternativas realmente viables que consideren el estado actual del mundo como aldea global.

• ¿Es necesaria una vanguardia? Viejo problema en la izquierda, no resuelto, y probablemente que no admite “una” solución única. Vanguardia no debe ser partido único.
 
 Sin lugar a dudas que el puro espontaneísmo tiene límites muy cercanos: es, en todo caso, pura reacción visceral, más propia de los procesos colectivos de muchedumbres desarticuladas (pensemos en un linchamiento por ejemplo) que de acciones planificadas, con direccionalidad política, que buscan motorizar proyectos claros.
 
 Por supuesto que la reacción espontánea existe, y puede jugar un papel muy importante en la historia; pero la historia tiene líneas maestras que alguien traza, que no son casuales. 
 
Es más: hoy día existe toda una parafernalia de ciencias (¿éticamente las podremos seguir llamando así?) que tienen como objetivo manejar, controlar, trazas escenarios a futuro y lograr que grandes masas de población actúen conforme a lo planificado. Por supuesto, están siempre al servicio de los poderes de turno. 
 
Desde la izquierda no planteamos “manejar” las masas, pero sí trazar líneas para que se den cambios en el sistema. Eso, en definitiva, es la política revolucionaria: tener proyectos a futuro en el que las grandes mayorías jueguen el papel protagónico para transformar el actual estado de explotación e injusticia. 
 
Dejando librado todo al puro voluntarismo, al espontaneísmo popular, no se irá muy lejos: es preciso tener claro un proyecto. 
 
Esa claridad es la que debe aportar la vanguardia. Ahora bien: es difícil establecer quién juega ese papel. Los partidos de izquierda tradicionales con su estructura vertical, militar en algunos casos, son cuestionables.
 
 El liderazgo de una sola persona, más allá de su carisma, puede dar como resultado el nada deseable culto a la personalidad que ya hemos conocido en más de una ocasión, quitándole real protagonismo a las clases explotadas. 
 
En todo caso hay que pensar en vanguardias con dirección colegiada, siempre en diálogo permanente con las masas.

• ¿Quién es hoy el sujeto de la revolución? Las nuevas modalidades del capitalismo globalizado presentan nuevos paisajes sociales; el proletariado industrial urbano, considerado como el núcleo revolucionario por excelencia para la revolución socialista, está hoy diezmado.
 
 O vendido por sindicatos corruptos cooptados por la clase dominante, o desmovilizado por contrataciones laborales en absoluta precariedad que lo dejan en situación de indefensión, la clase obrera como tal ha retrocedido en su papel histórico, acorralándosela y anestesiándola (para eso, además, están las nuevas tecnologías de control: medios de comunicación masivos, nuevas religiones fundamentalistas, deporte profesional que inunda la vida cotidiana).
 
 Por supuesto sigue siendo la principal creadora de plusvalor a partir de su trabajo, pero hoy día la arquitectura del sistema, sin cambiar en su sustancia, ha tenido modificaciones importantes. 
 
Numéricamente, incluso, no está en crecimiento; la desocupación o subocupación -derivados naturales del capitalismo, más aún en esta fase de hiper robotización y automatización de los procesos productivos, de deslocalización y de primado del capital financiero-especulativo- han hecho del proletariado industrial una minoría entre la masa de explotados.
 
 Los explotados/excluidos del sistema, globalmente considerado, crecen: campesinos sin tierra que en muchos casos marchan a las ciudades, subocupados y desocupados, poblaciones originarias cada vez más marginadas o excluidas por un modelo de desarrollo que no las incluye, migrantes del Sur hacia el Norte, empobrecidos por la crisis estructural, jóvenes sin futuro, constituyen los sectores más golpeados por el capitalismo. 
 
Los obreros industriales, tanto en el capitalismo central como en el periférico, en ese mar de desesperación pueden considerarse afortunados, pues tienen salario fijo (eso, hoy día, ya se presenta como un lujo). Todo ello, por tanto, cambia el panorama social y político: hoy día el fermento revolucionario se nutre en muy buena medida de todo ese subproletariado de trabajadores precarizados e informales, de población “sobrante” en la lógica del sistema. 
 
Y además entran en escena con fuerza creciente otros actores (otros descontentos, diríamos) como las mujeres, históricamente marginadas y que ahora levantan reivindicaciones específicas, los pueblos originarios, las juventudes, que pasan a ser igualmente fermentos de cambio. Por todo ello, el motor de la revolución socialista hoy ya no es sólo el proletariado industrial: es la masa de trabajadores y golpeados por el sistema. 
 
Los grupos más beligerantes de estas últimas décadas han sido, justamente, grupos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados urbanos, “marginales” del sistema, en sentido amplio. Es preciso redefinir con precisión el actual sujeto revolucionario, pero sin dudas hay ahí otro desafío que debemos asumir con ética revolucionaria.

• ¿Cuáles deben ser en la actualidad las formas de lucha? Las que se pueda, simplemente. Insistamos mucho en esto: ¡no hay manual para hacer la revolución! La Comuna de París, allá por el lejano 1871, fue una fuente inspiradora, y de allí Marx y Engels tomaron importantísimas enseñanzas.
 
Es a partir de esa experiencia que surge la idea de “dictadura del proletariado”, en tanto gobierno revolucionario de los trabajadores como constructores de un nuevo orden. 
 
Después de los socialismos realmente existentes y de todas las luchas del pasado siglo se abren interrogantes para plantearnos esa noble y titánica tarea de hacer parir una nueva sociedad: ¿cómo hacerlo en concreto? 
 
Pregunta válida no sólo para ver cómo empezar a construir esa sociedad nueva a partir del día en que se toma la casa de gobierno sino también para ver cómo llegar a esa toma, punto de arranque primario. 
 
Ya hemos dicho que la tarea de construir la sociedad nueva es complejísima y necesita de la autocrítica como una herramienta toral. Ahora bien: la pregunta -quizá más pedestre, más limitada y puntual- que se pretende el hilo conductor del presente libro es ¿qué hacer para estar en condiciones de comenzar esa construcción? 
 
Dicho en otros términos: ¿cómo se desaloja a la actual clase dominante y se toma su Estado (el Estado nunca es de todos, es el mecanismo de dominación de la clase dominante) para comenzar a construir algo nuevo? 
 
¿Se puede repetir hoy -metafóricamente hablando- la toma del Palacio de Invierno de la Rusia de 1917? 
 
¿O hay que pensar en una movilización popular con palos y machetes que, acompañando a su vanguardia armada, pueda desalojar al gobernante de turno como sucedió en la Nicaragua de 1979? ¿Constituyen los procesos democráticos -dentro de los límites infranqueables de las democracias burguesas- de Chile con Allende, o la actual Revolución Bolivariana en Venezuela, con Chávez a la cabeza, modelos de transiciones al socialismo?
 
 ¿Cuáles son sus límites? ¿Se puede apostar hoy por movimientos armados, cuando vemos, por ejemplo, que todas las guerrillas en Latinoamérica o ya han depuesto las armas, o están próximas a hacerlo?
 
 ¿Se puede revolucionar la sociedad y construir el socialismo con el “mandar desobedeciendo”, como pretende el movimiento zapatista? ¿Hay que participar en los marcos de la democracia representativa para ganar espacios desde allí? Dado que no hay manual para esto, la respuesta debería ser amplia y ver como válidas todas esas alternativas. “Válidas” no significa ni infalibles ni seguras; son, en todo caso, pasos a seguir.
 
 ¿Hoy es pertinente levantar la lucha armada? Pertinente, quizá sí, como de hecho puede suceder en algunos puntos del planeta (el movimiento naxalita en la India, por ejemplo), pero no está clara su real posibilidad de triunfo, dadas las tecnologías militares sofisticadas con que el sistema cuenta para defenderse.
 
 En definitiva, golpeado como está hoy el campo popular, desarticulado y sin propuestas claras, muchos pueden ser los caminos para comenzar a construir alternativas. Queda claro que no hay “una” vía; distintas formas pueden ser pertinentes. 
 
Quizá los movimientos populares amplios, los frentes, la unión de descontentos y la potenciación de rebeldías comunes pueden ser útiles en un momento. La presunta pureza doctrinaria de las vanguardias quizá hoy no nos sirva.

En realidad estas no son conclusiones en sentido estricto. Todo el libro, a través de sus diferentes textos, es una invitación a profundizar estos debates, a enriquecerlos y darles vida. 
 
Si algún valor puede tener todo este esfuerzo es aportar un modesto grano de arena más en una búsqueda interminable. 
 
De lo que sí podemos estar absolutamente seguros es que esa utopía vale la pena.
 
 El mundo de ninguna manera puede ser una suma de “triunfadores” y “desechables”, por lo que esa búsqueda está abierta, invitándonos a zambullirnos en ella. 
 
Cerremos con una frase del poeta Antonio Machado totalmente oportuna para el caso: “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar”.

  Colectivo de autores: 1) Amado, Oscar, 2) Borges, Edgar, 3) Colussi, Marcelo, 4) Corbière, Emilio, 5) Cuevas Molina, Rafael, 6) Fontes, Anthony, 7) Illescas Martínez, Jon E. (Jon Juanma), 8) López y Rivas, Gilberto, 9) Mora Ramírez, Andrés y 10) Perdomo Aguilera, Alejandro L.