El mandatario nacional, Hugo Chávez Frías, denunció este
martes mediante una carta enviada al secretario General de la
Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, que Estados Unidos
sabotea abiertamente “lo que será resolución mayoritaria de la Asamblea
General: el reconocimiento de Palestina” como miembro pleno de esa
instancia multilateral.
En la misiva, Chávez reiteró que el modelo de Naciones Unidas está
agotado y “el hecho de que se haya postergado el debate sobre la
cuestión palestina, y que se le esté saboteando abiertamente, es una
nueva confirmación de ello”.
El Presidente venezolano, junto a las naciones de la Alianza
Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), ratificó en la
carta su rechazo “a que tan justa aspiración (de Palestina) pueda ser
bloqueada por esta vía”.
“El imperio, en éste y en otros casos, pretende imponer un doble
estándar en el escenario mundial: es la doble moral yanqui que viola el
derecho internacional en Libia, pero permite que Israel haga lo que le
dé la gana, convirtiéndose así en el principal cómplice del genocidio
palestino a manos de la barbarie sionista”, destaca Chávez en la
comunicación.
El Jefe de Estado también expresó su solidaridad y respaldo a la
causa de ese pueblo árabe al manifestar: “¡Palestina vivirá y vencerá!
¡Larga vida a Palestina libre, soberana e independiente!”.
Acto de justicia histórico
Venezuela, especialmente durante el gobierno del presidente Chávez,
ha expresado su apoyo pleno a la Causa Palestina como miembro pleno de
la ONU porque “se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo
que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del
mundo”.
En la carta, el mandatario sostuvo que lo que ocurre con la ocupación
del territorio palestino por parte de los colonos sionistas es “el
grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el
derecho a la existencia”.
Recalcó además: “La resolución del conflicto del Medio Oriente pasa,
necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino; éste es el
único camino para conquistar la paz”.
Chávez calificó de doloroso e indignante que “quienes padecieron uno
de los peores genocidios de la historia se hayan convertido en verdugos
del pueblo palestino”.
“Duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba”,
aseveró el mandatario en la misiva, en la que enfatiza que “una cosa es
rechazar el antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que
la barbarie sionista le imponga un régimen de apartheid al pueblo
palestino”.
“El antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no
participan los árabes”, dijo Chávez, tras recordar que los propios
israelíes rechazan el sionismo y sus prácticas terroristas y criminales.
No es un conflicto religioso
El presidente venezolano enfatizó que desde finales del siglo XIX el
sionismo planteó el regreso del pueblo judío a Palestina y la creación
de un Estado nacional propio, lo cual era “funcional al colonialismo
francés y británico, como lo sería después al imperialismo yanqui”.
Citó la Declaración de Balfour, de 1917, en la que el gobierno
británico se creía con el poder de prometer a los judíos un hogar
nacional en Palestina “desconociendo deliberadamente la presencia y la
voluntad de sus habitantes”.
“Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron en paz, durante
siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismo comenzó a
reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad”, señaló el
Presidente.
Para Chávez, lo que ocurre en Palestina no es un conflicto religioso
sino de índole político “de cuño colonial e imperialista: no es un
conflicto milenario sino contemporáneo; no es un conflicto que nació en
el Medio Oriente sino en Europa”.
El Jefe de Estado recalcó que el meollo de ese conflicto es que “se
privilegia la discusión y consideración de la seguridad de Israel, y
para nada la de Palestina”, lo cual puede corroborarse con el episodio
genocida perpetrado por los sionistas con la Operación Plomo Fundido en
la Franja de Gaza.
Por tal motivo, Chávez reiteró su rechazó a que la seguridad de
Palestina se reduzca al “simple reconocimiento y autocontrol policíaco
en sus “enclaves” de la ribera occidental del Jordán y en la franja de
Gaza, dejando por fuera no sólo la creación del Estado palestino sobre
las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén oriental como su
capital”.
