Este jueves, en Washington, ministros de finanzas y gobernadores de los
bancos centrales del grupo de potencias emergentes de los BRICS –Brasil,
Rusia, India, China y Sudáfrica– se reunirán y, según el ministro
brasileño de finanzas Guido Mantega:
“Hablarán sobre qué hacer para
ayuda a la Unión Europea a salir de esta situación.
¡Para el carro!
¿Es una caballería emergente al rescate?
¿Podría ser el fin del
auto-inducido pánico de la liquidez de la eurozona (¿eurobasura?)?
¿O es
solo que los BRICS muestran gráficamente la evidencia, mostrando en qué
dirección sopla el viento económico?
La idea básica (brasileña)
es que el potencial financiero de los BRICS compre algo de deuda
soberana europea adicional.
Pero solo bonos “sólidos” –de Alemania o del
Reino Unido– serían aceptables.
La justificación es que los BRICS
ganarían al diversificar sus reservas -China con 3,2 billones (millones
de millones) de dólares, Brasil con más de 350.000 millones, India con
más de 320.000 millones– y ganarían más dinero que con la inversión en
bonos del Tesoro de EE.UU.
El hecho es que BRICS seleccionados
han estado diversificando sus reservas desde hace bastante tiempo,
especialmente China, así como Brasil (que sigue siendo el cuarto
acreedor por su tamaño de EE.UU., con más de 210.000 millones de
dólares).
Habrá mucho que discutir en Washington. India no
muestra mucho entusiasmo. Tampoco Rusia: Moscú, a través de Arkady
Dvorkovich, principal consejero económico del presidente Dmitry
Medvedev, declaró directamente que los europeos deben presentar una
estrategia clara para rescatar a los PIGS (Portugal, Irlanda e Italia,
Grecia, España) antes de que Moscú comience a comprar más bonos de la
eurozona.
Quiero morder tu manzana
En cuanto a
China, no preguntéis lo que puede hacer Pekín por Europa; preguntad lo
que Europa ha hecho por Pekín. Bueno, no mucho. El bombardeo por la
democracia de la OTAN sobre Libia causó pérdidas masivas a China,
incluida la repatriación relámpago de más de 36.000 trabajadores chinos,
y la cancelación de docenas de contratos.
Para no hablar de que los
BRICS se opusieron fundamentalmente a la guerra de la OTAN, y los
“rebeldes de la OTAN” en Libia ya han amenazado con marginar a compañías
brasileñas, chinas y rusas en el reparto del nuevo botín libio.
Es
posible hacerse una idea de lo que Pekín quiere realmente con lo que el
máximo consejero del banco central de China, Li Daokui, dijo en el
reciente Foro Económico Mundial en Dalian:
“Las partes incrementales de
nuestras tenencias de reserva en divisas deberían invertirse en activos
físicos”.
Traducción: “Nos gustaría comprar participaciones en
Boeing, Intel y Apple, y tal vez deberíamos invertir en ese tipo de
compañías de manera proactiva”. Daokui dijo que hay sorprendentes “10
billones de dólares” a la espera de ser invertidos en EE.UU.; sobre el
cadáver colectivo del partido republicano, se podría agregar.
Daokui
también dijo que China estaría dispuesta a “liquidar más de sus
tenencias de bonos del Tesoro” solo después que “se estabilice el
mercado del Tesoro de EE.UU.”
La palabra operacional en este caso
es “liquidar”, no “diversificar”. Es decir, que Pekín realmente quiere
librarse de todos esos dólares.
Mientras tanto, seguirá comprando
cualesquiera activos extranjeros que aparezcan, así como,
inevitablemente, dólares.
Los europeos no deberían excitarse demasiado:
Pekín quiere tanto a la deuda del euro como a la deuda del dólar. En
realidad, ahora considera la deuda del euro como aún más tóxica.
El retorno de los muertos europeos
Críticos
del plan brasileño dicen que la UE no necesita un rescate.
Ya está
inundada de todos los euros que imprime; lo que necesita es “disciplina
fiscal”. Adicionalmente, es una mala inversión: el euro perderá
inevitablemente frente al yuan, el rublo o el real, y algunos países de
la eurozona podrían incluso llegar a la suspensión de pagos.
El
economista francés Emmanuel Todd –que pronosticó la decadencia de EE.UU.
incluso antes de la invasión de Iraq– califica al euro de “concepto
zombi”.
Por cierto, en el sentido de que la más acaudalada Europa
septentrional nunca estará dispuesta a abrir sus billeteras para ayudar a
Europa meridional a alcanzar un nivel económico equivalente.
El
egoísmo nacional predomina. El euro es demasiado caro para Grecia,
Portugal, España, Italia e incluso Francia.
La tasa del euro en relación
con el dólar de EE.UU. está adaptada a Alemania u Holanda, no a Europa
del sur.
Para estos países, el euro es como una bomba de racimo sobre su
crecimiento.
Y como la divisa es tan fuerte, las compañías no
pueden exportar. Deslocalizan como locas. Y el desempleo aumenta. Por
eso el abandono del euro es una solución para todos esos países cuya
competitividad enfrenta problemas. Pueden devaluar sus monedas y
reanudar las operaciones.
Pero entonces comienzan los aspectos
contrarios. Técnicamente, el que esos países vuelvan a sus monedas
nacionales –digamos, el dracma, el peso, o la lira– ya es un gran dolor
de cabeza en sí. Es obvio que esas nuevas (antiguas) monedas caigan;
según proyecciones de ING sería algo como un 50% en el caso de Grecia y
España.
Esto significa que su deuda, así como las deudas de sus
compañías –denominadas en euros– aumentará exponencialmente.
Y lo mismo
vale para la inflación; se colocaría en un territorio de dos dígitos.
La
única solución realista para la crisis europea sería orientarse hacia
una Europa federal (algo como los Estados Unidos de Europa).
Eso
implicaría que la deuda acumulada de todos esos países sería la deuda de
Europa (y también implicaría, en un registro positivo, no más
especulación).
La economía sería centralizada, administrada en una
escala europea.
No existe absolutamente ninguna señal de que los
ciudadanos en toda Europa estén dispuestos a aceptar un proyecto
semejante. Por lo tanto, la crisis es interminable.
Quiero seguridad, sí señor
El
temor máximo del BRICS es que ese perpetuo páramo de la eurozona más el
estancamiento estadounidense conduzcan a una contracción global y
también causen estragos en toda Asia, Suramérica y África.
La
opinión pública en el mundo en desarrollo tiene buena memoria. Muchos
soñarían que tal como el FMI “ayudó” al Sur global aplicando sus temidos
“ajustes estructurales” –desregular todo lo que haya a la vista y
transferir más riqueza a los ya ricos– los BRICS podría imponer ahora
sus propias reglas para “salvar” Europa.
Significaría, en la
práctica, sitios permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas para la “B” y la “I” en BRICS (“R” y “C” ya lo tienen). Brasil
demandaría un verdadero libre comercio en agricultura. Y China exigiría
verdadera libertad de inversión.
Pero todos saben que eso no sucederá.
Otra
posibilidad –en términos de ayudar no solo a Europa sino a la economía
global en su conjunto– sería que todos los BRICS lanzaran masivos
proyectos de infraestructura. Entonces, la UE y fondos en EE.UU. serían
“alentados” a participar. China ya lo hizo, y Brasil lo está haciendo;
pero esas masivas inversiones en infraestructura se orientan en gran
parte sobre una base local y regional, y no significan más empleo para
europeos o estadounidenses.
Europa Occidental a pesar de estar
golpeada por la crisis, sigue siendo, en su conjunto, la economía número
uno del mundo; según The Economist, poco menos de un 24% del
total global, en comparación con los BRICS al 21%.
Sin embargo, los
europeos tienen un 32% de los votos en el FMI, mientras los BRICS
controlan solo 11%.
Por lo tanto, tal vez sea eso lo que
realmente buscan los BRICS; quieren imponer una nueva correlación de
fuerzas en el FMI.
Con este fin, ¿por qué no debilitar un poco más el
poder del dólar estadounidense, y desafiar a Europa con un poco más de
fuerza, pero sin apostar a que el dólar, o el euro, o ambos, se
derrumben? Sun Tzu lo aprobaría.
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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/
