El título del nuevo disco de Luis Eduardo Aute es tan concreto como representativo.
Intemperie ha nombrado el cantautor a la reunión de estas 16 canciones,
escritas en España con el pulso de un presente urgente, impregnadas por
un espíritu de época que, escuchado en el relato desde este lado del
mundo, suena a fantasmal déjà vu.
"Es un disco escrito hace un año y pico, y hay un tema que gravita sobre todas las canciones: esta sensación de estar viviendo en la máxima precariedad, de incertidumbre, de abismo constante, esta sensación de que en cualquier momento se derrumba toda la estructura en la que estamos sostenidos”, explica Aute en diálogo con Página/12.
"Es un disco escrito hace un año y pico, y hay un tema que gravita sobre todas las canciones: esta sensación de estar viviendo en la máxima precariedad, de incertidumbre, de abismo constante, esta sensación de que en cualquier momento se derrumba toda la estructura en la que estamos sostenidos”, explica Aute en diálogo con Página/12.
“Sí, intenta
reflejar un poco esta sensación de que en cualquier momento se derrumba
el techo que nos protege, y nos quedamos todos a la intemperie”,
concluye.
El músico presentará estas canciones, y también otras de las
más conocidas de su repertorio, este jueves en el teatro Coliseo Podestá
de La Plata, y el viernes en el Gran Rex.
Nacido en Manila, pero nacionalizado español, europeo al fin, Aute muestra, durante el comienzo de la charla, cierta marca eurocéntrica que parece poder más que la corrección política.
Nacido en Manila, pero nacionalizado español, europeo al fin, Aute muestra, durante el comienzo de la charla, cierta marca eurocéntrica que parece poder más que la corrección política.
Y es entonces cuando suena
liberador, desde aquí, el saberse excluido del “nosotros” inclusivo en
la descripción del desastre hecha por el cantautor.
No todas son
canciones de este tipo de abismos, de todos modos.
Hay también una
canción de amor (“Quiéreme”), una de desamor (“Nada”), otra “cínica”,
que incluye en el arte del disco una cita a Palito Ortega, con una
respuesta de Voltaire (jugando con la idea de que España, cuando alguien
tiene cara seria se dice que tiene “cara de palo”, y no de otras partes
del cuerpo).
Y están también canciones como la que da título al disco,
precedida por una cita del poeta catalán Joan Margarit: “El buen poema,
por más bello que sea, será cruel.
La intemperie es dura… ¡pero más dura
es sin poemas!”.
- El título del disco parece impregnar todo el disco, es una palabra muy representativa de los tiempos que corren en Europa…
- ¡Que no corren (risas)! En el disco hay canciones muy diversas, pero en gran parte de ellas hago referencia a esto que yo creo que es un final de época.
- El título del disco parece impregnar todo el disco, es una palabra muy representativa de los tiempos que corren en Europa…
- ¡Que no corren (risas)! En el disco hay canciones muy diversas, pero en gran parte de ellas hago referencia a esto que yo creo que es un final de época.
Con partidos políticos que no representan lo que tienen
que representar ni defienden lo que tienen que defender, con un
capitalismo neoliberal en crisis, cuando está manifiestamente demostrado
que ha resbalado.
En fin, es una situación de precariedad, de
incertidumbre total.
Y es cierto que, si bien hay tres o cuatro
canciones donde hago una pequeña reflexión sobre esta sensación, hay
otras canciones que no tienen nada que ver, pero de alguna manera están
impregnadas en esta sensación de intemperie.
- Y sin embargo, la solución al problema, lo que se propone como salida, parece ser más de lo mismo, más ajuste, más reducción del Estado, más crisis.
- Y sin embargo, la solución al problema, lo que se propone como salida, parece ser más de lo mismo, más ajuste, más reducción del Estado, más crisis.
¿Cómo se vive en España?
¿Y en qué quedó el movimiento de los
indignados?
– Los indignados volvieron otra vez, con la visita del Papa fueron a ocupar nuevamente la Puerta del Sol; como no pudieron hacerlo, se fueron a la Plaza Mayor.
– Los indignados volvieron otra vez, con la visita del Papa fueron a ocupar nuevamente la Puerta del Sol; como no pudieron hacerlo, se fueron a la Plaza Mayor.
El movimiento sigue y creo que es absolutamente
imprescindible, no ha muerto para nada.
Hay una fecha referencial, que
es en octubre, cuando se intentará una manifestación en sintonía en todo
el mundo.
En fin, qué te puedo contar que tú no sepas, que no hayas
vivido ya. Estamos en el filo del abismo constantemente, dependiendo de
lo que decidan las llamadas agencias de calificación, esos lobbies
especuladores que dictan a los políticos lo que hay que hacer.
Se pone
en cuestión el concepto mismo de democracia, porque votamos a unos
políticos que no nos representan (ése es el slogan de los indignados),
sometidos como están a los dictados de las agencias de calificación.
Va a
haber elecciones anticipadas y va a dar igual que sea un partido u
otro, porque quienes deciden qué hay que hacer ni siquiera son los de
Bruselas (capital de la Comunidad Europea) sino unas agencias llamadas
de calificación.
Es una situación de vértigo.
- ¿Esta valoración del movimiento de los indignados es generalizada?
Desde los medios hegemónicos llega un intento muy fuerte de
descalificarlos.
– Es que no tragan con nada, porque es un movimiento sin partidos, sin siglas, es la pura gente.
– Es que no tragan con nada, porque es un movimiento sin partidos, sin siglas, es la pura gente.
Es la calle que sale a decir: ya hasta aquí.
Ya hasta aquí de pagar siempre los mismos el error de los políticos, de
la política entendida como un instrumento de los bancos y de la
especulación.
Yo no soy profeta, no sé qué puede ocurrir, pero
bienvenida sea esta queja de la gente en la calle sin partidos y sin
siglas.
Mientras hay una situación de caos, en cuanto a que la política
está evidentemente sometida a los designios de estas fuerzas
especuladoras privadas, que surja este movimiento masivo exigiendo una
democracia auténtica, una democracia más participativa, me parece que es
la luz en el fondo del túnel.
Es gente joven, hasta hace muy poco los
acusábamos de que estaban aletargados, adormecidos con sus videojuegos.
Y
bien, ahora salieron a la calle tomando contacto con la realidad, y
denunciándola.
– En la gacetilla de prensa de estos conciertos se dice que en su obra hay “escepticismo, desesperanza, paradoja, duda”.
Sin embargo, estas
canciones no parecen escritas por un desesperanzado, alguien a quien
todo le da igual.
¿Se siente cómodo con esos motes, que son recurrentes
cuando se lo presenta?
– Son opiniones ajenas…
Si me preguntan si soy pesimista, digo que no,
sí puedo estar más o menos de acuerdo con el adjetivo de escéptico, en
el sentido de que no ofrezco demasiada credibilidad a casi nada.
El
pesimista es quien iza la bandera blanca, se rinde y dice no hay nada
que hacer, todo está determinado, y yo no coincido con eso.
El escéptico
es alguien que tiene dudas respecto a muchas cosas, pero que es activo.
Desesperanzado, en absoluto.
Si fuese un desesperanzado, no escribiría
canciones.
– Hay una escena que siempre se menciona en sus biografías, la del despertar del erotismo con Marilyn Monroe en Niágara y la forma en que usted la “desnudó” de niño.
¿Realmente fue tan importante?
- Eso lo comenté hace muchos años en una entrevista, y sí, ya ha quedado para siempre.
Fue un comentario casual, pero tuvo algo de iniciático
aquello, sí.
Tendría yo 6 años, o por ahí, mis padres me llevaron a ver
Niágara, cuando todavía vivíamos en Manila.
Al ver a Marilyn fue la
primera vez que descubrí que me gustaba esa señora rubia, que sentía
cosas extrañas en mi cuerpo, en fin…
Mi padre coleccionaba revistas de
cine, y al llegar a casa tomé una de esas revistas Modern Screen con
unas fotos de Marilyn.
Ella posaba con un bañador entero y yo tuve la
imperiosa necesidad de desnudarla.
Tenía pinturas de acuarela, pero no
tenía blanco, entonces agarré una pasta de dientes y la desnudé, ¡antes
de que existiera el Photoshop! Aquello era pura artesanía…
Guardé esa
foto en el libro de geografía y, ya en clase, al abrir el libro se me
cayó al suelo.
Mi compañero de pupitre me traicionó: en vez de
devolvérmela, se la llevó al cura.
Llamaron a mis padres, estuve a un
tris de la expulsión.
Lo concreto del recuerdo es que hubo una relación
muy directa entre el descubrimiento del erotismo, del placer carnal, y
el castigo. Supongo que eso me marcó.
- Ahora estará abocado a la gira de presentación de este disco, pero ¿en qué está su faceta de pintor y la de realizador de cine?
–Películas ya no hago, la última experiencia fue definitiva, Un perro llamado dolor fue una película toda dibujada, estuve cinco años haciéndola.
- Ahora estará abocado a la gira de presentación de este disco, pero ¿en qué está su faceta de pintor y la de realizador de cine?
–Películas ya no hago, la última experiencia fue definitiva, Un perro llamado dolor fue una película toda dibujada, estuve cinco años haciéndola.
Estuvo en Mar del Plata y en muchos festivales, fue una
experiencia muy especial, pero me demostró que hacer una película lleva
muchísimo tiempo, dos años como mínimo, y no dispongo de ese tiempo.
Pero pintar, creo que siempre seguiré pintando.
Ahora estoy haciendo una
novela ilustrada, a partir de uno de esos guiones que quedaron como
proyectos cinematográficos. Será una película dibujada, no para
proyectar, sino en forma de libro.
– ¿Y cómo se ve América Latina desde esa Europa de la “intemperie”?
- Veo al llamado Occidente, en el que incluyo también a China e India, porque están en la misma estructura de mercado, como un barco, un Titanic que se está hundiendo y tiene que ser salvado urgentemente.
Y el
único proyecto de la tripulación es ponerle parches al barco para que
tarde en hundirse.
Mientras tanto, en América latina están ustedes, de
una forma u otra –más radical, más moderada–, intentando construir un
barco independiente de Occidente.
Y eso es algo muy positivo, se
vislumbra un proyecto de futuro, además de que es un continente
gigantesco con materias primas, con culturas milenarias, mestizas, con
una lengua común.
Si hay algún futuro en esta historia contemporánea, y
si está en algún lado, está en América Latina.
Y la Argentina, desde
luego, tiene un peso muy fuerte en este continente de la esperanza.
Atenas en llamas
Atenas en llamas
El arte de tapa del nuevo disco de Luis Eduardo Aute, que él define como impregnado por un clima de época y al que llamó Intemperie, tiene fotos tomadas en Atenas.
Están los pies del cantautor subiendo los peldaños
de la escalera principal del Partenón, pero adentro están también las
fotos del ejército desfilando por ese Partenón, y de una Atenas
literalmente en llamas, tal como se titula una de las canciones del
disco.
“Esa canción la escribí hace un año y pico, evocando una visita a
Atenas que había hecho dos años atrás, a poco de las primeras revueltas
que se dieron allí, donde mataron a dos estudiantes”, cuenta Aute a
Página/12.
“La gente había salido a la calle y yo estuve allí dos meses
después de esas revueltas.
Estaba en casa de este amigo a quien dedico
la canción, en La Pequeña Columna, el barrio de los anarquistas, donde
habían arrancado esas revueltas.
Y todavía había grafittis en las
paredes, y las calles estaban todavía deterioradas.
Estuvimos cenando en
su terraza, al lado del monte Lykavittos, allí con todos los mitos,
como digo en la canción.
Era estremecedor estar allí viviendo la
paradoja de una Grecia desahuciada, cuando es la cuna de la civilización
occidental.
Al cabo de unos dos años me acordé de eso, pero cuando
escribí la canción no había atisbo de que fuera a ocurrir lo que está
ocurriendo en Grecia ahora, obligada a vender todo, mientras una Europa
‘generosa’ le da limosnas para que pueda sobrevivir.”
Más allá de lo premonitorio de su canción “Atenas en llamas”, Aute dice que encontró en las fotos con las que ilustró el disco la representación de una civilización a la intemperie, de la cultura occidental viniéndose abajo con el paso del tiempo.
Más allá de lo premonitorio de su canción “Atenas en llamas”, Aute dice que encontró en las fotos con las que ilustró el disco la representación de una civilización a la intemperie, de la cultura occidental viniéndose abajo con el paso del tiempo.
“Los pies que se ven en la
portada del disco son los míos, es una foto que me tomó mi hijo en el
Partenón. Siempre que voy a Grecia busco tocar las columnas y los
mármoles con las manos, me gusta eso de tocar el mármol de la historia.
Pero en esa ocasión no podía hacerlo, estaba prohibido tocar nada, por
protección.
Entonces pregunté: ‘Bueno, ¿si me descalzo puedo tocar con
las plantas de los pies los mármoles?’.
Eso no estaba prohibido, y por
eso la foto.
La utilicé luego para el disco porque me pareció muy
representativa, no sólo de la situación de Atenas, sino de todo el
álbum.”
“Y Atenas en llamas.. contra un Occidente narciso e insolente, rompiéndose a trizas… Atenas ardiente, a veces sueña que va a renacer de sus cenizas”, canta Aute.
Hay otra foto de aquellas primeras revueltas
en Atenas, tres años atrás, que se ha visto bastante.
En la Acrópolis,
al pie del Partenón, un grupo de manifestantes levanta un cartel que
dice en griego y en inglés: “Pueblo de Europa, levántate”.
“Me pareció
muy inquietante que en la cuna de la civilización estuvieran exigiendo
que la Europa de la cultura se despertara, se levantara en contra de la
Europa del mercado.
Es lo mismo que seguimos exigiendo, de todas las
maneras posibles, en medio de esta intemperie”, concluye Aute.
(Página 12)