Lane Riggs, director ejecutivo de Valero (izquierda), Harold Hamm, cofundador y presidente de Continental Resources (centro), y Richard Holtum, director ejecutivo de Trafigura (derecha), durante una reunión entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y ejecutivos del sector de petróleo y gas en la Casa Blanca el 9 de enero de 2026. Crédito: Jim LoScalzo - Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press
Se trata del Bloque Ayacucho 2 de la Faja Petrolífera del Orinoco con reservas de 30 mil millones de barriles.
Toda esta historia comenzó en una sonada reunión de abril de 2024, previa a las elecciones presidenciales, cuando, en una cena privada en Mar-a-Lago, Donald Trump pidió a los ejecutivos petroleros presentes que donaran mil millones de dólares a su campaña a cambio de desregulación, recortes fiscales y permisos acelerados de perforación.
Lo calificó como un “trato”. Harold Hamm, dueño de una de las mayores petroleras estadounidenses y organizador de esa reunión, tomó la promesa tan en serio que, solo en esas elecciones, donó 4,3 millones de dólares a comités de acción política (PAC) afines a Trump.
El “trato” le permitió influir en el nombramiento de figuras como Chris Wright como secretario de Energía, fundador y exdirector ejecutivo de Liberty Energy, considerado el “zar del fracking” por su apoyo a este tipo de producción contaminante y su rechazo a las políticas ambientales; y del secretario del Interior, Douglas Burgum, exgobernador de Dakota del Norte, uno de los principales estados petroleros de Estados Unidos, cuya familia está vinculada al arriendo de tierras a compañías petroleras, entre ellas, Continental Resources, la compañía de Hamm.
Desde ese momento, su influencia en la Casa Blanca no ha dejado de crecer, con contribuciones para la construcción del nuevo salón de baile y diversas reuniones con funcionarios trumpistas para presionar a favor de sus políticas energéticas.
Después de recibir exenciones fiscales gracias a la reforma tributaria trumpista One Big Beautiful Bill, Hamm fue por el petróleo venezolano tras el secuestro de Nicolás Maduro, el 3 de enero. “Venezuela me entusiasma como explorador.
Es un país muy interesante y con muchas reservas”, afirmó el 9 de enero, rodeado de ejecutivos petroleros, en una reunión televisada con Trump. A modo de elogio, el presidente estadounidense sostuvo: “Dicen que Harold mete una pajita en la tierra y el petróleo brota a borbotones”.
Y en eso trabajaron hasta darle a su compañía uno de los mayores bloques petroleros de Venezuela.
Según la nueva ley de hidrocarburos venezolana, existen estímulos fiscales para proyectos en “campos verdes”, por lo que es posible que Continental pague al menos un 16% de regalías y un 32% de impuesto sobre la renta
En el marco de una reunión de ministros de Energía del G-20 en Houston, ejecutivos de la estatal PDVSA y de Continental Resources firmaron un memorándum de entendimiento para que la petrolera estadounidense gestione el bloque Ayacucho 2 de la Faja Petrolífera del Orinoco, con unos 30 mil millones de barriles de petróleo en sitio.
“Ambas partes tienen previsto avanzar en las próximas semanas hacia un acuerdo a largo plazo de Contrato de Participación Productiva; una vez firmado, Continental operará el bloque con una participación del 100%”, según el portal especializado Oil Price.
De esta forma, Hamm se quedaría, sin licitación, con uno de los mayores bloques petroleros de Venezuela por el periodo que establezca el contrato firmado con las autoridades venezolanas.
“Es una de las oportunidades de recursos más importantes en los casi 60 años de historia de Continental”, remarcó el director ejecutivo de Continental, Doug Lawler. Para Hamm, por su parte, el acuerdo lleva a la compañía “a un nivel completamente nuevo”.
La “oportunidad” que se le presenta a Hamm deriva de la nula producción del bloque y de su falta de infraestructura, ya que se lo considera un “campo verde” (greenfield) que requiere una importante inversión.
Por eso, según la compañía, el plan inicial no consiste en reabrir pozos, sino en hacer estudios sísmicos, evaluación y perforación exploratoria.
PDVSA y Continental Resources firmaron un memorándum de entendimiento para que la petrolera estadounidense gestione el bloque Ayacucho 2 de la Faja Petrolífera del Orinoco, con unos 30 mil millones de barriles de petróleo en sitio
Lawler estimó que la primera producción podría llegar en apenas 18 meses. Continental no es la primera compañía que se interesa en sus recursos: en 2025, se reportó que PDVSA había firmado un memorándum con la china Anhui Guangda Mining Investment Co. para explotar el enorme bloque petrolero.
Debido al secretismo de ese acuerdo, se desconoce si nunca llegó a concretarse.
Según la nueva ley de hidrocarburos venezolana, existen estímulos fiscales para este tipo de proyectos en “campos verdes”, por lo que es posible que Continental pague al menos un 16% de regalías y un 32% de impuesto sobre la renta.
Una de las dudas es la falta de experiencia de la compañía en proyectos de crudo pesado y extrapesado como los de la Faja. Su experiencia se concentra en proyectos de fracking en Estados Unidos: la cuenca Anadarko, en Oklahoma; Bakken, en Dakota del Norte y Montana; la cuenca del río Powder, en Wyoming, y la cuenca Pérmica, en Texas.
Una de sus últimas adquisiciones en el extranjero fue la compra de participaciones en bloques de Vaca Muerta, Argentina, uno de los mayores yacimientos de shale oil y shale gas del mundo.
La relación “dorada” entre Hamm y Trump también le está sirviendo a la compañía para expandir sus operaciones en el extranjero.
https://www.diario-red.com/articulo/estados-unidos-canada/harold-hamm-donante-trump-queda-uno-mayores-bloques-petroleros-venezuela/20260921210318076630.html