¿Realmente Daniel Ortega abolió las elecciones en Nicaragua?

-¿Realmente Daniel Ortega abolió las elecciones en Nicaragua

Costa Rica: Etnia Ngäbe-Buglé , Comunidad indígena denuncia insultos y daños durante “ride de mulas”

“YO ESTUVE AHÍ. YO LO VIVÍ EN CARNE PROPIA.”

Ante los numerosos comentarios y versiones que han circulado en redes sociales sobre lo ocurrido en el Territorio Indígena de La Casona, considero necesario que también se escuche la voz de quienes estuvimos presentes y vivimos directamente esta situación.

Mi nombre es Edilsa, soy vecina de La Casona, y quiero dejar constancia pública de lo que experimenté.

Lo ocurrido ayer fue un momento intenso, indignante y psicológicamente muy fuerte.

Durante la situación, algunas de las personas que se encontraban allí manifestaron ser profesionales y abogados. 

Sin embargo, según lo que vivimos, recibimos expresiones e insultos que considero completamente inaceptables, incluyendo palabras denigrantes y ofensivas como “putas” y “perras”.

Y aquí hago una pregunta que considero necesaria:

¿De qué sirve tener un título profesional si no existe respeto hacia los demás?

Ser abogado, tener dinero, tener una profesión o pertenecer a una determinada posición social no otorga ningún derecho a humillar, intimidar ni menospreciar a otras personas.

Nosotros somos gente humilde. Somos una comunidad indígena. 

Pero ser humildes no significa ser menos que nadie.

Lo que más me impactó fue sentir, en pleno siglo XXI, que una situación de este tipo podía hacernos recordar tiempos de colonización, cuando a los pueblos indígenas se les pretendía imponer la voluntad de otros simplemente porque se consideraban superiores.
Eso no debería estar ocurriendo hoy.

Estábamos en nuestra propia comunidad, defendiendo nuestro camino y aquello que consideramos nuestros derechos. 

A pesar de la tensión, intentamos mantener una actitud pacífica.

Sin embargo, según nuestro testimonio, fuimos nosotros quienes terminamos afectados psicológicamente por la forma en que se nos trató.

Y mientras algunos pueden marcharse del lugar y continuar con su vida normalmente, las consecuencias quedan aquí, en nuestra comunidad.

El camino quedó deteriorado y ese camino no es un simple camino.
Por allí pasan nuestros estudiantes para ir al colegio.
Por allí se trasladan familias.
Por allí salen personas para recibir atención en el EBAIS.
Por allí nuestra comunidad desarrolla diariamente sus actividades.
¿Quién asume ahora las consecuencias?
¿Quién piensa en las personas adultas mayores?
¿Quién piensa en los estudiantes?
¿Quién piensa en las familias que necesitan trasladarse?

NUESTRA COMUNIDAD MERECE RESPETO
También quiero dejar algo muy claro:

Si alguien considera que desde nuestra comunidad se utilizaron palabras ofensivas, que también lo diga. Estamos dispuestos a escuchar y reconocer nuestros propios errores.

Pero la verdad debe contarse completa.

No puede existir una versión donde solamente se señale a la comunidad indígena y se oculten las palabras, actitudes o acciones que nosotros denunciamos haber recibido.

La dignidad no tiene precio.
No importa cuánto dinero tenga una persona.
No importa qué profesión tenga.
No importa cuántos títulos posea.
No importa de dónde venga.
Nadie está por encima de otra persona.
Y mucho menos debe pretenderse humillar a una comunidad indígena dentro de su propio territorio.
Esto no se trata de buscar una pelea.
Se trata de exigir respeto.
Se trata de que nuestra voz también sea escuchada.
Se trata de que cuando se hable de lo ocurrido, se conozcan todas las versiones y no solamente aquella que convenga publicar.
Se trata de defender nuestra dignidad como personas y como pueblo.

NO SOMOS MENOS POR SER INDÍGENAS.

Somos un pueblo con historia, cultura, identidad, dignidad y derechos.

Y si alguien pretende entrar en nuestra comunidad, dialogar o plantear cualquier situación, el camino debe ser el respeto, la comunicación y el diálogo; nunca la intimidación, los insultos ni la humillación.

Yo estuve ahí.

Yo lo viví en carne propia.

Y por eso hoy levanto mi voz, no para provocar confrontación, sino para decir algo que debería ser básico para cualquier sociedad:

A LOS PUEBLOS INDÍGENAS TAMBIÉN SE LES RESPETA.

La Casona merece respeto.
Nuestra gente merece respeto.
Nuestros estudiantes merecen respeto.
Nuestras mujeres merecen respeto.
Y nuestra dignidad no está en negociación.
Que se escuche nuestra versión.
Que se conozca la verdad completa.

Y que nunca más se normalice el maltrato hacia una comunidad en su propio territorio.

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