El debate en la ONU sobre el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba no solamente significó una derrota más de esta política condenada por los países del mundo desde hace décadas, sino que sobre todo marcó un nuevo hito en el proceso de miamización de la política exterior estadounidense bajo la batuta de Donald Trump y Marco Rubio.
Las cifras fueron contundentes: 136 países votaron a favor de la moción cubana para debatir el bloqueo mientras que 9 apoyaron la postura estadounidense de rechazar el debate y 30 se abstuvieron.
Para esta ocasión los Estados Unidos movilizaron todos sus recursos en materia de amenazas y presiones hacia los países miembros para que no votaran a favor de Cuba, pero no lograron mayores éxitos a pesar de los avances de la ultraderecha en América Latina en los últimos meses.
Por ejemplo, Bolivia, Chile, Ecuador, Grenada y Trinidad-Tobago no se atrevieron a apoyar directamente a Estados Unidos y a lo sumo eligieron abstenerse.
El Salvador, Honduras y República Dominicana hicieron "mutis por el foro" (es decir, se ausentaron de la votación) y Guatemala, un país extremadamente "sensible" a las presiones de Washington, incluso osó votar en contra de Estados Unidos.
Un dato del oprobio es, desgraciadamente, el de Venezuela, que se ausentó de la votación gracias a la nueva política de "flexibilidad estratégica" posterior al 3 de enero.
Los lacayos a viento y marea de Washington en nuestra región al final resultaron ser Argentina, Costa Rica (un voto que ya se veía venir) y Paraguay acompañados del trío Israel/República Checa/Ucrania más Marruecos y Macedonia del Norte.
Países pesados de Europa como el Reino Unido, Francia y España votaron a favor de Cuba, mientras que otros como Alemania, Italia y los Países Bajos se abstuvieron.
Los resultados de las presiones de Estados Unidos fueron magros a todas luces, incluso contando las abstenciones como votos favorables aunque no firmes.
Alemania, los Países Bajos e Italia tuvieron que tragar amargo al tener que endorsar una posición de no-condena al bloqueo, a sabiendas de que es una política extraterritorial de sanciones que los afecta a ellos mismos, no solo en el caso cubano, sino en sus intereses en el mercado mundial en general.
Lo verdaderamente interesante de este debate no fueron los resultados, sino lo que el debate mismo muestra sobre el estado de la política exterior de Estados Unidos.
El embajador yanqui y ex boina verde, Michael Waltz, y el representante de EE.UU. para la Gestión y Reforma de la ONU, Jeff Bartos, hicieron gala de lo más bajo en la caja de argumentos contra Cuba que florean en los medios del sur de la Florida.
Por ejemplo, dijeron que el bloqueo no existe, que quien bloquea es "el régimen" al pueblo cubano; que en Cuba no hay luz pero sí la hay energía para "propagar embustes" en la ONU [?] y hasta tuvieron el tupé de afirmar que ahora mismo hay 3 millones de cubanos emigrados que "florecen" en Estados Unidos gracias a la libertad que allí se respira.
Un récord de estupidez lo puso Jeff Bartos, autodenominado "Míster Presupuesto", al afirmar que esos debates en la ONU son "un despilfarro de dinero" y que con los 28.000 dólares por hora que según él cuestan, se podría alimentar a decenas de niños cubanos por un mes.
Todos esos argumentos están tomados literalmente de los medios anticubanos más cerriles de Miami, a pesar de que se trata de afirmaciones que tanto Donald Trump como Marco Rubio en numerosas ocasiones han contradicho. Tanto el presidente como su Secretario de Estado han afirmado continuamente que el bloqueo sí daña a Cuba, y hasta se han jactado de ser quienes más han hecho sufrir al pueblo cubano con las sanciones.
El mismo Trump dijo recientemente que no creía que se pudiera hacer mucho más daño, y que lo único que faltaba era entrar y destruir toda la isla a bombazos. Lo que dijo textualmente fue: "Bueno, yo creo que no se puede tener mucha más presión que no sea entrar y volar el lugar por los aires".
En cuanto a los tres millones de cubanos que "florecen" en Estados Unidos: ¿por qué los deportan? ¿Por qué sufren las redadas del ICE? Según Trump (y también Rubio), son un peligro para Estados Unidos, pero si se trata de atacar a Cuba en la ONU, entonces "florecen", son "seres industriosos". ¿Acaso no florecerían más industriosamente en Cuba si no tuviesen que emigrar a causa del bloqueo? ¿Por qué no hacen la prueba y lo levantan a ver qué pasa?
Otro tanto se puede decir sobre los 28.000 dólares por hora que según Bartos cuestan los debates en la ONU. ¿Y cuánto le cuesta cada hora de bloqueo al pueblo cubano? Mucho más que 28.000 dólares.
Según el gobierno cubano, los daños acumulados ascienden a unos 2 billones de dólares, y 60 días de bloqueo equivalen al costo del combustible para satisfacer la demanda de electricidad normal en Cuba de 1.600 millones de dólares.
Claro, Estados Unidos niegan esas cifras, pero de nuevo, ¿para qué mantienen un bloqueo que porfiadamente niegan pero que a la vez que ensalzan y defienden? ¿Por qué no hacen el experimento de levantarlo? Esas son las preguntas que la gran mayoría de los países del mundo se hace y que terca y despectivamente Estados Unidos se niega a responder.
Donald Trump y Marco Rubio saben muy bien a quiénes enviaron a la ONU a debatir, semejante falta de seriedad no es gratuita. Saben perfectamente bien que sus verdaderos argumentos sobre el tema de Cuba son totalmente inconfesables.
El mismo Marco Rubio ha entrenado, financiado y engordado a los grupos en Miami que esgrimen los argumentos que usaron Waltz y Bartos.
El debate en la ONU no fue nada más que la medida de lo que para unos Estados Unidos miamizados significan las instancias internacionales: nada.
Con el nombramiento de Marco Rubio como Secretario de Estado, Donald Trump ha entronizado los intereses mafiosos en Washington. Rubio, lo hemos mostrado con argumentos más que fehacientes, es un operador de la mafia de Miami y de la mafia sionista.
Un mafioso no entiende que la ley existe por alguna razón.
Solo ve en ella un instrumento de poder propio, pero como incontables películas de mafiosos lo atestiguan, se podrá amedrentar, cooptar o comprar a casi todo el mundo por un rato, pero con el tiempo eso no alcanza.
Trump cree que con esa estrategia va a someter a la ONU y sobre todo a la voluntad de la gran mayoría de los países del mundo, pero se va a encontrar con grandes sorpresas en su intento.
No solamente hará más encarnizada la competencia que quiere anular a punta de pistola y desmanes, también hará cada vez más inciertas las alianzas que teje hasta que al final todo el mundo empiece a pedir su cabeza.
Mientras tanto, la pueblo cubano le toca seguir resistiendo este temporal de la historia, el más difícil de los que le ha tocado enfrentar.
https://telegra.ph/El-imperio-miamizado-va-a-la-ONU-07-09
