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Antes de los terremotos, EEUU retuvo el 70% de los ingresos petroleros de Venezuela

La administración Trump retuvo un 70% de los ingresos petroleros de Venezuela, al menos en el mes de mayo, según un informe del ingeniero petrolero venezolano Einstein Millán Arcia.

 Esto refleja uno de los principales impedimentos para la “reconstrucción” del país después de los dos terremotos que afectaron con fuerza, sobre todo, al estado de La Guaira, con más de cien edificios derrumbados o destruidos por la catástrofe natural.

Contra el país rigen una serie de licencias del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que determinan que la mayoría de los ingresos de entidades sancionadas, como PDVSA, sean depositados en cuentas propiedad del gobierno estadounidense.

Esto, en la práctica, le otorga un control discrecional al gobierno de Trump para administrar las entradas de dinero al país venezolano producto de su principal exportación, el petróleo.

Para Millán Arcia: “el volumen total de petróleo exportado entre enero y marzo rondó los 77,42 millones de barriles, mientras que entre enero y abril fue de 114,29 millones de barriles.

El valor aproximado de los primeros se estima en 5.011,6 millones de dólares, mientras que en el segundo caso unos 8.458,4 millones, según se deriva de datos recabados desde Reuters y el reporte oficial de la OPEP.

Hacia finales de mayo, Venezuela y PDVSA habían exportado un volumen total cercano a 152,38 millones de barriles con un valor bruto de 11.673,5 millones de dólares, de los cuales el 70% del ingreso total generado permanece bajo control estadounidense”

Del total monetizado de las exportaciones realizadas entre enero y marzo, solo una fracción equivalente al 10% fue liberada por la administración estadounidense, mientras que del total enero-abril, un 41,4%.

Hacia finales de mayo, Venezuela y PDVSA habían exportado un volumen total cercano a 152,38 millones de barriles con un valor bruto de 11.673,5 millones de dólares, de los cuales el 70% del ingreso total generado permanece bajo control estadounidense”.

El propio Trump declaró estar satisfecho por haber cubierto los costos de la guerra con Irán con el “petróleo vendido de Venezuela”.

Para el exgerente de PDVSA, además, esto se ve reflejado en las cifras de balanza de pagos del primer trimestre de 2026 reportadas por el Banco Central de Venezuela: “los ingresos brutos por exportaciones petroleras alcanzaron 5.491 millones de dólares en dicho período, mientras que en el mismo lapso de 2025 se ubicaron en 4.518 millones, un aumento del 21,53%.

Dicho aumento en el valor de las exportaciones petroleras venezolanas se debe estrictamente a la escalada observada en los precios del crudo, habida cuenta de que los promedios de 2025 —tanto de producción, con 1.035.000 barriles diarios, como de exportación, con 892.000— superan con creces los registrados durante el mismo lapso de 2026, de 1.013.000 y 868.000 respectivamente.

Ello sugiere que, en lugar de ganancias, ha habido más bien pérdidas relativas para Venezuela bajo el manejo actual de sus exportaciones e ingresos por parte de la administración estadounidense.


“Desde enero de 2026, el control estadounidense sobre decisiones otrora soberanas ha sido creciente y sostenido, hasta el punto de que hoy Estados Unidos controla las exportaciones y los ingresos petroleros totales de Venezuela”, Einstein Millán Arcia

Según reportes disponibles hasta lo que va de junio de 2026, el monto de divisas que ha salido efectivamente de cuentas controladas por Estados Unidos hacia el Banco Central de Venezuela o entidades venezolanas es solo una pequeña fracción de las ventas o exportaciones petroleras totales del país”.

“Desde enero de 2026, el control estadounidense sobre decisiones otrora soberanas ha sido creciente y sostenido, hasta el punto de que hoy Estados Unidos controla las exportaciones y los ingresos petroleros totales de Venezuela.

Los pagos de los compradores se depositan en cuentas controladas por el Tesoro estadounidense y permanecen allí el tiempo que ellos decidan, hasta que son enviados al dueño del recurso —Venezuela— cuando a ellos les plazca, no sin antes retener una gigantesca porción no declarada y desconocida para los venezolanos.

Entre las cifras clave confirmadas figura un primer lote en enero de 2026 por un valor cercano a 500 millones de dólares, transferido y confirmado por funcionarios estadounidenses en febrero, por $300 millones para nómina pública y mercado cambiario. Los restantes $200 millones inicialmente retenidos en cuenta en Qatar se transfirieron posteriormente.

Hacia finales de abril de 2026, el Departamento de Estado autorizó desembolsos por alrededor de 3.000 millones de dólares, para un total enero-abril esperado de 3.500 millones, sin detallar el monto exacto que llegó neto al BCV ni el saldo remanente retenido en cuentas del Tesoro estadounidense.

La información proviene de un testimonio ante el Congreso de Estados Unidos de un funcionario del Departamento de Estado y no de una fuente oficial venezolana, de manera que la recepción de dicho monto no ha sido confirmada aún por el país”, según él.
Esto no es información menor, ya que una menor cantidad de ingresos petroleros impide la estabilización del mercado cambiario y, por ende, la moderación de la inflación.

A ello se suma con el reconocimiento por parte del Departamento del Tesoro de que, antes del terremoto, existían impedimentos para los servicios de asistencia humanitaria internacionales y la compra de equipamiento relacionado con la ayuda frente a catástrofes naturales.


La oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela estima que los daños preliminares por los terremotos podría alcanzar los 6.700 millones de dólares (USD), equivalentes a alrededor del 6 % del PIB

Para el economista Francisco Rodríguez, autor del libro “El colapso de Venezuela”, uno de los sectores más afectados por la política de sanciones fue el de la construcción, lo que limitó la importación de maquinarias y equipos que habrían sido útiles para atender los efectos de la catástrofe actual.

“Durante la larga implosión económica de Venezuela, el sector que más se contrajo fue la construcción — con su PIB cayendo un impresionante 95,9 % entre 2013 y 2020.

No debemos olvidar que durante más de siete años las sanciones de Estados Unidos impidieron al gobierno venezolano adquirir la maquinaria pesada necesaria para sacar a las personas de entre los escombros. Las sanciones no son la única causa del colapso de Venezuela, pero han causado un daño irreparable”, según él.
Si bien para muchos venezolanos esta explicación resulta insuficiente ante la magnitud de la tragedia y el dolor, la falta de claridad respecto a los fondos venezolanos provenientes de los ingresos petroleros puede aumentar aún más el impacto de los dos terremotos.

La oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela estima que los daños preliminares por los terremotos podría alcanzar los 6.700 millones de dólares (USD), equivalentes a alrededor del 6 % del PIB. Una urgencia financiera que probablemente aumente y que podría requerir un levantamiento completo de las sanciones contra Venezuela.

https://www.diario-red.com/articulo/america-latina/antes-terremotos-eeuu-retuvo-70-ingresos-petroleros-venezuela-experto-petrolero/20260630100000072166.html

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