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El fin de la era del gas en Rusia

Putin le dice al sector energético ruso: No hay vuelta atrás a la UE

Por Dmitry Lekukh

El debate actual sobre la redirección de los flujos de gas ruso desde Europa hacia otros mercados no debe interpretarse como una maniobra política a corto plazo. A juzgar por las declaraciones de Vladimir Putin del miércoles, la señal es mucho más profunda y se dirige principalmente al público nacional.

En una entrevista con el periodista Pavel Zarubin, el presidente señaló que, en teoría, Rusia podría suspender el suministro de gas a los mercados de Europa Occidental de inmediato, en lugar de dentro de un mes, como propone la UE. Moscú, sugirió, podría concentrarse en mercados más prometedores en otros lugares.

Formalmente, no se ha tomado ninguna decisión definitiva. Putin solo ha ordenado al gobierno que estudie el asunto. Pero ni siquiera esta declaración preliminar debe considerarse pura palabrería. Tiene un significado claro.

Contrariamente a lo que algunos observadores suponen, la señal no se dirige principalmente a la UE ni a otros actores externos. Se dirige a los actores económicos dentro de Rusia que aún esperan un retorno al viejo modelo, en el que la industria energética del país se basaba en los "mercados tradicionales" de Occidente.

En términos más humanos, el mensaje podría interpretarse así: ¿está usted seguro de que Europa Occidental sigue siendo un socio fiable?

La advertencia es simple. El actual aumento del interés de la UE en el petróleo y el gas rusos, impulsado en parte por la inestabilidad en el Golfo Pérsico, podría resultar temporal. Apostar la estrategia a largo plazo del país a una demanda tan fluctuante sería arriesgado.

Por esta razón, no debe pasarse por alto el énfasis en los "mercados prometedores" en las declaraciones del presidente. Putin rara vez usa palabras a la ligera en sus discursos públicos. 

En este caso, el término fue claramente enfatizado, y la implicación es obvia: los mercados de Europa Occidental se perciben cada vez más como en declive en lugar de prometedores.

Desde una perspectiva económica de largo plazo, invertir capital político y esfuerzos burocráticos para preservar el acceso a mercados en contracción simplemente tiene poco sentido.

Si los proveedores estadounidenses quieren dominar el mercado del gas de la UE, Moscú parece cada vez más dispuesto a dejar que lo intenten. Irónicamente, incluso Washington parece ambivalente a la hora de asumir plenamente ese papel. 

Existe un notable consenso bipartidista en Estados Unidos sobre este tema. Al fin y al cabo, la congelación de nuevos contratos de GNL a largo plazo no fue impuesta por Donald Trump, sino por la administración Biden.

En otras palabras, el futuro del mercado del gas de Europa sigue siendo incierto incluso para aquellos que afirman beneficiarse de la retirada de Rusia.

Putin también señaló tendencias estructurales más amplias que han transformado el panorama energético europeo. 

La ambiciosa y costosa transición ecológica de la UE lleva años en marcha, a pesar de las crecientes presiones económicas. 

Al mismo tiempo, los acontecimientos geopolíticos han restringido el acceso de Europa Occidental a las fuentes de energía tradicionales.

Los trastornos de la Primavera Árabe complicaron el acceso a las bases de recursos del sur, mientras que el conflicto en Ucrania cerró efectivamente el corredor ruso oriental que durante mucho tiempo había abastecido a la UE.

En este contexto, el giro estratégico de Rusia hacia Asia, una política iniciada a principios de la década de 2010, parece ahora menos una apuesta arriesgada y más una planificación a largo plazo. 

Los analistas de la cúpula rusa comenzaron a promover este cambio mucho antes de que las tensiones geopolíticas actuales lo hicieran inevitable.

Nada de esto significa que Rusia tenga la intención de abandonar por completo a los clientes europeos. Moscú aún se describe como un proveedor fiable.

 Pero la UE ya no es el pilar central de la estrategia energética rusa. 

A partir de ahora, se tratará como un mercado residual, no como una prioridad.

Y esto plantea una pregunta difícil para los responsables políticos del bloque: ¿Es prudente elaborar planes económicos a largo plazo en torno a socios cuyo futuro, tanto económico como político, parece cada vez más incierto?

https://www.rt.com/russia/634049-putin-tells-russias-energy-sector/
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