Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Guatemala: La quema de la embajada de España

31 DE ENERO 1980 

Las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché y los abusos que cometía el Ejército durante el Gobierno del general Fernando Romeo Lucas García para imponer dichas condiciones, motivó a un grupo de indígenas secundado por el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, obreros, cristianos, estudiantes de secundaria y miembros del Frente Estudiantil Robin García a movilizarse desde el interior con el fin de llamar la atención del mundo y esperar recibir algún apoyo en consecuencia.

Se protestaba especialmente por la represión contra la población civil, independientemente de que esta respaldara o no a los grupos insurrectos en el área. 

El propio general Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

Entre los campesinos se encuentra Vicente Menchú, miembro del CUC, padre de la Premio Nobel Rigoberta Menchú, a quien le impide acompañarlo a la capital pues sabe que los riesgos son grandes, y la deja al cuidado de una monja en un convento en Zunil.

Los campesinos son acogidos por los estudiantes de la Universidad de San Carlos (USAC), con quienes planifican las acciones para hacer pública su situación en El Quiché. 

Intentan exponer su caso ante la Organización de Estados Americanos (OEA), pero ésta les cierra las puertas. 

También intentan hablar con los medios, pero éstos se niegan a publicar su denuncia por temor a las represalias que pueda tomar el sanguinario régimen de Lucas.

A las 10h00, una delegación de más de 20 personas parte desde la USAC hacia la embajada española en Guatemala, ubicada en ese entonces en la esquina de la 6ª Avenida “A” y 10ª Calle de la zona 10, lugar que es ahora ocupado por el Banco G&T.

Cerca del mediodía del jueves 31 de enero se reunieron en la sede diplomática española Eduardo Cáceres Lehnhoff (exvicepresidente de Guatemala), Adolfo Molina Orantes (excanciller y miembro de la Corte Internacional de Justicia de La Haya) y Mario Aguirre Godoy (jurista guatemalteco) con Máximo Cajal López (1935-2014; embajador español de ese entonces).

Los exfuncionarios y el jurista visitaban al embajador en el marco de una celebración próxima del Instituto de Cultura Hispánica, cuando irrumpieron aproximadamente 30 campesinos del Quiché acompañados de líderes universitarios y guerrilleros, quienes anunciaron que ocuparían la sede diplomática para solicitar la intervención de España en los sucesos que ocurrían en el noroccidente del país.

A las 11h20, el reportero de radio Marco Antonio Figueroa está presente en el lugar. Desde una de las ventanas le hacen señas y le lanzan un mensaje en una bola de papel en el que le indican que las instalaciones de la embajada fueron tomadas por campesinos hace 10 minutos. Inicia entonces la transmisión de la noticia desde el lugar de los hechos y pronto llegan más reporteros de otros medios, y multitud de curiosos.

El embajador Cajal descendió al primer nivel y pidió a los campesinos que se retiraran, pero éstos llevaban el propósito de convertir a la embajada en una plataforma para llamar la atención de los medios y hacer pública su denuncia. Aquella que nadie quería escuchar. A las 11h35, los campesinos subieron a la terraza y colocaron una manta del CUC que dice “Ejército Asesino, fuera de nuestras comunidades”. 

La policía se hizo presente en gran número.

El Embajador Cajal intentó hablar con el Ministro de Exteriores y con el de Gobernación, pero ninguno atendió sus llamadas. Logra hablar únicamente con el viceministro Lima a quien solicitó retirar a la fuerza pública, sin resultados.

Las fuerzas de seguridad rápidamente invadieron territorio soberano español, irrumpiendo en las instalaciones (Aun cuando el embajador solicitó lo contrario).

A las 13h30, penetraron al patio, y terraza de la embajada. Los estudiantes que habían acompañado a los campesinos y que se encontraban fuera decidieron retirarse por temor a lo que pudiera suceder. 

Luego la guardia judicial irrumpió en el primer nivel, por lo que todos los que se encontraban dentro se encerraron en el despacho del embajador en el segundo nivel.

A las 13h50, toda la embajada -excepto el despacho del embajador- había sido ocupada por la policía. 

La guardia judicial empieza a destruir el edificio con piochas, hachas, taladros y cualquier cosa que tuvieran a la mano, intentando abrir un boquete hacia el despacho. 

Tras un intenso asedio se inició un incendio.

Justo en ese momento, el embajador español logra salir del despacho y llega a otra habitación. Las llamas han alcanzado su ropa por lo que rueda para apagarla y sale de la embajada.

Se escuchaban los gritos desesperados de los campesinos y personal de la embajada así como del Vicepresidente Cáceres Lenhoff y el Canciller Molina Orantes. Eran casi 40 personas que continuaban adentro y se quemaban vivas.

Las fuerzas de seguridad impidieron que los cuerpos de socorro tuvieran acceso al ingreso del edificio para sofocar el incendio el cual prácticamente se apagó por sí solo.

La baranda del balcón fue retirada para facilitar la extracción de los cadáveres. 

Uno de los socorristas notó que unos cadáveres se movían, y comprendió que debían haber sobrevivientes debajo de la pila de cuerpos calcinados. 

Se trataba del campesino Gregorio Yujá, que fue protegido de las llamas en cierta medida por los cuerpos de sus compañeros. Es rescatado y llevado al mismo hospital que el embajador con graves quemaduras en todo su cuerpo.

deguate.com “La masacre de la embajada de España”; Luis Solano “Contextualización histórica de la Franja Transversal del Norte (FTN)”; Carlos Sabino “Guatemala, la Historia silenciada (1944-1989): El dominó que no cayó”; Foto Hemeroteca Prensa Libre

Guatemala reconoce responsabilidad por quema de embajada de España en 1980

El gobierno de Guatemala reconoció este viernes su responsabilidad en el asalto e incendio, por parte de las fuerzas de seguridad, de la embajada de España en 1980, que dejó 37 muertos, durante la guerra civil del país (1960-1996).

Un repaso semanal de las últimas noticias de la actualidad hispanohablante que se han publicado en distintos medios de comunicación de Suiza.

«En memoria de las víctimas y su dignidad, el gobierno de Guatemala reconoce la responsabilidad estatal de este crimen de lesa humanidad», dice en letras doradas en una placa de mármol verde, develada por la Comisión Presidencial por la Paz donde funcionó la sede diplomática en la capital.

El 31 de enero de 1980, militares y policías asaltaron la misión diplomática, ocupada horas antes por dirigentes mayas y estudiantes que denunciaban abusos en el marco del combate a la guerrilla izquierdista. Durante la incursión se desató un voraz incendio.

En el lugar donde estuvo la embajada, un grupo de indígenas mayas realizó una ceremonia ancestral para honrar la memoria de las víctimas.

Además, organizaciones campesinas y humanitarias lamentaron en un comunicado que las causas que originaron el conflicto armado como el racismo, la explotación, la desigualdad y despojo de tierra «no se han superado».

Entre los 37 muertos estaban el cónsul español Jaime Ruiz del Árbol, el exvicepresidente guatemalteco Eduardo Cáceres, el excanciller Adolfo Molina y Vicente Menchú, padre de la Nobel de Paz Rigoberta Menchú y quien era dirigente de la etnia maya.

Por este hecho, en 2015 un tribunal condenó a 90 años de prisión a Pedro García Arredondo, jefe de un comando especial de la extinta Policía Nacional, que se encargaba de tareas represivas y de hacer desaparecer a opositores.

Los 36 años de guerra civil guatemalteca dejaron unos 200.000 muertos y desaparecidos, según cifras oficiales.

https://www.swissinfo.ch/spa/guatemala-reconoce-responsabilidad-por-quema-de-embajada-de-espa%C3%B1a-en-1980/88811345

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