Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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El fin del derecho internacional y el regreso de la guerra mundial

Alexander Dugin sostiene que lo que estamos viendo no es una crisis temporal: es el colapso del derecho internacional tal como lo conocimos. 

Según su diagnóstico, la pugna entre un sistema unipolar (Occidente hegemónico) y un orden multipolar (Rusia, China, India y sus socios) hace inevitable una nueva fase de confrontación global, potencialmente una Tercera Guerra Mundial.

El derecho internacional ha sido históricamente el reflejo del equilibrio de poder entre grandes potencias (Westfalia → ONU). Cuando ese equilibrio falla, las “reglas” dejan de aplicarse.

El siglo XX mostró tres modelos en conflicto (liberalismo occidental, fascismo, comunismo). Tras la Segunda Guerra Mundial emergió un orden bipolar (EE. UU. vs URSS) sostenido por el poder, no por normas abstractas.

Con la caída de la URSS llegó un breve momento unipolar: EE. UU. y sus aliados intentaron imponer normas globales desde la hegemonía.

La aparición simultánea de potencias no occidentales con capacidad real (Rusia, China, India) revive la multipolaridad. No hay consenso sobre un sistema jurídico común; coexisten varios “sistemas” incompatibles.

Esa coexistencia de cinco modelos normativos genera choques constantes: cuando varios sistemas legales se contradicen, en la práctica no existe un derecho internacional efectivo.

Resultado: la historia se resuelve por la fuerza; la paz basada en reglas se vuelve una ilusión. Dugin advierte que la probabilidad de una conflagración global crece, y que 2026 es un año crítico.

Implicaciones prácticas

No es solo teoría: las acciones recientes (intervenciones, sanciones, operaciones extraterritoriales, militarización de zonas estratégicas) muestran que las normas se aplican por conveniencia.

Los instrumentos legales (tribunales, organismos multilaterales) pierden poder frente a la capacidad militar y la voluntad política de los grandes poderes.

El mundo multipolar que se perfila necesita —según Dugin— un nuevo marco jurídico que reconozca a los “estados-civilización” y no replique el modelo liberal-occidental.

Lectura crítica (por qué importa para nosotros)

Si el derecho internacional se convierte en un decorado formal, las decisiones y los conflictos se resolverán por medios coercitivos.

Eso eleva el riesgo para regiones periféricas y para cualquier país que quede atrapado entre bloques.

La fragmentación normativa dificulta la cooperación económica y aumenta la probabilidad de fallas sistémicas (energía, comercio, finanzas).

No todas las potencias multipolares comparten una ideología homogénea; la ausencia de un proyecto normativo común entre ellas es tanto una debilidad como una oportunidad estratégica.

Dugin plantea una advertencia cruda: vivimos la descomposición de un orden jurídico sustentado en un equilibrio de poder que ya no existe. 

Si no se construye rápidamente un nuevo marco de relaciones —realista y negociado entre grandes potencias—, la política internacional tenderá a resolverse por la fuerza. 2026 puede ser el año en que esas tensiones pasen de la retórica a la confrontación abierta.

Fuente: Alexander Dugin — “El fin del derecho internacional y el regreso de la guerra mundial” (3/01/2026).

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