Los países aliados de la OTAN prorrogaron este miércoles sus
ataques en Libia otros 90 días ante la resistencia de las fuerzas leales
al líder libio, Muammar Al Gaddafi, mantienen en las ciudades de Bani Walid (noroeste) y Sirte (norte), donde los opositores no han podido avanzar.
El secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen,
anunció que los países de la Alianza “estamos determinados a continuar
nuestra operación para proteger al pueblo de Libia (…) Mantenemos
nuestros esfuerzos para cumplir con el mandato de Naciones Unidas” de
“garantizar” la “seguridad”de los libios.
“Nuestra decisión también envía un claro mensaje al pueblo de Libia:
La OTAN, nuestros socios, toda la comunidad internacional, está con
vosotros.
Estamos unidos para asegurar que podéis moldear vuestro propio
futuro.
Y ese día se está acercando”, dijo Rasmussen.
El secretario general de la OTAN ha insistido en que las operaciones
en Libia proseguirán “mientas existan amenazas para la población civil”.
Según Rasmussen, los ataques se “suspenderán” de “inmediato” una vez
“queden eliminadas definitivamente esas amenazas”.
Entre tanto, las fuerzas de Gaddafi continúan la resistencia pese a
que los opositores, con apoyo de la OTAN, concentran más hombres,
tanques, carros blindados y otros arsenales en torno a Bani Walid y
Sirte, según testigos citados por medios alternativos.
Los opositores no han conseguido avances en Bani Walid y en Sirte, tierra natal de Gaddafi, debido a la resistencia encontrada.
Según algunos portavoces de los insurrectos, la falta de avance ha
sido por “la efectividad de francotiradores y de la artillería pesada de
las fuerzas de Gaddafi”.
Mientras tanto el líder de la Revolución verde continúa alentando a
su pueblo a luchar contra “traidores y agresores extranjeros”.
Según el comandante opositor Bashir Ahwaz, en los combates de este
martes en Sabha murieron tres de sus hombres y 19 miembros de las tribus
pro Gaddafi, tras admitir que demorarán una semana más para controlar
todo el sur de Libia y sus fronteras con Argelia y Níger.
El pasado 31 de marzo, la Alianza del Atlántico tomó el mando de las
operaciones aéreas contra territorio libio, amparados por la resolución
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la excusa de que se
trataría de una misión de corta duración para “proteger” al pueblo
norteafricano.
Desde el inicio de los ataques, los aviones de la OTAN han realizado
ya 8.751 bombardeos en Libia, que ha dejado más de 50.000 muertos.
El Periódico / Telesur / Cubadebate
