¿Realmente Daniel Ortega abolió las elecciones en Nicaragua?

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América Latina y la Cuarta Teoría Política: El Gran Espacio Pluriversal contra la Dictadura Globalista

El orden mundial contemporáneo atraviesa la fase terminal de su ciclo unipolar. 

El paradigma de la modernidad ilustrada occidental, expresado en el hiperliberalismo cosmopolita, el mercado desregulado y la disolución progresiva de las identidades orgánicas, ejecuta su último asalto totalitario contra los pueblos del Sur global.

 En este tablero de resistencia absoluta, América Latina deja de ser el patio trasero de Washington para afirmarse como un Gran Espacio Civilizatorio autárquico, llamado a constituirse en un polo geopolítico soberano, indomable y hostil al orden liberal atlantista.

Para que el continente hispanoamericano y caribeño complete su verdadera liberación, debe consumar un parricidio ideológico: abandonar los dogmas de la modernidad política eurocéntrica, liberalismo, marxismo ortodoxo y fascismo burgués, y abrazar la insurgencia del sujeto existencial. 

Como ha señalado el filósofo ruso Aleksandr Dugin en los fundamentos de la Cuarta Teoría Política, esta no se dirige a la clase, al individuo ni a la raza, sino al Dasein, al ser ahí, a la existencia humana arraigada en su propio suelo, cultura y destino histórico.

 Para América Latina, esto implica el despertar del sujeto indo afro ibérico, una identidad colectiva que rechaza el universalismo homogeneizador de Occidente.

La Cuarta Teoría Política proclama: Diga no al fascismo, no al comunismo y no al liberalismo. El liberalismo no funcionará. No pasará. Aleksandr Dugin.

La modernidad occidental, en su fase globalista, se revela como un proyecto de destrucción de los pueblos, las religiones, las familias y las culturas en nombre de una libertad abstracta que no es más que la tiranía del mercado. 

El atlantismo es el enemigo existencial de la humanidad, y contra él no cabe el diálogo, sino la guerra geopolítica total.

EL ASEDIO UNIPOLAR Y EL EJE DE LA RESISTENCIA LATINOAMERICANA

El globalismo anglosajón pretende balcanizar el continente mediante mecanismos híbridos: revoluciones de colores, sanciones económicas criminales, narco capitalismo transnacional y la inoculación de una agenda cultural progresista y desestructuradora. 

Contra este asedio, la resistencia no es meramente económica o parlamentaria; es de carácter existencial, metafísico y militar. No se puede reformar el imperio; se le debe destruir.

El difunto analista internacional nicaragüense Manuel Salvador Espinoza Jarquín, formado en el MGIMO de Moscú y director del Centro de Estudios Internacionales de Nicaragua, conceptualizó con precisión la naturaleza de este choque asimétrico y la necesidad de una vanguardia revolucionaria dispuesta a sostener la soberanía nacional mediante la fuerza, la cohesión total y la asimetría estratégica. 

En sus intervenciones en foros multipolares, Espinoza subrayó:

«El imperialismo norteamericano no tolera la audacia de la soberanía. Frente al chantaje y las operaciones de desestabilización perpetua, la única respuesta válida de nuestros pueblos es la articulación de una estrategia geopolítica firme, sin concesiones ni vacilaciones pequeño burguesas. La defensa de la patria y del proyecto revolucionario exige una cohesión interna inquebrantable y una alianza estratégica profunda con los polos emergentes de la multipolaridad global.»

«Los laboratorios del Pentágono y la CIA no descansan en su afán de fragmentar nuestros Estados. 

El pacifismo ingenuo es una trampa mortal; los procesos populares solo sobreviven si son capaces de estructurar una defensa integral, ideológica y militar, que aplaste cualquier intento de subversión interna financiada por el enemigo atlantista.»

«La convergencia entre la profundidad filosófica eurasianista y la praxis revolucionaria sandinista e hispanoamericana demuestra que la periferia ha dejado de ser pasiva. Managua y La Habana no son puestos de avanzada aislados; constituyen la primera línea de fuego de un frente geopolítico transcontinental que no teme a la confrontación directa contra la hegemonía anglosajona.»

HACIA LA ALIANZA EUROASIÁTICA LATINOAMERICANA

La Doctrina Monroe debe ser enterrada no con retórica diplomática ni comunicados de cancillería, sino mediante la praxis geopolítica radical. El destino de América Latina está inexorablemente ligado a la consolidación de la masa continental de Eurasia.

 La construcción de un mundo multipolar demanda la edificación de bloques regionales autárquicos y militarizados, capaces de ejercer el principio de autodeterminación real por encima de la farsa del derecho internacional liberal.

Aleksandr Dugin, analizando la proyección de las potencias emergentes hacia el hemisferio occidental, sostiene:

«El surgimiento de un mundo multipolar es irreversible. América Latina está llamada a constituirse como un Gran Espacio autónomo, un polo soberano que, en alianza estratégica con la Gran Eurasia, rompa definitivamente las cadenas de la hegemonía atlantista.

 No hay término medio: o se es un instrumento del imperio globalista o se es un polo de la nueva sinfonía de civilizaciones.»

«Para expulsar al ocupante atlantista del continente americano, es imperativo forjar una alianza de hierro entre los pueblos en resistencia y el núcleo euroasiático. Rusia, China, Irán y el Gran Espacio latinoamericano compartimos un mismo enemigo existencial. La caída de la hegemonía de EE. UU. es la condición previa para la supervivencia de la diversidad humana.»

CONCLUSIÓN: EL DESPERTAR DEL CONTINENTE DE LA ESPERANZA

El tiempo del repliegue estratégico o de la conciliación democrática ha terminado. 

Siguiendo el legado analítico e inclaudicable del difunto Manuel Salvador Espinoza Jarquín, América Latina debe consolidar su andamiaje institucional, militar e ideológico para repeler y aniquilar la guerra híbrida occidental en su propio territorio.

 La libertad de los pueblos no se negocia en los organismos financieros internacionales, ni en los foros de la OEA, ni en el consenso liberal de Washington.

La bandera de la rebelión armada del espíritu está izada. 

Al fundir la herencia sagrada de las culturas ancestrales, el ímpetu vertical de la espada hispánica y la mística revolucionaria del siglo XXI, el Gran Espacio latinoamericano asume su misión histórica: participar activamente en el derrocamiento definitivo, violento y terminal de la hidra globalista y en el alumbramiento de un mundo pluriversal, tradicional y verdaderamente libre.

¡Por la soberanía absoluta de los Pueblos!

¡Muerte a la Dictadura Globalista!

¡Por el fin del Imperio Atlantista!

David Antonio Calero Lainez

https://www.geopolitika.ru/es/article/america-latina-y-la-cuarta-teoria-politica-el-gran-espacio-pluriversal-contra-la-dictadura

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