El 6 de junio marcó el comienzo de una nueva fase en la intensificación del bloqueo económico, comercial y financiero, criminal e ilegal, que las administraciones estadounidenses han impuesto a Cuba durante más de seis décadas.
El nuevo paquete de sanciones (Orden Ejecutiva 14404) anunciado por la administración Trump prevé la inclusión en la lista de «Nacionales Especialmente Designados» (NED) del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, algunos miembros de su familia, así como familiares del líder de la Revolución Cubana, Raúl Castro, ministros del gabinete y altos mandos de las Fuerzas Armadas cubanas.[1]
Las sanciones también afectan a empresas e instituciones estatales, entre ellas la institución financiera estatal FINCIMEX, los conglomerados empresariales GAESA y Gaviota, la agencia estatal Amistur Cuba S.A., consorcios mineros (Moa Nickel S.A.), el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y el Instituto Cubano de la Amistad con los Pueblos (ICAP).
Los impactos han sido inmediatos. Para evitar las sanciones secundarias impuestas por Washington, el banco privado extranjero responsable del procesamiento de pagos internacionales rompió sus vínculos con FINCIMEX, lo que provocó la suspensión total de las operaciones con tarjetas Visa y Mastercard internacionales.
Por la misma razón, importantes cadenas hoteleras como Meliá, Iberostar y Blue Diamond están acelerando su retirada de la isla. Varias aerolíneas extranjeras están haciendo lo mismo, perjudicando aún más al turismo, uno de los sectores clave para la generación de divisas.
Los ciudadanos, bancos y empresas estadounidenses también tienen prohibido realizar transacciones con personas y entidades cubanas sancionadas, bajo pena de incurrir en las mismas sanciones secundarias.
Una ofensiva contra el pueblo
Las nuevas medidas se producen en medio de una escalada sostenida de la ofensiva contra la isla más grande de las Antillas, que comenzó con la declaración de Estados Unidos de que Cuba constituye una "amenaza inusual y extraordinaria" para su seguridad nacional. A esto le siguió un bloqueo energético ilegal y amenazas de represalias económicas contra quienes abastecen de petróleo a la isla, y ahora se ha intensificado con la nueva orden ejecutiva.
Según estimaciones recientes, el bloqueo energético ha causado pérdidas de casi 500 millones de dólares, mientras que las pérdidas de la empresa eléctrica estatal cubana, Unión Eléctrica de Cuba (UNE), se estiman en 280 millones de dólares.
El bloqueo petrolero también afecta al sistema de salud: cerca de 100.000 pacientes esperan cirugía (11.000 de ellos niños); 16.000 pacientes no pueden continuar con sus tratamientos de radioterapia y otros 3.000 no pueden recibir hemodiálisis; 32.000 mujeres embarazadas esperan ecografías; y 30.000 niños no pueden vacunarse.
Según Federica Cresci, miembro del Grupo de Acción Internacionalista Cuba Mambí, el hecho de que tanto ICAP como Amistur figuren entre las entidades sancionadas es un asunto sumamente grave. “No solo se ataca a las estructuras estatales o a las figuras políticas, sino también a los canales a través de los cuales se desarrollan la cooperación, los intercambios culturales, la solidaridad internacional y la amistad entre los pueblos”.
“Mientras Washington sigue hablando de democracia y derechos humanos”, continúa Cresci, “está reforzando un sistema de medidas coercitivas unilaterales que durante más de sesenta años ha asfixiado económicamente al pueblo cubano y ha buscado aislar a la isla del resto del mundo”.
De esta forma, explica el activista, las sanciones no afectan a un gobierno abstracto, sino a la vida cotidiana de millones de personas, impactando el acceso a medicamentos, tecnología, pagos internacionales, comercio e incluso actividades solidarias.
En este sentido, Cresci advierte que Washington pretende decidir no solo lo que las empresas estadounidenses pueden y no pueden hacer, sino también las empresas españolas, los bancos europeos, los operadores turísticos internacionales y cualquier entidad económica que mantenga relaciones con la isla.
“Esta es la verdadera cara del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. No es una medida simbólica ni una disputa diplomática, sino una auténtica guerra económica librada contra todo un pueblo, con el objetivo de generar dificultades, privaciones y sufrimiento para socavar la soberanía del país. Ante esta nueva escalada de agresión imperialista, el silencio equivale a complicidad”, afirmó el activista italiano.
Un bloqueo criminal
Todo esto se suma al enorme daño causado por el bloqueo que se prolonga desde hace décadas, cuyo valor se estima actualmente en aproximadamente 171 mil millones de dólares. Teniendo en cuenta la depreciación del dólar estadounidense con respecto al valor del oro, esta cifra supera los 2,1 billones de dólares.
Solo en 2024, las pérdidas superaron los 7.500 millones de dólares, lo que equivale a 625 millones de dólares al mes, casi 21 millones de dólares al día y más de 868.000 dólares por hora. ¡Un aumento de casi el 50% con respecto al año anterior!
Catorce horas del bloqueo ilegal y criminal representan el costo de la insulina necesaria para tratar a todos los pacientes diabéticos de la isla; dos meses equivalen al costo del combustible necesario para cubrir las necesidades de electricidad del país, mientras que un mes de bloqueo implica la pérdida de los recursos económicos necesarios para el plan anual de producción de energía solar.
Guerra mediática
Pero la situación va aún más allá. Paralelamente a la campaña de máxima presión, las amenazas de intervención militar no han cesado, ni tampoco la campaña mediática internacional llevada a cabo a través de una red de medios cubanos supuestamente “independientes”, financiados por Estados Unidos.
Alan MacLeod, en su artículo “USAID, NED y Open Society financian discretamente a los medios “independientes” de Cuba en su intento por un cambio de régimen”, detalla cómo estas organizaciones mediáticas, que se presentan como promotoras de periodismo de investigación imparcial, están siendo financiadas en secreto por Washington a través de USAID, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y las Fundaciones Open Society (George y Alex Soros), “con el fin de sembrar descontento en toda la nación caribeña, preparándola para una posible invasión “inminente” por parte de la administración Trump”.
CubaNet, ADN Cuba, Diario de Cuba, El Toque y El Estornudo forman parte de esta red y han recibido millones de dólares en financiación para llevar a cabo su labor desestabilizadora. Cuando la administración Trump decidió congelar la financiación a USAID y a la NED, el impacto en estos medios de comunicación fue inmediato. El efecto también se sintió a nivel mundial.
Según el artículo de McLeod, la decisión de Washington reveló inadvertidamente “una extensa red de más de 6200 periodistas y casi 1000 medios de comunicación en todo el mundo que estaban siendo secretamente entrenados, apoyados y financiados por la CIA, todo bajo el pretexto de promover medios de comunicación “independientes” y la libertad de información”.
Al final, continúa el artículo, los medios de comunicación respaldados por Estados Unidos no tuvieron de qué preocuparse, ya que la financiación de la NED y USAID se reanudó tras una reestructuración.
En este contexto, destaca la figura del Secretario de Estado Marco Rubio.
Según un artículo publicado en Cuba Debate, la presencia de Rubio en las plataformas de redes sociales de Ciber Cuba, Mario Pentón, Cubanet y El Toque —verdaderas cámaras de eco financiadas por agencias estadounidenses— funciona como “una arquitectura de influencia y guerra cognitiva, ya que no se limita a informar sobre Cuba o la política exterior estadounidense, sino que busca moldear las percepciones”.
El político ultraconservador, explica el artículo, se centra en presentar a Cuba como sumida en una crisis terminal, a Washington como el centro legítimo de la toma de decisiones, las sanciones como una presión necesaria, la ayuda humanitaria como una coartada moral y la transición política como el resultado inevitable.
En este sentido, el debate sobre Cuba continúa: «Lo que presenciamos no es periodismo, sino una maquinaria de manipulación política, organizada para repetir narrativas específicas, despertar emociones, erosionar la legitimidad de la Revolución Cubana y fabricar consenso en torno a la presión estadounidense».
Amenaza militar
Mientras tanto, las amenazas de Trump contra la isla se intensifican: «Vamos a tomar Cuba en cuanto podamos, en cuanto terminemos con Irán, de regreso haremos escala en la costa cubana», habría dicho recientemente.
Marco Rubio también reiteró su discurso sobre Cuba como un Estado fallido, la necesidad de un cambio de régimen y un nuevo modelo político y económico, acusando a la isla de patrocinar el terrorismo y albergar instalaciones de inteligencia chinas y rusas.
Al hacerlo, el Secretario de Estado presenta cualquier medida que viole el derecho internacional como inevitable y necesaria.
El presidente Díaz-Canel desestimó las nuevas amenazas contra Cuba como “ceguera política”.
“El presidente de Estados Unidos ha hecho nuevas declaraciones amenazantes contra Cuba, y el Departamento del Tesoro ha impuesto nuevas sanciones ilegítimas. Estas medidas buscan reforzar el bloqueo e intensificar el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos.
Esta ceguera política se suma a las medidas coercitivas aplicadas contra nuestro país en las últimas semanas, diseñadas para perjudicar al pueblo cubano. La agresividad y la perversidad del gobierno estadounidense chocarán con nuestra determinación de afrontar los peores escenarios y resistir la ofensiva imperialista”, afirmó.
El canciller Bruno Rodríguez se sumó a las críticas: “Los niños cubanos son víctimas directas de la avaricia, la asfixia económica y la agresión de Estados Unidos. El embargo petrolero y el endurecimiento extremo del bloqueo constituyen un castigo colectivo cruel e indiscriminado que provoca muertes en nuestro país, principalmente de bebés”.
Como ejemplos, Rodríguez explicó que la tasa de mortalidad infantil se ha duplicado, pasando de 4,0 a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos, y que la esperanza de vida de los niños con cáncer ha disminuido del 85% al 65%.
La Indispensabilidad de la Solidaridad
A pesar de los ataques y las campañas criminales para sembrar miedo y terror, la ayuda humanitaria y la solidaridad de gobiernos y pueblos amigos nunca han dejado de fluir hacia Cuba.
"Las bombas destruyen las ciudades. Los asedios destruyen lentamente la vida.
Y cuando esta violencia ha durado sesenta y siete años, el silencio no es neutralidad: es complicidad", advierte Federica Cresci. "Pero si Washington cree que puede aislar a Cuba socavando también la amistad entre nuestros pueblos, está cometiendo un error histórico.
Porque la solidaridad internacionalista no conoce bloqueos, sanciones ni fronteras. Y mientras millones de mujeres y hombres en todo el mundo sigan apoyando al pueblo cubano, ningún asedio podrá quebrantar su dignidad, su soberanía y su resistencia.
La solidaridad no está sancionada. La solidaridad no se detiene. La solidaridad no se rinde", concluye.
Notas [1] Individuos, empresas y grupos vinculados a países sancionados, terroristas o narcotraficantes internacionales. Esta base de datos es administrada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Fuente: LINyM
(Traducido por The Left Views con permiso del autor)
https://www.leftviews.in/en-IN/international-89167/cuba-51946/cuba-44434
