Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Estados Unidos lanza una iniciativa mundial para declarar como terroristas a la izquierda mundial

En un acto con 66 países, Marco Rubio equiparó las acciones de protestas de izquierda con la de atentados bomba organizados por "neonazis". Aunque fue invitado, el gobierno de México no asistió. Brasil y Colombia fueron los otros ausentes notables.

Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. 

Pero su naturaleza fundamental es siempre la misma: un resentimiento ponzoñoso, disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación. 

Atacan oleoductos y gasoductos; ferrocarriles; redes eléctricas y laboratorios; y los símbolos físicos y tangibles del poder y la invención. Una bomba colocada por un grupo neonazi es un acto de maldad atroz y asesino. 

Lo es; pero una bomba colocada por un revolucionario marxista se considera algo revolucionario, un trágico exceso de idealismo. 

Quizás sus medios fueron desacertados o fruto de un celo excesivo, pero sus fines eran virtuosos y justos”, declaró Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, frente a los representantes de 66 países de Europa, Asia, África, América Latina y Oceanía.

La cumbre, organizada en Washington, tuvo como objetivo internacionalizar, como “amenaza a la seguridad”, las acciones de protesta de los movimientos de izquierda de todo el mundo.

 Una equiparación con el “terrorismo interno” vinculada a la orden ejecutiva, sancionada por Donald Trump, después del asesinato de Charlie Kirk, donde se estableció como grupos “terroristas internos” a los grupos Antifa (antifascistas) de Estados Unidos. 

La paradoja es que el principal implicado en el asesinato de Kirk, Tyler Robinson, es un joven proveniente de una familia mormona pro armas y seguidora del movimiento MAGA de Trump.

En la era de la posverdad, poco de eso importa, ya que esta nueva hipótesis de “amenaza” fue incluida en la estrategia de antiterrorismo de la Casa Blanca que llama a sus agentes de seguridad a perseguir, desmantelar y desfinanciar a todas las organizaciones que entren dentro de esta tipificación.

La “Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político”, como se llamó este encuentro, unió a representantes de países como España, Canadá, Alemania, Italia e Israel. 

Aunque fue invitado, el gobierno de México no asistió, confirmó a La Jornada un vocero del Departamento de Estado. Brasil y Colombia fueron los otros ausentes notables del encuentro en el que, se encontraban representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Rubio, en ese relato, habló, por ejemplo, de una “red transnacional” conectada por esos “militantes de Antifa que viajan desde toda Europa y hacia las Américas para participar en ataques conjuntos, canalizar propaganda y material de capacitación, e intercambiar información sobre objetivos a través de canales encriptados compartidos; se desplazan mediante redes clandestinas de casas de seguridad y financiación, sostienen sus operaciones con fondos transnacionales y colaboran con Estados extranjeros hostiles que comparten su misión”. 

Esta caracterización alcanza desde movimientos pro Palestina hasta protestas contra el cambio climático, proyectos mineros y revueltas sociales por políticas neoliberales, entre otros. 

Es un llamado a una criminalización, auspiciada por Estados Unidos, tan arbitraria y líquida que puede servir de motivo para declarar como terrorista hasta a quienes protesten por el estado de una carretera o un escándalo de corrupción.

Rubio, además, comparó su llamado con el armado de una coalición internacional contra el terrorismo islámico después del 11 de septiembre y los atentados del 11 de marzo en Madrid.

 “Entonces, nos pusimos manos a la obra y formamos una coalición mundial, colaborando con muchos de los amigos aquí presentes hoy. 

Los ataques y complots yihadistas en Estados Unidos se han reducido en dos tercios desde el apogeo del Estado Islámico, y el número de víctimas mortales del terrorismo yihadista en Europa cayó aproximadamente un 97 % entre 2015 y 2024”

Rubio puso como ejemplo las acciones armadas de guerrillas de los años 70 como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, los Tupamaros en Uruguay, Sendero Luminoso en Perú y las Brigadas Rojas en Italia. 

“La extensa red de inteligencia e ideología del régimen cubano contribuyó a forjar la extrema izquierda en nuestro país y en nuestro hemisferio, y sigue estando inextricablemente ligada a grupos y movimientos de extrema izquierda tanto en Occidente como más allá de sus fronteras. 

Los terroristas de extrema izquierda actuales pueden recaudar fondos en un país, alojar sus comunicaciones en un segundo, recibir formación en un tercero, reclutar militantes en un cuarto y, finalmente, atacar un objetivo en un quinto país. Por ello, no tenemos más remedio que afrontar esta amenaza unidos”, remarcó.

Rubio, además, comparó su llamado con el armado de una coalición internacional contra el terrorismo islámico después del 11 de septiembre y los atentados del 11 de marzo en Madrid

En la reunión, además, participaron otros integrantes de la Casa Blanca como el director del FBI, Kash Patel; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller. 

“Este es un cáncer mortal para la civilización, y el mayor riesgo que tenemos es que nuestras instituciones se han vuelto demasiado blandas y cobardes para defendernos de una amenaza mortal. 

Si tu civilización es tu hogar, debes defenderla con la misma pasión y fuerza que si un intruso entrara en la casa donde vive tu familia. Ese es el nivel de dedicación y urgencia que se requiere. 

Y la mayor amenaza es que, aunque seamos más los que creemos en el orden y la civilización, la libertad y el Estado de Derecho, somos más blandos que los que buscan acabar con nosotros. No hay un momento en que el terrorista de izquierda se dé por satisfecho y deje de avanzar; si se le permite seguir su curso inevitable, siempre desemboca en un gulag. 

Siempre deriva en el encarcelamiento masivo de adversarios políticos, en la privación de sus derechos y libertades, y en la imposición de un dolor, una humillación y un sufrimiento inmensos con el fin de establecer un control absoluto y total mediante el terror psicológico, físico y real. 

Y debemos comprender que ese es el alcance y la magnitud de la amenaza a la que nos enfrentamos”, sostuvo Miller.

Estas declaraciones, por supuesto, tienen sus propias coordenadas según cada región.

 En Europa son un llamado a la coordinación con las extremas derechas que están en el poder y la oposición para criminalizar a sus adversarios. 

Una convocatoria que se hace más débil cuando se trata de partidos, o fuerzas políticas, ya establecidas, pero más fuerte contra movimientos pro Palestina, ecologistas o a favor de derechos sociales, como el de la vivienda, que están en permanente lucha. 

Un ejemplo claro de ello es la declaración como organizaciones “terroristas internacionales” por parte de la Casa Blanca de las agrupaciones europeas como Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria.

La intención clara es armar una red internacional de persecución de figuras clave de movimientos, como el pro Palestina, para encarcelarlas y demonizarlas. 

El ejemplo más claro de ello es la reciente detención en Ibiza del millonario estadounidense James ‘Fergie’ Cox Chambers Jr. por financiar organizaciones a favor de Palestina y en contra del genocidio en Gaza. 

Por otro lado, en Europa ya funcionan iniciativas de criminalización de figuras de izquierda, emprendidas por la Comisión Europea, por su cercanía a la causa palestina o bajo acusaciones de ser cercanos a Rusia. 

El periodista alemán de origen turco Hüseyin Doğru fue sancionado por publicar reportajes calificados como pro Hamás cuando, en realidad, denunciaban el genocidio en Gaza y los crímenes de Israel.

Las ultraderechas en el gobierno tienen, en ese contexto, el respaldo político de Estados Unidos para hacer esto mismo ahora bajo la Doctrina Donroe 2.0

Para América Latina, el peso del llamado tiene una clave más profunda, ya que revive las viejas doctrinas de seguridad empleadas por las dictaduras militares para perseguir a militantes de izquierda por “terroristas”. 

Del Plan Cóndor hasta las invenciones caricaturescas sobre el Foro de São Paulo, la calificación líquida de terrorismo interno puede alcanzar a partidos y movimientos políticos que se opongan a las políticas de entrega de recursos naturales y ajuste económico emprendidas por los gobiernos de extrema derecha latinoamericanos. 

Les da un paraguas narrativo, legal y diplomático para organizar sus propias “razias” a figuras impopulares como el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, o Javier Milei en Argentina. También al recién electo Abelardo de la Espriella en Colombia, cercano a figuras del paramilitarismo colombiano responsable de la desaparición de innumerables activistas sociales y militantes de izquierda en el país.

Por supuesto, esto tiene un antecedente cercano en el ciclo político latinoamericano entre 2014 y 2020, cuando la mayoría de los presidentes progresistas fueron encarcelados o procesados por corrupción, gracias a procesos impulsados desde Estados Unidos tras la Operación Lava Jato en Brasil, que reveló una estructura de sobornos por parte de empresas brasileñas con la estatal Petrobras, mientras los gobiernos de derecha, como el de Iván Duque en Colombia, Sebastián Piñera en Chile y Guillermo Lasso en Ecuador, intentaron criminalizar las protestas en contra de sus políticas de ajuste. 

Las ultraderechas en el gobierno tienen, en ese contexto, el respaldo político de Estados Unidos para hacer esto mismo ahora bajo la Doctrina Donroe 2.0, que busca asegurar una América Latina para los americanos con descarada influencia en los procesos electorales, demonización de líderes de izquierda e invasiones como en Venezuela.

“Por demasiado tiempo nuestra doctrina contra-terrorista ha tenido un punto ciego… la violencia extremista procedente de la izquierda política”, declaró Rubio.

La nueva declaración de terrorismo “doméstico” forma parte de un nuevo capítulo de fallidas políticas de seguridad para exterminar a los movimientos de izquierda nacionalistas e internacionalistas.

https://www.diario-red.com/articulo/internacional/estados-unidos-lanza-iniciativa-mundial-declarar-como-terroristas-izquierda-mundial/20260717145817073082.html

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