El expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador publicó una extensa misiva en la que expresó su respaldo a su sucesora, Claudia Sheinbaum, al tiempo que secundó la postura de la mandataria en torno a los verdaderos intereses de Estados Unidos detrás de los amagos contra el país latinoamericano bajo el pretexto del combate al narcotráfico.
"Es claro que estos ataques no son motivados, como bien lo dijo nuestra presidenta Sheinbaum el pasado domingo [31 de mayo], por un interés genuino de resolver el grave problema que lamentablemente sufren los estadounidenses por la prolongada pandemia de adicción al consumo de drogas; no, se trata de un asunto de carácter político y electoral", se lee en el texto.
En ese sentido, el exmandatario señaló, sin especificar quiénes, a "algunos funcionarios de Estados Unidos" de estar tramando "debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel".
▫️ En el texto, López Obrador también expresó su extrañeza por la conducción del segundo mandato del presidente Donald Trump, sugiriendo que el "sorprendente cambio" se debe "a sus falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras".
MI APOYO SIN CONDICIONES A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO Y UNA RESPETUOSA REFLEXIÓN SOBRE EL PRESIDENTE DONALD TRUMP
No me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el de México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre, ahora con el pretexto del combate a la migración y al narcoterrorismo.
Es claro que estos ataques no son motivados, como bien lo dijo nuestra presidenta Sheinbaum el pasado domingo, por un interés genuino de resolver el grave problema que lamentablemente sufren los estadounidenses por la prolongada pandemia de adicción al consumo de drogas, no, se trata de un asunto de carácter político y electoral.
Para ser más claros: algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas.
Además, confían en que podrán engañar de nuevo a muchos ciudadanos estadounidenses con la táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras, con miras a las próximas elecciones de noviembre, para seguir culpando a México de todos y cada uno de sus males.
Aunque reitero, nada de ello es novedoso y la prepotencia siempre suele ser predecible, sobre todo en épocas de decadencia.
Lo único que me llama la atención es el sorprendente cambio de actitud del presidente Donald Trump, en especial en la relación con México.
Hablando de lo que me consta y puedo probar, el Trump de ahora es distinto al que traté.
En mi experiencia, fueron varios los asuntos que resolvimos, en bien de nuestros pueblos, mediante el diálogo argumentado y sin confrontación.
En pocas ocasiones tuvimos discrepancias; es más, sólo recuerdo una acalorada controversia, cuando, por el asunto migratorio, amago con imponer aranceles, lo cual nos iba a llevar a responder de la misma manera, pero afortunadamente llegamos a un acuerdo antes de que escalara el conflicto.
Mientras fui presidente, se abstuvo de hablar mal de los mexicanos y de mencionar el muro; firmamos el nuevo tratado comercial, no puso trabas a las exportaciones con pretextos sanitarios, ambientales o de otra índole, como es frecuente con el tomate, el atún o el ganado.
Tampoco aumentó los cobros por el envió de remesas; aceptó nuestra propuesta de no incluir el petróleo de México en el tratado, por respeto a nuestra soberanía energética.
Nos ayudó durante la epidemia de COVID; en dos ocasiones me ofreció apoyo de agentes o de fuerzas especiales para el combate a la delincuencia y comprendió mi desacuerdo.
Al final de su mandato, eran tan buenas las relaciones y había tanta confianza en nuestro gobierno que, cuando elementos de la DEA y del Departamento de Justicia, en venganza contra el Ejército Mexicano fabricaron un expediente en contra del general Salvador
Andrés Manuel López Obrador
