Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

-Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

¿Por qué USA va a perder la guerra de Irán y va a entrar en un profundo declive?

Treinta y cinco años después de la caída del Muro de Berlín, el orden mundial nacido del triunfo occidental comienza a mostrar profundas grietas. 

La guerra contra Irán podría convertirse en el episodio que acelere un declive ya visible del poder estadounidense. 

Mientras emergen nuevas potencias y alianzas económicas alternativas, la hegemonía que parecía indiscutible tras el final de la Guerra Fría se enfrenta hoy a su mayor desafío histórico (Manrique García Pérez)

Desde que se inició una nueva etapa histórica mundial el 9 de noviembre de 1989, con la equivocada alegría por la caída del muro de Berlín, la caída de la Unión Soviética y la implantación neoliberal global del W. C. [1], el Imperio Colonial, espoliador del Sur Global, nos convenció de que había empezado el fin de la historia y la hegemonía absoluta de los EE. UU. 

Desde entonces, Europa comenzó a pasar a segundo plano en el concierto mundial, pasando a un papel subsidiario y totalmente lacayo del Imperio de los EE. UU. Y todos tan contentos; pero no exactamente todos. 

Sólo disfrutaron de esta nueva fase prepotente del capitalismo unas pocas élites del Primer Mundo. 

Las mayorías, incluso las del propio Primer Mundo, sólo pudieron contemplar cómo las brechas sociales, globalmente, aumentaban vertiginosamente y cómo, en este llamado “mundo libre”, los ricos se hacían cada vez mucho más ricos y los pobres cada vez mucho más pobres.

Había nacido un mundo que tenía libertad para crecer económicamente mucho, pero sólo para unos pocos, a costa de que muchos otros decrecieran económicamente. 

No hay duda de que, con la llegada del neoliberalismo, la inmensa mayoría de la población planetaria vive peor que antes. 

Y tampoco hay duda de que, con la globalización neoliberal, hemos llegado a tres efectos absolutamente catastróficos: una precarización planetaria; una intensificación creciente de las guerras; y un calentamiento global debido, principalmente, a los continuos comercios y transportes masivos de productos a larguísimas distancias.

Desde entonces, la intensidad y el número de guerras aumentaron considerablemente, pues el imperio había conseguido más libertad para intensificar impunemente sus guerras, bélicas, económicas y sociales. Hoy, desde el inicio de 2026, con Donald Trump embriagado de libertad para avasallar a todos los países del orbe, nos vemos ya abocados a una posible Tercera Guerra Mundial que podría ser nuclear. De aquellos polvos han venido estos lodos.

Pero esta prepotencia impune y arrogante de los EE. UU. e Israel, su socio más directo, parece empezar a estar amenazada.

 En efecto, la libertad hegemónica y abusiva de USA comienza a agotarse, pues el Imperio está entrando en una fuerte decadencia; y es bastante probable que la última y más grande guerra que USA está emprendiendo en este mes de marzo de 2026 contra todo el Oriente Medio vaya a perderla.

Además, sucede que este ataque a Irán, emprendido por el imperio sionista de los EE. UU., se ha iniciado sin la necesaria aprobación de la ONU; es inconstitucional respecto a la Constitución de los Estados Unidos e ilegal en cuanto al derecho internacional. Estas cada vez mayores debilidades bélicas, económicas, sociales y de prestigio las describo a continuación.

A. Debilitamiento bélico del imperio de Occidente

Donald Trump y Benjamín (Bibi) Netanyahu se han metido en un auténtico avispero de países islámicos que, aunque algunos de ellos eran amigos de los EE. UU. y habían firmado los Acuerdos de Abraham [2] actualmente están debilitando esas relaciones debido al impacto del genocidio de Gaza y del conflicto con Irán.

Un avispero de Oriente Medio cuyas bases USA están siendo destruidas sistemáticamente por Irán en más de siete países circundantes a su territorio. 

Y no sólo estas bases, sino también uno de sus tres portaaviones, el Abraham Lincoln que, después de haber sido fuertemente dañado, terminó huyendo hacia el sur, quizá hacia la importante base militar estadounidense de Diego García, en una isla del océano Índico situada cerca de 2.000 km al sur de la India.

Irán cuenta con un arsenal de armas de tecnología puntera, misiles hipersónicos zigzagueantes y drones inteligentes que ha ido almacenando durante más de treinta años. 

Recibe armamento ruso y chino y, sobre todo, cobertura satelital que le permite discernir todos los movimientos de las fuerzas gringo-israelíes; una ayuda que quizá resulta más efectiva que el simple envío de armamento material.

Con esta ayuda, Irán evita el control de sus redes por parte del neoliberalismo global de Occidente y aumenta su soberanía digital. 

Por ejemplo, gracias a esta cobertura satelital, a los pocos días de iniciarse el ilegal ataque gringo-sionista, Irán pudo destruir la estación de datos de Microsoft de Oriente Medio.

Por el contrario, los EE. UU. empiezan a quedarse desfasados en armamento de tecnología puntera, ya superada por la de Rusia, China e Irán. 

Y este desfase puede aumentar aún más, porque China podría interrumpir el suministro de tierras raras a los EE. UU., indispensables para la inteligencia artificial y para el armamento de tecnología avanzada que tanto necesita en esta ilegal guerra.

USA e Israel pensaban que asesinando al líder ayatolá Alí Jameneí terminarían con el régimen iraní; sin embargo, lo que han conseguido es enfurecer a un ejército islámico fundamentalista que, en su imaginario, da más prioridad al martirio que a la propia vida, y a un pueblo que, en lugar de rendirse, se ha unido aún más en la resistencia y el contraataque.

Por otro lado, los países islámicos del entorno de Irán están abandonando el Tratado de Abraham y alejándose de Israel, que está generando una guerra que puede terminar afectando a todo el mundo islámico circundante.

Es de agradecer que Rusia y China, de forma inteligente y prudente, hayan ayudado a Irán sólo con la mencionada cobertura satelital y con “ejércitos proxy”; pues si realizaran un enfrentamiento directo con USA existiría el gran riesgo de desencadenar una tercera guerra mundial nuclear.

B. Crisis económica, financiera, industrial y social, debilitamiento creciente del imperio

La gran riqueza y el poderío de USA se deben principalmente al expolio colonial y al poder de los petrodólares que doblegan la economía de los países colonizados; pero este dominio comienza a resquebrajarse con la aparición del grupo multipolar de los BRICS. 

Los pueblos empobrecidos por el expolio y por la dependencia de la hegemonía absoluta del dólar ya pueden comerciar fuera del sistema SWIFT, iniciando intercambios con el grupo BRICS, creado en 2006 y constituido inicialmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, cinco países que suponen más del 46 % de la población mundial y cerca del 37 % del PIB mundial.

Recientemente se han incorporado Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia; además, otros diez países han sido invitados a sumarse, entre ellos Argelia, Bolivia, Argentina, Cuba, Nigeria, Tailandia, Vietnam, Arabia Saudita y Turquía. También existe la posibilidad de comerciar con los países de la Organización de Cooperación de Shanghái.

Mientras tanto, USA y Occidente continúan empobreciendo de forma extrema al Sur Global, lo que favorece que muchos países trasladen progresivamente sus relaciones económicas hacia el sistema no dolarizado de los BRICS.

La errónea política de Donald Trump, basada en la imposición de fuertes aranceles a numerosos países del mundo, terminó funcionando como un bumerán contra la economía estadounidense. Ante estas cargas comerciales, muchos países se vieron obligados a buscar alternativas y a refugiarse en el comercio multipolar de los BRICS.

Es notorio que los EE. UU. son profundamente dependientes del petróleo; el motor de todo el país es el consumismo de energías fósiles. 

No sólo para abastecer a más de cien millones de automóviles, sino también para sostener su industria agrícola basada en insumos químicos derivados del petróleo y la enorme industria de plásticos utilizada en innumerables tipos de envases.

Sin embargo, Estados Unidos ha perdido parte del abastecimiento de su gran aliado Arabia Saudí, nación que comienza a mirar con simpatía al bloque BRICS y que incluso ha sido invitada a incorporarse a él. 

Al mismo tiempo, los pozos de petróleo obtenidos mediante fracking empiezan a mostrar signos de agotamiento, lo que constituye otro factor de debilitamiento.

A esto se añade que la economía estadounidense se encuentra cada vez más tensionada por su gigantesca deuda pública, que supera los 33 billones de dólares, la mayor del mundo, y cuyo principal acreedor es China.

La última noticia procedente del conflicto con Irán es que el régimen iraní ha aprobado el cierre del estrecho de Ormuz. Este estrecho funciona como la yugular energética de la economía occidental, pues por él transita aproximadamente el 20 % de todo el petróleo comercializado en el mundo, unos 20 millones de barriles diarios.

Una acción de esta magnitud, motivada por la indignación provocada tras el asesinato del ayatolá Alí Hoseiní Jameneí, dañará no sólo a Estados Unidos sino a toda la economía mundial.

Estados Unidos resultará especialmente afectado, ya que su economía y su modo de vida dependen en gran medida del consumo de petróleo. Además, en esta guerra necesita el crudo procedente del Oriente Medio que transita precisamente por el estrecho de Ormuz para abastecer a su armada y a su aviación.

La situación se agravará aún más por la decisión del Gobierno español presidido por Pedro Sánchez de abolir el uso de las bases militares (de utilización compartida hispano-norteamericana) andaluzas de Morón y Rota por parte de Estados Unidos, instalaciones clave para el repostaje de barcos y aviones enviados desde Norteamérica hacia el frente de Oriente Medio. Ahora Washington tendría que utilizar bases situadas en el norte de Europa, lo que retrasará entre dos y tres días el envío de refuerzos al frente de Irán.

C. Crisis de desprestigio del tándem Israel sionista y EE. UU. imperial

En tercer lugar, las acciones bélicas y económicas impulsadas por Donald Trump y Netanyahu están provocando un fuerte deterioro del prestigio internacional del bloque occidental, lo que inevitablemente repercutirá en su comercio internacional y en la confianza diplomática hacia Estados Unidos.

El 9 de noviembre de 2024 Netanyahu fue declarado, Corte Penal Internacional, criminal de guerra por el genocidio de Gaza. Además, el gobierno sionista de Israel ha perdido su reputación de invulnerabilidad al demostrarse que su famosa “cúpula de hierro” no es completamente impenetrable. La devastación sufrida en territorio israelí por drones y misiles hipersónicos procedentes de Irán ha sacudido esa imagen de seguridad absoluta que Netanyahu creía poseer.

En el plano económico, el desprestigio diplomático también puede tener consecuencias profundas. El 12 de marzo de 2026 el primer ministro de Canadá, Mark Carney, canceló un acuerdo de suministro de petróleo a Estados Unidos valorado en 865 mil millones de dólares, como reacción a las intolerables exigencias de Donald Trump.

Canadá exporta anualmente alrededor de 160.000 millones de dólares en energía fósil a Estados Unidos y constituye su principal proveedor extranjero de petróleo, que cubre un 70% de su gasto en energía fósiles. 

El enfado del gobierno canadiense fue tal que, al día siguiente de la cancelación, Mark Carney, en tiempo récord de 24 horas, impulsó una agrupación internacional de 40 países críticos con la política de Trump. 

Este bloque reúne economías que, en conjunto, representan cerca de 58 billones de dólares de PIB, más del 50 % de la economía mundial, mientras que Estados Unidos alcanza sólo los27 billones. Entre los miembros de esta agrupación se encuentran numerosos países de la Unión Europea. Incluso su presidenta, que siempre fue extremadamente lacaya de los EE. UU., declaró que el trato dispensado por Trump a Canadá resultaba intolerable.

Este grupo internacional elaboró un documento en el que se instaba a Estados Unidos a aceptar ciertas condiciones antes del 18 de marzo de 2026, entre ellas entre otros, estos tres puntos principales: 

1. Si no acepta las condiciones razonables del acuerdo cancelado por Canadá, EE. UU. perderá los compromisos de compra de energía fósil de un conjunto de naciones europeas y asiáticas por un valor de 180 mil millones de dólares. 

2. Canadá contará con el respaldo financiero de los 40 países, y a USA le es imposible poner sanciones simultaneas a 40países.

 3. Los EE. UU. sufrirán un aislamiento diplomático por como trató Trump a Carney.

Con todo ello, el prestigio internacional de Estados Unidos y su economía podrían verse gravemente dañados

Por ejemplo, la inversión extranjera, tan necesaria para la economía estadounidense, ya ha comenzado a frenarse; al mismo tiempo empiezan a aparecer tensiones en los mercados alimentarios. 

Y por otra parte, el turismo en Israel prácticamente ha desaparecido debido a su desprestigio internacional asociado al genocidio de Gaza, lo que ya está provocando importantes pérdidas económicas.

Conclusión

En resumen, todas estas debilidades (crisis económica, industrial, financiera, social y Alimentaria) están relacionadas con un planteamiento profundamente erróneo en el que se ha priorizado el beneficio económico oligárquico a corto plazo, sacrificando lo que debería ser el objetivo fundamental de cualquier sociedad: el bienestar general a largo plazo.

Notas:

[1] W. C. o Consenso de Washington, por sus siglas en inglés. Se trata de una hoja de ruta para las privatizaciones y las desregulaciones del sistema económico global, articulada en torno a un decálogo que incluye: la disciplina presupuestaria, es decir, reducir al mínimo los gastos del Estado hasta dejarlos escuálidos e insuficientes; cambios en las prioridades del gasto público, reduciendo los presupuestos en áreas consideradas menos productivas, como la sanidad, la educación o las infraestructuras; una reforma fiscal encaminada a ampliar las bases imponibles y aplicar tipos marginales moderados; la liberalización financiera, especialmente en lo relativo a los tipos de interés; la búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos; la liberalización comercial; la apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; las privatizaciones de empresas y servicios públicos; las desregulaciones, especialmente en materia de precios y salarios; y, finalmente, la garantía de los derechos de propiedad.

[2] Los Acuerdos de Abraham fueron firmados en septiembre de 2020 bajo el auspicio de Estados Unidos; normalizaron las relaciones diplomáticas, comerciales y de seguridad entre Israel y cuatro naciones árabes, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos. Estos pactos, presentados como históricos, reconfiguraron la geopolítica de Oriente Medio, pues rompieron el consenso árabe previo respecto a Israel y orientaron la cooperación regional hacia dos objetivos principales: la contención estratégica de Irán y el impulso de proyectos de desarrollo económico.

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT.

https://rebelion.org/por-que-usa-va-a-perder-la-guerra-de-iran-y-va-a-entrar-en-un-profundo-declive/
El más reciente Más antigua

Related Posts

Subscribe Our Newsletter