Los mentores del activista venezolano Lorent Saleh durante su estancia en Colombia fueron los principales impulsores del narco-paramilitarismo
El supuesto activista por los derechos humanos Lorent Saleh, durante su paso por Colombia, mantuvo contactos con organizaciones neonazis como Tercera Fuerza, Restauración Nacional, la Alianza Nacional por la Libertad o el Comité Nacional de Víctimas de la Guerrilla, todas ellas impulsadas por los ideólogos del narco-paramilitarismo en el país caribeño, donde, contando con la complicidad de políticos, miembros de la policía, del ejército y del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) infiltrado por la DEA, ejecutaron miles de crímenes amparándose en su impunidad y fueron aliados indispensables de los grandes carteles de la droga.
Lorent Saleh, que declaraba ser terrorista, a la vez que participaba en actos del Centro Democrático de Álvaro Uribe Vélez, alias Matarife, parecía moverse en el entorno adecuado que le permitiría perpetrar sus violentos planes en territorio venezolano, en los que incluía asesinatos selectivos y actos de sabotaje, como él mismo manifestó en alguno de sus videos.
Su extradición desde Colombia en 2014 fue teatralizada para convertirlo en una víctima del gobierno de Maduro y su estatus fue confirmado en 2017 con la concesión del premio Sájarov por el Parlamento Europeo, ignorando todos los indicios y las declaraciones que lo situaban como un extremista dispuesto a usar la violencia.
Lorent Saleh aterrizó en Colombia en julio de 2013 de la mano de Fernando Vargas Quemba, como ponente en el Foro Nacional de Víctimas de las FARC, en el que también participó la uribista María Fernanda Cabal.


Fernando Vargas Quemba, que entonces presidía el Comité Nacional de Víctimas de la guerrilla (VIDA), fue uno de los principales impulsores del proyecto paramilitar en la zona colombiana del Magdalena Medio en los años 80 y 90 y también de su brazo político, el Movimiento de Restauración Nacional (Morena), acompañado de Armando Valenzuela Ruíz, el referente intelectual y mentor de Tercera Fuerza, y del comandante paramilitar Iván Roberto Duque, alias “Ernesto Báez”.
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Este proyecto inicial de Quemba, Valenzuela y Baez en los 80 ya estaba financiado por los grupos de autodefensa y paramilitares implicados con el narcotráfico, que operaban bajo las siglas de Acdegam (Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio) y que fueron el germen de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada.
“Los hallazgos implican relaciones activas de las ACMV con funcionarios de la institucionalidad local y regional, de los ámbitos estatal y gubernamental, con líderes políticos reconocidos, algunos de ellos en desempeño de cargos públicos.
Estos factores permiten explicar la impunidad de la violencia que las ACMV ejercieron en contra de la población civil de la Altillanura.”
El control de esta zona del país, rica en recursos naturales y cercana a la frontera de Venezuela, permitía a los carteles y a los paramilitares asentarse en un terreno estratégico para llevar a cabo sus operaciones.
La historia de la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio y sus derivadas es la historia de los mentores de Lorent Saleh en Colombia, un relato de masacres y genocidio político imposible de ignorar si mencionamos a estos personajes.
Fernando Vargas Quemba

Fernando Vargas Quemba es de los pocos que siguen vivos, en activo, y manteniendo un perfil público donde, curiosamente, completa sus campañas antipetristas haciéndose eco de toda la desinformación que distribuyen los agentes de la fachosfera mediática española, mientras sigue promocionando las campañas de Lorent.
Como histórico del paramilitarismo, el abogado Quemba es un ferviente anticomunista, que se presenta como estudioso del proceso violento que vivió el país durante décadas.
Conocido por su oposición frontal a los procesos de paz y su relato parcial e interesado contra las FARC y los partidos democráticos que surgieron tras las desmovilizaciones de la guerrilla, fue investigado en 2022 por su papel como profesor de derechos humanos de diferentes unidades del ejército colombiano.



Vargas Quemba y otro de los líderes de Tercera Fuerza, Diego Romano, formaban tándem en el denominado Comité Nacional de Víctimas de la guerrilla (VIDA), la plataforma anticomunista que introdujo al activista venezolano en el circuito colombiano de la extrema derecha en 2013.

En esta protesta del Comité de Víctimas de la guerrilla participaron Eduardo Romano, María Fernanda Cabal y Fernando Vargas Quemba.

Quenba, en 2013, utilizó a Saleh para atacar al gobierno de Juan Manuel Santos por sus acuerdos de paz con las FARC, una campaña en la que también participaron los sectores más radicales del uribismo, encabezados por el propio Álvaro Uribe y su fiel escudera María Fernanda Cabal, a pesar de pertenecer al mismo partido que Santos..
Las actividades del Comité Nacional de Víctimas de la guerrilla (VIDA) fundado por Quenba se centraban en reivindicar y defender a militares implicados en las masacres y los casos de “falsos positivos”, una estrategia de ejecuciones extrajudiciales que pretendía hacer pasar por guerrilleros a ciudadanos inocentes para mejorar los resultados del ejército en su lucha contra las FARC.
Uno de los responsables de esas ejecuciones, el general Henry Torres Escalante, responsable del asesinato de 146 personas en el departamento de Casanare, aparece en esta fotografía junto al activista venezolano.

En estas campañas de amparo a uniformados implicados en la violencia, solían colaborar los activos de Restauración Nacional, herederos de MORENA, la organización fundada por Quenba, Valenzuela y Baez para dar cobertura política a las actividades de los grupos paramilitares del Magdalena Medio.
En aquellas fechas Saleh también intervino, como ponente, en la puesta de largo de la Alianza Nacional de la Libertad, herederos políticos de “Tercera Fuerza” en la que se encontraban presentes Alfredo Devia Medina (“el Comandante”), Diego Cubillos y Pablo Victoria, vinculados todos ellos con Juan de Jesús Pimiento Traslaviña, alias ‘Juancho Diablo’, un jefe paramilitar del Magdalena Medio, a las órdenes del esmeraldero Víctor Carranza, otro de los padrinos de Acdegam, la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio que sirvió de plataforma a las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada y a MORENA.
Al difunto Alfredo Devia Medina (“el Comandante”), uno de los fundadores de Tercera Fuerza, se le identificaba con las actividades de la banda “Los Rastrojos”.

Armando Valenzuela Ruíz
Armando Valenzuela Ruíz, fallecido en 2007, fue otro de los impulsores y promotores del paramilitarismo, formando parte del mismo grupo que el abogado Quenba.
Valenzuela era un adorador de Adolf Hitler que negaba el holocausto judío y también un fanático anticomunista; su papel como editor y articulista en varios medios de la época le ofrecía una tribuna desde la que lanzar sus proclamas antisemitas y justificar la violencia de las entonces denominadas autodefensas, en las que participaba activamente.
Esa tribuna permitió a Valenzuela estigmatizar públicamente a los líderes de la Unión Patriótica, un partido creado en 1985 por exguerrilleros de las FARC y miembros del Partido Comunista Colombiano, que luego fueron eliminados sistemáticamente por los paramilitares y narcotraficantes con los que andaba asociado.
La Jurisdicción Especial para la Paz contabilizó, en un informe publicado en 2022, 5.733 militantes de la Unión Patriótica asesinados entre 1984 y 2016.
Dos candidatos presidenciales, los abogados Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, 5 congresistas en ejercicio (Leonardo Posada, Pedro Jiménez, Octavio Vargas, Pedro Luis Valencia, Manuel Cepeda), 11 diputados, 109 concejales, varios exconcejales, 8 alcaldes en ejercicio, 8 exalcaldes y miles de militantes que fueron sometidos a un exterminio físico y sistemático por parte del aparato del estado y la policía en colaboración con grupos paramilitares y narcotraficantes como Gonzalo Rodríguez Gacha, apodado «El mexicano», cofundador y cabecilla del Cartel de Medellín.
Gacha, el rey de las esmeraldas Víctor Carranza y elementos neonzais como Valenzuela y Fernando Vargas Quemba, fueron los principales puntales del proyecto paramilitar en esta zona del Magdalena Medio e identificaron a la Unión Patriótica como una amenaza para sus intereses.
En el 86 asesinaron a Pedro Nel Jiménez Obando, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, y a Octavio Vargas Cuellar, ambos de la UP, en el 87 le tocó al hermano de Vargas Cuellar, Arnulfo, concejal del municipio de El Castillo. Por nombrar algunas de las muchas víctimas de esta formación política en los departamentos de Meta y Vichada, un exterminio que se prolongó hasta 2006.
Para 1993 la organización de narcotraficantes, ganaderos, mineros y paramilitares ya se denominaba “Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada” y Acdegam (la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio), se encargaba de financiar el entrenamiento de sus sicarios, para lo que contrato al mercenario de origen israelí Yair Klein, quien declaro en 2012 que actuaba con el apoyo del DAS y la Policía Nacional, y que fue financiado por hacendados y ganaderos entre los que se encontraría el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
En los estatutos de constitución del régimen disciplinario de las ACMV, ellos mismos se definen como: Una organización antisubversiva actuando dentro del marco político-militar armado, para defender los derechos, los bienes y la honra de las personas de bien, comprometiéndonos a ejercer el control general en estas regiones rurales y urbanas donde existe el abandono del Estado y fluye la presencia guerrillera, de milicias de apoyo, milicias populares y grupos delincuenciales organizados dedicados al hurto y al abigeato, convirtiéndose en objetivo militar según el grado de responsabilidad (Tribunal Superior de Bogotá, 2013, página 220).
En 1997 ya actuaban junto a las Autodefensas de Carlos Castaño Gil, otro de los paramilitares que en esa época colaboraban con el cartel de Medellín y uno de los impulsores de las Autodefensas Unidas de Colombia, un proyecto para unir a todas estas organizaciones en un mando único.
“A esto se sumó la llegada de las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) en 1996, que incursionaron en los Llanos Orientales con la intención de implantar un proyecto paramilitar nacional, llamado AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).
A partir de allí, las ACMV realizaron acciones coordinadas con las ACCU, y otros grupos paramilitares de los Llanos Orientales, como las ACC (Autodefensas Campesinas del Casanare) y el recién conformado BC (Bloque Centauros).
Estas operaciones conjuntas se iniciaron con la masacre de Mapiripán, y continuaron con otros exterminios en áreas rurales de Puerto Gaitán y otros municipios, entre 1996 y 1999.”

En el 89 ordenó la muerte de Gabriel Jaime Santamaría: segundo vicepresidente de la Asamblea de Antioquia, ejecutado en su propio despacho con la colaboración del DAS.
El 22 de marzo de 1990, fue asesinado Bernardo Jaramillo Ossa: candidato presidencial por la UP.
En el 94 mataron al senador Manuel Cepeda Vargas y en el 98 a Jesús María Valle Jaramillo: abogado y defensor de los derechos humanos, asesinado en su oficina el 27 de febrero de 1998, tras ser catalogado como «enemigo de las Fuerzas Armadas» por el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez.
Eduardo Umaña Mendoza: abogado defensor de las víctimas del genocidio de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano, fue asesinado en su oficina el 18 de abril de 1998 por sicarios que se hicieron pasar por periodistas; también había sido declarado objetivo militar primario debido a las denuncias y los casos que representó con éxito, acusando a los paramilitares y agentes estatales de cometer crímenes de lesa humanidad en Colombia.
Castaño, en su campaña de terror, ejecutó al humorista, periodista y activista político Jaime Garzón el 13 de agosto de 1999, por trabajar como mediador en la liberación de secuestrados por la guerrilla.
Hay testimonios de integrantes del Bloque Metro de las autodefensas que describen encuentros entre Álvaro Uribe Vélez, siendo presidente de la República, con los jefes paramilitares Carlos Castaño Gil y Carlos Mauricio García Fernández, alias ‘Doblecero’, en Amalfi, Antioquia, fechándolos en enero de 2003.
Desde su integración en las AUC hasta la desmovilización de esta organización paramilitar en 2006, las “Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada” estuvieron implicadas en muchas de las masacres que tiñeron de sangre las tierras del Magdalena medio y participaron en las luchas internas entre distintas facciones, que obedecían a los intereses del narco.
Los Rastrojos

Tras la desmovilización de las autodefensas en 2006, muchos de sus integrantes continuaron con su actividad criminal, como es el caso de “Los Rastrojos”, el grupo con el que se vincula al líder nazi de Tercera Fuerza, Alfredo Devia Medina (“el Comandante”), asesinado a balazos el 8 de abril de 2014, en el barrio Santa Isabel del sur de Bogotá.
“Los Rastrojos” nacieron como el brazo armado de Wilber Varela, alias "Jabón", uno de los principales líderes del Cártel del Norte del Valle, y operaban principalmente en Valle del Cauca y Cali, pero a partir de 2009 expandieron su influencia hasta el Magdalena Medio y el Norte de Santander, controlando una de las principales rutas de contrabando hacia Venezuela; un año más tarde ya se los catalogaba como el grupo criminal más poderoso de Colombia.
Sus líderes en ese momento eran los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna, conocidos como “Comba” y Diego Pérez Enao, alias Diego Rastrojo. Este último fue uno de los narcoparamilitares con los que contó para su defensa el expresidente Álvaro Uribe Vélez, alias “el Matarife”, en el juicio por manipulación de testigos y fraude procesal.
En los años 2012 y 2013, varias operaciones policiales en Colombia y Venezuela (detención de Diego Rastrojo) desencabezaron la organización y esta perdió gran parte de su zona de influencia, aunque mantuvo células estables en departamentos como Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Norte de Santander.
En 2014 coincidieron el asesinato de Devia y la deportación de Saleh por parte del gobierno de Juan Manuel Santos.
De 2015 a 2017, los Rastrojos libraron una sangrienta guerra con Los Urabeños por el control de los municipios de Cúcuta y Puerto Santander e incluso se expandieron al estado venezolano de Táchira, donde tomaron el control de los cruces fronterizos conocidos como "trochas" a lo largo de la frontera con Venezuela, rutas que utilizaban para el narcotráfico, el contrabando y el tráfico de personas.
En 2019, se publicaron varias fotografias donde aparecia el autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaidó con dos cabecillas de “Los Rastrojos”, John Jairo Durán Contreras, alias Menor, y Albeiro Lobo Quintero, alias Brother, quienes supuestamente le habrian ayudado a cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia para acudir al concierto Venezuela Live Aid, celebrado el 22 de febrero, ese mismo día Lorent Enrique Gómez Saleh, quien estubo presente en el concierto, fue detenido en en la ciudad de San José de Cúcuta por las autoridades Colombianas, tras un incidente cuyas circunstancias no han sido aclaradas.

La denuncia con las fotos de Guaidó y los narcos fue divulgada por el director de la Fundación Progresar en Norte de Santander, Wilfredo Cañizares.
El Puente Internacional Atanasio Girardot, anteriormente Puente Internacional de Tienditas, que conecta el departamento de Norte de Santander (Colombia) con el estado Táchira (Venezuela) y donde se celebró el acto contra Maduro, estaba dentro del área de influencia de “Los Rastrojos”, gracias a sus alianzas con otros grupos criminales que operan en la zona venezolana, como el Tren de Aragua.

En este caso, Lorent Enrique Gómez Saleh había entrado en Colombia legalmente, con la cobertura de la supuesta ONG Operación Venezuela; el relato que el mismo Saleh hace sobre el incidente lo sitúa en compañía de varios individuos sin identificar (sin duda un esquema de seguridad), acudiendo a una cita con un miembro de inteligencia de la Policía colombiana al que supuestamente iba a informar sobre un grupo de militares de su país que pretendían escapar a Colombia y reconocer a Juan Guaidó. El encuentro no fue como Saleh esperaba, ya que el policía, que debía conocer sus antecedentes, se preocupó más de sus posibles actividades en la zona, la misma donde se celebraba el Venezuela Live Aid al que asistía el autoproclamado presidente de Venezuela. El asunto se complicó y terminó detenido, mediando en su puesta en libertad María Fernanda Cabal.
“Saleh, molesto, telefoneó a su interlocutor en el gobierno. "¿Por qué me envían a alguien así?", inquirió. Le ofrecieron organizar esa misma noche de nuevo la cita, asegurando que se trataba de una persona "de confianza".
Quedaron en el mismo sitio, a medianoche.
El agente insistía en conocer aspectos personales de su vida. Esta vez sus compañeros prefirieron aguardar en el coche. Una patrulla de la Policía Nacional se detuvo junto a ellos, les ordenaron descender para una requisa e indicaron que debían acompañarles.
Saleh salió a la calle al ver lo que estaba ocurriendo y la policía intentó arrestarle. Se resistió, gritó "¡Socorro!", y le metieron a la fuerza en otro coche policial.

Resulta evidente que Saleh continuaba con su labor como agente desestabilizador de la mano del Centro Democrático de Uribe, fiel aliado de las estructuras criminales que marcaron el devenir de Colombia durante décadas.
Cabal es una digna representante de la ultraderecha colombiana y forma parte del equipo más cercano de Álvaro Uribe, el expresidente colombiano cuyos vínculos con narcotraficantes y paramilitares lo sitúan como uno de los grandes actores de la violencia en su país.
La ultima gira mediatica de Saleh a raiz del secuestro de Maduro y la campaña contra el expresidente Jose Luis Rodríguez Zapatero, lanzada por Hate Oír, ha dejado claro cual es su papel en esta guerra por el relato, en la que también participan las organizaciones ultracatolicas como Tradición Familia y Propiedad (presente en el nacimiento de MORENA) o la secta paramilitar “El Yunque, a traves de la plataforma colombiana “Unidos por la Vida”, que siempre fueron aliados naturales del paramilitarismo y el urbismo.
Precisamente entre el grupo de activistas provida integrado en el Centro Democrático, formado, entre otros, por Maria Fernanda Cabal, María del Rosario Guerra de La Espriella, Margarita Restrepo, Paola Holguín y el candidato Óscar Iván Zuluaga Escobar, fue donde encontró cobijo Saleh en Colombia, participando conjuntamente con muchos de estos personajes en actos de carácter político mientras acompañaba a los miembros de Tercera Fuerza en sus actividades y planeaba atentados en Venezuela.

https://www.diario-red.com/articulo/america-latina/nazis-paramilitares-narcos-vinculos-rastrojos-lorent-saleh-juan-guaido-alvaro-uribe-velez/20260123143838062533.html

