Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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El fuego amigo siempre es funcional al enemigo

Hacia el Mar Caribe, imagen de 2025 el portaaviones USS Gerald R. Ford, de la clase Ford de la Armada de los Estados Unidos, En una demostración de fuerza contra Venezuela. Crédito: Mcs Alyssa Joy/U.S. Navy / Zuma Press / ContactoPhoto

Hay críticas urgentes a nuestras izquierdas de todo tipo. Pero el sectarismo debilita, no fortalece. 

Discusión, claro, exilio o marginación del que piensa diferente con el uso de estigma o insulto, eso hay que dejárselo a la derecha

Cada cual es libre de pegarle mediáticamente a quien quiera. 

Cada cual es libre de escoger el objetivo de sus afanes, el motivo de sus enojos; de invertir la cantidad de tiempo y recursos que se le antoje en emprender campañas personales contra los individuos o grupos que lo irritan.

Y es precisamente lo que voy a hacer yo en esta nota, pero con un propósito diferente al de alimentar mis enconos personales. Me parece urgente reflexionar sobre la necesidad de generar un bloque sólido ante el avance del fascismo del Siglo XXI.

Apelo a dos axiomas como plataforma de reflexión.

El primero viene de un refrán muy antiguo y sabio: no está el horno para bollos.

El segundo es de índole moral, no política. El mundo actual es binario en un sentido: o se denuncia y se combate el genocidio o se es cómplice de él.

Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias.

Allí sí que no hay más de dos sopas.

Estados Unidos tiene un gobierno supremacista de ultraderecha que cada día gusta de seguir con mayor afición los pasos que dio el nazismo un siglo atrás. 

Esa agresión vuelve insuficientes ciertas invocaciones a la ecuanimidad que, en otros tiempos menos convulsos, puede ser virtuosa en sí misma.

Estableciendo claramente estos dos bandos morales, analicemos lo que puede suceder dentro del bando que denuncia el genocidio y la avanzada imperial supremacista de Estados Unidos.

¿Tiene tiempo el universo antifascista de jugar a la división? 

¿O debe incorporar cuanto antes la noción de que resulta estratégico formar un bloque mucho más sólido?

Apelemos a una conciencia que se ve ausente en muchos militantes y dirigentes de izquierda que hoy dedican una cantidad ingente de energía cívica en andar regañando (o cosas peores) a otros militantes y dirigentes de izquierda. Hablo de México, pero también del mundo.

La izquierda boliviana se fractura en vísperas de las elecciones; oficinas del peronismo cercano a Cristina Fernández se dedican a atacar a Axel Kicillof; redes de la 4T promueven campañas públicas de desprestigio contra figuras que han apoyado y siguen apoyando a la 4T, pero se atrevieron a cuestionar, por ejemplo, la incorporación de Yunes a Morena.

El horno no está para bollos.

Punto 1. A los compañeros de izquierda que hoy quieran revisar los déficits en la democracia en Cuba y Venezuela, les digo: mientras la flota de guerra estadounidense siga en el Caribe, mientras no se levanten las sanciones y embargos contra estos países, mientras continúen las operaciones de cambio de régimen y el doble rasero de quienes se erigen como jueces, mientras esos mismos “jueces” no limpien su propio cochinero, mientras Estados Unidos no adquiera un elemental estatus democrático, no cuenten conmigo para esa conversación.

No porque el tema no importe, sino porque en condiciones de semejante asedio externo, el debate suele ser instrumentalizado por quienes no pelean por derechos sino por poder.

Ahora bien: la discusión sobre si la izquierda debe ser democrática o no, ¿carece de sentido? 

Como la respuesta a esta pregunta es no, tampoco voy a subir al cadalso del juicio moral a quienes quieran discutir sobre el tema. Sobre todo si sus biografías confirman que su preocupación es genuina y no una farsa propagandística.

Punto 2. Sospecha siempre de los puros, decía mi abuela. (Mi abuela vasca republicana que peleó contra Franco, vale la pena recalcarlo).

¿Qué favor le hace al bloque antifascista andar jugando con una taxonomía dirigida por diversos comités de pureza, unos más extraviados que otros a la hora de comprender la cualidad de algunas banderas que defienden? “Los que somos la verdadera izquierda le excomulgamos a usted”.

Nadie propone eliminar la autocrítica, o la discusión. Al contrario. Pero con crítica leal, no con estigma. Hay argumentos muy atendibles sobre cómo dar las diversas batallas políticas, culturales y estratégicas contra la oleada reaccionaria supremacista.

Hay críticas urgentes a nuestras izquierdas de todo tipo. Pero el sectarismo debilita, no fortalece. Discusión, claro, exilio o marginación del que piensa diferente con el uso de estigma o insulto, eso hay que dejárselo a la derecha.

Aplicando los dos axiomas aquí propuestos, parece muy pobre la justificación que anima a puros e iluminados a andar practicando el fuego amigo.

Menos que en otros momentos parece útil caer en las tentaciones de la vanidad, y por arañar algunos likes en las redes o adquirir una posición teatral de fuerza, invertir igual o mayor tiempo en jornadas de desprestigio contra colegas de izquierda, en vez de mantener el acento donde exige la contingencia histórica.

Adolecemos de demasiados izquierdistas verdaderos que sin duda disfrutan el estarse peleando para escalar en la jerarquía pública.

Construyen así una identidad y, de paso, apuestan a derivar hacia otros compañeros la furia que hay ante la paliza que nos está dando la derecha en diferentes ámbitos. Pero no está el horno para bollos. 

No es atacándonos entre nosotros como vamos a revertir esa correlación de fuerzas.

Nada de lo aquí dicho tiene que ver con una ilusión candorosa de fraternidad impostada; no sería la concordia una causa sino una estrategia. 

El que quiera seguir jugando el juego de fracturar al bloque antifascista, que lo haga. Atícense entre ustedes si quieren.

El enemigo sonríe. Mucho menos he querido ensayar amonestación alguna. 

Ya estamos todos grandecitos. Sepamos, más bien, que estar del lado correcto de la historia implica además de la definición moral a la que nos referimos, talento estratégico y destreza política.

 Y sí, también, coraje. No está el horno para mezquindades o causas personales.

Más que nunca, hoy el fuego amigo le es funcional al enemigo.

https://www.diario-red.com/opinion/federico-bonasso/fuego-amigo-siempre-es-funcional-enemigo/20260116233825062104.html

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