10/4/17

Lo que se les escapa a muchas personas sobre el ataque de EEUU contra Siria

La historia de los 59 misiles de crucero Tomahawk que impactaron contra una base aérea siria, sin causar daños mayores de los que podría haber ocasionado, plantea un par de preguntas. 

Los más evidentes son '¿por qué fue tan débil?' y '¿qué hará Rusia?'.

© SPUTNIK.


Quizás el aspecto más peculiar del reciente ataque estadounidense contra Siria sea su baja efectividad.

Se podría pensar que 59 modernos misiles de crucero con ojivas convencionales de hasta 450 kilogramos destrozarían cualquier objetivo hasta que se asemeje a la superficie lunar con sus múltiples cráteres. 

Por lo menos se espera que una instalación militar atacada se rinda y quede totalmente inutilizable.

No es lo que se percibe de los vídeos de los periodistas rusos, los drones de la Defensa rusa o las imágenes satelitales publicadas por los medios de EEUU. 

Hay destrucción, sí, daños, claro, pero el aeródromo es capaz de funcionar, algo que los pilotos sirios confirmaron al día siguiente.


Al mismo tiempo, eso no quiere decir que los misiles sean 'de baja potencia' o 'imprecisos', al contrario: se ven los hangares penetrados desde el exterior, asimismo fueron destrozados con precisión varios edificios auxiliares del aeródromo. 

Por lo que no hay duda de la capacidad de los Tomahawk de dar en el blanco.


Sin duda alguna, la pérdida de cinco soldados y dos civiles, denunciada por la parte siria, es muy lamentable. 

No obstante, desde el punto de vista de la eficacia militar, el 'error' de la coalición en septiembre de 2016, cuando mató a docenas de soldados e hirió a un centenar, así como destrozó material bélico en la región de Deir Ezzor, fue mucho más sangriento e impactante.

En cuanto a los nueve aviones destrozados, esta cantidad no es crucial para las fuerzas aéreas sirias, dado que varias fuentes aluden a que, en realidad, se quedaron en el aeródromo solo las aeronaves en reparación, las que no eran capaz de salir del perímetro.

Al fin y al cabo, tras 'un ataque masivo de 59 misiles de crucero' contra un aeródromo, este último reanudó sus operaciones tras limpiar los escombros al día siguiente, mientras que los edificios destruidos pueden ser fácilmente sustituidos por algunos toldos temporales.


Este resultado nos acerca a la segunda pregunta: las acciones de Rusia en el transcurso de este ataque.

¿Escudo fallido, o respeto a las reglas del juego?


En las redes rusas —como en cualquier red, imagino— el episodio ha sido muy controvertido y ha dividido la opinión pública. 

Un bando, llamémosle 'radical', denuncia 'la inutilidad de la defensa antiaérea rusa', la cual dejó pasar a los Tomahawk, a los que 'había que derribar'.

Aunque sea comprensible —en Rusia también hay gente que quisiera que el país se imponga más firmemente contra EEUU, 'como en los tiempos antiguos' de la URSS, guerra o no guerra—, este tipo de acusaciones demuestra más bien un pensamiento impulsivo, y no uno calculado.

Para tratar este tema, es importante hablar del marco legal del uso de los sistemas antiaéreos rusos en Siria, ya que se derivan de él tanto la gestión del mismo ataque, como la posterior reacción de Rusia y el futuro del asunto.



 En aquel momento, la situación, pensada bajo la suposición de que los terroristas no poseen aviones, se vio sustituida por una con amenazas aéreas reales para los militares rusos.

Así, la situación se transformó en un escenario donde los sistemas rusos protegen las instalaciones militares rusas de las amenazas aéreas contra los rusos.

La defensa antiaérea siria, si bien integrada con la rusa, está formada por sistemas propios, a menudo de fabricación soviética. 

Los militares rusos no reciben órdenes de los comandantes sirios, así como ellos tampoco reciben de los rusos. 

Los S-300 y S-400 rusos no integran la defensa antiaérea de la República Árabe Siria, son parte de las Fuerzas Aeroespaciales de la Federación rusa.


Este cuadro legal llevó al cese completo de las incursiones turcas, incluso se acordó el Memorándum para la Prevención de Incidentes Aéreos, ya que Rusia tenía una prueba directa de la hostilidad de los turcos hacia su material bélico y por esto, los aviones de Turquía se consideraban blancos posibles —y Turquía lo entendía—.

© SPUTNIK/ MIKHAIL VOSKRESENSKIY

"Rusia no se involucrará en acciones militares contra EEUU a menos que exista una amenaza directa"Israel, EEUU y los aviones de la coalición antiterrorista, por su parte, en ningún momento amenazaron militarmente a las instalaciones rusas, así que continuaron sus vuelos en los cielos sirios.

El lado informal es que el cielo está siempre vigilado —algo que se evidencia en las referencias realizadas por los representantes rusos a los datos de sus radares cada vez que comentan las incursiones aéreas en Siria, como los ataques israelíes contra Hizbulá o los vuelos de drones de EEUU—.

La posibilidad de interceptar una aeronave siempre está presente.

Lo más importante que sale de esta explicación es que, legalmente, hasta que un avión o un misil de crucero tome rumbo directo hacia la base naval rusa en Tartus o la base aérea rusa en Latakia, no son blancos legítimos para la defensa antiaérea rusa, y cualquier ataque contra ellos sería una agresión no provocada.

En resumen, si los S-300 y S-400 rusos atacan una aeronave estadounidense o israelí o turca que no tenga como objetivo directo las instalaciones militares rusas en Siria, el ataque será considerado como una agresión rusa contra ese país, con todas las consecuencias que esto implica.


Ahora, sin embargo, los límites de este cuadro legal —que Rusia ha cumplido rigurosamente— se verán extendidos, ya que la Defensa rusa suspendió la vigencia del Memorándum para la Prevención de los Incidentes Aéreos con EEUU, así como cerró la línea directa con el Pentágono sobre Siria. 

¿Cómo impacta esto en la posibilidad de interceptar los misiles de crucero?

En mi opinión, con estas medidas la Defensa rusa ocultará de manera definitiva su material bélico y a sus especialistas de EEUU.

En el reciente ataque, EEUU, en cumplimiento del memorándum, avisó a la parte rusa del inminente bombardeo y empleó, además, medidas para "minimizar el riesgo para los rusos". 

Este aviso, de hecho, buscaba sacar a los militares rusos de la zona y así asegurar legalmente que la defensa antiaérea rusa no sería activada y no interceptarían los misiles.


Al interceptar o incluso tratar de desviar los Tomahawk con las medidas de guerra radioelectrónica tras el aviso y la evacuación de sus militares, Rusia, efectivamente, hubiera atacado a las aeronaves estadounidenses sin una provocación.

Pues, lo más probable es que Rusia haya avisado a los sirios, quienes lograron evacuar y sacar a sus aviones capaces de volar.

 En este sentido, es posible que los militares que hayan fallecido hubiesen estado tratando hasta el final de salvar la mayor cantidad de equipos militares del ataque.

Pero con el cierre de la línea directa y la suspensión del Memorándum, desaparece toda herramienta para los militares estadounidenses de adivinar si los especialistas rusos están presentes en la zona de un blanco potencial o no, salvo a los servicios de inteligencia, los cuales tiene su margen de error, un error muy costoso en este caso.

Ahora, si el USS Porter u otro buque estadounidense decide dar en un blanco con sus misiles, siempre tendrá que pensar dos veces porque los militares rusos podrían estar en la zona, y los misiles serían blancos legítimos para la defensa antiaérea.

En este sentido, no sería agresión. 

Sin embargo, es importante señalar que cualquier enfrentamiento directo entre el material bélico ruso y estadounidenses siempre —repito, siempre— corre el riesgo de escalar en algo mucho más peligroso que un conflicto regional en Oriente Próximo.


Es suficiente imaginar la reacción de los 'halcones' estadounidenses, como el señor John McCain, al conocer que Rusia ha derribado un Tomahawk. Este político será el primer en exigir una 'respuesta' —seguramente lo llamarán así— militar a gran escala.

Esto los comandantes estadounidenses, 'halcones' o no, lo deberán considerar cada vez que su presidente contemple lanzar un ataque demostrativo, justificado en un 'ataque químico' que nadie vio, nadie investigó y nadie considera lógico que lo realice la parte del conflicto que va ganando terreno a sus oponentes con la ayuda de sus dos aliados en la región.

Un ejemplo 'contagioso'


Esperamos que otros países de la región, socios de EEUU, no lo consideren como un permiso para realizar ataques parecidos, como Arabia Saudí y Turquía, que podrían seguir el ejemplo de su 'socio mayor' y tomar decisiones unilaterales en lo que respecta a los misiles de crucero.

También esperamos que más naciones, como la valiente Bolivia, cuestionen la increíblemente hipócrita posición de los países occidentales, que en el transcurso de tres días señalaron al culpable, le juzgaron y le aplicaron la sentencia basándose solo en las afirmaciones de los extremistas radicales, conocidos por su mentira y su cada vez más precaria situación, sin que el primer investigador de la ONU siquiera se hubiera enterado del asunto.

Finalmente, esperamos que todos los gritos de '¡Rusia debería atacar a EEUU!' nunca sean escuchados en las altas esferas del poder, porque, aunque el planeta no va bien, es todavía temprano para ceder el turno a mutantes radioactivos que busquen construir una mejor civilización de las cenizas de la nuestra.

https://mundo.sputniknews.com/blogs/201704091068244155-ataque-eeuu-siria-rusia-opinion/