"La paranoia de EE.UU.": Greenwald explica cómo EE.UU. utiliza las técnicas de la Guerra Fría


El periodista de 'The Intercept' asegura que las agresiones de EE.UU. hacia el Kremlin y los intentos de desacreditar las voces domésticas que discrepan de ello siguen vigentes.

"Es asombroso lo poco que ha cambiado (...) la retórica de la demonización" de Rusia y los intentos de culpar a Moscú de todo.

 Es la conclusión del periodista estadounidense Glenn Greenwald del portal 'The Intercept', que en un reciente artículo compara la propaganda antirrusa de EE.UU. de la Guerra Fría y la situación actual en la política internacional. 

Para ello, Greenwald estudió archivos con el trabajo de un colega de la época de la Guerra Fría, I. F. Stone, que suponen una amplia perspectiva sobre el período de macartismo, es decir, las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado. Stone, a quién Greenwald llama "el primer bloguero de la nación", fue bloqueado de los medios de difusión principales por sus objeciones a la narrativa antirrusa.

 El periodista creó su propio boletín bimensual, el llamado 'I. F. Stone's Weekly', en el cual desacreditó durante 18 años "las técnicas para mantener a los estadounidenses en un estado elevado de miedo ante el Kremlin", que eran utilizadas por el Gobierno y los medios de comunicación en su propaganda.

Crear la sensación de miedo y mantenerla

La técnica consiste en presentar a los líderes de Kremlin como villanos y se efectúa en dos etapas:

"Mantener el miedo ante los adversarios extranjeros" al presentarlos como "omnipoderosos y ubicuos";

una vez estas imágenes arraigan, ya poca gente se atreverá a dudar de estas nociones por miedo a ser "acusada de ponerse del lado del Mal Extranjero".

Greenwald añade que una vez el primer punto cuaja, es "muy difícil detener" el desarrollo del segundo.



Con todo, según Greenwald, lo que hace estas obras más valiosas no es que arrojen luz sobre la historia sino "sobre el presente" porque –asegura el periodista– "lo más sorprendente es lo poco que ha cambiado la propaganda gubernamental, el militarismo de EE.UU. y el papel que desempeñan los medios de EE.UU. para mantenerlo".

 Sin embargo, Greenwald advierte de que esta "retórica de la demonización" de la imagen del adversario extranjero puede "desencadenar deliberadamente o no" en confrontaciones "muy peligrosas" entre los dos.

Nuevos tiempos, nuevos "villanos" de la propaganda

Greenwald subraya que estas revelaciones Stone las habría podido escribir también sobre la época contemporánea sin que sus palabras perdieran vigencia teniendo en cuenta que "hay pocas figuras políticas que han sido descritas de forma tan omnipotente y ubicua" como el actual presidente de Rusia, Vladímir Putin.

El periodista asegura que a Putin le utilizan como el "Coco mitológico" para asustar a los estadounidenses y que "hay pocos acontecimientos negativos en el mundo de los cuales al final no se le eche la culpa al líder ruso".

 Stone también escribe que "hay muy pocos críticos del Partido Demócrata a quienes estos no los presenten como fieles a Putin o espías de Kremlin", en referencia a las acusaciones vertidas por los demócratas de supuesta interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU. 

Al igual que hace más de medio siglo "los comunistas" estaban detrás de todo lo que pasaba, ahora son Rusia y su líder a los que se les acusa de "esconderse detrás de todos los males". Entre ellos la derrota de Hillary Clinton, destaca el periodista. 

"La ignorancia y la paranoia" de EE.UU.

Asimismo, Greenwald llama la atención de los lectores al artículo de 'The Guardian' del periodista Keith Gessen en el cual su colega examina la histeria antirrusa de EE.UU. ante Putin y la mezcla de "la ignorancia y la paranoia" que existe en los medios de comunicación y los círculos políticos de EE.UU. 

Según Gessen, lo que pasa en EE.UU. es la "putinología" que es la "producción de comentarios y análisis sobre Putin" basada en "información necesariamente parcial, incompleta y a veces absolutamente falsa".

 "En ningún momento de la historia tanta gente con menos conocimientos y más furia ha opinado sobre el presidente de Rusia", resume Gessen. Todo eso se hace –añade– en un intento de "echar la culpa de los problemas profundos y duraderos de nuestro país al poder extranjero".

Otro artículo que Greenwald destaca al respecto es el de Adam Johnson para 'The Los Angeles Times'. 

En este artículo Johnson asegura que los que atribuyen la victoria de Donald Trump a las actividades extranjeras quieren hacer la vista gorda a la realidad de que "la política y cultura de EE.UU." dieron origen al triunfo de Trump. 

Y aquí "no hay nada que alcanza este fin mejor" que continuamente atribuir cualquier "resultado negativo" al "trabajo secreto de los líderes de Kremlin".

rt