Vestirse con un
sombrero a la pedrada fue su error. En Panamá sólo la gente de pueblo,
los pobres y humildes, van a la cárcel.
Los ladrones de cuello blanco
siguen gozando de impunidad. Quizás acudir ensacado y con un maletín
lleno de dinero le hubiera servido. Pero no lo tenía. Quién sabe que
le habrán prometido por su silencio.
La mano de
la justicia nunca alcanzarán a Gabriel Btesh y sus socios, los
verdaderos beneficiarios de la entrega gratuita de este terreno.
Tampoco los directivos de ANATI, Alejandro Castillero y Anabelle
Villamonte, a ellos sólo se les pidió la renuncia. Esta última salió de
la Procuraduría de forma distinta a la de Segura.
Como tampoco ocurrirá
con Jimmy Papadimitriu y sus familiares, quienes están detrás del
negociado de tierras en Juan Hombrón.
Ni con Mulino en el caso de los
radares, ni los funcionarios y ministros que se apoderaron de otras
tierras, ni los beneficiarios de los sobrecostos en los llamados
megaproyectos y contrataciones directas, ni los responsables de los
robos y corrupción en la Caja de Seguro Social -CSS-, IDAAN, MEDUCA,
Autoridad de Turismo, Aseo, Policía Nacional, Asamblea de Diputados,
PAN, etc., etc.
Ese es Panamá, perdón, el Dubai de las Américas.
Mientras
tanto se informa que Noriega regresa a Panamá y Martinelli ya anuncia
casa por cárcel para que el dictador sanguinario disfrute de unas
navidades junto a sus familiares.
