Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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WikiLeaks remece a Washington: La guerra sin honor


 
“Asesinato de un niño: a las 11:30 hrs. del 8 de mayo 2006, soldados de Iraq descubren el cuerpo de un ‘civil local’ en la provincia de Diyala”. 
Era un niño, cuya familia lo buscaba hacía una semana y según el reporte elaborado por militares de EE.UU. “parece haber recibido repetidos disparos”.
Una actualización a las 20:32 hrs. del mismo día añade: “El cadáver corresponde a un niño local iraquí masculino, que fue llevado al hospital general. El ejército iraquí reportó que el niño murió por trauma de golpes contundentes. Presentaba varias heridas pequeñas de balas y otros agujeros probablemente originados por un taladro”.

Este es un típico reporte militar estadounidense extraído de entre los 391.832 documentos lanzados al conocimiento universal por el portal WikiLeaks el pasado 22 de octubre. Algunos documentos presentan a las tropas de EE.UU. como observadores que cuentan lo que ven en Iraq, como si fueran turistas: cadáveres, torturas y hasta ejecuciones, pero no participan. 

Sólo dejan hacer y se limitan a informar a sus superiores, dejando así un minucioso diario de guerra.

Pero también hay decenas de miles de papeles que dejan claro el protagonismo salvaje de EE.UU. y su desprecio por “el derecho y la ética de guerra”, si existieran. Por ejemplo, un helicóptero ejecuta insurgentes que se habían rendido. La tripulación del Apache recibió carta blanca para matar a dos insurgentes rendidos. Antes, el piloto informó que los hombres habían depuesto su actitud hostil, pero tal argumento no fue suficiente para salvarles la vida. 

Un abogado militar estadounidense dictaminó on line que nadie podía rendirse oficialmente ante una aeronave en vuelo y, por tanto, continuaban siendo válidos como blanco. Sin embargo, expertos legales militares, consultados por el diario británico The Guardian, cuestionaron la “decisión jurídica” de asesinar dos combatientes que se habían rendido.

Registros de guerra
EE.UU. no se sonroja por sus “prácticas” de guerra, sino que descarga su ira contra la fuente de noticias. El enemigo N° 1 ya no es Al Qaeda, ni su jefe Bin Laden. Ahora es WikiLeaks y su jefe, Julian Assange, de 39 años, nacido en Australia. La difusión de casi 400.000 documentos de guerra fue la filtración más espectacular de la historia militar estadounidense.  

Los registros de la guerra de Iraq hacen palidecer a los ahora “modestos” 7.000 Papeles del Pentágono -sobre la guerra de Vietnam- lanzados a la luz pública por Daniel Ellsberg, en 1971. Entonces Nixon llamó a Ellsberg “el peor enemigo de EE.UU.”, más o menos lo mismo que hoy piensan en Washington de Julian Assange, el director de WikiLeaks.
 
Los registros… son escuetos informes de acciones en la ocupación de Iraq redactados por militares de EE.UU. entre el 1º de enero de 2004 y el 31 de diciembre de 2009. El papeleo destruyó el tinglado de propaganda norteamericana sobre la supuesta misión de libertad y democracia llevada a Iraq. Reveló que se trataba de una guerra inútil y desprovista de toda noción humanitaria. 

Los documentos muestran miles de crímenes contra la población civil -mujeres, ancianos y niños- y toda clase de fechorías contra seres indefensos. Abundan increíbles violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército de EE.UU., que usó la colosal mentira del arsenal atómico que jamás poseyó Iraq para “salvar” a los iraquíes de la tiranía de Saddam Hussein.

EE.UU. destruyó y corrompió a una nación laica, sembró la intolerancia religiosa intra-islámica, creó un nuevo ejército iraquí sediento de sangre y se benefició con los hidrocarburos del país para sostener su guerra perpetua. La Casa Blanca -sea quien sea su inquilino-, alimenta al insaciable complejo militar, industrial, energético y mediático que gobierna ese país.

Muerte cotidiana
Cada documento filtrado a la opinión pública mundial por WikiLeaks es un memorándum SigAct (por “Acción significante”). Los breves partes detallan acontecimientos protagonizados, vistos u oídos por las tropas invasoras y son la primera ojeada real a la historia secreta de la invasión de Iraq. Se describen 109.032 muertes, incluidos 66.081 civiles; 23.984 “enemigos” etiquetados como “insurrectos”; 15.196 “anfitriones nacionales” (o fuerzas del gobierno títere iraquí) y 3.771 “amigos” (fuerzas de la OTAN y otras). La mayoría de las muertes (61%) afectaron a civiles. Significa que durante seis años, murieron 31 civiles por día.

Los diarios de guerra de Afganistán, 92.201 documentos difundidos en julio por WikiLeaks, cubrieron el mismo período -2004 a 2009- pero describen la muerte de unas 20.000 personas. En el mismo período y con una población equivalente, Iraq tuvo cinco veces más víctimas.

WikiLeaks y otros defensores de derechos humanos detectaron unas 15.000 nuevas muertes violentas de civiles iraquíes hasta ahora, no documentadas o conocidas. 

“Prometimos a nuestras fuentes -que en ocasiones han corrido riesgos enormes para conseguir este material- que les haríamos justicia intentando conseguir el mayor impacto político posible y, aunque no estoy seguro de que hayamos alcanzado el máximo posible, creo que estamos muy cerca”, dijo el fundador-director de Wikileaks. 

El profesor John Sloboda, del Iraq Body Count (ONG británica), explicó que las 15.000 nuevas muertes develadas por estos documentos “no son producto de grandes bombardeos, sino de pequeños incidentes en los que han muerto una o dos personas en cada uno de ellos, y que han ido ocurriendo casi cada día durante todo el período de la guerra. Se trata de asesinatos premeditados, de disparos al azar desde vehículos, de ejecuciones, de matanzas en puntos de control. 

Esas son las pequeñas pero incesantes tragedias de esta guerra que estos documentos revelan con un detalle sin precedentes”, sentenció.

“Ahora estamos en condiciones de asegurar que en total han muerto en Iraq más de 150.000 personas desde 2003, un 80% eran civiles”, dijo Sloboda. 

“Estos documentos revelan que esas muertes ocurrieron en 27 puntos distintos y revelan también los detalles y circunstancias de cada incidente, y en muchos casos la identidad de las víctimas”, añadió. “Día a día y en secreto, los soldados de Estados Unidos en Iraq han ido escribiendo informes sobre las muertes violentas que han provocado, que han presenciado o de las que han obtenido información. Fechas, horas, el lugar exacto en que han ocurrido, nombres, edades, profesiones de las víctimas... 

Todo está registrado en estos ficheros. Es muy bueno que se hayan registrado estos datos, pero es malo, y no tiene ninguna justificación, que se hayan mantenido en secreto durante tanto tiempo”, denunció el representante del Iraq Body Count.

Algunas “acciones significantes”
· Muerte de un periodista. Un video que obtuvo WikiLeaks muestra cómo el ejército de EE.UU. dio muerte -el 12 de julio de 2007- a once iraquíes, entre ellos al fotógrafo Namir Noor-Eldeen, de la agencia de noticias Reuters, y a su chofer, Saeed Chmagh. 

Las imágenes, captadas desde el helicóptero Apache que hizo los disparos, muestran cómo va cayendo un grupo de personas, incluidos dos niños que resultaron heridos, mientras caminaban desprevenidos por el barrio Nuevo Bagdad. Reuters exigió, sin éxito, una investigación y reclamó el material grabado invocando la Ley de Libertad de Información. 

La grabación fue conseguida por WikiLeaks y está disponible en Internet con títulos en español. 

En el audio se escucha la conversación entre el piloto del helicóptero, la jefatura en tierra y otras unidades cercanas. También se oye el lenguaje soez y criminal de los tripulantes, que celebran la muerte de sus víctimas al grito de “Mira a esos bastardos muertos”. 

Se oye a uno que pide permiso para disparar contra un hombre que detuvo su vehículo para asistir a los heridos. Para EE.UU. este asesinato fue un simple “daño colateral” en medio de operaciones contra una fuerza hostil. Ninguna de esas muertes ameritó una investigación.

· Más de 600 civiles abatidos en controles carreteros en seis años. Los informes describen cientos de asesinatos de civiles en puestos de control carretero por no respetar, entender u oír indicaciones militares. Un ejemplo: 4 de enero de 2006, 19 horas. 

La patrulla esperaba la llegada de un equipo de limpieza de minas al lugar en el que había encontrado un escondite de armas. Un vehículo de cuatro puertas, naranja y blanco, se detuvo muy cerca. Un hombre bajó del coche y empezó a correr hacia la patrulla. La patrulla sospechó que el hombre era un kamikaze y le gritó en árabe que se detuviera. Le hizo señales con los brazos para detenerle. 

El hombre no hizo caso. A 75 metros, la patrulla lanzó una bengala pero el hombre siguió corriendo, haciendo señas y gritando. A 15 metros, la patrulla abrió fuego y lo mató. Cuando llegaron los expertos en bombas, inspeccionaron el cuerpo pero no encontraron ningún explosivo.

· Patrulla de control de ingreso a Bagdad mata a un discapacitado. 24 de abril de 2009. 14.42 hrs. La unidad C/2-505 comunica por radio un incidente en el punto de control de entrada del puesto avanzado 799 de Bagdad. 14.53: Actualización. 

Se comunica que un hombre caminaba a lo largo de un muro y ha girado en una esquina. Ha empezado a correr hacia el puesto avanzado y no se ha detenido cuando se han empezado a utilizar las primeras etapas de la escalada de fuerza. 15.57: Actualización. 

Se lanzan disparos de advertencia (...), el iraquí estaba demasiado cerca y le han alcanzado los disparos de M-4. Ha recibido una bala en la espalda mientras atravesaba el punto de control corriendo, se ha girado y le ha alcanzado una bala por delante. 

Estimación del oficial de información: el individuo muerto ha sido reconocido por un policía iraquí. Se trata de un discapacitado mental, sin familia conocida.

En los informes abundan las muertes de discapacitados mentales, no videntes o conductores de vehículos que simplemente no vieron a los soldados o no entendieron sus indicaciones.

El nuevo periodismo de WikiLeaks


El creador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, tiene un talento privilegiado para la informática, la decodificación y el hackeo

Encabeza una organización sin sede fija y con 800 colaboradores -que no cobran salarios- capaces de emitir revelaciones que desde 2006 han sacudido a Iraq, Kenia, Islandia y, más recientemente, Afganistán. 

Al filtrar a la prensa tantos documentos militares confidenciales, suscitó una tormenta mediática y salvas de críticas del Pentágono, que lo acusa de “irresponsable”.

En poco tiempo, Assange se ha convertido en el hombre que hace temblar a la CIA. Y requiere cuidar su seguridad: no anuncia sus viajes, elude los hoteles, utiliza casas de simpatizantes o conocidos, no da el número de su celular. Se sabe que nació en 1971, en Magnetic Island, noreste de Australia, y que tuvo una infancia muy movida, pasando por 37 escuelas. 

En su adolescencia, en Melbourne, descubrió su talento como pirata informático; la policía le echó el guante, pero se declaró culpable, pagó una multa, juró que mantendría buena conducta y salió en libertad. La policía nunca pudo establecer si estuvo implicado cuando en octubre de 1989, las pantallas de las computadoras de la NASA se vieron cubiertas con la palabra wank (pajero), poco antes del lanzamiento del trasbordador Atlantis.

Julian Assange dice que fue consejero de seguridad, fundador de una de las primeras compañías de servicios informáticos en Australia, asesor tecnológico, investigador periodístico, coautor de un libro. 

Fundó WikiLeaks en 2006, con “unas diez personas procedentes de los ámbitos de los derechos humanos, la prensa y la alta tecnología”. Islandia y Suecia, donde cuenta con apoyos y está amparado por las legislaciones de esos países, son paradas privilegiadas en su constante deambular por el mundo. 

En Islandia se encerró varias semanas en una casa para poner a punto con algunos compañeros de WikiLeaks su primera gran exclusiva: el video grabado por la cámara del helicóptero Apache, en Bagdad, en 2007, que muestra la incursión que mató a dos empleados de la agencia británica de noticias Reuters y a varios civiles. 

Según la revista estadounidense New Yorker, Assange decodificó el video militar, calificando esa tarea de “moderadamente difícil”.

El director de WikieLeaks aboga por un nuevo periodismo. “A menudo nos preguntan: ¿verifican ustedes sus fuentes? Lo que verificamos son documentos. Llamamos y preguntamos: ¿son suyos estos documentos? ¿Sí, no, tal vez? Y creo que se trata de una exigencia superior”. 

Piensa que “la verdad es siempre la primera víctima en una guerra” y afirma:”Queremos tres cosas: liberar la prensa, revelar los abusos y salvaguardar documentos que hacen historia”, explicó Assange en Estocolmo.

ERNESTO CARMONA

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