¿Realmente Daniel Ortega abolió las elecciones en Nicaragua?

-¿Realmente Daniel Ortega abolió las elecciones en Nicaragua

La izquierda italiana y el sionismo




El componente judío de la Resistencia

Tras los roces ocurridos durante las manifestaciones del 25 de abril de 2026 debido a divergencias sobre el genocidio palestino, los líderes de la Unión de Comunidades Judías Italianas (UCEI) y de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) han reafirmado su solidaridad histórica y su unidad de propósitos actual mediante la firma de un documento conjunto que reitera el valor actual del antifascismo como fundamento de la Constitución italiana y, naturalmente, la condena de toda forma de racismo y discriminación.

 «Se le ha dado especial importancia —se lee en el documento— al reconocimiento del papel de los partisanos judíos en la Resistencia y de la Brigada Judía en la lucha italiana contra el nazifascismo» [1] y, por lo tanto, al «derecho de la comunidad judía a participar con seguridad en las celebraciones de la Liberación, oponiéndose a decisiones y comportamientos divisivos de cualquier naturaleza y procedencia» [2].

Ya al día siguiente del 25 de abril de 1945, la comunidad judía del movimiento antifascista reivindicó su contribución a la «guerra de liberación»: los judíos de Italia habían aportado milicianos y financiadores a la guerrilla partisana, informantes y agentes a los angloamericanos, así como oficiales y soldados a las unidades del Ejército Cobeligerante Italiano. 

El 4 de junio de 1945, el comisionado de la Unión de Comunidades Israelitas Italianas, Giuseppe Nathan, pudo declarar: «Los judíos italianos son necesariamente antifascistas y, por consiguiente, en su mayoría forman parte de los distintos partidos que constituyen el Comité de Liberación Nacional. La participación de los judíos en la lucha partisana y en las filas del ejército italiano contra los alemanes fue muy amplia» [3]. 

De hecho, según la historiografía de la Resistencia, la contribución judía a la «Resistencia» fue «notablemente elevada en porcentaje —se calcula en dos mil— en relación con el tamaño de la diáspora (de la cual, para esa época, aún no contamos con datos confiables)» [4]; por otra parte, «son numerosas las medallas al valor póstumas, así como los certificados y reconocimientos por actos de valentía y heroísmo» [5].

El historiador Michele Sarfatti ha hecho un balance de la contribución judía a la lucha antifascista en un artículo publicado en 2008 en «l’Unità». «Alrededor del 8 de septiembre —escribe Sarfatti—, en las regiones centrales y del norte de la península había unas 43 000 personas que, según la clasificación biológica del fascismo, pertenecían a la “raza judía”; de ellas, unas 33 000 pueden definirse efectivamente como judías, es decir, que profesaban o al menos mantenían una identidad judía. (…) 

Algunos ocuparon cargos importantes en los órganos directivos locales y nacionales de la Resistencia: el accionista Leo Valiani y el comunista Emilio Sereni fueron nombrados el 29 de marzo de 1945 miembro titular y miembro suplente, en representación de sus respectivos partidos, en el Comité Ejecutivo Insurreccional, encargado por el CLNAI de supervisar la ya inminente insurrección. 

En los convulsos días de finales de abril de 1945, a estos dos últimos, junto con el socialista Sandro Pertini, les correspondió la tarea de confirmar la decisión previa del CLNAI de condenar a muerte a Benito Mussolini (…) 

El comunista Umberto Terracini fue secretario de la junta provisional de gobierno constituida en septiembre-octubre de 1944 en la región liberada de Ossola. Otros desempeñaron la función de «comisarios políticos» en las distintas formaciones partisanas (…)

 La mayoría de los resistentes judíos se adhirieron al Partido de Acción y al Partido Comunista y, por lo tanto, formaron parte de las formaciones «Justicia y Libertad» o «Garibaldi». (…) Mil resistentes judíos no eran pocos (…) Cabe agregar que los resistentes judíos condecorados con la medalla de oro al valor militar fueron siete (…) de poco más de seiscientos. 

Se trata de un porcentaje notable. Lo cual (…) contribuye también a legitimar la afirmación de que los judíos italianos participaron en gran medida (en relación con su número y su situación específica) en la liberación de sí mismos y de toda Italia” [6].

Además de los ya mencionados Leo Valiani, Emilio Sereni y Umberto Terracini, el antifascismo judío militante cuenta con otros nombres destacados. 

Y esto empieza por el hermano de Emilio Sereni, Enzo, quien, tras haber sido ya en la década de 1920 impulsor de un movimiento que «aspiraba al renacimiento del pueblo judío en Eretz Israel (…), en los primeros días de 1927, junto con su esposa Ada (…), partió hacia Palestina para llevar en ese país —entonces más primitivo que nunca [sic]— la dura vida de los kaluzim (pioneros).

 En lo alto de una colina (…) la pareja de recién casados, de veintidós años, fundó una colonia que lleva el nombre de un conocido sindicalista del Partido Socialista Sionista: Brenner. (…) 

Más tarde se fue a Estados Unidos, donde se acercó a los correligionarios de ese gran país. (…) La primera misión que se le encomendó lo puso en contacto con prisioneros italianos en Egipto. 

Debía llevar a cabo entre ellos propaganda antifascista (…) Presentó al mando británico un memorándum en el que proponía un plan de acción de paracaidistas [sionistas] más allá de las líneas alemanas (…) 

Mientras tanto, el mando británico, tras examinar finalmente su proyecto, lo había aprobado (…) Al llegar al sur de Italia, ya liberado por los aliados, (…) organizó con su dinamismo y su corazón ayuda y aliyá (aliyá significaba viajes a Palestina de los emigrantes judíos) (…) 

Una vez cumplida esta tarea en el sur de Italia, sus pensamientos se dirigieron al norte (…) Al amanecer del 15 de junio de 1944, Enzo se lanzó en paracaídas sobre la Toscana y, fatalmente, aterrizó donde los alemanes estaban construyendo nuevas fortificaciones. (…) 

Fue arrestado y reconocido como judío. (…) El archivo de Dachau registró su muerte el 18 de noviembre de 1944. (…) 

El 21 de diciembre de 1964 se inauguró solemnemente en Israel un bosque de 15 000 árboles dedicado a su memoria” [7].

La lista podría continuar con Elio Toaff, el «rabino partisano»[8] de la Brigada Garibaldi; con Vittorio Foa, suplente de Leo Valiani en el CLNAI; con Eugenio Colorni, uno de los tres redactores del Manifiesto de Ventotene; con Mario Fiorentini, miembro del GAP que llevó a cabo el atentado terrorista de Via Rasella, posteriormente asignado por la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) al mando de la misión Dingo [9]; con el «partisano judío» [10] 

Luciano Servi, instructor en la misión Appoomatox, enviada por la Goff Chain [11] a los Apeninos de Módena; con Max Ascoli, quien durante los años de la guerra reunió a los exiliados antifascistas acogidos por EE. UU. y luego fue asesor de Nelson Rockefeller; con Roberto López, quien durante la guerra contra Italia trabajó en la Oficina de Información de Guerra («Voz de América») y en el Columbia Broadcasting System; con el partisano Gino Beer, quien, según el certificado de la Misión Británica en el Campo, «prestó buenos servicios, desempeñándose al mismo tiempo con lealtad y de manera encomiable» [12]; con Guido De Benedetti, también reclutado por los servicios de espionaje británicos; con Raffaele Jona, el agente de enlace del CLN con las autoridades angloamericanas en Suiza, quien «aprovechó sus frecuentes viajes entre Italia y ese país para transportar también ayuda financiera» [13]; con Luigi Segre, quien fue lanzado en paracaídas en el Canavese como intermediario entre la OSS y las formaciones partisanas del Piamonte; con Giorgio Diena, agente de la inteligencia británica que fue «el eslabón fundamental en la difícil relación con los servicios aliados en el complicado juego de las solicitudes de ayuda para las formaciones combatientes» [14], así como secretario del Comité de Liberación del Piamonte (CLNP); con los acaudalados empresarios Giulio Bolaffi y Enrico Valobra, financiadores del movimiento partisano en el Piamonte; y la lista sería larga.

El componente sionista de la izquierda

“Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Italia se había convertido en la base operativa de los terroristas judíos del Irgun y de la Banda Stern” [15], cuyo sonado debut tuvo lugar la noche del 31 de octubre de 1946, cuando dos maletas de dinamita explotaron en Roma frente a la entrada de la embajada británica en la calle XX de Septiembre. 

En esa ocasión, el ministro comunista Emilio Sereni (hermano de Enzo y, por lo tanto, cuñado de Ada Ascarelli Sereni, coordinadora del Mossad de la Aliyá Bet) acusó a una «organización fascista italiana» no mejor identificada «que tenía vínculos con organizaciones fascistas palestinas» [16]. 

Cuando luego la organización paramilitar sionista Irgun Zvai Leumi reivindicó el atentado, el Partido Comunista Italiano se vio en una evidente situación de incomodidad, al no poder ni aprobar ni condenar el terrorismo judío, que en ese momento disputaba al colonialismo británico la posesión de Palestina; por lo que «l’Unità» optó por destacar el comunicado en el que los dirigentes de la Unión de Comunidades Israelitas Italianas expresaban «su pesar de que la culpa pudiera atribuirse a elementos judíos» [17]. 

Con el fin de suscitar en sus lectores la solidaridad con los pobres judíos perseguidos y el apoyo a su objetivo de colonizar la «tierra prometida», el diario comunista comparó a los británicos con los alemanes: «Los pueblos observan el sufrimiento de los seiscientos mil judíos en Palestina, el sufrimiento de los judíos que sobrevivieron al exterminio nazi, encerrados hoy, como entonces, en campos de concentración en Alemania, vigilados por los alemanes. Esperan así, como entonces, sin hogar, a encontrar un refugio. Un refugio que ven en sus sueños: Palestina, (…) la tierra prometida a pocas horas de distancia de la extrema costa italiana: su pueblo (sic), tan cercano a nosotros ahora también en su sufrimiento con cinturones blancos y uniformes de color caqui» [18].

El sionismo del PCI, autor en la inmediata posguerra de «manifiestos en los que se invitaba a militantes y simpatizantes a recaudar fondos a favor de los judíos» [19], tuvo su representante más destacado en el senador Umberto Elia Terracini. 

Formado en un entorno que «seguía escrupulosamente las tradiciones de la religión judía» [20], Terracini había sido uno de los fundadores del PCd’I, había formado parte de la dirección del partido, había sido secretario de la Junta de Gobierno de la República Partisana de Ossola y, el 27 de diciembre de 1947, en calidad de presidente de la Asamblea Constituyente, había estampado su firma en la Carta Constitucional. 

El 25 de mayo de 1948, el senador Terracini presentó una interpelación de carácter urgente al presidente del Consejo y al ministro de Relaciones Exteriores para saber «por qué aún no han procedido al reconocimiento del Estado de Israel y si no consideran que deben actuar sin más demora para evitar que el silencio y la pasividad de la República Italiana puedan interpretarse como una aprobación de la política que ha estimulado y sigue apoyando la bárbara guerra de agresión que ensangrienta, ante el horror de todo el mundo civilizado, a Palestina». 

A la iniciativa de Terracini le siguió un comunicado de la Dirección del PCI (publicado en «l’Unità» el 27 de mayo de 1948) que instaba al reconocimiento inmediato de la entidad sionista.

Posteriormente, mientras que el PCI, por obediencia a Moscú, tuvo que adoptar una línea proárabe, Terracini mantuvo su compromiso proisraelí. 

En 1967, en la época de la agresión israelí contra Egipto, el senador judío declaró: «La cruzada contra Israel es la última encarnación del antisemitismo» [21]; y el 25 de julio de 1969 «condenó severamente» [22] en las columnas de «L’Unità» el hecho de que, en la prensa comunista, la polémica anti-israelí se estuviera desplazando «hacia un terreno que predicaba decididamente la necesidad de destruir a Israel» [23]. 

Terracini mantuvo su postura abiertamente pro-sionista también en 1970 y 1980, en marcado contraste con la línea oficial del PCI y con una opinión pública ampliamente favorable a Palestina.

Otro de los padres fundadores de la República Italiana, el judío sefardí Vittorio Foa, cuyo abuelo había sido rabino principal de Turín, fue representante del Partido de Acción ante el CLN. Elegido diputado del PSI en 1953, en 1964 se alejó de este partido para afiliarse al Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria; en 1972 fue uno de los fundadores del Partido de la Unidad Proletaria. 

Al recordar la emotiva visita de Vittorio Foa al Muro de las Lamentaciones, su hija Anna Foa dijo en una entrevista concedida a un sitio web de la comunidad judía de Roma: «Seguía muy de cerca la política israelí, tenía amigos diplomáticos, se informaba constantemente, tenía una perspectiva laborista». 

Al pedirle que precisara cuál fue la reacción de Vittorio Foa ante la «guerra de los seis días, que marcó una ruptura entre Israel y la izquierda» [24], su hija responde con una anécdota: «Cuando se supo de la victoria de Israel, en su casa había un diplomático ruso, judío; ambos brindaron muy felices por la victoria de Israel» [25]. También en 1990 apoyó la Guerra del Golfo contra Irak.

Desde 1995 Vittorio Foa se esforzó por lograr la visita a Yad Vashem de Gianfranco Fini, secretario de Alianza Nacional, la cual se llevó a cabo en 2003. “Hace diez años —dijo— confié en Fini. Lo que suceda en el futuro dependerá también de todos nosotros. 

Las declaraciones de Fini, sin embargo, no me sorprenden en absoluto, y las considero sin duda positivas: después de todo, siempre he apoyado su viaje a Israel. Dije entonces que, para facilitar la apertura hacia Europa, la renovación de la vida política italiana y de la propia izquierda, era necesario el surgimiento de una derecha fuerte, depurada de sus raíces fascistas. Hoy escuchamos que el secretario de Alianza Nacional considera que el fascismo es ‘parte de la época del mal absoluto’» [26].

Junto con Vittorio Foa y Emilio Sereni, Leo Valiani (cuyo nombre de nacimiento era Leo Weiczen) fue uno de los dirigentes judíos del CLNAI. Elegido diputado a la Asamblea Constituyente por la lista nacional del Partido de Acción, tras la disolución del partido participó, en 1948-1949, en el intento de reunificación socialista democrática (el Partido Socialista Unitario, de corta duración). 

Apoyó activamente el reconocimiento internacional de Israel y compartió con otros representantes de la izquierda italiana el respaldo al régimen sionista, visto como un modelo de socialismo materializado en el sistema de los kibutz.

En 1985, después de que el presidente del Consejo, Bettino Craxi, invocando a Giuseppe Mazzini, hubiera afirmado la legitimidad del recurso a la lucha armada por parte de los palestinos, Valiani respondió con una entrevista en «La Repubblica», en la que declaró que la OLP, en su calidad de «organización terrorista», constituía un obstáculo para la paz. 

«Ciertamente —dijo—, [Israel] haría bien en evacuar los territorios ocupados tras la guerra de 1967, con excepción de Jerusalén, que es un caso aparte. Pero no se puede exigir eso si en esos territorios se instala una organización que practica el terrorismo contra Israel y cuyo objetivo es la destrucción de ese Estado. 

No se le puede pedir a nadie que se suicide. (…) Israel no es la Austria que mantenía bajo su yugo a Lombardía-Véneto. Es como la Austria ya constitucional de 1867, que había abierto su Parlamento también a las minorías, a los italianos de Trento, de Trieste y de Pola. (…) 

Para resolver el drama de Oriente Medio, se necesita moderación. A día de hoy, la OLP es un obstáculo para la paz. Si no renuncia a la lucha armada, al terrorismo, si no ofrece garantías de seguridad a Israel dentro de fronteras acordadas, debe ser excluida de las negociaciones de Hussein” [27].

El sionismo del PCI

El 4 de julio de 1946 apareció en «l’Unità», órgano del Partido Comunista Italiano, un artículo de Riccardo Rubens que, con motivo del establecimiento del régimen sionista, celebraba la victoria de la modernidad occidental sobre el atraso árabe semibárbaro. 

Ya el título y el subtítulo del artículo eran elocuentes: «Palestina: ciudades industriales y beduinos que se dejan vacunar. —Estos son los síntomas de renovación más peligrosos para el dominio medieval que existe en el país». 

Al reproducir sin crítica alguna los datos de la Comisión angloamericana —según los cuales en Europa solo había sobrevivido al exterminio un mísero millón de judíos—, el periodista comunista hacía suya la postura de la propia Comisión, la cual «ha reconocido que actualmente no hay otra posibilidad para los cientos de miles de refugiados más que la entrada a Palestina. 

Tras examinar las posibilidades del país, concluyó que se deben expedir de inmediato 100 000 certificados de inmigración y que se debe abolir la absurda discriminación racial que prohíbe únicamente a los judíos adquirir tierras en Palestina». 

Por otra parte, continuaba Rubens sin tapujos, la población indígena solo podrá beneficiarse de la inmigración judía, ya que «es el dinero judío el que paga, casi exclusivamente, las escuelas, los hospitales y todas las prestaciones sociales que se otorgan a favor de los árabes». 

Conclusión: «la lucha antijudía adquiere así su carácter de lucha contra el progreso y contra la civilización».

El 22 de julio de 1946, Mario Montagnana, de familia judía y hermano de la honorable Rita Montagnana, esposa de Togliatti, sustituyó a Gian Carlo Pajetta en la dirección de «L’Unità». Obviamente, «la línea projudía del periódico no cambia» [28]; es más, «a la comprensible solidaridad emocional que los comunistas ofrecen a los judíos se suma otra solidaridad, tal vez mayor, en el plano histórico y político» [29], bien ejemplificada por un artículo filosionista firmado por Ignazio Usiglio, miembro de una prominente familia judía.

 «Es hacia finales del siglo XIX —comenzaba el artículo— cuando los judíos (unos 17 millones, en aquel entonces, en todo el mundo) comienzan a regresar a su patria de origen, Palestina, a un ritmo regular y organizado» [30].

 Tras una breve reseña histórica, Usiglio explicaba que los judíos acudían en masa a Palestina, su «patria de origen» (sic), porque «impulsados por el recuerdo de las últimas persecuciones espantosas y por el terror a otras que pudieran ocurrir, incluso en aquellos países donde no se habían producido en los últimos años. (…) 

Se vio cómo fascistas y nazistas incitaban a los árabes y fomentaban su descontento, convirtiéndolo en odio hacia los judíos y hacia Inglaterra; (…) 

Se observó, finalmente, bajo la exasperación de las persecuciones sufridas y de las consecuencias que hacen insostenible la vida de muchísimos judíos, un impulso judío cada vez más amplio hacia Palestina, una nueva voluntad de constituirse en un Estado libre e independiente» [31]. 

En definitiva, las opciones que el periodista comunista planteaba a los judíos eran las siguientes: «o asimilarse a las poblaciones entre las que se encuentran (…) o mantenerse fieles a sus propias tradiciones, adoptar la nacionalidad del futuro Estado judío y vivir como extranjeros (…) o regresar a la tierra de sus padres —hacia Eretz Israel— y allí contribuir a la reconstrucción de su propio Estado» [32].

La famosa historia del barco Exodus, adquirido por la Haganá para llevar a Palestina a 4500 judíos en el verano de 1947, le brindó al diario comunista la oportunidad de lanzar nuevas andanadas de propaganda filosionista. Rebautizado por «L’Unità» como «El Mauthausen flotante» (sic), el barco, con su carga de inmigrantes ilegales, fue interceptado por los británicos y obligado a dar media vuelta. 

«Ninguna razón política o diplomática —escribía «L’Unità» el 1 de agosto— puede servir de excusa a los británicos. No tienen derecho a tratar así a los desdichados judíos en busca de una patria» [33]. 

El 24 de julio, el periódico había dado la voz de alarma ante la presencia de «una organización terrorista antijudía, compuesta por nacionalistas palestinos de nacionalidad árabe», cuyo objetivo era «impedir la salida de Italia de transportes judíos con destino a Palestina».

 Esos mismos «terroristas árabes», informaba «l’Unità», ya habían hundido en el puerto de Génova el barco Vrissi, que también se dirigía a Palestina con un cargamento de inmigrantes judíos.

¿Quién dirigía las acciones de los «terroristas árabes» en Palestina? Según «l’Unità» del 27 de enero de 1948, seguía siendo Hajj Amin al-Husseini, el Gran Muftí de Jerusalén aliado del Eje: «Es precisamente él quien hoy dirige, a través de sus lugartenientes, la campaña de terrorismo llevada a cabo por los árabes dentro del país».

Dos días después de la declaración de independencia de la recién creada entidad sionista, Davide Lajolo (el partisano «Ulisse») celebraba así el acontecimiento en el periódico «L’Unità» del 16 de mayo de 1948: «Era justo que los judíos, después de tantos sufrimientos y persecuciones, pudieran encontrar la paz en su propia tierra, tener sus propias leyes y su propia libertad».

Mientras el conflicto árabe-israelí daba sus primeros pasos, el periódico del PCI volvía a agitar el espectro del nazismo resurgido, aliado de los árabes: «El servicio de inteligencia judío anuncia, basándose en documentación irreprochable (sic), que ha comprobado que unos 500 alemanes cuidadosamente seleccionados están siendo empleados para entrenar a los árabes en la lucha contra los judíos». Así se lee en un artículo del 24 de mayo titulado «Los hombres de Rommel luchan junto a los árabes».

La postura del PCI frente a la entidad sionista cambiará cuando la URSS, al ofrecer a Egipto el financiamiento de la presa de Asuán, aumente su influencia en el Oriente Próximo. 

Aún el 22 de diciembre de 1954, cuando en El Cairo un espía israelí se suicida en la cárcel, «L’Unità» escribe, en el contexto de una violenta campaña contra Nasser: «El “juicio a los judíos” constituye uno de los episodios más graves de la campaña antisionista desatada por el gobierno del primer ministro Nasser con el pretexto de que los judíos son partidarios del Estado de Israel». 

Y el 1 de febrero de 1955, al describir el panorama de las «represiones en Egipto», el periódico comunista califica de «nuevo crimen» la sentencia de muerte de dos judíos condenados por espionaje a favor de Israel. 

El 4 de marzo, al comentar la acción judicial emprendida en El Cairo contra un grupo de comunistas, «l’Unità» escribe: «Protestas de todo el mundo contra la acción del gobierno fascista de El Cairo (…) 

Ahora se trata de impedir que el gobierno egipcio cometa este crimen que afecta al pueblo egipcio en rebelión contra la política de traición del dictador Nasser».

El PCI baja las armas contra el Egipto nasserista el 26 de agosto de 1955, cuando «l’Unità» puede anunciar que «Nasser tiene programada una visita a la Unión Soviética para la próxima primavera», mientras que «se espera que el primer ministro chino Chiu En Lai visite Egipto antes de fin de año». 

La nueva postura del PCI se confirma el 28 de septiembre de ese mismo año: «Nasser declaró (…) que Egipto había aceptado suministrar algodón a Checoslovaquia a cambio de armas».

Izquierda por Israel

A raíz de la «guerra de los seis días», en la que la URSS se alineó con los países árabes, surgió la asociación Izquierda por Israel, con el fin de recomponer la ruptura que se había producido entre una parte de la izquierda italiana y el Estado judío.

 La asociación —entre cuyos fundadores destacaba el honorable Giorgio Napolitano (PCI) [34], quien, tras convertirse en presidente de la República, recibiría en EE. UU. el premio de la Liga Antidifamación— se proponía apoyar las causas del régimen sionista, contrarrestando los «prejuicios» que persistían en algunos sectores de la izquierda italiana.

 El Manifiesto de la Izquierda por Israel del 29 de diciembre de 2005 reiteraba la necesidad de «combatir los prejuicios antiisraelíes que también se albergan en una parte de la izquierda italiana» y los «fenómenos de antisionismo —presentes también en la izquierda— que pueden ocultar con demasiada facilidad una nueva y más sutil forma de antisemitismo» [35].

Durante el Congreso Nacional de febrero de 2025, presidido por el secretario Emanuele Fiano (exdiputado del Partido Demócrata) mientras se llevaba a cabo el genocidio en Gaza, la asociación actualizó su nombre oficial a Izquierda por Israel – Dos Pueblos, Dos Estados.

 En el mes de mayo, poco antes de que estallaran en Italia las protestas contra el genocidio que se estaba cometiendo en la Franja de Gaza, un representante de Izquierda por Israel, el senador Graziano Delrio (PD), un médico que se especializó entre Estados Unidos e Israel, viajó al Estado judío para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, y con el presidente de la Knesset, Amir Ohana. 

Fue el propio Delrio quien relató con orgullo los «fructíferos» encuentros en los que, valiéndose de su «experiencia de gobierno como exministro» (en el gobierno de Renzi), «sugirió buscar solidaridad y acciones conjuntas» [36]. 

El 20 de noviembre, Delrio presentó en el Senado, como primer firmante, el proyecto de ley S. 1722, titulado «Disposiciones para la prevención y la lucha contra el antisemitismo y para el fortalecimiento de la Estrategia Nacional de Lucha contra el Antisemitismo, así como la delegación de facultades al Gobierno en materia de contenidos antisemitas difundidos en plataformas en línea». 

El proyecto de ley de Delrio adoptó la definición de «antisemitismo» establecida en 2016 por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), definición que incluye una lista «no exhaustiva» (sic) de once ejemplos ilustrativos para orientar la acción contra el antisemitismo. 

El exministro «promete crear un cargo dentro de las universidades para evaluar la legitimidad de lo que ocurre en el ámbito de la lucha contra el antisemitismo, según la definición de la IHRA» [37] y «presenta la propuesta de la minoría del Nazareno ante el congreso nacional de la Unión de Asociaciones Italia-Israel, en presencia del embajador israelí Jonathan Peled y de algunos representantes del gobierno, a quienes plantea, de ser necesario, una intervención más enérgica por parte de la AgCom» [38], la Autoridad para las Garantías en las Comunicaciones.

El proyecto de ley Delrio provocó una división en el PD, lo que llevó al jefe de fracción en el Senado a desautorizar la propuesta, calificándola de iniciativa personal del senador que no representaba la línea del partido. 

No obstante, el 4 de marzo de 2026, seis senadores del PD, rompiendo la disciplina partidaria, votaron a favor del proyecto de ley junto con la mayoría.

Más allá de esta divergencia ocasional entre sus parlamentarios, el PD mantiene sobre la cuestión palestina una postura sustancialmente filosionista, tratando de equilibrar la repulsa por los crímenes del gobierno de Netanyahu con la condena del movimiento de liberación palestino y con la crítica «positiva» dirigida a un régimen colonial al que se le reconoce el derecho indiscutible a existir.

Por otra parte, el PD, representado hoy de manera significativa por la hija de un politólogo estadounidense de origen ashkenazí [39], no es más que el producto tardío de una izquierda que, en su relación con la cuestión palestina, se ha caracterizado históricamente, tras el filosionismo explícito de los primeros quince años de la posguerra, por una larga experiencia de transformismo, oportunismo y doblez.

Notas:

[1] UCEI e ANPI riaprono il dialogo dopo le tensioni del 25 aprile, https://www.shalom.it, 28 julio 2026. Véase Corteo del 25 aprile: Ucei e Anpi riaprono il dialogo, https://www.mosaico-cem.it, 29 julio 2026.

[2] UCEI e ANPI riaprono il dialogo dopo le tensioni del 25 aprile, cit.

[3] P. Bertilotti, L’Unione delle Comunità e la commemorazione della Resistenza (1944-1948), RMI, LXXIV (2008), p. 175.

[4] F. Del Canuto, Ebraismo e Sionismo: un risveglio di coscienze negli anni difficili (1938-1944), RMI, XLVIII (1982), p. 57.

[5] F. Del Canuto, art. cit., p. 58.

[6] M. Sarfatti, Ebrei e partigiani. Una storia da scrivere, “l’Unità”, 13 enero 2008.

[7] G. Formiggini, Stella d’Italia – Stella di David. Gli ebrei dal Risorgimento alla Resistenza, Mursia, Milano 1970, pp. 363-367.

[8] C. Vichi, Elio Toaff, il rabbino partigiano: coraggio, fede e libertà nella resistenza italiana, shalom.it, 25-04-2025.

[9] M. Fiorentini, La missione Dingo, operante nel triangolo Genova-Piacenza-Parma, en Gli Americani e la guerra di liberazione in Italia, Atti del Convegno internazionale di Studi Storici, Venezia, 17-18 octubre 1994.

[10] Luciano Servi, a Jewish partisan in Italy, en Ghetto Fighters House Archives, www.infocenters.co.il.

[11] Sobre la Goff Chain y la colaboración del PCI con la OSS, véase: Luca Tadolini, Communists. L’accordo tra il PCI e lo spionaggio Usa (1943-1945), Edizioni all’insegna del Veltro, Parma 2019.

[12] G. Formiggini, op. cit., p. 380.

[13] G. Formiggini, op. cit., p. 116. Cfr. P. Momigliano Levi, Raffaele Jona (Silvio) nella Resistenza, “Questioni di storia della Valle d’Aosta contemporanea”, n. 3 (1990) (pp. 45-49 de la edición electrónica).

[14] Luciano Canfora, Il sovversivo. Concetto Marchesi e il comunismo italiano, Laterza, Bari 2019, p. 733; cfr. p. 652 e passim.

[15] E. Salerno, Mossad base Italia. Le azioni, gli intrighi, le verità nascoste, il Saggiatore, Milano 2010, p. 51.

[16] Acta de la sesión del 31 de octubre de 1946 en: Aldo G. Ricci, Verbali del Consiglio dei Ministri, luglio 1943 – mayo 1948, VII, 1 – Governo De Gasperi, Presidenza del Consiglio dei Ministri, Dipartimento per l’Informazione e l’Editoria, 1997.

[17] R. Gremmo, L’ebraismo armato. L’Irgun Zvai Leumi e gli attentati antibritannici in Italia (1946-1948), Storia ribelle, Biella 2009, p. 22.

[18] J. Meade, Chilometri di filo spinato nelle verdi valli della Palestina, “l’Unità” (edizione piemontese, 16 julio 1946.

[19] La sinistra italiana e Israele, “Bet Magazine Mosaico. Sito ufficiale della Comunità Ebraica di Milano”, https://www.mosaico-cem.it, 6 marzo 2013.

[20] G. Formiggini, op. cit., p. 414.

[21] Pierluigi Battista, La sinistra, gli ebrei, la memoria: nel ricordo di Umberto Terracini, il grande solitario, Huffpost, https://www.huffingtonpost.it, 16 novembre 2023.

[22] Luciano Ascoli, Sinistra e questione ebraica, La Nuova Italia, Firenze 1970, p. 95.

[23] Luciano Ascoli, Sinistra e questione ebraica, cit., ibidem.

[24] Massimiliano Boni, Nella memoria di mio padre ho saldato il cerchio di famiglia, “Riflessi Menorah”, 14 diciembre 2021.

[25] M. Boni, art. cit.

[26] Vittorio Foa su Fini: “Ho fatto bene a fidarmi di lui”, “Feltrinelli Editore”, https://www.feltrinellieditore.it, 26 noviembre 2003.

[27] Guido Vergani, Povero Mazzini, quante cose si dicono di te, “la Repubblica”, 8 noviembre 1985.

[28] Luciano Tas, Cartina rossa del Medio Oriente, Edizioni della Voce, Roma 1971, p. 27.

[29] L. Tas, Cartina rossa del Medio Oriente, cit., p. 30.

[30] Ignazio Usiglio, Il problema degli ebrei, “l’Unità”, 22 diciembre 1946.

[31] I. Usiglio, art. cit.

[32] I. Usiglio, art. cit.

[33] Luigi Cavallo, La Mauthausen galleggiante, “l’Unità”, 3 agosto 1947.

[34] Entre sus primeros firmantes se encuentran, entre otros, Giuliano Amato, Giorgina Arian Levi, Furio Colombo, Bruno Segre. In seguito si sarebbero aggiunti: Giorgio Albertini, Luciano Belli Paci, Felice Carlo Besostri, David Bidussa, Daniele Bonifati, Sandra Bonsanti, Enrico Boselli, Ugo Caffaz, Peppino Caldarola, Marco Campione, Miriam Carretta, Massimo Chierici, Silvia Cuttin, Umberto Eco, Gabriele Eschenazi, Piero Fassino, Claudia Fellus, Emanuele Fiano, Giuseppe Franchetti, Giorgio Gomel, Franco Grillini, Paola Jarach Bedarida, Alberto Krachmalincoff, Gad Lerner, Victor Magiar, Francesco Mariotti, Enrico Modigliani, Fabio Nicolucci, Francesca Romani, Lina Salmon, Ilda Sangalli Riedmiller, Adriano Sofri, Walter Veltroni, Gustavo Zagrebelsky y muchos otros.


[36] Tahar Lamri, Il senatore manipolato: Delrio va in Israele e poi presenta il suo DDL della vergogna, ANBAMED APS per la Multiculturalità, https://www.anbamed.it, 8 dicembre 2025.

[37] Vittorio Bonanni, Delrio, da Israele con amore, “Terzogiornale”, 12 diciembre 2025, https://www.terzogiornale.it/

[38] V. Bonanni, ibidem.

[39] Leonardo Nesti, Elly Schlein, da Bologna con storia multiculturale, ansa.it, 26 febreró 2023.



Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

https://www.geopolitika.ru/es/article/la-izquierda-italiana-y-el-sionismo

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