Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

-Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

¿Sabías que el plátano inventó el capitalismo salvaje?


Hablemos de esa fruta amarilla, inofensiva y llena de potasio que tienes en la cocina. Ahora imagínate que esa misma fruta es la culpable de invasiones militares, golpes de Estado de la CIA, masacres de obreros y de un insulto geopolítico que hoy usamos para todo: las "Repúblicas Bananeras".

A principios del siglo XX, si vivías en Centroamérica, el que mandaba en tu país no era el presidente del palacio de gobierno.

 El verdadero puto amo se sentaba en un despacho de Boston, fumaba puros caros y respondía ante un nombre: la United Fruit Company (UFCO)

En el Caribe la llamaban, con mucho acierto y bastante miedo, "El Pulpo". Y vaya si tenía tentáculos. 

¿Crees que exagero? Aquí tienes tres joyitas de cómo se las gastaba esta gente:

- Tenían su propia Armada. 

La UFCO no alquilaba barcos. Tenía "La Gran Flota Blanca", una de las flotas navales privadas más grandes del mundo. 

¿Su función oficial? Llevar plátanos frescos. ¿Su función real? Si las cosas se ponían feas con los trabajadores o los gobiernos locales, metían armas y mercenarios en las bodegas y "zanjaban el tema".

- Comprarse un país salía barato. 

En 1910, un inmigrante de origen ruso llamado Samuel Zemurray, apodado Sam el Platanero, con escasa imaginación, había levantado un imperio bananero en Honduras a base de espabilar y sobornar a quien hiciera falta. 

El problema llegó cuando el presidente de turno tuvo la desfachatez de querer cobrarle impuestos.

 Sam no protestó, no contrató abogados, no escribió una carta al director. 

Sam se fue a los bajos fondos de Nueva Orleans, contrató a un puñado de mercenarios de gatillo fácil, organizó una expedición desde el puerto y montó una revolución exprés. 

El presidente fue a la calle. En su lugar, llegó un títere manejable y, sobre todo, fiscalmente comprensivo. Cero impuestos. 

Negocio redondo. El diccionario ya tenía la palabra: O. Henry había acuñado el término "República bananera" en 1904 para describir exactamente este tipo de países donde una empresa mandaba más que el gobierno.

- La CIA a su servicio (El caso de Guatemala). 

En 1951, un tipo llamado Jacobo Árbenz ganó las elecciones en Guatemala y dijo: "Oigan, vamos a quitarle las tierras que la UFCO no usa para dárselas a los campesinos nativos, y les pagamos lo que ustedes dicen en su declaración de la renta que valen". 

¡Para qué queremos más! La UFCO llevaba décadas mintiendo al fisco para no pagar impuestos, declarando que sus tierras valían una miseria. 

Si aceptaban el trato, perdían millones; si decían el valor real, iban presos por evasión.

 ¿La solución corporativa? Llamar a los amigos de Washington. El Secretario de Estado de EE.UU. (John Foster Dulles) y el director de la CIA (Allen Dulles) resultaban ser... ¡antiguos abogados y accionistas de la UFCO! En 1954, la CIA organizó un golpe de Estado épico, acusó a Árbenz de ser un títere de Moscú, lo derrocó y puso a un dictador militar que devolvió las tierras a la compañía. 

Fin del problema.

El legado para Centroamérica fue quedar sumida en décadas de guerras civiles, dictaduras sanguinarias y una miseria estructural. 

¿Y qué pasó con la United Fruit Company? No desapareció, solo se lavó la cara.

 Hoy se llama Chiquita Brands International (sí, la de la pegatina azul del supermercado). 

De hecho, en 2007 la empresa tuvo que pagar una multa millonaria en EEUU tras admitir que financió con casi dos millones de dólares a los paramilitares en Colombia para "mantener el orden" en sus zonas de cultivo.

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