Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Nicaragua: 2018, La trágica amenaza cumplida: “¡Preferimos que sea por las malas!”


“Esto es preferible hablarlo. Resolverlo con diálogo”, le dijo un ciudadano a quien, por sus gestos y graves palabras, parecía un “líder” MRS que inspeccionaba los primeros tranques y falsedades que habían levantado en Jinotepe, en abril de 2018.

“Daniel no entiende”, respondió tajante.

Pero el Presidente que “no entendía”, daría un tiempo demasiado dilatado de tres meses para resolver, por la vía pacífica, lo que derivó en un intento de Golpe de Estado contra un Gobierno Constitucional.

Aquel “inspector de tranques” agregó:

“Queremos que Daniel se vaya. Por las buenas o por las malas. Y preferimos que sea por las malas”.

Estaba claro.

La máquina ya había sido encendida con todas las maquinaciones posibles.

Sí, bien claro y en marcha un Golpe oscuro.

No había vuelta atrás.

¿De qué otra forma se le podría llamar a la insensata, ilógica y anticonstitucional exigencia de “¡Ríndanse!”, en pleno Diálogo?

Es que por la fuerza querían lo que por el voto no pudieron lograr: expulsar a las autoridades legítimamente constituidas.

El preferimos-que-sea-por-las-malas no razonaba. Solo sonaba, resonaba y retumbaba cada día más…
En los tranques…

En la muerte de ciudadanos indefensos, realmente pacíficos y probos, como don Bismark Martínez, despedazado hasta quitarle la vida, tuquito a tuquito.

En el joven jinotepino Gabriel de Jesús Vado, quemado vivo en el tranque de Mebasa, Masaya.

En el “Tírenlo al excusado, y no suban eso a las redes”, que “asesoraba” un “cura” de almas, sin alma.
En los asesinatos del padre y del hijo: Roberto y Cristopher Castillo en Jinotepe.

En las criminales hogueras medievales.

En el siniestro causado que arrasó la antigua casa del viejo Jinotepe, sede del Zonal del FSLN, junto con los vehículos.

En el grito infernal ¡sí-se-pudo!, de los pirómanos de la “libertad” que alcanzaban el nirvana viendo las llamaradas como Nerón a Roma, víctima de su odio a los cristianos para inculparlos.

En la persecución incansable contra el exguerrillero Allan Zúniga, quien 40 años después de que fuera perseguido por la Guardia Nacional de Somoza, volvía de nuevo a la clandestinidad, porque lo querían asesinar los “democráticos pacifistas”.

En el fuego provocado por los “defensores de la Libertad de Prensa” en las instalaciones de La Nueva Radio Ya y Radio Nicaragua, con periodistas, artistas, locutores, técnicos y personal administrativo adentro.

En las amenazas constantes de los adalides de la “Libertad de Expresión y del Pensamiento” al periodista y catedrático universitario, Francisco Vanegas, “Chico Cuyba”.

En el saqueo de la Universidad Nacional Autónoma de Carazo…

En los tiroteos a medianoche.

En las torturas en el tranque de San José.

En los aquelarres nefandos, sacrílegos, en la Parroquia Santiago.

En el humo incesante y contaminante de las llantas que los “defensores del Medio Ambiente” intoxicaban a los vecindarios, con ancianos y niños de meses.

En el desafiante recorrido de los “sheriff de la Democracia” con armas, incluidos Aks.

En el “líder religioso” con un pistolón reluciente.

En el Obispo que llegó a ver como estaban “sus muchachos”.

En la mirada de ultimátum con que el mismo jerarca vio a los transportistas internacionales con tres meses varados en la Carretera Panamericana, cuando le pidieron intercediera por ellos, muchos con problemas de diabetes y del corazón. 

“La patria se respeta”, los “bendijo misericordioso desde su cómoda y acondicionada camionetona vía libre.

En la guerra sicológica.

En el toque a rebato de los campanarios, poniendo en vilo a la población, no más alzada que intimidada y manipulada.

En la exigencia de mantener alimentados y con café y gaseosas a los tranqueros.

En las falacias, mentiras, infamias, fake news…, lanzadas por las redes sociales.

En la basura acumulada en las nunca vista apestosas calles de la que fuera la Ciudad más limpia.
En los alambres muy finos, tendido de acera a acera, para decapitar motoristas y a quien no se fijara en su andar.

OTRO JULIO DE LA LIBERACIÓN

El 6 de julio empezaron los primeros disparos, quizás antes de las 5 de la mañana. Los últimos se escucharon como a las 5 de la tarde. Fue casi a esa hora en que los jóvenes policías pudieron llegar al barrio San Antonio.

Saquen la cuenta.

Si eran “protestas pacíficas”, la pregunta es:

¿Por qué a la Policía le costó unas 12 horas para liberar a la secuestrada ciudad de Jinotepe, y no en cuestión de media hora?

¿No es que los “Somos-estudiantes-no-somos-delincuentes” solo estaban “armados” con libros, escapularios, ramos de olivos, pancartas y rosarios, más un par de morteros para las fiestas patronales?
Eso significaba la sentencia irrevocable del tal “preferimos-que-sea-por-las-malas”.

Un por-las-malas que era por sus pistolas y por sus balas: un porque-así-lo-quiero-yo.

Tres meses hubo para que desmontaran su “preferimos-por-las-malas”.

La catástrofe que genera el odio y la intolerancia no son opción para ningún país.

Para eso están las leyes.

El diálogo.

La fe, si creemos.

El odio, como el fuego extraño que avivaron los “pacifistas”, arrasa las virtudes y acaba con la convivencia, tan fundamentales para la vida.

No más crímenes de odio.

Aquí nació Rubén Darío, no Nerón ni Adolfo Hitler.

Somos nicaragüenses.

Dios bendiga a Nicaragua con su propia Paz.

FOTOS: Lo que quedó del Zonal del FSLN en Jinotepe, al día siguiente del incendio provocado por "pacíficos manifestantes", el 23 de abril 2018. A la izquierda, los "defensores de la libertad de expresión" también le pegaron fuego a la Nueva Radio Ya.

Edwin Sánchez

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