Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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Lenin, tan sencillo como la verdad

“La burguesía mundial siente hacia él un odio desnudo y repulsivo; las manchas azulencas de esa peste brotan claramente en todas partes. Ese odio, de por sí detestable, es también muestra de lo grande y temible que a los ojos de la burguesía mundial es Vladimir Lenin, inspirador y guía de los proletarios de todo el mundo.” 

Aleksey Maksimovich Peshkov, Máximo Gorki, 1868-1936, nació en Nizhny Novgorodo, hoy Gorki.

“Días de infancia”, “Por el mundo”, y “Mis universidades”, forman la trilogía autobiográfica de Máximo Gorki, el gran autor soviético que desde la clase obrera se alzaba escribiendo como parte de la revolución Rusa, transformadora de la realidad obrera y campesina, y enseñanza para las masas explotadas del mundo. 

Entre sus libros destacan, además de los mencionados, “La madre”, “Los bajos fondos”, “Los Artamonov”, “La vida de Kim Samgin”, “Tomas Gordeiev”, “Los ex hombres”, “Malva”, “La ciudad del diablo amarillo”, éste último sobre su estancia en Nueva York, y otros escritos igualmente importantes como el dedicado a exponer su relación y punto de vista sobre Vladimir Ilich Uliánov, Lenin, el gran dirigente soviético.

En el libro, Gorki, nos señala como tras la muerte del dirigente hasta en los medios alemanes burgueses se manifestaba admiración y respeto por personalidad política revolucionaria tan destacado por su “voluntad de vivir y audacia de la razón”. 

Señala el gran escritor que Lenin era honrado intelectual revolucionario que dedico todos sus esfuerzos para el bien de la felicidad humana. 

Se conocieron en San Petersburgo en 1905 y se volvieron a encontrar en Londres en el 5º Congreso del Partido Socialdemócrata en 1907, y en esa ocasión el gran revolucionario le manifestó su agradecimiento por su novela “La madre”, tan oportuna, le diría haciéndole saber que “muchos obreros habían participado en el movimiento obrero inconsciente, espontánea, y ahora leerían “La madre” con gran provecho”. 

En aquel Congreso el Partido acabó de conocer la división entre reformistas y revolucionarios, y entre los discursos destaca, por motivos distintos, los de Plejanov, Rosa de Luxemburgo y Lenin que escuchando lo que éste decía quedó “absorbido”. 

“Era la primera vez que oía hablar con tal sencillez de los problemas más complejos. Lenin no intentaba hacer frases bonitas, sino que ofrecía cada palabra en la palma de la mano, descubriendo con habilidad asombrosa su sentido exacto.” 

Y describe la forma en que se dirigía a los asistentes, su gesticulación con las manos y el cuerpo, sus palabras medidas, argumentos, “pruebas de que la clase obrera tenía el derecho y el deber de seguir su propio camino, no a la zaga ni tan siquiera al lado de la burguesía liberal, todo aquello era poco común y Lenin parecía proclamarlo no en nombre propio, sino por voluntad de la historia”. 

En 1918 nuestro escritor preguntó a un obrero de su ciudad natal cual creía que era la característica principal de Lenin, y el otro le contestó: – Su sencillez. Es sencillo como la verdad.

Recuerda Gorki que en una ocasión a su vuelta de Italia planteó al gran dirigente la necesidad de crear una editorial para publicar libros sobre las literaturas occidentales y rusa, sobre historia de la cultura, … y le respondió: “No ha llegado el momento de los libros gruesos; el libro grueso lo consume el intelectual y él, ya ve usted, se desvía del socialismo en dirección al liberalismo; nosotros no lograremos apartarlo de ese camino que ha elegido. 

Necesitamos el periódico, el folleto, convendría reanudar la pequeña biblioteca de la “Znanie”, pero eso es imposible hacerlo en Rusia por razones de censura, y aquí por razones de transporte: debemos lanzar a las masas decenas, centenares de miles de octavillas,, y una pila tan grande es imposible transportarla clandestinamente. 

Dejemos la editorial para tiempos mejores.” En otra ocasión, observando la situación de Europa declaró que la guerra era inevitable, que el mundo capitalista estaba putrefacto, y que la gente estaba cayendo en el chovinismo y el proletariado no tenía ni organización, ni conciencia suficiente, ni fuerza para evitarla. Gorki en sus conversaciones con Lenin le hace saber de su interés por evitar la división en el Partido, y Lenin le hace saber de las diferencias entre Plejanov y él, dejándole ver la imposibilidad de la unidad con los objetivos que tiene, y él mismo añade las diferencias de carácter y de trato, Plejanov hablaba y “parecía que lo sabe todo”, y Lenin “empezaba a construir un mundo nuevo”. 

Declara la admiración que le tenían “los hombres del trabajo”, y cómo siendo tan “superior” a los demás “no había perdido el interés por las gentes sencillas”, y el odio, la repugnancia que sentía hacia la desdicha y el padecimiento humano, señalando su convicción de que la desdicha no es la base de la realidad y que los hombres tienen que acabar con ella, para lo que hay que aprender de los errores.

Conocedor profundo de las dificultades para avanzar en la lucha política y en la construcción de fuerzas, y sobre la traición señalaba a Gorki: “muchos traicionan no sólo por cobardía, también lo hacen por amor propio, por temor al fracaso, a que la bienquerida teoría pueda salir malparada de su choque con la práctica. Nosotros no tenemos eso. La teoría, la hipótesis, no es para nosotros algo “sagrado”, para nosotros es una herramienta de trabajo.”

El gran escritor recoge rasgos importantes de su comportamiento con los trabajadores que se relaciona, siempre escuchándolos, aprendiendo de su trabajo y conversando con igualdad para así corregir desaciertos, abusos burocráticos y vencer obstáculos diversos en los cambios que debían darse en la vida de las gentes comunes. 

Gorki nos entrega un librito que enseña la forma de ser, de comportarse en la vida diaria del gran revolucionario que dedicó su vida a transformar el mundo siempre desde el nivel de los proletarios.

https://rebelion.org/lenin-tan-sencillo-como-la-verdad/

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