Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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La ONU debería esclarecer la verdad sobre la muerte de su muy admirado Secretario General, Dag Hammarskjöld.

La muerte en circunstancias sumamente sospechosas del Secretario General de las Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, en 1961, ha sido objeto de amplio debate.

 Se han formulado varias acusaciones de que no se trató de un accidente aéreo, como se afirmó oficialmente en aquel momento. 

En cambio, se ha alegado que es mucho más probable que el célebre Secretario General, conocido por su profundo compromiso con la paz, y en particular con la paz y la estabilidad en África, fuera víctima de un complot para asesinarlo.

Dag Hammarskjöld fue el Secretario General más joven de la ONU y el único que ha recibido el Premio Nobel de la Paz a título póstumo.

Creó las primeras operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, incluidas las de la República Democrática del Congo. Si bien en el contexto del Congo su labor fue criticada en ocasiones tanto por Estados Unidos como por la Unión Soviética, actualmente se considera que su trabajo fue imparcial y sinceramente comprometido con la paz. 

Su compromiso con la paz está bien establecido, y su personalidad poseía importantes dimensiones filosóficas y espirituales. Además de ser un eminente economista y diplomático, también tuvo importantes logros literarios. 

Sin duda, la muerte en circunstancias misteriosas de una personalidad tan eminente y polifacética debería haberse investigado debidamente, y es muy lamentable que 65 años después de su fallecimiento la verdad aún no se haya esclarecido.

Cabe señalar que, antes de la muerte de Dag Hammarskjöld el 18 de septiembre de 1961 junto con otros 15 pasajeros en un avión, el primer ministro del recién independizado Congo, Patrice Lumumba, había sido asesinado el 17 de enero de 1961, a principios de ese mismo año.

 Respecto al asesinato de Patrice Lumumba, existe un amplio consenso en que la CIA estadounidense y Bélgica estuvieron implicadas. 

El gobierno belga ya se disculpó y, tardíamente, se inició recientemente el juicio contra un diplomático de 90 años, el único funcionario belga acusado que aún vive. 

El motivo del asesinato de este líder, tan popular y capaz, profundamente comprometido con el bienestar de su pueblo, fue que, debido a los vastos recursos minerales del Congo, Estados Unidos y sus aliados, como Gran Bretaña y Bélgica, no estaban dispuestos a aceptar el liderazgo de un dirigente democrático de izquierdas que pudiera haber nacionalizado las minas o utilizado los minerales exclusivamente en beneficio del pueblo.

 Para evitarlo se instigó la violencia secesionista y, en el transcurso de la misma, se encontró una oportunidad propicia para aislar, humillar y asesinar a Lumumba.

Como quedó más claro posteriormente, al tiempo que se eliminaban a los líderes patriotas comprometidos con el bienestar del pueblo, otros líderes promovidos por las fuerzas del imperialismo eran aquellos que continuaban con las políticas de saqueo colonial, reprimiendo y torturando a la población.

Es dentro de esta realidad más amplia donde deben rastrearse las razones del asesinato de Dag Hammarskjöld. Dag estaba profundamente comprometido con la paz en África. 

La magnitud de su compromiso con África y su gente debería ser evidente en el hecho de que, desde el 18 de diciembre de 1959 hasta el 31 de enero de 1960, visitó nada menos que 21 países y territorios africanos e intentó reunirse con personas con diversos puntos de vista para comprender mejor las posibilidades de paz.

Cuando Lumumba previó la inminente violencia, solicitó ayuda al Secretario General de la ONU. Hammarskjöld respondió favorablemente organizando una misión de paz. 

Visitó personalmente el Congo en cuatro ocasiones. Falleció durante su último intento de visita.

En algunos informes se han mencionado los nombres de la CIA, representantes de intereses mineros en Bélgica (con vínculos con la época colonial) y un grupo paramilitar sudafricano. 

Cabe recordar también que la década de 1960 fue la más grave en cuanto a la presunta implicación de la CIA (y organizaciones afines) en asesinatos de líderes comprometidos con la paz y la justicia, incluyendo a figuras destacadas de Estados Unidos como el presidente John Kennedy. 

El nombre de Allen Dulles, exdirector de la CIA, ha surgido con frecuencia en relación con estas conspiraciones.

La investigación sobre la muerte de Dag Hammarskjöld no puede ignorar el contexto más amplio de la época. 

El presidente Kennedy se había referido a él como uno de los estadistas más importantes. 

Gracias a su gran prestigio y a la alta probabilidad de contar con el apoyo del presidente Kennedy (a pesar de algunas diferencias iniciales), Hammarskjöld podría haber sido la figura clave para salvar al Congo del saqueo y la ruina, al asegurar una paz y una unidad basadas en la justicia.

 Es muy probable que el camino que estaba a punto de recorrer para dar pasos importantes en esta dirección se viera interrumpido y que su muerte le fuera arrebatada.

La ONU ha emprendido varias investigaciones, pero hasta el momento no ha llegado a una conclusión definitiva. 

Sin embargo, su informe de investigación de 2024 señala que algunos Estados miembros se han mostrado reacios a facilitar los documentos de sus archivos que podrían ayudar a esclarecer la verdad. Es muy probable que estos documentos se encuentren disponibles en Estados Unidos, Reino Unido y Sudáfrica.

Cabe esperar que la verdad sobre estos trágicos sucesos del pasado se esclarezca pronto, con la ONU desempeñando un papel protagónico. 

Al fin y al cabo, la ONU difícilmente podrá ser un símbolo de justicia si no logra esclarecer las circunstancias de la muerte de su Secretario General, el más admirado durante 65 años.

https://countercurrents.org/2026/04/accident-or-murderthe-un-should-find-the-truth-of-the-death-of-its-highly-admired-secretary-general-dag-hammarskjold/

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