El trailero guatemalteco detenido en Nicaragua con 1.312 kilos de cocaína aseguró que los escáneres en Costa Rica prácticamente estaban “de adorno”, al afirmar que logró pasar el cargamento sin ningún problema por los controles del país.
Según su declaración ante las autoridades, el conductor relató que incluso fue sometido a revisión con escáner durante su paso por territorio costarricense, sin que se detectara ninguna anomalía.
“Pasé el escáner… seguí el protocolo de aduana… pasé el escáner”, indicó, insistiendo en que logró cruzar sin levantar sospechas.
La droga, que superaba la tonelada, iba oculta dentro de 20 bobinas de papel kraft en un camión de carga pesada.
El decomiso se realizó en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, pero del lado de Nicaragua, donde las autoridades identificaron irregularidades y procedieron con una inspección más profunda que permitió descubrir el cargamento.
De acuerdo con la versión del propio detenido, la carga fue introducida en una bodega en Calle Blancos, en San José, y tenía como destino final Guatemala.
Pese a la magnitud del cargamento, el vehículo logró atravesar territorio costarricense y llegar hasta la frontera norte sin ser interceptado.
El caso ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de los controles en Costa Rica, especialmente en el uso de escáneres, ya que se trata de una cantidad considerable de droga que, según la versión del implicado, salió del país sin ser detectada.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿por qué fallaron los controles? Por ahora, no hay una respuesta oficial clara.
Podría tratarse de limitaciones técnicas, errores en la interpretación de las imágenes o fallas en los protocolos de revisión; sin embargo, también queda abierta la duda sobre si existieron otras irregularidades que deberán ser investigadas por las autoridades.
En medio de la polémica, también han surgido voces que cuestionan la veracidad del caso; no obstante, es importante entender que en países como Nicaragua es habitual que las autoridades presenten públicamente a los detenidos, muestren sus rostros y divulguen parte de sus declaraciones desde etapas tempranas del proceso, algo que contrasta con el manejo más reservado que se suele dar en Costa Rica.
Por ello, aunque el nivel de exposición pueda parecer inusual para algunos, responde a una práctica distinta.
El caso se mantiene bajo investigación y ya ha generado reacciones en Costa Rica, donde las autoridades deberán determinar si hubo fallas en los controles, errores humanos o algún otro tipo de irregularidad en el manejo de los escáneres.
Mientras tanto, la declaración del propio detenido sigue siendo uno de los elementos más controversiales de este caso que hoy pone bajo la lupa los sistemas de control fronterizo del país.
© Redacción: Novedades Diario Informativo

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