El fantasma de la traición interna, o la entrega pactada de Maduro, ha rondado las redes sociales.
Esta especulación se alimenta tanto de las acusaciones de ciertos sectores de la izquierda —que denuncian una traición histórica por el acercamiento con Estados Unidos— como de filtraciones de inteligencia difundidas a través de agencias de noticias sobre conversaciones entre Washington y figuras clave del chavismo como la presidenta encargada Delcy Rodríguez o Diosdado Cabello, el ministro del Interior y principal líder popular del chavismo después de Maduro.
Según lo que sabemos, su secuestro se explica en, gran parte, por la abrumadora superioridad aérea de la invasión estadounidense, que implicó un uso mayor de aeronaves que en el ataque contra las instalaciones nucleares iraníes en 2025, y su ubicación en tiempo real.
Una reconstrucción hecha por CNN demuestra como los uniformados venezolanos intentaron repeler el ataque tanto antes, como después del secuestro de Maduro. Varias decenas de militares y guardas cubanas fueron asesinados por la Fuerza Delta cuando intentaron defender al mandatario venezolano frente a los soldados estadounidenses.
Uno de los pilotos de los helicópteros, incluso, fue herido por los disparos, lo que casi hace estrellar una de las aeronaves en la casa de seguridad del presidente.
En las horas posteriores al secuestro, la propia presidenta encargada confesó en un audio que tanto ella, como Diosdado y su hermano, Jorge Rodríguez, fueron amenazados de muerte por parte de Estados Unidos.
Uno de los varios interrogantes es cómo lo ubicaron en tiempo real a Maduro, en medio del secuestro, y por qué no funcionó el sistema de alerta temprana para moverlo hacia un refugio seguro.
Para el embajador ruso en Caracas, Serguéi Melik-Bagdasarov, hubo militares venezolanos que colaboraron con el ataque y después escaparon a Estados Unidos.
Esto explicaría cómo las fuerzas especiales estadounidenses obtuvieron los planos para construir una réplica de la casa de seguridad de Maduro y entrenar allí antes de la operación.
Sin embargo, algunos indicios sugieren que Maduro no se siente traicionado por el liderazgo chavista.
En su primera comparecencia judicial aceptó como abogado a Barry J. Pollack, quien habría sido designado mediante gestiones del gobierno venezolano.
Rechazó, por ejemplo, ser representado por otro abogado, Bruce Fein, contratado por familiares que sospechan la existencia de una traición contra él y su esposa, Cilia Flores.
Ambos, además, solicitaron una visita consular para comunicarse con su gobierno, lo que demuestra que la relación está lejos de romperse como suponen algunos sectores.
El problema es que las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington están rotas y, por tanto, no hay embajadores ni cónsules de ninguno de los países.
La normalización de las relaciones fue, precisamente, uno de los argumentos que esgrimió la presidenta encargada para justificar las gestiones diplomáticas destinadas a liberar a Maduro y su esposa, uno de los principales reclamos del chavismo en la actualidad.
Después sobre la tesis de la “traición” está un hecho insoslayable; el secuestro de Maduro fue un cimbronazo hacia lo interno del chavismo, que lo deja mucho más debilitado y vulnerable a una nueva campaña de “cambio de régimen” con sus líderes amenazados de muerte.
Si fue una entrega acordada, como sostienen algunos, sería como hacerse un Harakiri mientras se va en bicicleta, en vez de una gran jugada maestra.
El acercamiento con Estados Unidos, iniciado por Delcy Rodríguez, no puede descontextualizarse de la apertura económica emprendida por la presidencia de Maduro, desde 2020, producto de las sanciones.
Este ciclo, que implicó la entrega de empresas estatizadas a capitales privados, una reducción del gasto fiscal y varias devaluaciones se relaciona con el hecho de que las sanciones y el embargo petrolero provocaron que la caída del PIB venezolano fuera una de las diez mayores del mundo desde 1950, comparable únicamente a países en guerra como Siria o Yemen, según el economista venezolano Francisco Rodríguez.
Esta situación, junto con la crisis económica que originó una de las mayores hiperinflaciones del mundo, convirtió a Venezuela en un país sin capacidad de hacer ni siquiera una operación financiera a través de un banco, ni pedir un crédito para comprar medicinas o alimentos.
En la práctica generó, además, una masiva huelga de inversiones en sectores estratégicos que alimentan la economía venezolana.
Para dimensionar, la producción petrolera pasó de más de un millón de barriles diarios a más de 300 mil durante la pandemia en 2020.
La fórmula para sortear esto incluyo el armado de toda una infraestructura de buques clandestinos, en la sombra, para comercializar el crudo venezolano, con grandes descuentos, y cobrarlo a través de criptomonedas, materias primas o productos (incluso, el gobierno venezolano llegó a tener una cuenta en Turquía desde donde pagaba importaciones de comida, por ejemplo).
También la modificación, de facto, de la ley de Hidrocarburos a través de la creación de Convenios de Participación Productiva que implicó el traspaso de la gestión de algunos proyectos petroleros, en manos de la estatal PDVSA, a privados, bajo acuerdos confidenciales amparados en la ley AntiBloqueo que prohíbe su difusión.
Delcy Rodríguez queda a cargo de poner en marcha una hoja de ruta que parece delineada de antemano; el reingreso del petróleo, y el Estado venezolano a los mercados mundiales de materias primas y de deuda
Con este marco, por ejemplo, la Administración Biden otorgó un permiso a Chevron para que operase en Venezuela.
En la práctica, por primera vez, el Estado venezolano permitió que empresas privadas se hicieran cargo de proyectos petroleros desde la nacionalización lanzada por Hugo Chávez en 2002, que provocó un fallido golpe de Estado y un paro petrolero de los antiguos gerentes de PDVSA.
Todo este proceso, según el gobierno venezolano, aumentó la producción a un millón de barriles diarios con concesiones a grupos privados como Global Oil del empresario Harry Sargeant III, expresidente del partido republicano en La Florida y asesor petrolero de Trump para Venezuela.
La estrategia del gobierno de Maduro incluyó gestiones para permitir el reingreso de capitales estadounidenses y europeos en sectores estratégicos, y la renegociación de la deuda venezolana con sus acreedores.
Esto dependía del levantamiento de sanciones tras las elecciones presidenciales de 2024, cuyas condiciones fueron negociadas con Estados Unidos y la oposición venezolana en Qatar y Barbados.
Pero la deslegitimación internacional del triunfo de Maduro enterró por completo ese proceso, a pesar de que en el, inicio del mandato de Trump, intentó reflotarlo con la gestión del enviado especial para Venezuela, Richard Grennell.
Con el secuestro de Maduro, y reinicio de las relaciones, Delcy Rodríguez, la ministra de Petróleo a cargo de la liberación del sector y la vicepresidenta responsable del plan económico del chavismo, queda a cargo de poner en marcha una hoja de ruta que parece delineada de antemano; el reingreso del petróleo, y el Estado venezolano a los mercados mundiales de materias primas y de deuda.
Si bien el formato de venta del crudo venezolano no está claro, podría hacerse, por ejemplo, a través de permisos para comercializarlo a gigantes como Vitol, Trafigura o Chevron, los ingresos fluirían al mercado cambiario y el Banco Central de Venezuela.
Un primera venta fue transferida a un banco de Qatar y después, hacia cuatro entidades financieras privadas de Venezuela. Este modelo si se mantiene podría oxigenar el mercado de cambios de Venezuela y generar un proceso de crecimiento económico de hasta 10%, según economistas como Luis Vicente León.
Venezuela, más allá de la narrativa trumpista, recibiría mayores ingresos por vender su crudo sin grandes descuentos. Sin embargo, está poco claro si Washington se quedara con parte de ellos.
Para la presidenta encargada se trata de cooperar con Estados Unidos para "preservar la paz de Venezuela, rescatar a Maduro y Cilia Flores y preservar el poder político"
Por eso, entre las primeras medidas de Delcy Rodríguez está la reforma de la Ley de Hidrocarburos con la inclusión de los Convenios de Participación Productiva para para atraer capitales estadounidenses, y la creación de dos fondos soberanos para canalizar los ingresos en divisas del petróleo hacia la mejora de los salarios, la infraestructura, la salud y educación.
El chavismo en el gobierno parece buscar recrear el viejo pacto social entre el Estado y la sociedad venezolana, en el que el dinero del petróleo fluye para asegurar derechos, bienestar y democracia.
Por ello, algunos comentadores venezolanos, han renombrado a la presidenta encargada como Delcyoping, en un juego de palabras que hace referencia a Deng Xiaoping, el reformador comunista de China que en los, setenta, con sus reformas liberales de la economía sentó las bases de un “socialismo de mercado” para el ascenso del gigante asiático como potencia mundial.
Los críticos de la Ley de Hidrocarburos la han criticado por disminuir los impuestos y las regalías que recibe el Estado venezolano por la venta de petróleo. También por permitir que las petroleras privadas se queden con el control total de algunos proyectos petroleros que tienen una nula producción por falta de inversión.
Para Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada y hombre fuerte del chavismo; “el petróleo es nuestro, pero enterrado bajo tierra no vale nada. Podemos esperar 100 años, 200 años, y Venezuela seguirá con las mayores reservas del planeta sin haberlas aprovechado con sabiduría.
Porque el petróleo solo adquiere valor cuando se transforma en un hospital, una carretera, una escuela, una universidad, un salario digno para trabajadores y trabajadoras.
Como decía el refrán de mi abuela: no importa el color del gato mientras cace ratones”.
De esta forma citó una famosa frase pronunciada por Deng Xiaoping para justificar el proceso de reformas liberales en China en los setenta y ochenta.
Para su hermana se trata, además, de cooperar con Estados Unidos para "preservar la paz de Venezuela, rescatar a Maduro y Cilia Flores y preservar el poder político".
https://www.diario-red.com/articulo/america-latina/delciaoping-traicion-chavismo-que-entrego-maduro/20260202100000062754.html

