3/5/17

Qué es el fascismo y la derecha nacionalista francesa

Femen aparentemente protesta contra el "fascismo" en Francia, pero lo apoya, incluidos sus crímenes, en Ucrania, como en Odessa

Cuando se confunde el significado de las palabras, bien por desconocimiento o bien en interés o provecho propio, es el momento de volver a situarlas en su verdadero ser y contexto, recordando qué quieren decir realmente y de donde surgieron.

Hoy en día, por ejemplo, se maneja con ligereza una palabra llamada fascismo.

 La usan un@s y otr@s contra un@s y otr@s. Si me caes mal, haces algo que no me gusta o quiero descalificarte te llamo fascista. No hacen falta argumentos cuando se utilizan insultos, parecen decir.

 Y en cierta forma es así, una vez etiquetado y denigrado el rival lo demás sobra, pues ya no se escucharán sus razones o argumentos, aunque estén incluso bien fundamentados. No se le escuchará, ha sido proscrito. 

Y en política esto es algo común, donde los resultados imperan sobre las formas y las razones.

 Sin embargo, y afortunadamente, como este espacio que yo llevo y otros como él o mejores que él que tenemos por ahí en internet, no se fijan en la moda, en quién lo dijo o en cuantos lo apoyaron, sino en qué se dijo y qué se hizo, analizaré por tanto con calma y sin pasión este uso contemporáneo del término fascismo.

Entonces empecemos, ¿qué es el fascismo?

Se trata de un movimiento autoritario, profundamente clasista que surgió a comienzos del siglo XX con el fin de contrarrestar los movimientos políticos que apostaban por una sociedad igualitaria, sin amos ni siervos. 

Es impulsado por los grandes propietarios que quieren mantener la sociedad de clases y no es extraño sino normal que recibiese el apoyo de una institución tan jerárquica y reaccionaria como es la Iglesia católica, que jugó un papel clave en su triunfo en los países donde realmente cuajó el fascismo: Italia y Alemania.

Que fueran los industriales y financieros, que eran los verdaderos y grandes propietarios muy por encima en riqueza respecto a los terratenientes, los motores de esta ideología ante el aumento notorio y peligroso para sus intereses del poder obrero tampoco es algo anormal. 

Necesitaban de una organización violenta que amedrentase a los trabajadores y crease un sistema político ad hoc a sus egoístas intereses.


Por ese motivo nos recordaban con acierto recientemente la naturaleza y ser de él, para que no se olvide, para que se vea lo que es en medio de tanto fuego de artificio:

El fascismo es un salto cualitativo en el modo de dominación del gran capital, siempre por la fuerza - esto es: independiente de resultados electorales -, y que se da en momentos muy concretos. 

Sólo tiene 3 características sinequanon:

1º Es un movimiento fundamentalmente clasista (antes que racial, de orientación sexual, etc)

2º Surge de la burguesía monopolista (dicho de otro modo: es financiado, apoyado y llevado al poder por el gran capital, el poder financiero)

3º Sólo surge como último recurso frente a un movimiento obrero o popular organizado y muy poderoso, con el objetivo de reprimirlo y exterminarlo físicamente. 1

No es algo que surgiera de forma caprichosa, sino como hemos comentado en un momento especialmente peculiar, en el que había no por casualidad una intensa y concienciada lucha de clases, y las clases altas se negaban a perder sus privilegios. 

De ahí los medios, enormes, empleados y la pasión puesta en ello. 

Era una lucha a muerte entre concepciones completamente diferentes de entender la vida por la visión diferente en la distribución de la riqueza.

Hablar en este sentido de auge del fascismo en los países occidentales, sin contar a un lugar como Ucrania, que es un país puente y en el que sí se ha vuelto a fomentar esta barbarie dado su carácter no solo antiobrero sino también racista o xenófobo, por ejemplo contra las culturas eslavas y especialmente contra la rusa, resulta un tanto relativo.

 ¿Por qué? Porque no se dan en occidente ni de lejos las condiciones que propiciaron su desarrollo.

Veamos el tan nombrado caso de Francia con su candidata a la presidencia Marine Le Pen, aplicable a otras naciones vecinas.

A día de hoy, el Front National ni persigue sindicalistas ni lo tiene entre sus prioridades (cosa innecesaria además ante un panorama en el que los sindicatos actúan cada vez más como agentes de la patronal), ni tiene el apoyo del gran capital francés (de hecho, el poder financiero se ha volcado en peso con su oponente Macron, seguramente por la presunta postura pro rusa y anti UE de Le Pen) ni existe a día de hoy ningún movimiento popular organizado en Europa que sea una amenaza para ese gran capital, con alguna excepción, como en Grecia o en Ucrania (ese fascismo del que tanto se preocupan los medios) 

Es más: en Europa, nunca fue menos necesario el fascismo que hoy. Incluso el partido franquista PP, que a día de hoy sigue jactándose del exterminio de la oposición que supuso la Guerra Civil, acepta dar ciertos derechos y libertades porque el poder de la banca y los empresarios nunca estuvo más afianzado. 1

En otras palabras, que el modo de actuar, discurso y programa de este partido hoy, el Frente Nacional, no es el de uno realmente fascista. 

Su programa y su política es discutible, pueden ver este programa aquí: Le projet y una crítica a su política antiterrorista, que creo algo populista, aquí: Llamamiento a los franceses para vencer al terrorismo .

 Querer echar a los inmigrantes, que no son de una raza particular, por cometer delitos no es racismo, tampoco puede llamarse xenofobia, aunque sí pueda denunciarse según los casos.

 No desde luego en el de los mercenarios islamistas, que no defienden una religión sino que representan el mayor peligro de terrorismo para la población francesa en el momento presente. 

Y lo que es más doloroso para la izquierda y puede que por ese motivo esté levantando fantasmas haya donde no los hay, esta, la izquierda occidental, no supone ningún rival ni ninguna amenaza para la oligarquía industrial y financiera.

 Carecen de coherencia. Su discurso está vacío y terriblemente falto de hechos. 

No son ejemplo de nada, porque nada realmente aportan. 

No mejoran la situación de pobreza, no ayudan a salir de su precariedad a los marginados. 

No muestran con hechos que se puede colectivizar los recursos del país. 

No se atreven a hacerlo. Hablan todo el día pero mo hacen nada. 

Por eso no tienen credibilidad y por eso, como hacen organizaciones de postureo y ruido como Podemos, recurren a eso mismo, a los fuegos de artificio cuando no hay chispa verdadera alguna.

Eso sí, como perro del hortelano que no come ni deja comer, muchos pondrán todas las trabas que puedan allí donde la izquierda sí hace algo real y material por la gente, como ocurre en Venezuela.

Referencias-Notas:

1. Le Pen, Macron y el fascismo. http://www.twitlonger.com/show/n_1spqrdo

Publicado por Mikel Itulain