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Nicaleaks

Una nueva generación de Judíos americanos contra Trump y Netanyahu

más de 1000 jóvenes manifestantes rodean y algunos de ellos invaden el edificio del AIPAC, el poderoso “Comité americano-israelí de Asuntos Públicos”, para denunciar su papel en el apoyo incondicional de los Estados Unidos a Israel y a la colonización israelita de los territorios palestinos ocupados. 

Y todo ello en la apertura del congreso anual del AIPAC, al que asiste la flor y nata del establishment político y económico americano, empezando por el presidente y el vicepresidente del país, el presidente del Senado Paul Ryan y el jefe de filas de los diputados Demócratas… sin olvidar el inevitable primer ministro M. Netanyahu.


Esta manifestación/invasión sin precedentes del edificio del AIPAC sería ampliamente suficiente para constituir un acontecimiento americano e internacional de primer orden. Sin embargo, lo que hace sensación e historia es el origen de los manifestantes: todos y todas son jóvenes judíos y judías del movimiento If Not Now (Si no, ahora) y su consigna principal es muy elocuente: “¡Los judíos no serán libres mientras que los palestinos no lo sean también. Abajo el AIPAC, abajo la ocupación (de los territorios ocupados)”! |1|

En realidad, la manifestación histórica del 25 de marzo no ha sido más que la conclusión de profundos cambios que han tenido lugar en el interior de la comunidad judía americana y que se han hecho visibles con ocasión y durante la campaña del senador socialista radical –y judío también- Bernie Sanders. En efecto, en muy primera línea de la masa (¡más de 500.000!) de los jóvenes americanos que han sido inspirados por la radicalidad del mensaje de Sanders y que han hecho todo para apoyar su campaña, se ha encontrado la jóven generación de jovenes judíos radicalizados que combina la oposición al establishment político y económico americano con la solidaridad con la lucha del pueblo palestino.

Es pues la existencia de esa vanguardia radical de masas de los jóvenes judíos americanos lo que ha permitido, algunos meses más tarde, asistir a las innumerables maravillosas manifestaciones de solidaridad activa entre judíos y musulmanes americanos después de la puesta en aplicacion de las medidas islamófobas del presidente Trump. Es así como, después de haber visto a millares de jóvenes (sobre todo) judíos manifestarse en los aeropuertos del país contra la prohibición impuesta a los musulmanes de inmigrar a los Estados Unidos, justo después de que se haya asistido a la multiplicación de los actos de fraternización activa y de apoyo mutuo entre judíos y musulmanes con ocasión de los –igualmente incontables- actos de profanación de sus cementerios, han tenido lugar incendios criminales de sus sinagogas y mezquitas así como una ola de actos antisemitas e islamófobos que barre los Estados Unidos de Trump y de Bannon.

¿Ardía una mezquita? La sinagoga de al lado daba hospitalidad al imán y sus fieles, pero no se ha visto nunca hacer lo mismo a una iglesia cristiana. ¿Era profanado un cementerio judío? ¡Los musulmanes de los alrededores organizaban enseguida una colecta y reparaban los desperfectos con sus propias manos! Y también, ¡los rabinos progresistas se manifestaban a favor de sus hermanos musulmanes y eran conducidos esposados a las comisarías, mientras que los hombres de fe musulmanes se ponían a la cabeza de las manifestaciones contra el racismo y el antisemitismo renacientes! Y todo esto y muchos otros pasos ¡no una o dos sino decenas de veces y todos los días en los últimos 4 o 5 meses!…

Sin embargo, lo que ha provocado a la comunidad de judíos americanos un verdadero electrochoque, constituyendo el punto de partida de ulteriores desarrollos (¿históricos?), es la indiferencia escandalosa del primer ministro Bibi Netanyahu frente a la ola de antisemitismo que ha seguido a la elección de Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Como por otra parte repiten los manifestantes/invasores del AIPAC, el gobierno israelí y, más generalmente, el establishment israelita y el judío internacional se muestran completamente indiferentes frente al renacimiento del antisemitismo más peligroso (¡sin incluso una protesta formal!) contentándose con un apoyo incondicional a Israel y sus políticas por parte de Trump y sus amigos.

En otros términos, es como si Netanyahu y su gobierno dijeran a los actuales inquilinos de la Casa Blanca, declarados racistas y antisemitas: ¡“tenéis carta blanca para hacer lo que queráis a los judíos de Estados Unidos y del mundo entero a condición de apoyar a Israel y sus políticas racistas”! Y, por paradójico que pueda parecer, es exactamente eso lo que se está viendo cuando la peste fascista, que solo jura por Trump y por Bannon, multiplica los actos del antisemitismo más abyecto en el mismo momento en que su presidente, no solo declara que quiere transferir la embajada desde Tel Aviv a Jerusalén, sino que nombra también como nuevo embajador americano en Israel a un americano-israelí que es… ¡el consejero más próximo del primer ministro Netanyahu y que además preside una asociación de amigos de una colonia israelita plantada en medio de los territorios ocupados!…

Asi pues este matrimonio, a primera vista increíble y grotesco, del antisemitismo más extremo con el más incondicional apoyo a Israel, está creando una nueva situación en el interior de la diáspora judía, facilitando la clarificación de las ideas y empujando a la juventud judía no solo a alejarse del racismo de los diversos Netanyahu de los últimos decenios sino también a ponerse al lado de los palestinos y de los musulmanes oprimidos en el mundo.

De ahí todos estos desarrollos tan prometedores que están teniendo lugar en Estados Unidos estos últimos tiempos que podrían, a medio plazo, contribuir en gran medida a cambiar el mismo paisaje de Oriente Medio tan atormentado y privado de perspectivas. Conclusión: Entonces, (demos) atención a esta dimensión indirectamente “medio oriental” de los acontecimientos norteamericanos, que da nacimiento a una nueva vanguardia judía radical y de masas, a una nueva generación de jóvenes judíos antiracistas y antifascistas que, tomando la cabeza del movimiento radical contra Trump y el establishment americano, promete resucitar las mejores tradiciones del judaísmo progresista…

Así pues, mirad este vídeo y comprederéis :

Traducción: VIENTO SUR

Agaton

Al momento de ser designado como Primer Presidente de los Estados Unidos, George Washintong era poseedor de 178 esclavos africanos...al concluir su mandato, ya esa suma se había elevado a 470 esclavos...pero jamas se detuvo en su ambición, porque al morir, sumaban mas de 1,200 esclavos repartidos en las haciendas y plantaciones de su propiedad...s.

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