17/4/17

Las niñas de Guatemala

Un incendio el 8 de marzo de 2017 acabó con la vida de 41 niñas que estaban bajo el cuidado del Estado. Denuncias penales daban cuenta desde 2013 de los vejámenes a los que era sometida la población en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.



Los gritos de auxilio de Virgen de la Asunción

La tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción fue anunciada, advertida y detallada en cada una de las denuncias tomadas y verificadas por la PDH entre 2013 y 2016.

La falta de soluciones integrales terminó con 41 niñas muertas durante un incendio, el 8 de marzo.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), emitió una resolución el 12 de marzo para otorgar medidas cautelares a favor de los niños, niñas y adolescentes de Virgen de la Asunción, una semana después del fatal siniestro.

Un total 41 niñas perdieron la vida el 8 de marzo, el Hogar está en proceso de cierre y los niños, niñas y adolescentes fueron reacomodados o entregados a sus familias, bajo criterios sin revelar por las autoridades.

La trágica historia del Hogar Seguro Virgen de la Asunción no comenzó y terminó ese día, abrió sus puertas en 2010 y tan solo tres años después la PDH ya resolvía que el lugar violentaba el Derecho Humano a la Dignidad, Seguridad e Integridad de la Niñez y Adolescencia.

El origen del incendio del 8 de marzo es incierto, sin embargo informes de la PDH confirman que el fuego era otra de las medidas desesperadas que utilizaban las niñas, niños y adolescentes de Virgen de la Asunción para llamar la atención, cuando el nivel de frustración llegaba al límite.

Tierra de nadie

Al tercer año de operaciones, el Hogar Seguro Virgen de la Asunción ya era inoperante. El 26 de abril de 2013 trasciende la agresión sexual a una niña, por cinco adolescentes que compartían espacio en uno de los módulos.

La PDH conoció el caso y la adolescente agredida fue atendida en el área psicológica del Hogar Seguro y trasladada al Ministerio Público, para presentar la denuncia.

El 30 de agosto, por orden del Juez de la Niñez y Adolescencia de Chimaltenango, la niña agredida fue reingresada al Hogar Seguro. La PDH se presentó 18 días después y las condiciones de la menor no eran las ideales, había empeorado todo.

La menor en dos semanas había intentado escapar varias veces y cada intento fue frustrado. Según el informe de la PDH en ese entonces, la niña tiene problemas emocionales y varias heridas en los brazos, como aparentes signos de suicidio.

El 16 de agosto de 2013 se escapó un grupo de 10 adolescentes del Hogar Virgen de la Asunción, solo cuatro retornaron.

Cuatro días después, el 20 de agosto, la PDH fue convocada por las autoridades de Virgen de la Asunción por una fuga masiva. Se habían escapado 20 adolescentes y la Policía Nacional Civil logró ubicar y retornar a 14.



#HogarSeguro | Errores de procedimiento y actos de maltrato ocasionaron la tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

Cuando la calma retornó al centro ese día y se disuadió a las niñas de escapar, un incendio se desató en uno de los módulos, en el de las niñas madres. Intervinieron los bomberos y personal de la Procuraduría General de la Nación para retomar el control, según el acta de la PDH.

El sábado 19 de octubre de 2013 dos adolescentes, de 14 y 15 años, perdieron la compostura y comenzaron a quebrar vidrios y generando un clima poco seguro para el resto de los niños. Las autoridades de turno decidieron encerrar a las dos niñas para que guardaran “un momento de reflexión”.

Las niñas fueron aisladas junto a una tercera que también guardaba su momento de “reflexión” en la misma área, 10 minutos después la tercera joven fue encontrada muerta, estrangulada con una bufanda.

Al final del 2013 la PDH constató la existencia de una situación de hacinamiento, falta de recursos humanos y la ausencia de planes para abordar emergencias.

Persistía “(…) una visión mediante la cual se criminaliza y castiga a la población que permanece en esos hogares, lo que da como resultado que el Hogar (…) sea un espacio inoperante, que no responde al principio de protección (…)”.

En 2014 la Defensoría de Personas Víctimas de Trata visita el Hogar Seguro y confirma que no han mejorado las condiciones del centro respecto al año anterior.

Huyendo del infierno

Entre mayo y octubre de 2016 se reportaron 49 intentos de fuga. La PDH advierte que “(…) no puede descartarse que haya vínculos con trata de personas en la modalidad sexual y reclutamiento forzoso”.

El 15 de mayo de 2016 hubo una fuga. Astrid –nombre ficticio-- distrajo al policía y así logró que algunas compañeras lograran escapar.

Astrid no escapó ese día, lo hizo semanas después junto a dos compañeros. Fueron detenidas en Sololá, a donde llegaron a buscar a la mamá de una de ellas.

El 10 de octubre salieron del Hogar Seguro nueve niñas, un policía les dejó abierto el portón y les dio una hora para que escaparan. Astrid de nuevo salió y llegó a Esquipulas, a poner una vela al Cristo Negro, para su mamá que guarda prisión por extorsión.

En noviembre de 2016 la PDH a través de una inspección determinó que existía una situación de hacinamiento en el Hogar, donde se tenía una capacidad para 400 personas y se registraban 800, además de 340 personas que trabajaban en distintos turnos.

Los relatos de quienes estuvieron en el Hogar Seguro coinciden en algo: es un infierno y sin ninguna ley más que la del más fuerte.

“Cuando ingresé lo primero que me quitaron fue mi ropa, me dejaron desnuda, no tenía nada (…) los deltas –policías—son bien abusivos porque llegan a pegarnos, nos patean, nos jalan el pelo, pero a veces se cansaban de nosotros y nos dejaban ir”, relató a Prensa Libre una joven, fugada en 2016 del Hogar.

Recuerda: “Nomás ingresé me pegaron, tuve que aprender a defenderme, allí se entra de todo, hay cocaína, marihuana, teléfonos, dinero… cualquier cosa es pelea, si usted me cae mal yo le pego, si usted tiene zapatos bonitos yo le pego, se los quito y me los pongo”.

Existía falta de coordinación interinstitucional y protocolos para garantizar la seguridad de los niños, niñas y adolescentes, así como del personal que les presta atención directa. No se habían tomado medidas para evitar nuevas fugas.

Personal de seguridad insuficiente, con solo dos agentes de la Policía Nacional Civil y dos guardias de seguridad privada para todo el hogar, todos hombres.

La PDH registró indicios de presuntos maltratos hacia los niños, niñas y adolescentes por parte de los “monitores”.

La PDH seguía insistiendo en que existía la posibilidad de que existiera reclutamiento de niños, niñas y adolescentes para “actividades delictivas con fines de trata”.

No debió haber estado allí

Lilian Andrea Gómez Arceno, con 13 años de edad, era la más pequeña de las 41 niñas que murieron en el Hogar Seguro. 

Édgar Gómez y María Arceno sostienen un retrato de su hija, de 13 años, mientras aseguran que no debió estar allí ese día. (Foto Prensa Libre: Erick Avila)

Sus padres María Andrea Arceno y Edgar Rolando Gómez están consternados, ya que según la resolución del juez su hija debía estar en una casa de El Refugio de la Niñez, no en el Hogar Seguro.

Según Mónica Mayorga, de El Refugio de la Niñez, la menor fue llevada por la noche en mal estado emocional porque no se le había avisado que iría a dicho lugar, por ello le pidieron a la Procuraduría General de la Nación que la calmara y le regresara después.

Para los progenitores de la fallecida, la tragedia que viven comenzó el 14 de mayo pasado cuando un hombre llamado, José Ángel, conviviente de una sobrina, sacó a su hija de 12 años de su vivienda, ubicada en el caserío Jocotales, el Morrito, Palencia.

Luego de buscar y encontrar a la menor en la casa los padres del hombre les comentó que este la había amenazado y luego le había pedido que dijera que fue por su voluntad.

A partir de esto, Lilian Andrea cambió su comportamiento. “Antes era una niña alegre, que le gustaba ayudar en la casa y a su padre en las siembras”, comentó la madre.

Luego del incidente, la menor quedó un tiempo al cuidado de los abuelos, sin el consentimiento de los padres. La abuela materna le compró celular y le cambió la forma de vestir. Después llamó a las autoridades porque ya no quería tenerla porque era “caprichuda”.

Durante un tiempo estuvo con los padres, pero se escapó de la casa y se fue a vivir con un muchacho mayor de edad, que le daba “mala vida”. Un día, Lilian llegó con los abuelos y les dijo que había dejado el hombre y que se quería ir a la capital, ante esto los abuelos llamaron a las autoridades, pero no los padres. 

Estuvo tres meses en el Hogar Seguro.

Gómez recordó que el 23 de enero se las dieron y estaban felices todos, pero esta duro poco.

 A los cuatro días cuando estaban en la escuela de padres Lilian volvió a escapar. 

El 30 de enero ingresó al Hogar Seguro para ya nunca volver a su casa.

El papá no estaba en casa

Siona Hernández García, de 17 años, quería seguir estudiando para convertirse en secretaria oficinista, ya que solo tenía cursado hasta cuarto primaria.


La familia de Siona Hernandez, reclama justicia, mientras llevan al cementerio general el cuerpo de la menor. (Foto Prensa Libre: Erick Avila)

Marta Lidia García comentó que su hija desapareció el 1 de septiembre del año pasado y apareció siete días después. Ella fue enviada al Hogar Seguro.

“Era un niña de ambiente, toda la vida sonreía, aunque uno estuviera triste le alegraba a uno el día, ella era bromista”, afirmó.

La progenitora comentó que ella trataba bien a su hija, la orientaba como a sus otros tres hijos.

“Nos separamos con el papá hace siete años, porque tomaba mucho y me golpeaba. Un día le llegó el chisme de que su papá tenía quebrado un hueso porque un tren le había pasado en las piernas… ella empezó a llorar, a decir que lo extrañaba y que quería ir a buscarlo a México”, narró. Agregó que desde entonces Siona se alteró y un día se fue de la casa.

Según García, cuando visitaba a Siona le pedía que la sacara porque la trataban mal. “Nunca me imaginé que a ella le pasaría esto”, lamentó. Para el 4 de abril esperaba que se la entregaran.

Desaparición

A sus cuatro años Sara Noemy Lima Ascón perdió a su madre, ya que desde que ella nació quedó enferma. Sus hermanas mayores, Yolanda y Claudia Lima, la cuidaron como si fuera su hija. Incluso a los dos las llamaba mami.

Sara llegó el 27 de febrero al Hogar Seguro. Estaba desaparecida desde diciembre de 2016. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Según sus hermanas, Sarita, como la llamaban, siempre fue muy alegre, le gustaba ayudar mucho a las personas, cantar, preparar coreografías y danzas. Ella decía que quería trabajar con niños.

“Hasta aquí no sabemos porque estaba en el Hogar Seguro. El 16 de marzo mi papá tenía la audiencia para saber porque estaba allí”, comentó Yolanda Lima.

Sara, de 17 años, ingresó a dicho lugar el 27 de febrero pasado. La menor había desaparecido en diciembre pasado, pero según la familia no se había activado alerta porque ella había estado internada cuatro meses en el Hogar Seguro en el 2015 cuando empezó con una etapa de rebeldía. Sara indicó que allí había sufrió maltrato.

Para Claudia Lima, la muerte de las niñas no debe quedar en vano, se debe hacer justicia.


Vivía con odio y sin aspiraciones 

Mari Carmen Ramírez Melgar era una niña de mirada triste. Se dedicaba a vender granizadas en Cuilapa, Santa Rosa. No estudiaba. Se rumora que su progenitora la “vendía a hombres”.


Maricarmen Ramírez se fugó de su casa, buscando una mejor vida. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Las llamas del fuego terminaron con el dolor y la frustración que Mari Carmen reflejaba en su mirar. Ramírez Melgar se quedó si su padre a los 7 años.

Según su tía Luz Ramírez, una vez le dijo que ya estaba grande, que se cuidara, pero la niña le respondió: “Si tía, ni se imagina que cargo en mi pecho, una corta pluma para defenderme de los hombres, pero ¿por qué?, le dije, los hombres son malos. Hasta aquí no sé la situación de ella”, indicó.

Comentó que su cuñada Maribel Melgar, madre de la niña, se dedicaba a lavar y planchar ajeno, y no se preocupaba por mandar a la hija a estudiar, solo al niño menor, decía que iba a ser su licenciado.

Según Andrea Barrios, coordinadora del Colectivo Artesanas, cuando la niña tenía 13 años, Domingo Tecún Zacarías, de 76 años y que hoy está privado de libertad, se la llevó a vivir con él. La mamá lo denunció. Después Tecún la denunció por extorsión y la detuvieron. El sujeto indicó que la mujer le había vendido a la menor y que luego lo chantajeó. Desde el 2015 sigue detenida, si haber recibido condena.

La tía comentó que el día de la detención de la cuñada, su sobrina comenzó a decir “un montón de mentiras o verdades, no sé, que la mamá la vendía a Q300”. Agregó que ella preguntó si se podía hacer cargo de ella, pero le cuestionaron si calculaba que podía pagarle estudio, comida y vestuario, pero ella respondió que no porque tiene seis hijos que mantener.

Con la niña, se llevaron a los otros tres hermanos al Hogar Seguro. La mayor ya salió, pero el segundo evadió el proceso el pasado 7 de marzo. El más pequeño está a cargo de la madrina.

La tía de la menor recordó que cuando miraba a su sobrina en su puesto de granizadas le regalaba una. Ella le decía que no porque la iban a regañar, pero la niña le respondía que no le importaba y le valía lo que ella dijera. “Yo le decía que por qué hablaba así de su mamá, pero ella decía que la odiaba y que no me podía explicar… ella vivían en un mundo bien sumergido, no sé, no le miraba ninguna aspiración a ella”, indicó.

Según Barrios, en el hogar le indicaron que la menor recibía medicamento psiquiátrico, además observó que la madre no es normal, sólo se preocupa por el hijo pequeño.
Soñaban con ayudar

Ser maestra para contribuir con el desarrollo de su comunidad en Nuevo Egipto, Malacatán, San Marcos, era el sueño de Yoselin Beatriz Ventura Pérez, de 16 años, pero ya no podrá cumplirlo. 

La menor estuvo internada por seis meses, luego de que denunciaran a su madre por maltrato físico. “Lo que dijeron esas dos mujeres no fue cierto, causaron un gran daño porque era mi niña consentida”, aseguró Claudia Ventura.

Según vecinos, el único problema era ser pobres, pues aunque no comieran todos los integrantes de la familia, a Yoselin no le faltaba la comida, pues su progenitora sacrificaba su alimento para dárselo a ella. La madre indicó que el día de la tragedia la psicóloga comentó que estaba a dos semanas de recuperar la custodia de su hija.

Acaba sus ilusiones

Ashley Gabriela Méndez Ramírez quiso convertirse en una oficial de los Bomberos Municipales Departamentales cuando tenía 10 años, pero también soñaba con ser veterinaria.

Ashley Gabriela Méndez, soñó con ser bombero y algún día graduarse de médico veterinario. (Foto Prensa Libre: Hugo Oliva)

Méndez Ramírez, de 15 años, originaria de Jutiapa, fue una de las 31 niñas que fallecieron en el Hogar Seguro.

La menor había sido trasladada al albergue situado en San José Pinula desde otro ubicado en la cabecera jalapaneca.

Los familiares de la menor no quisieron indicar el motivo por el que la joven se encontraba internada.

Para la familia la adolescente no era una delincuente, y no merecía morir así.

Esperan que se haga justicia por la muerte de la menor.

Vivió con agresor

Los golpes que el padre de Kimberly Mishel Palencia Ortiz le daba a su madre hizo que creciera en un hogar disfuncional.

Kimberly Michel fue víctima de violencia física en su casa, por lo que buscó una mejor oportunidad en la calle. (Foto Prensa Libre: Erick Avila)

Según Mildrem Palencia Ortiz, mamá de la menor fallecida en el Hogar Seguro, cuando su hija tenía seis años decidió abandonarlo, pero él le quitó a sus tres hijas.

El padre de Mishel está en prisión, ya que fue denunciado por golpearla.

La joven se quedó al cuidado de sus dos hermanas mayores, que comentan andan en malos pasos.

Mishel ingresó al Hogar Seguro en diciembre del 2016, luego de que en un allanamiento capturaran a su hermana y pareja. Por ser menor de edad fue remitida a dicho hogar.

La madre recuerda a Mishel como una niña tranquila, que le gustaba ir a la escuela dominical.

*Con información de Whitmer Barrera y Hugo Oliva

Aspiraciones consumidas por la suerte

Los sueños de Iris Yodenis León Pérez de convertirse en una estilista profesional, aprender el idioma inglés y graduarse de bachiller en ciencias y letras fueron truncados por el incendio que se registró en el Hogar Seguro.

Nury llora la tumba de su hermana mayor, Iris Yodenia. Ambas estaban bajo cuidados estatales, víctimas de violencia. (Foto Prensa Libre: Rigoberto Escobar)

Iris Yodenis, de 17 años, vivía en la comunidad de Sabanetas, Dolores, Petén, sin embargo junto a su hermana Nury Naidy Maybelin León Pérez, de 11 años, llegaron a vivir en el Hogar Seguro como medida de protección.

Nury, quien estaba en el hogar Princesas, relató que el maltrato que recibían por parte de las monitoras fue lo que originó el incidente que dejó al menos 41 niñas fallecidas, entre ellas su hermana mayor.

Comentó que el domingo, antes del incendio, se reunió con su hermana Iris por cuatro horas —tiempo que daban a las internas que tenían un familiar en el hogar—.

Agregó que ese día todo estuvo normal, pero fue el lunes por la tarde que se empezó a dar movimientos extraños por parte de otras internas.

Gloria Pérez, progenitora de las dos menores, indicó que en ningún momento ella accedió que sus hijas estuvieran en una casa hogar, ya que ellas vivían con otros familiares en Puerto Barrios, Izabal, quienes tomaron la decisión de internarlas, sin su consentimiento.

Recordó que su hija mayor era aplicada en el estudio, con ganas de salir adelante, y que su sueño era convertirse en una estilista profesional, aprender el idioma inglés y graduarse de bachiller.
Denuncia

En diciembre del 2015, la familia se trasladó de Sabanetas a la zona urbana de Sayaxché. Pero en mayo del año pasado Iris Yodenis denunció a su padre por agresión y abuso sexual. Luego de eso, estuvieron vivieron con otros familiares en Puerto Barrios. 

Según la familia, las hermanas no tenían ni veinte días de estar internadas, cuando se originó el incendio.

La abuela Fidelina Pérez indicó que su nieta era alegre, educada y trabajadora, y que desde los 6 años jugaba con muñecas a las que le hacía diversidad de peinados.

Mario Bolaños, maestro de idioma inglés, en Sayaxché, comentó que las hermanas trabajaron en su residencia, y que por las tardes junto a la madre recibían clases.

Ahora Nury vive con su su madre y abuela en una humilde vivienda ubicada en Sabanetas.
Separarse de padres le afectó

El sueño de Yohana Desiré Cuy Urizar, de 15 años, era ser policía o formar parte de las filas del ejército.

Yohana Cuy Urizar, de 15 años, quería policía o militar, le gustaba la disciplina ahí impartida. (Foto Prensa Libre: Ángel Julaju)

Según conocidos, era una niña lista, atrevida y con futuro, pero comenzó a tener problemas cuando cumplió los 4 años, debido a la separación de sus padres, ya que quedó al cuidado de una abuela y una tía. Además afirmaron que la influencia de la tecnología y las redes sociales hizo que tuviera cambios en su actitud.

Al llegar a la adolescencia se convirtió en una joven rebelde, con frecuencia salía a la calle y se pelaba mucho una prima, ante tal situación la tía ya no quiso que se quedará más en la casa, y la Procuraduría General de la Nación se encargó de institucionalizarla en un hogar.
Huye de casa por abuso

Para Ana Rubidia Chocoj Chutá, la vida no fue fácil, ya que se vio obligada a huir de su casa, ubicada en la aldea San Antonio la Comunidad, en Joyabaj, Quiché.

Esto después de haber denunciado a su padre y un amigo de él, de haber abusado sexualmente de ella.

Luego de activar una alerta Alba Keneth fue ubicada por la Policía Nacional Civil y enviada al Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

En dicho centro también estuvo por varios años su hermana mayor, quien al cumplir 18 años salió.

Según Santos Chocoj Morales, padre de la fallecida, la menor tenía siete meses de estar en esa casa hogar.

*Con información de Ángel Julaju

http://www.prensalibre.com/Guatemala/PL-datos/las-ninas-de-guatemala