Corea del Sur destituye a su presidenta y se reconfigura el panorama político en Asia


Una corte surcoreana avaló la destitución de la presidenta Park Geun-hye, la primera ocasión que esto sucede en el país asiático, en una decisión que afecta el delicado balance de las relaciones en la región durante momentos de particular tensión.

Su expulsión se dio tras meses de agitación durante los cuales cientos de miles de surcoreanos salieron a protestar a las calles por un escándalo de corrupción que alcanza a los niveles más altos del gobierno y del mundo empresarial.

Park, la primera presidenta del país desde 2012 e hija del dictador durante la Guerra Fría, Park Chung-hee, era un icono del poder conservador en Corea del Sur y mantenía una línea dura contra el vecino del norte. 

Ahora, su destitución podría llevar al poder a una oposición cuyos líderes quieren entablar un diálogo con Corea del Norte, en línea con la antigua política de “luz del sol” en la que Seúl fomentaba los vínculos por medio de ayuda monetaria e intercambios.

 Los líderes de la oposición también dicen que reexaminarán la estrategia conjunta de Washington y Seúl hacia Pyongyang y que intentarán reducir las tensiones con China.

Park fue suspendida en diciembre tras un juicio político en el congreso, aunque seguía viviendo en la Casa Azul presidencial –a la cual llegó, primero, a sus nueve años antes de mudarse a un orfanato tras el asesinato de sus padres— mientras esperaba la decisión de la Corte Constitucional de Corea del Sur.

Los ocho magistrados de ese tribunal respaldaron de manera unánime la destitución de Park por llevar a cabo “actos que violan la constitución y sus leyes” y “traicionaron la confianza del pueblo” durante su tiempo en el poder, dijo el ministro presidente Lee Jung-mi durante el veredicto, que fue televisado a nivel nacional.

Los partidarios de Park que se reunieron cerca del tribunal durante el veredicto intentaron marchar contra la corte y pidieron “destruirla”. Cuando la policía frenó su paso, varios atacaron a los oficiales con astas de banderas surcoreanas que estaban ondeando. Dos manifestantes, de 60 y 72 años, murieron durante los roces.

Aunque, en general, la remoción de Park se dio sin violencia. “Esto es un nuevo hito en el fortalecimiento y la institucionalización de la democracia en Corea del Sur”, dijo Kang Won-taek, politólogo de la Universidad Nacional de Seúl.

Park no se pronunció tras el veredicto y seguía en el palacio presidencial hasta la mañana del viernes. Pero In Myung-jin, líder del partido conservador Libertad Corea, dijo que “respetaba humildemente” el fallo.

Con la pérdida de su fuero, Park, de 65 años, también deberá enfrentar a los fiscales que investigan un caso de sobornos, extorsión y abuso de poder ante acusaciones de que la expresidenta conspiró con una amiga de su infancia, Choi Soon-sil, para conseguir decenas de millones de dólares por parte de empresas como Samsung.

El escándalo también llevó a la acusación formal de Lee Jae-yong, el presidente ejecutivo de facto de la empresa tecnológica. (Su padre Lee Kun-hee está convaleciente después de que sufrió un ataque cardiaco en 2014).

De acuerdo con la ley, Corea del Sur debe elegir a un nuevo presidente dentro de 60 días. 

El mandatario interino Hwang Kyo-ahn, aliado de Park, se quedará en el puesto en lo que eso sucede.

Tras el veredicto, Hwang convocó a integrantes clave del gabinete para que la nación esté preparada militarmente ante cualquier posibilidad, advirtió a Corea del Norte contra cualquier “provocación adicional” y calificó a la falta de un presidente como una “emergencia”.

Mientras que Moon Jae-in, el líder del Partido Democrático que encabeza los sondeos, dijo: “Necesitamos liquidar en viejo sistema y construir una nueva Corea del Sur. Solo entonces completaremos la revolución del pueblo que se reunió con la luz de velas”.