Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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La guerra como laboratorio de IA: el nuevo proyecto Manhattan

En julio de 2025 advertí que la IA ya formaba parte del complejo militar-tecnológico estadounidense. Hoy, tras el anuncio del Pentágono, esa advertencia se confirma: la IA se ha convertido en el músculo estratégico de la guerra contemporánea.

El Pentágono adopta Grok

Tal como informó Diario Red en base a Venezuela News, el 13 de enero de 2026, desde la sede de SpaceX, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, anunció la integración de Grok —el sistema de IA desarrollado por Elon Musk— y de la IA generativa de Google en las redes clasificadas y no clasificadas del Pentágono. 

El proyecto fue presentado bajo el nombre: Arsenal de la Libertad y comenzará a operar a fines de enero de 2026.

Hegseth elogió a SpaceX como un modelo de innovación para la seguridad nacional, destacando la rápida producción de satélites y tecnología hipersónica y reclamó reducir la burocracia estatal y reforzar asociaciones "comercialmente prioritarias" con el sector privado.

 El objetivo es dominar el espacio y mantener una "posición suprema" mediante avances en IA, computación cuántica y biotecnología.

Según el secretario de Defensa, la Oficina Principal de Inteligencia Artificial y Digital del Departamento de Defensa "ejercerá toda su autoridad para hacer cumplir" los "decretos de datos del departamento y hacer que todos los datos apropiados estén disponibles en los sistemas de TI federados para la explotación de la IA, incluidos los sistemas de misión en cada servicio y componente". 

Además, remarcó que la Oficina forzará la entrega de todos los datos apropiados de los servicios militares para la "explotación" por parte de estos sistemas de IA.

Aun no está claro cuáles serán las implicaciones sociales que veremos emerger en los próximos meses en sistemas de uso público que ahora van a ser alimentados con datos militares del propio Pentágono. 

Lo que sí está claro, es que la decisión ata lo militar a una herramienta profundamente controvertida. Grok enfrenta bloqueos internacionales –como en Malasia e Indonesia– e investigaciones por la generación de deepfakes sexualizadas. 

Además, semanas antes de recibir contratos federales por hasta 200 millones de dólares, el propio sistema se autoproclamó como “supernazi” bajo el nombre de “MechaHitler”, hechos que abordé en #FreeGrok - La verdadera disputa.

La idoneidad de Grok para manejar información militar no es un detalle menor, sino parte de la disputa de fondo: quién controla la infraestructura cognitiva de la guerra.

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Datos, guerra y poder: el ataque a Venezuela

Desde SpaceX, Hegseth fue explícito: todos los datos apropiados de los servicios militares deberán ser entregados para su explotación por estos sistemas. 

La guerra del siglo XXI no se libra solo con misiles, también con sistemas de IA probados en combate. 

En ese marco, la referencia a Venezuela y a Irán no fue nada casual.

Pocos días antes, el 3 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump, ordenó la intervención militar contra Venezuela que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, Cilia Flores. 

“Nuestros adversarios creían que habían quebrado el poder estadounidense. Se equivocan. 

No cuentan con nuestros empresarios, nuestros datos probados en combate, nuestras tecnologías clasificadas. 

No cuentan con un ejército que pueda viajar 37 horas al centro de Teherán o al centro de Caracas sin ser vistos”, dijo Hegseth. 

Al día siguiente a la invasión, la entonces vicepresidenta y hoy presidenta venezolana Delcy Rodríguez, denunció que el ataque tuvo “tintes sionistas”.

Tras los hechos, el propio Musk elogió públicamente la operación y SpaceX anunció servicios de internet gratuitos en Venezuela hasta febrero. 

Horas después del secuestro a Maduro, Musk, Trump y Melania compartieron una “encantadora cena” que pareciera ser el sello de reconciliación, después de la ruptura y salida estrepitosa de Musk del gobierno. 

“El 2026 será increíble”, agregó Musk en su publicación en X.

Los mercados también entendieron rápidamente lo que estaba pasando. Palantir, cuyo software Gotham es utilizado por el Pentágono, Israel y Ucrania y recientemente en Latinoamérica, vio subir sus acciones un 3,68% tras el ataque.

Al igual que Lavender, otro de los sistemas de IA de Palantir empleados por el ejército israelí para “seleccionar” blancos en Gaza, constituyen la infraestructura analítica que sostiene el genocidio al pueblo palestino.

Palantir también trabaja con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para monitorear “en tiempo real" a migrantes que están siendo “cazados” en las famosas redadas. 

La guerra exterior y el control interno forman parte de la misma infraestructura algorítmica.

No es fortuito que el inversor Balaji Srinivasan, promotor de un “Estado Red”, reclame bregar por una especie de "sionismo tecnológico”, es decir, una forma de imperialismo y colonialismo moderno orquestado desde Silicon Valley.

Más allá del término, Trump y sus aliados de la Aristocracia Financiera y Tecnológica, han reconocido el poder de la IA como instrumento de ocupación y expansión territorial, disciplinamiento social y reorganización política.

Del Destacamento 201 al nuevo Proyecto Manhattan

Estos hechos profundizan una tendencia que ya señalé en julio de 2025 en ¿IA para la guerra? De ChatGPT al complejo militar tecnológico

En aquel entonces, el ejército estadounidense había creado el Destacamento 201: Cuerpo de Innovación Ejecutiva de la Reserva del Ejército, incorporando como tenientes coroneles a ejecutivos de Meta, OpenAI y Palantir. El objetivo explícito era “lograr una fuerza más eficiente, inteligente y letal”.

Hoy, ese movimiento se acelera. La carrera por la Inteligencia Artificial General se ha convertido en el nuevo Proyecto Manhattan. 

Ya no se desarrolla en Los Álamos, sino en Silicon Valley. Como planteó Kate Crawford, la IA funciona como una megamáquina: una infraestructura material, energética, extractiva y militar, comparable al complejo que hizo posible la bomba atómica, durante la Segunda Guerra Mundial.

La diferencia es que sus efectos no se circunscriben a un momento histórico. Hiroshima y Nagasaki resuenan hoy en Palestina donde las tecnologías se prueban en tiempo real y con personas concretas, y ahora también en Venezuela y Latinoamérica. Como ya dije y hoy reafirmo: la IA no acompaña a la guerra, se convierte en su músculo estratégico.

Territorios en disputa: de Groenlandia a la Patagonia

Venezuela no es el único territorio en asedio. Groenlandia, Colombia y amplias regiones de América Latina concentran tierras raras y recursos críticos para la industria tecnológica.

 El propio asesor comercial de Trump, Peter Navarro, en entrevista con Bloomberg afirmó que Estados Unidos pondrá fin al monopolio chino sobre estos insumos.

La Patagonia Argentina se inscribe en esta lógica. Los incendios intencionales que arrasan miles de hectáreas no son una tragedia natural: son parte de una disputa material por la tierra. 

En Chubut ya se han perdido más de 21.000 hectáreas; en toda la región, en lo que va del verano, más de 52.000 hectáreas. Todo incendio es político.

Mientras los cuerpos de bomberas y bomberos voluntarios combaten el fuego en Chubut, el gobierno argentino responde con cinismo: una imagen generada con IA que Javier Milei compartió en Instagram y en la que se muestra saludando a un bombero.

No sólo que Milei no viajó a la provincia, sino que, además, desfinanció todo el sector. De acuerdo con denuncias de organizaciones ambientalistas, el Presupuesto 2026 prevé una reducción real del 78,5% en los fondos asignados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego y señalan que, en 2025, quedó sin utilizar una cuarta parte de los recursos disponibles mientras que, en 2024, apenas se ejecutó el 20%.

En diciembre de 2025, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni anunció reformas a las leyes de Bosques, Tierras y Manejo del Fuego, incluyendo la liberalización de la compra de tierras por extranjeros y cambios en el uso del suelo tras incendios.

Según investigadores del CONICET, hoy cerca del 5% del territorio argentino —más de 13 millones de hectáreas—, está en manos extranjeras. Ley de Tierras (Ley 26.737) sancionada en 2011, establece un límite del 15% a la extranjerización de la tierra rural, es decir, ninguna provincia puede superar el 15% en manos extranjeras, tanto a nivel nacional como provincial y departamental. 

Hoy 36 departamentos superan ese límite, algunos con más del 50% de su territorio extranjerizado.

La tierra, como los datos, se convierte en activo estratégico en la economía política de la inteligencia artificial. En febrero se reabre la batalla contra la reforma laboral y la Ley de Glaciares que pretende el gobierno.

La guerra como laboratorio

Palestina, Venezuela y la Patagonia aparecen como los territorios donde se ensayan dispositivos de control, extracción y guerra en esta nueva fase del capital. Circunscribir el debate de la IA a chatbots, deepfakes y automatización de tareas puede concentrar la perspectiva en la figura, desvaneciendo el fondo. 

La IA es una megamáquina al servicio de un proyecto imperial renovado y conducido por la Aristocracia Tecnológica. Comprender el juego de intereses es condición para disputar soberanía, democracia y futuro.

https://www.diario-red.com/articulo/cultura/guerra-como-laboratorio-ia-nuevo-proyecto-manhattan/20260116213448062086.html

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