Palestina: Un grito en la oscuridad: Hind Rajab, “Por favor, ven, ven y llévame”

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La incertidumbre, la marca del 2026 en América Latina

Bombardeo sobre Venezuela la madrugada de este 3 de enero.

La reconfiguración de la geopolítica dependerá del modo que los propios estadounidenses sostengan sus instituciones, reacomoden sus fuerzas en la oposición a Trump y apuntalen una nueva mirada hacia el resto del mundo

La ahora llamada “Doctrina Donroe” dejó de ser un simple juego de palabras o una suma de sílabas. Ahora, sin haber terminado enero, coloca al 2026 en el peor de los escenarios para América Latina y pone de manifiesto lo que para muchos era solo un arrebato de un desquiciado, que gobierna a la potencia más “invasora” y más “invasiva” del último siglo.

Tras el bombardeo a Caracas y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, esa doctrina ya se expresa en los hechos más cruentos y en un devenir impredecible, alrededor de una sola condición: quien no se someta a Donald Trump puede ser víctima de cualquier aventura militar o un hostigamiento político y mediático, a corto o mediano plazo. 

Al mismo tiempo, las amenazas contra Cuba, Nicaragua, México y Colombia dejan, ya no la duda, sino la posibilidad concreta de incursionar, por cualquier vía, en esos territorios para hacer realidad el deseo expansionista de EE.UU.

Por ello, dentro de los análisis y estudios de prospectiva, la palabra que se instala como el eje de lo que es este año, en la segunda mitad de la tercera década de este siglo, es incertidumbre. 

Que al mismo tiempo significa que todo puede pasar y, por supuesto, que a nadie se le ocurriría pronosticar un escenario favorable para una convivencia democrática, apegada a las normas internacionales y a los acuerdos básicos de lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas.

Todo esto no sería tan extraño sino estaría instalado otro poder “súperpoderoso”: el narcotráfico, como una fuerza ya no solo criminal. 

Ahora, en varios países ese negocio sangriento mueve, en promedio, el 25% de los recursos económicos, en espacios de decisión política, financiera, comercial y hasta productiva. 

Y a ese negocio se une el de la minería ilegal y la extorsión, cuyo ejemplo mayor se observa ahora en Ecuador.

¿Qué podría esperarse de cada unos de los actores políticos de América Latina en el campo de la incertidumbre, con una incipiente integración prácticamente vapuleada, desde las embajadas gringas en algunas capitales de la región? 

Por lo pronto, ni siquiera se considera la posibilidad “protocolaria” de una reunión autónoma y urgente de los mecanismos de consulta inmediata en la CELAC.

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Lo que queda para lo inmediato es que no hay barreras para las incursiones armadas, los secuestros y la imposición de políticas comerciales, sin dejar de lado la usurpación de los recursos naturales, como se quiere hacer con Venezuela.

 Todo esto, con un signo muy peligroso para todo el planeta: un desarrollo armamentista sin controles de los organismos mundiales y, por si fuera poco, un incremento de las amenazas nucleares sin mínimas restricciones.

Por cierto, queda claro que ya no hay espacios de negociación conjunta. 

Los espacios intermedios se anulan para dar paso a la negociación directa, como ya se ha expresado con las conversaciones entre Trump y Gustavo Petro o con las mismas autoridades venezolanas, tras el secuestro de Maduro. 

Y si eso se mantiene, como está previsto, dentro del marco de la incertidumbre, a nadie le sorprendería que esa “negociación directa” incluya imposiciones con chantajes y amenazas bajo el esquema del “LawFare” y de la judicialización de las relaciones diplomáticas.

Lo que queda para lo inmediato es que no hay barreras para las incursiones armadas, los secuestros y la imposición de políticas comerciales, sin dejar de lado la usurpación de los recursos naturales, como se quiere hacer con Venezuela. 

Todo esto, con un signo muy peligroso para todo el planeta: un desarrollo armamentista sin controles de los organismos mundiales y, por si fuera poco, un incremento de las amenazas nucleares sin mínimas restricciones.

Entonces, también surgen las preguntas, aparentemente obvias, del rol que jugaría China en estos momentos cuando sus relaciones e inversiones en países como Chile, Brasil o Perú son mayores a las de las empresas estadounidenses. 

Y si eso puede acentuar la incertidumbre de los próximos meses en nuestra región, también es cierto que la reconfiguración de la geopolítica dependerá del modo que los propios estadounidenses sostengan sus instituciones, reacomoden sus fuerzas en la oposición a Trump y apuntalen una nueva mirada hacia el resto del mundo, sin imposiciones ni guerras con altos costos para la vida económica doméstica y las vidas humanas en cada familia de las decenas de miles de soldados en otros países.

https://www.diario-red.com/articulo/editorial/incertidumbre-marca-2026-america-latina/20260117173553062131.html

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