En enero de 2026, el Gobierno de Dinamarca y diplomáticos nórdicos dejaron en evidencia una de las narrativas más explosivas de Donald Trump.
Las afirmaciones del presidente de EE. UU. sobre una supuesta presencia masiva de buques y submarinos nucleares rusos y chinos en aguas de Groenlandia simplemente no existen.
La realidad, según inteligencia de la OTAN:
Diplomáticos nórdicos con acceso directo a informes clasificados aseguran que no hay evidencia alguna de operaciones rusas o chinas cerca de Groenlandia en los últimos años.
El canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, fue aún más contundente: no se detecta presencia de barcos chinos desde hace casi una década.
La narrativa de Trump:
Trump ha justificado su intención de tomar el control de la isla diciendo que Groenlandia está “infestada” de potencias rivales y que Dinamarca es incapaz de defenderla.
Incluso llegó a burlarse afirmando que su defensa consiste en “dos trineos de perros”. Una exageración que ahora choca de frente con los datos duros.
La respuesta danesa:
Lejos de venderse o intimidarse, Dinamarca anunció para 2026 un refuerzo militar en Groenlandia, con más soldados, aviones y buques, coordinados con aliados de la OTAN, para reafirmar su soberanía en el Ártico.
Choque diplomático sin salida:
Tras la reunión del 14 de enero de 2026 en Washington entre autoridades danesas, groenlandesas y estadounidenses, el mensaje fue claro: existe un “desacuerdo fundamental” con EE. UU. y Groenlandia no está en venta.
Conclusión incómoda para Trump:
Cuando el discurso del miedo se cae, queda al descubierto la estrategia: inflar amenazas para justificar ambiciones geopolíticas.
Dinamarca respondió con datos, soberanía y una frase que retumba en el Ártico: Groenlandia no se vende, se defiende
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