sábado, 13 de mayo de 2017

Turquia: "El problema es que Erdogan pide mucho, pero no puede ofrecer nada"

En vísperas del anuncio oficial de la fecha de reunión entre el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el líder estadounidense, Donald Trump, EEUU suministró a los kurdos morteros autopropulsados, asegura Kiril Semiónov, jefe del Instituto de Desarrollo e Innovación, en una entrevista con el diario Svobodnaya Pressa.


De acuerdo con varias fuentes, EEUU suministró a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG, por sus siglas en kurdo) morteros SRAMS de 120 mm, entre otras armas.

"Por un lado, es una medida predecible, puesto que en vísperas del asalto de Al Raqa, EEUU necesita armar a las formaciones de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) [de las cuales el YPG forma parte], al menos, con morteros", considera Semiónov.

"Por otra parte, de esta manera, antes de la visita de Erdogan, Trump demuestra que el ataque de Al Raqa con apoyo de las FDS no se discute. 

Es decir, la amistad es una cosa, pero los intereses de EEUU son más importantes.

Además, nadie va a aceptar el vago plan de Ankara de participar en la operación", añade.

¿El 'Hmeymim' estadounidense? Lo que Washington prepara para SiriaSegún el experto, de momento las FDS están cumpliendo su tarea; están ubicadas a 9,8 km de la ciudad y listas para comenzar el asalto.

"Otra cosa es que Trump quiera hacer un gesto de buena voluntad: dejar de suministrar armas a las YPG inmediatamente después de la reunión del 16 de mayo. 

Es decir, cuando ya los estadounidenses hayan enviado todo lo necesario a los kurdos", explica Semiónov.

Parece que Erdogan está condenado al fracaso en lo que se refiere al apoyo de Estados Unidos a los kurdos y la participación de Turquía en la operación para asaltar Al Raqa.



"El problema es que Erdogan pide mucho, pero no puede ofrecer nada. Supongamos que los estadounidenses acepten la participación de los turcos en el asalto de Al Raqa. Pero está claro que el país otomano no está dispuesto a enviar allí un cuerpo de tropas terrestres. Pues ya hemos visto que durante los combates en el distrito de Al Bab, Ankara prefirió no involucrarse en la lucha contra Daesh [grupo terrorista proscrito en Rusia y otros países]", afirma el analista.

Para Semiónov es lógico que Washington no quiera ceder ante Ankara, porque no hay garantías de que la formación turca sea capaz de tomar la ciudad.

Mientras tanto, incluso un apoyo simbólico de los kurdos es una provocación para Turquía. Estados Unidos se inmiscuyó en un conflicto de 40 años entre los turcos y el PKK —Partido de los Trabajadores de Kurdistán—.

"En este sentido, Trump podría prometer a Erdogan que en el asalto de la ciudad participarán solo los árabes suní, mientras que los kurdos solo bloquearán Al Raqa. Y el líder turco podría fingir que está satisfecho con esto", sugiere el analista.


Donald Trump recibirá al presidente Recep Tayyip Erdogan el 16 de mayo en la Casa Blanca.

 Los líderes discutirán las formas de fortalecer las relaciones bilaterales y profundizar la cooperación en la lucha contra todas las formas de terrorismo, informó el servicio de prensa de la Casa Blanca.

Anteriormente, el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, declaró que "el presidente de Turquía en la reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, discutirá, en particular, el suministro de armas a los kurdos sirios".

El 9 mayo se anunció que Trump autorizó al Pentágono suministrar armas a los kurdos sirios de las YPG.



Las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo son el brazo armado del partido Unión Democrática, dominante en el Kurdistán sirio, y, según Ankara, afiliadas al PKK, proscrito en Turquía.

 Las YPG forman parte de la alianza de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que está llevando a cabo la operación para liberar a la ciudad de Al Raqa de los terroristas de Daesh.

El 25 de abril tuvo lugar una nueva escalada de tensiones entre los kurdos sirios y los turcos, los cuales bombardearon las posiciones de los rebeldes kurdos en Irak y Siria.

Por su parte, el 28 de abril, los aviones de la coalición, liderada por EEUU, comenzaron a patrullar el espacio aéreo sobre el norte de Siria. Más tarde, a las ciudades fronterizas de la provincia de Al Raqa se dirigieron las unidades de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. 

El objetivo es prevenir la escalada del conflicto y la posible invasión por parte de Ankara, que podría frustrar la operación para tomar Al Raqa.