Los servicios de inteligencia investigan 375 casos de fuga de información secreta


Un nuevo escándalo de filtración de información clasificada a la prensa sacudió este viernes al gobierno estadunidense de Barack Obama, al revelarse que el Departamento de Justicia abrió una investigación contra el general retirado James Cartwright, sospechoso de haber dado a conocer el ciberataque de 2010 contra el programa nuclear de Irán.

Cuando la Casa Blanca aún no se repone de las filtraciones del soldado Bradley Manning y del ex técnico informático de los servicios secretos Edward Snowden, el gobierno se vio obligado a informar que Cartwright, general y ex militar de segundo mayor rango, está bajo investigación por presuntas filtraciones al diario The New York Times.

La diferencia es que este militar, quien pasó a retiro en agosto de 2011, fue vicepresidente de la junta de jefes del Estado Mayor de Estados Unidos y como tal era miembro clave entre los asesores de seguridad nacional del presidente Obama. 
 
Sin embargo, la decisión del general de apoyar a Obama en su postura inicial de no aumentar las tropas en Afganistán lo aisló en la cúpula militar.

Si bien no hay una confirmación oficial, el canal NBC y The Washington Post reportaron tener información, de fuentes fidedignas, de que Cartwright es objeto de una investigación en torno a cómo los datos de la operación llegaron a The New York Times, primer medio en revelar su existencia en un detallado artículo de junio del año pasado.

La versión

De acuerdo con el diario, fue el propio Cartwright quien concibió y dirigió la operación cibernética inicial durante el gobierno de George W. Bush (2001-2009), llamada Juegos olímpicos, que se tradujo en un gusano informático introducido en los ordenadores de la planta nucelar iraní de Natanz, a instancias de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) y la colaboración de Israel.

Tal acción permitió inutilizar temporalmente unos mil de los 6 mil centrifugadores de la planta de enriquecimiento de uranio. 
 
Ello provocó un retraso en el programa nuclear iraní, pero ocurrió que el virus se escapó del circuito cerrado de los ordenadores de Natanz y saltó a Internet. 
 
Los especialistas de otros países vieron sospechoso ese virus, que bautizaron como Stuxnet.

En su momento, Bush aconsejó que continuara ese programa y Obama pidió que los trabajos fueran acelerados para sabotear las instalaciones nucleares de Irán, como ocurrió finalmente en 2010, aunque fuentes oficiales consideraron que el programa había sido fatalmente comprometido.
 
 La entonces congresista de California, Jane Harman, dijo que la filtración había sido muy perjudicial.

Los reportes de prensa señalan que, en principio, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) centró sus investigaciones sobre el origen de la filtración en la Casa Blanca, y que a finales del año pasado giraron hacia Cartwright.

De hecho, la oficina del inspector general de la comunidad de inteligencia estadunidense admitió recientemente que investiga 375 casos de filtraciones de información secreta por miembros de varias agencias de espionaje y funcionarios relacionados con asuntos de seguridad nacional.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/06/29/mundo/023n1mun

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